{"id":242647,"date":"2024-05-22T08:00:00","date_gmt":"2024-05-22T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=242647"},"modified":"2024-05-22T08:42:01","modified_gmt":"2024-05-22T11:42:01","slug":"papa-francisco-la-humildad-es-la-fuente-de-la-paz-en-el-mundo-y-en-la-iglesia-donde-no-hay-humildad-hay-guerra-hay-discordia-hay-division","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-humildad-es-la-fuente-de-la-paz-en-el-mundo-y-en-la-iglesia-donde-no-hay-humildad-hay-guerra-hay-discordia-hay-division\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | La humildad es la fuente de la paz en el mundo y en la Iglesia, donde no hay humildad hay guerra, hay discordia, hay divisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | La humildad es la fuente de la paz en el mundo y en la Iglesia, donde no hay humildad hay guerra, hay discordia, hay divisi\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre <\/strong>al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. Celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> concluyendo el ciclo de catequesis sobre <strong>\u201cLos vicios y las virtudes\u201d<\/strong> centr\u00f3 su reflexi\u00f3n sobre el tema: <strong>\u201cLa Humildad\u201d<\/strong>, (Lectura:<em> Lc<\/em>&nbsp;1,46-48).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cconcluimos este ciclo de catequesis deteni\u00e9ndonos en una virtud que no forma parte de la s\u00e9ptuple lista de las virtudes cardinales y teologales, pero que est\u00e1 en la base de la vida cristiana: esta virtud es la humildad. Para liberarnos del orgullo, bastar\u00eda muy poco, bastar\u00eda contemplar un cielo estrellado para recuperar la justa medida, como dice el Salmo: \u00abCuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, \u00bfqu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l, el hijo del hombre para que te preocupes por \u00e9l?\u00bb (8,4-5). La ciencia moderna nos permite ampliar mucho m\u00e1s el horizonte y sentir a\u00fan m\u00e1s el misterio que nos rodea y habita\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahondando, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cdichosas las personas que atesoran en su coraz\u00f3n esta percepci\u00f3n de su propia peque\u00f1ez. Estas personas est\u00e1n preservadas de un feo vicio: la arrogancia. En sus Bienaventuranzas, Jes\u00fas parte precisamente de ellos: \u00abBienaventurados los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5,3)<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cen las primeras p\u00e1ginas de los Evangelios, la humildad y la pobreza de esp\u00edritu parecen ser la fuente de todo. El anuncio del \u00e1ngel no tiene lugar a las puertas de Jerusal\u00e9n, sino en una remota aldea de Galilea, tan insignificante que la gente dec\u00eda: \u00ab\u00bfDe Nazaret puede salir algo bueno?\u00bb (Jn 1,46). Pero es desde all\u00ed desde donde renace el mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201ca partir de aqu\u00ed, Mar\u00eda tendr\u00e1 cuidado de no pisar el escenario. Su primera decisi\u00f3n tras el anuncio ang\u00e9lico es ir a ayudar, ir a servir a su prima. Mar\u00eda va a las monta\u00f1as de Jud\u00e1, a visitar a Isabel: la asiste en los \u00faltimos meses de su embarazo. Pero, \u00bfqui\u00e9n ve este gesto? S\u00f3lo Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, agregaba, <strong><em>\u201cpodemos imaginar que tambi\u00e9n ella ha conocido momentos dif\u00edciles, d\u00edas en los que su fe avanzaba en tinieblas. Pero nunca vacil\u00f3 en su humildad, que en Mar\u00eda era una virtud gran\u00edtica. Esto quiero subrayarlo: la humildad es una virtud gran\u00edtica. Pensemos en Mar\u00eda: ella es siempre peque\u00f1a, siempre despojada de s\u00ed misma, siempre libre de ambiciones\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa <\/strong>dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) la humildad es la fuente de la paz en el mundo y en la Iglesia. Donde no hay humildad hay guerra, hay discordia, hay divisi\u00f3n. Dios nos ha dado ejemplo de ello en Jes\u00fas y Mar\u00eda, para que sea nuestra salvaci\u00f3n y felicidad. Y la humildad es precisamente la v\u00eda, el camino de la salvaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p>Concluimos este ciclo de catequesis deteni\u00e9ndonos en una virtud que no forma parte de la s\u00e9ptuple lista de las virtudes cardinales y teologales, pero que est\u00e1 en la base de la vida cristiana: esta virtud es la humildad. Es el gran antagonista del m\u00e1s mort\u00edfero de los vicios: la soberbia. Mientras que el orgullo y la soberbia hinchan el coraz\u00f3n humano, haci\u00e9ndonos parecer m\u00e1s de lo que somos, la humildad devuelve todo a su justa dimensi\u00f3n: somos criaturas maravillosas pero limitadas, con virtudes y defectos. La Biblia nos recuerda desde el principio que somos polvo y en polvo nos convertiremos (cf. Gn 3,19), \u00abhumilde\u00bb de hecho viene de humus, que significa tierra. Sin embargo, a menudo surgen en el coraz\u00f3n humano delirios de omnipotencia, que son tan peligrosos, y esto nos hace tanto da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Para liberarnos del orgullo, bastar\u00eda muy poco, bastar\u00eda contemplar un cielo estrellado para recuperar la justa medida, como dice el Salmo: \u00abCuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, \u00bfqu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l, el hijo del hombre para que te preocupes por \u00e9l?\u00bb (8,4-5). La ciencia moderna nos permite ampliar mucho m\u00e1s el horizonte y sentir a\u00fan m\u00e1s el misterio que nos rodea y habita.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichosas las personas que atesoran en su coraz\u00f3n esta percepci\u00f3n de su propia peque\u00f1ez. Estas personas est\u00e1n preservadas de un feo vicio: la arrogancia. En sus Bienaventuranzas, Jes\u00fas parte precisamente de ellos: \u00abBienaventurados los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5,3). Es la primera Bienaventuranza porque es la base de las que siguen: en efecto, la mansedumbre, la misericordia, la pureza de coraz\u00f3n surgen de ese sentido interior de peque\u00f1ez. La humildad es la puerta de entrada a todas las virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>En las primeras p\u00e1ginas de los Evangelios, la humildad y la pobreza de esp\u00edritu parecen ser la fuente de todo. El anuncio del \u00e1ngel no tiene lugar a las puertas de Jerusal\u00e9n, sino en una remota aldea de Galilea, tan insignificante que la gente dec\u00eda: \u00ab\u00bfDe Nazaret puede salir algo bueno?\u00bb (Jn 1,46). Pero es desde all\u00ed desde donde renace el mundo. La hero\u00edna elegida no es una peque\u00f1a reina que creci\u00f3 en el infantilismo, sino una muchacha desconocida: Mar\u00eda. Ella misma es la primera en asombrarse cuando el \u00e1ngel le trae el anuncio de Dios. Y en su c\u00e1ntico de alabanza destaca precisamente este asombro: \u00abEngrandece mi alma al Se\u00f1or, y mi esp\u00edritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava\u00bb (Lc 1,46-48). Dios -por as\u00ed decirlo- se siente atra\u00eddo por la peque\u00f1ez de Mar\u00eda, que es sobre todo una peque\u00f1ez interior. Y tambi\u00e9n le atrae nuestra peque\u00f1ez, cuando la aceptamos.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aqu\u00ed, Mar\u00eda tendr\u00e1 cuidado de no pisar el escenario. Su primera decisi\u00f3n tras el anuncio ang\u00e9lico es ir a ayudar, ir a servir a su prima. Mar\u00eda va a las monta\u00f1as de Jud\u00e1, a visitar a Isabel: la asiste en los \u00faltimos meses de su embarazo. Pero, \u00bfqui\u00e9n ve este gesto? S\u00f3lo Dios. De este ocultamiento, la Virgen no parece querer salir nunca. Como cuando, desde la multitud, una voz de mujer proclama su bienaventuranza: \u00ab\u00a1Bendito el vientre que te llev\u00f3 y el seno que te amamant\u00f3!\u00bb. (Lc 11,27). Pero Jes\u00fas replica inmediatamente: \u00abDichosos m\u00e1s bien los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen\u00bb (Lc 11,28). Ni siquiera la verdad m\u00e1s sagrada de su vida -ser la Madre de Dios- se convierte en motivo de jactancia ante los hombres. En un mundo que es una persecuci\u00f3n por aparentar, por mostrarse superior a los dem\u00e1s, Mar\u00eda camina decididamente, s\u00f3lo por la fuerza de la gracia de Dios, en direcci\u00f3n contraria.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos imaginar que tambi\u00e9n ella ha conocido momentos dif\u00edciles, d\u00edas en los que su fe avanzaba en tinieblas. Pero nunca vacil\u00f3 en su humildad, que en Mar\u00eda era una virtud gran\u00edtica. Esto quiero subrayarlo: la humildad es una virtud gran\u00edtica. Pensemos en Mar\u00eda: ella es siempre peque\u00f1a, siempre despojada de s\u00ed misma, siempre libre de ambiciones. Esta peque\u00f1ez suya es su fuerza invencible: es ella quien permanece al pie de la cruz, mientras se rompe la ilusi\u00f3n de un Mes\u00edas triunfante. Ser\u00e1 Mar\u00eda, en los d\u00edas que preceden a Pentecost\u00e9s, quien re\u00fana al reba\u00f1o de los disc\u00edpulos, que no hab\u00edan sido capaces de velar una sola hora con Jes\u00fas, y le hab\u00edan abandonado cuando lleg\u00f3 la tempestad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, la humildad lo es todo. Es lo que nos salva del Maligno y del peligro de convertirnos en sus c\u00f3mplices. Y la humildad es la fuente de la paz en el mundo y en la Iglesia. Donde no hay humildad hay guerra, hay discordia, hay divisi\u00f3n. Dios nos ha dado ejemplo de ello en Jes\u00fas y Mar\u00eda, para que sea nuestra salvaci\u00f3n y felicidad. Y la humildad es precisamente la v\u00eda, el camino de la salvaci\u00f3n. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>___________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos a Mar\u00eda que nos ense\u00f1e a vivir la virtud de la humildad, proclamando la grandeza del Se\u00f1or y d\u00e1ndole gracias porque mira nuestra peque\u00f1ez con amor y misericordia. Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua italiana. Saludo en particular a los novicios que participan en el curso promovido por la Uni\u00f3n de Superiores Mayores de Italia y espero que este encuentro suscite en cada uno el deseo de adherirse cada vez m\u00e1s a Cristo y de servir al pr\u00f3jimo con caridad. Veo a estos novicios y me pregunto: \u00bfcu\u00e1ntos son italianos? Muy pocos. En Italia faltan vocaciones: pensemos y recemos por las vocaciones a la vida consagrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a la \u00abFederaci\u00f3n Italiana de Entidades Locales y Sanidad\u00bb y al \u00abCentro Universitario de Enfermer\u00eda y Fisioterapia\u00bb de Brindisi, anim\u00e1ndoles a poner siempre en el centro a la persona humana, especialmente en los momentos delicados de la vida, como la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, mi pensamiento se dirige a los enfermos, a los ancianos, a los reci\u00e9n casados y a los j\u00f3venes, especialmente a los estudiantes de Frattamaggiore y Angri. Que el Esp\u00edritu Santo, cuya presencia en la Iglesia hemos recordado en la reciente solemnidad de Pentecost\u00e9s, habite siempre en vuestros corazones y os ayude a ser fuertes en la fe, generosos en la caridad, perseverantes en la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Y recemos por la paz. Necesitamos la paz. El mundo est\u00e1 en guerra. No olvidemos a la atormentada Ucrania que tanto est\u00e1 sufriendo. No olvidemos Palestina e Israel: que cese esta guerra. No olvidemos Myanmar. Y no olvidemos tantos pa\u00edses en guerra. Hermanos y hermanas, debemos rezar por la paz en este tiempo de guerra mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Se\u00f1or os bendiga, que la Virgen os guarde; por favor, no olvid\u00e9is rezar por m\u00ed. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO | La humildad es la fuente de la paz en el mundo y en la Iglesia, donde no hay humildad hay guerra, hay discordia, hay divisi\u00f3n, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del d\u00eda mi\u00e9rcoles. 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