{"id":243514,"date":"2024-09-05T09:47:39","date_gmt":"2024-09-05T12:47:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=243514"},"modified":"2024-09-05T09:47:40","modified_gmt":"2024-09-05T12:47:40","slug":"indonesia-la-palabra-que-se-nos-da-y-que-escuchamos-pide-hacerse-vida-transformar-la-vida-encarnarse-en-nuestra-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/indonesia-la-palabra-que-se-nos-da-y-que-escuchamos-pide-hacerse-vida-transformar-la-vida-encarnarse-en-nuestra-vida\/","title":{"rendered":"INDONESIA | La Palabra que se nos da y que escuchamos pide hacerse vida, transformar la vida, encarnarse en nuestra vida"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>INDONESIA | La Palabra que se nos da y que escuchamos pide hacerse vida, transformar la vida, encarnarse en nuestra vida<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda durante la Santa Misa presidida por \u00e9l. Celebrada en el <strong>Estadio Gelora Bung Karno<\/strong>, en la ciudad de <strong>Yakarta, Indonesia<\/strong>, donde nos dijo, <strong><em>\u201cel encuentro con Jes\u00fas nos llama a vivir dos actitudes fundamentales, que nos permiten convertirnos en sus disc\u00edpulos. La primera actitud: escuchar la Palabra; la segunda: vivir la Palabra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201cla Palabra que se nos da y que escuchamos pide hacerse vida, transformar la vida, encarnarse en nuestra vida. Estas dos actitudes esenciales: escuchar la Palabra y vivir la Palabra, podemos contemplarlas en el Evangelio que se acaba de proclamar.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En primer lugar, la escucha de la Palabra. El evangelista cuenta que mucha gente se acercaba a Jes\u00fas y \u00abla muchedumbre se agolpaba a su alrededor para escuchar la Palabra de Dios\u00bb (Lc 5,1)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el Santo Padre compart\u00eda, <strong><em>\u201cen medio del aturdimiento y la vanidad de las palabras humanas, hermanos, es necesaria la Palabra de Dios, la \u00fanica que es br\u00fajula para nuestro camino, la \u00fanica que en medio de tantas heridas y desconciertos es capaz de reconducirnos al verdadero sentido de la vida\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026) no lo olvidemos: la primera tarea del disc\u00edpulo -\u00a1todos somos disc\u00edpulos! &#8211; no es revestirse de una religiosidad exteriormente perfecta, hacer cosas extraordinarias o comprometerse en empresas grandiosas. No. M\u00e1s bien, la primera tarea, el primer paso, consiste en saber escuchar la \u00fanica Palabra que salva, la de Jes\u00fas, como podemos ver en el episodio evang\u00e9lico, cuando el Maestro sube a la barca de Pedro para alejarse un poco de la orilla y as\u00ed predicar mejor a la gente (cf. Lc 5,3)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, dec\u00eda, \u201crepetir s\u00f3lo la Palabra, sin vivirla, hace que nos convirtamos en papagayos: s\u00ed, la digo, pero no la entendemos, no la vivimos. De hecho, cuando termina de predicar a la multitud desde la barca, Jes\u00fas se dirige a Pedro y le exhorta a arriesgarse apostando por esa Palabra: \u00abBoga mar adentro y echa las redes para pescar\u00bb (v. 4)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de concluir, el <strong>Papa<\/strong> record\u00f3, <strong><em>\u201cSanta Teresa de Calcuta, cuya memoria celebramos hoy y que se ocup\u00f3 incansablemente de los m\u00e1s pobres y se convirti\u00f3 en promotora de la paz y el di\u00e1logo, sol\u00eda decir: \u00abCuando no tengamos nada que dar, demos esa nada. Y recuerda: aunque no recojas nada, no te canses nunca de sembrar\u00bb. Hermano y hermana, no te canses nunca de sembrar, porque esto es la vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A INDONESIA, PAP\u00daA NUEVA GUINEA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>TIMOR-LESTE, SINGAPUR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(2-13 de septiembre de 2024)<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>SANTIDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estadio \u00abGelora Bung Karno\u00bb (Yakarta, Indonesia)<\/p>\n\n\n\n<p>Jueves 5 de septiembre de 2024<\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro con Jes\u00fas nos llama a vivir dos actitudes fundamentales, que nos permiten convertirnos en sus disc\u00edpulos. La primera actitud: escuchar la Palabra; la segunda: vivir la Palabra. Primero escuchar, porque todo nace de la escucha, de abrirnos a \u00c9l, de acoger el don precioso de su amistad. Pero luego es importante vivir la Palabra recibida, para no ser oyentes vanos que se enga\u00f1an a s\u00ed mismos (cf. St 1,22); para no correr el riesgo de escuchar s\u00f3lo con los o\u00eddos sin que la semilla de la Palabra descienda al coraz\u00f3n y cambie nuestro modo de pensar, de sentir, de actuar, y esto no es bueno. La Palabra que se nos da y que escuchamos pide hacerse vida, transformar la vida, encarnarse en nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas dos actitudes esenciales: escuchar la Palabra y vivir la Palabra, podemos contemplarlas en el Evangelio que se acaba de proclamar.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la escucha de la Palabra. El evangelista cuenta que mucha gente se acercaba a Jes\u00fas y \u00abla muchedumbre se agolpaba a su alrededor para escuchar la Palabra de Dios\u00bb (Lc 5,1). Lo buscaban, ten\u00edan hambre y sed de la Palabra del Se\u00f1or y la escuchaban resonar en las palabras de Jes\u00fas. Por eso, esta escena, que se repite tantas veces en el Evangelio, nos dice que el coraz\u00f3n humano est\u00e1 siempre en busca de una verdad capaz de alimentar y saciar su deseo de felicidad; que no podemos contentarnos s\u00f3lo con palabras humanas, con los criterios de este mundo, con juicios terrenales; necesitamos siempre una luz de lo alto que ilumine nuestros pasos, un agua viva que calme la sed de los desiertos del alma, un consuelo que no defraude porque viene del cielo y no de las cosas ef\u00edmeras de este mundo. En medio del aturdimiento y la vanidad de las palabras humanas, hermanos, es necesaria la Palabra de Dios, la \u00fanica que es br\u00fajula para nuestro camino, la \u00fanica que en medio de tantas heridas y desconciertos es capaz de reconducirnos al verdadero sentido de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, no lo olvidemos: la primera tarea del disc\u00edpulo -\u00a1todos somos disc\u00edpulos! &#8211; no es revestirse de una religiosidad exteriormente perfecta, hacer cosas extraordinarias o comprometerse en empresas grandiosas. No. M\u00e1s bien, la primera tarea, el primer paso, consiste en saber escuchar la \u00fanica Palabra que salva, la de Jes\u00fas, como podemos ver en el episodio evang\u00e9lico, cuando el Maestro sube a la barca de Pedro para alejarse un poco de la orilla y as\u00ed predicar mejor a la gente (cf. Lc 5,3). Nuestra vida de fe comienza cuando acogemos humildemente a Jes\u00fas en la barca de nuestra existencia, le hacemos sitio, escuchamos su Palabra y nos dejamos interpelar, sacudir y cambiar por ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, hermanos y hermanas, la Palabra del Se\u00f1or pide encarnarse concretamente en nosotros: por eso estamos llamados a vivir la Palabra. Repetir s\u00f3lo la Palabra, sin vivirla, hace que nos convirtamos en papagayos: s\u00ed, la digo, pero no la entendemos, no la vivimos. De hecho, cuando termina de predicar a la multitud desde la barca, Jes\u00fas se dirige a Pedro y le exhorta a arriesgarse apostando por esa Palabra: \u00abBoga mar adentro y echa las redes para pescar\u00bb (v. 4). La Palabra del Se\u00f1or no puede quedarse en una bella idea abstracta o suscitar s\u00f3lo la emoci\u00f3n de un momento; nos pide que cambiemos nuestra mirada, que dejemos que nuestro coraz\u00f3n se transforme a imagen del de Cristo; la Palabra nos llama a echar con valent\u00eda las redes del Evangelio en medio del mar del mundo, \u00abcorriendo el riesgo\u00bb, s\u00ed, corriendo el riesgo de vivir el amor que \u00c9l primero nos ense\u00f1\u00f3 y vivi\u00f3. Tambi\u00e9n a nosotros, hermanos y hermanas, el Se\u00f1or, con la fuerza ardiente de su Palabra, nos pide que nos hagamos a la mar, que rompamos con las orillas estancadas de las malas costumbres, de los miedos y de la mediocridad, que nos atrevamos a vivir una vida nueva. La mediocridad agrada al diablo. Porque entra en nosotros y nos arruina.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, nunca faltan los obst\u00e1culos y las excusas para decir no; pero volvamos a fijarnos en la actitud de Pedro: ven\u00eda de una noche dif\u00edcil, en la que no hab\u00eda pescado nada, estaba enfadado, cansado, decepcionado; sin embargo, en lugar de quedarse paralizado en ese vac\u00edo y anclado en su propio fracaso, dice: \u00abMaestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero en tu palabra echar\u00e9 las redes\u00bb (v. 5). En tu palabra echar\u00e9 las redes. Y entonces sucede lo inaudito, el milagro de que la barca se llene de peces hasta casi hundirse (cf. v. 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, ante las m\u00faltiples tareas de nuestra vida cotidiana; ante la llamada, que todos sentimos, a construir una sociedad m\u00e1s justa, a avanzar por el camino de la paz y del di\u00e1logo -ese camino que aqu\u00ed, en Indonesia, hace tiempo que est\u00e1 trazado-, a veces podemos sentirnos incapaces, sentir el peso de tanto empe\u00f1o que no siempre da los frutos esperados, o de nuestros errores que parecen detener el camino. Pero con la misma humildad y fe de Pedro, tambi\u00e9n a nosotros se nos pide que no permanezcamos prisioneros de nuestros fracasos. Esto es algo muy malo, porque los fracasos nos atrapan y podemos convertirnos en prisioneros de los fracasos. No, por favor: no permanezcamos prisioneros de nuestros fracasos; en lugar de mirar nuestras redes vac\u00edas, miremos a Jes\u00fas y confiemos en \u00c9l. No mires tus redes vac\u00edas, \u00a1mira a Jes\u00fas! \u00c9l te har\u00e1 caminar, \u00c9l te curar\u00e1, \u00a1conf\u00eda en Jes\u00fas! Siempre podemos arriesgarnos a salir al mar y volver a echar las redes, aunque hayamos pasado por la noche del fracaso, por el tiempo de la desilusi\u00f3n, cuando no hemos pescado nada. Ahora har\u00e9 un peque\u00f1o momento de silencio y cada uno de vosotros pensar\u00e1 en sus propios fracasos. [pausa] Y mirando esos fracasos, arriesgu\u00e9monos, sigamos adelante con el coraje de la Palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Teresa de Calcuta, cuya memoria celebramos hoy y que se ocup\u00f3 incansablemente de los m\u00e1s pobres y se convirti\u00f3 en promotora de la paz y el di\u00e1logo, sol\u00eda decir: \u00abCuando no tengamos nada que dar, demos esa nada. Y recuerda: aunque no recojas nada, no te canses nunca de sembrar\u00bb. Hermano y hermana, no te canses nunca de sembrar, porque esto es la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto, hermanos y hermanas, quiero deciros tambi\u00e9n a vosotros, a esta naci\u00f3n, a este maravilloso y variado archipi\u00e9lago: \u00a1no os cans\u00e9is de zarpar, no os cans\u00e9is de echar las redes, no os cans\u00e9is de so\u00f1ar, no os cans\u00e9is de so\u00f1ar y volved a construir una civilizaci\u00f3n de paz! Atreveos siempre a so\u00f1ar el sue\u00f1o de la fraternidad, que es un verdadero tesoro entre vosotros. Con la Palabra del Se\u00f1or, os animo a sembrar el amor, a recorrer con confianza el camino del di\u00e1logo, a seguir practicando vuestra bondad y amabilidad con la t\u00edpica sonrisa que os distingue. \u00bfOs han dicho que sois un pueblo sonriente? No perd\u00e1is la sonrisa, por favor, y \u00a1adelante! Y sed constructores de paz. \u00a1Sed constructores de esperanza!<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el deseo expresado recientemente por los obispos del pa\u00eds, y es el deseo que yo tambi\u00e9n quisiera dirigir a todo el pueblo indonesio: \u00a1caminar juntos por el bien de la sociedad y de la Iglesia! Sed constructores de esperanza. Escuchad bien: \u00a1sed constructores de esperanza! Esa esperanza del Evangelio que no defrauda (cf. Rm 5,5), que nunca decepciona, y que nos abre a una alegr\u00eda sin fin. Muchas gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>______________________________________________<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Acci\u00f3n de gracias al final de la Misa<\/p>\n\n\n\n<p>Doy las gracias al Cardenal Ignacio, as\u00ed como al Presidente de la Conferencia Episcopal y a los dem\u00e1s Pastores de la Iglesia en Indonesia, que junto con los sacerdotes y di\u00e1conos sirven al santo pueblo de Dios en este gran pa\u00eds. Gracias a las religiosas y a todos los voluntarios; y con mucho cari\u00f1o a los ancianos, enfermos y sufrientes que ofrecieron sus oraciones. \u00a1Gracias a vosotros!<\/p>\n\n\n\n<p>Mi visita entre vosotros toca a su fin, y deseo expresar mi gozosa gratitud por la exquisita acogida que se me ha dispensado. La renuevo al Presidente de la Rep\u00fablica, hoy aqu\u00ed presente, a las dem\u00e1s autoridades civiles y a las fuerzas del orden, y la hago extensiva a todo el pueblo indonesio.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice en el Libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles que el d\u00eda de Pentecost\u00e9s hubo una gran conmoci\u00f3n en Jerusal\u00e9n. Y todo el mundo armaba jaleo para predicar el Evangelio. Os lo ruego, queridos hermanos y hermanas, \u00a1haced ruido! \u00a1Haced ruido!<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Se\u00f1or os bendiga. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>INDONESIA | La Palabra que se nos da y que escuchamos pide hacerse vida, transformar la vida, encarnarse en nuestra vida, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda durante la Santa Misa presidida por \u00e9l. 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