{"id":243530,"date":"2024-09-07T10:46:46","date_gmt":"2024-09-07T13:46:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=243530"},"modified":"2024-09-07T10:46:47","modified_gmt":"2024-09-07T13:46:47","slug":"papua-nueva-guinea-debemos-tener-confianza-en-la-fecundidad-de-nuestro-apostolado-continuando-y-sembrando-pequenas-semillas-de-bien-en-los-surcos-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papua-nueva-guinea-debemos-tener-confianza-en-la-fecundidad-de-nuestro-apostolado-continuando-y-sembrando-pequenas-semillas-de-bien-en-los-surcos-del-mundo\/","title":{"rendered":"PAP\u00daA NUEVA GUINEA | Debemos tener confianza en la fecundidad de nuestro apostolado, continuando y sembrando peque\u00f1as semillas de bien en los surcos del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAP\u00daA NUEVA GUINEA | Debemos tener confianza en la fecundidad de nuestro apostolado, continuando y sembrando peque\u00f1as semillas de bien en los surcos del mundo<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> durante el Encuentro con los Obispos de Pap\u00faa Nueva Guinea y de las Islas Salom\u00f3n, Sacerdotes, Di\u00e1conos, Consagrados, Seminaristas y Catequistas. Celebrado en Santuario Mar\u00eda Auxiliadora de la ciudad de <strong>Puerto Moresby<\/strong>, del cual el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201ceste es un santuario diocesano dedicado a Mar\u00eda Auxiliadora: Mar\u00eda Auxiliadora -yo fui bautizado en la parroquia de Mar\u00eda Auxiliadora de Buenos Aires-, t\u00edtulo tan querido por San Juan Bosco; Mar\u00eda Auxiliadora, como cari\u00f1osamente la invoc\u00e1is aqu\u00ed\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) el hermoso santuario en el que nos encontramos, que se inspira en esa historia, tambi\u00e9n puede ser un s\u00edmbolo para nosotros, sobre todo en referencia a tres aspectos de nuestro camino cristiano y misionero, como han subrayado los testimonios que hemos escuchado: la valent\u00eda de comenzar, la belleza de estar all\u00ed y la esperanza de crecer. Primero: el valor de comenzar. Los constructores de esta Iglesia comenzaron la empresa haciendo un gran acto de fe, que dio sus frutos, y que s\u00f3lo fue posible gracias a muchos otros comienzos valientes, de quienes les precedieron. Los misioneros llegaron a este pa\u00eds a mediados del siglo XIX y los primeros pasos de su labor no fueron f\u00e1ciles; de hecho, algunos intentos fracasaron\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante el <strong>Santo Padre<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) a la luz de lo que hemos escuchado, quisiera recomendaros un camino importante hacia el que dirigir vuestras \u00absalidas\u00bb: el de las periferias de este pa\u00eds. Pienso en las personas que pertenecen a los segmentos m\u00e1s pobres de las poblaciones urbanas, as\u00ed como en las que viven en las zonas m\u00e1s remotas y abandonadas, (\u2026). A estos hermanos y hermanas, la Iglesia quiere estarles particularmente cercana, porque en ellos Jes\u00fas est\u00e1 presente de un modo especial (cf. Mt 25, 31-40), y donde est\u00e1 \u00c9l, nuestra cabeza, all\u00ed estamos tambi\u00e9n nosotros, sus miembros, pertenecientes a un mismo cuerpo, \u00abbien unidos y bien relacionados por la ayuda que nos prestan todas las coyunturas\u00bb (Ef 4, 16)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Respecto del segundo aspecto: la belleza de estar ah\u00ed, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, comparti\u00f3, <strong><em>\u201cpodemos verla simbolizada en las conchas kina, con las que est\u00e1 adornado el presbiterio de esta Iglesia, y que son signo de prosperidad. Nos recuerdan que aqu\u00ed el tesoro m\u00e1s hermoso a los ojos del Padre somos nosotros, acurrucados en torno a Jes\u00fas, bajo el manto de Mar\u00eda, unidos espiritualmente a todos nuestros hermanos que el Se\u00f1or nos ha confiado y que no pueden estar aqu\u00ed, encendidos por el deseo de que el mundo entero conozca el Evangelio y comparta con nosotros su fuerza y su luz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando dijo del tercero y \u00faltimo aspecto: la esperanza de crecer, <strong><em>\u201cen esta Iglesia existe una interesante \u00abcatequesis en im\u00e1genes\u00bb del paso del Mar Rojo, con las figuras de Abraham, Isaac y Mois\u00e9s: los Patriarcas fecundados por la fe, que por creer recibieron como don una descendencia numerosa (cf. Gn 15,5; 26,3-5; Ex 32,7-14). Y \u00e9ste es un signo importante, porque nos anima tambi\u00e9n a nosotros, hoy, a tener confianza en la fecundidad de nuestro apostolado, continuando a sembrar peque\u00f1as semillas de bien en los surcos del mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>A INDONESIA, PAP\u00daA NUEVA GUINEA<\/p>\n\n\n\n<p>TIMOR-LESTE, SINGAPUR<\/p>\n\n\n\n<p>(2-13 de septiembre de 2024)<\/p>\n\n\n\n<p>ENCUENTRO CON LOS OBISPOS DE PAP\u00daA NUEVA GUINEA Y DE LAS ISLAS SALOM\u00d3N, LOS SACERDOTES<\/p>\n\n\n\n<p>DI\u00c1CONOS, CONSAGRADOS Y CONSAGRADAS, SEMINARISTAS Y CATEQUISTAS<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Santuario de Mar\u00eda Auxiliadora (Port Moresby, Pap\u00faa Nueva Guinea)<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1bado, 7 de septiembre de 2024<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenas noches!<\/p>\n\n\n\n<p>Los saludo con afecto a todos: obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y catequistas. Doy las gracias al Presidente de la Conferencia Episcopal por sus palabras, as\u00ed como a James, Grace, sor Lorena y al padre Emmanuel por sus testimonios.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy feliz de estar aqu\u00ed, en esta hermosa Iglesia salesiana: los salesianos saben hacer bien las cosas. Enhorabuena. Este es un santuario diocesano dedicado a Mar\u00eda Auxiliadora: Mar\u00eda Auxiliadora -yo fui bautizado en la parroquia de Mar\u00eda Auxiliadora de Buenos Aires-, t\u00edtulo tan querido por San Juan Bosco; Mar\u00eda Auxiliadora, como cari\u00f1osamente la invoc\u00e1is aqu\u00ed. Cuando, en 1844, la Virgen inspir\u00f3 a Don Bosco la construcci\u00f3n de una iglesia en su honor en Tur\u00edn, le hizo esta promesa: \u00abAqu\u00ed est\u00e1 mi casa, desde aqu\u00ed mi gloria\u00bb. Mar\u00eda le prometi\u00f3 que si ten\u00eda el valor de empezar a construir aquel santuario, le llegar\u00edan grandes gracias. Y as\u00ed sucedi\u00f3: se construy\u00f3 la Iglesia, que es maravillosa -\u00a1pero la de Buenos Aires es m\u00e1s hermosa! &#8211; y se ha convertido en un centro de irradiaci\u00f3n del Evangelio, de formaci\u00f3n de los j\u00f3venes y de caridad, se ha convertido en un punto de referencia para tantas personas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que el hermoso santuario en el que nos encontramos, que se inspira en esa historia, tambi\u00e9n puede ser un s\u00edmbolo para nosotros, sobre todo en referencia a tres aspectos de nuestro camino cristiano y misionero, como han subrayado los testimonios que hemos escuchado: la valent\u00eda de comenzar, la belleza de estar all\u00ed y la esperanza de crecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero: el valor de comenzar. Los constructores de esta Iglesia comenzaron la empresa haciendo un gran acto de fe, que dio sus frutos, y que s\u00f3lo fue posible gracias a muchos otros comienzos valientes, de quienes les precedieron. Los misioneros llegaron a este pa\u00eds a mediados del siglo XIX y los primeros pasos de su labor no fueron f\u00e1ciles; de hecho, algunos intentos fracasaron. Pero no se rindieron: con gran fe y celo apost\u00f3lico siguieron predicando el Evangelio y sirviendo a sus hermanos y hermanas, recomenzando muchas veces donde hab\u00edan fracasado, con muchos sacrificios.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos lo recuerdan estas vidrieras -que ahora no se pueden ver porque es de noche- a trav\u00e9s de las cuales la luz del sol nos sonr\u00ede en los rostros de los Santos y Beatos: mujeres y hombres de todas las procedencias, vinculados a la historia de vuestra comunidad: Pedro Chanel, protom\u00e1rtir de Ocean\u00eda, Juan Mazzucconi y Pedro To Rot, m\u00e1rtires de Nueva Guinea, y despu\u00e9s Teresa de Calcuta, Juan Pablo II, Mar\u00eda McKillop, Mar\u00eda Goretti, Laura Vicu\u00f1a, Zeffirino Namuncur\u00e0, Francisco de Sales, Juan Bosco, Mar\u00eda Dominica Mazzarello. Todos hermanos y hermanas que, de modos diversos y en tiempos diferentes, comenzando y recomenzando tantas veces obras y caminos, han contribuido a llevar el Evangelio entre vosotros, con una riqueza multicolor de carismas, animados por el mismo Esp\u00edritu y la misma caridad de Cristo (cf. 1 Co 12, 4-7; 2 Co 5, 14). Es gracias a ellos, a sus \u00abpartidas\u00bb y \u00abpartidas de nuevo\u00bb &#8211; los misioneros son mujeres y hombres de \u00abpartida\u00bb, y si vuelven, de \u00abpartida de nuevo\u00bb: \u00e9sta es la vida del misionero, partir y partir-, es gracias a ellos que estamos aqu\u00ed y que hoy, a pesar de los desaf\u00edos que no faltan, seguimos adelante, sin miedo -no s\u00e9 si siempre-, sabiendo que no estamos solos, que es el Se\u00f1or quien act\u00faa, en nosotros y con nosotros (cf. Ga 2,20), haci\u00e9ndonos, como a ellos, instrumentos de su gracia (cf. 1 Pe 4,10). Esta es nuestra vocaci\u00f3n: ser instrumentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en este sentido, tambi\u00e9n a la luz de lo que hemos escuchado, quisiera recomendaros un camino importante hacia el que dirigir vuestras \u00absalidas\u00bb: el de las periferias de este pa\u00eds. Pienso en las personas que pertenecen a los segmentos m\u00e1s pobres de las poblaciones urbanas, as\u00ed como en las que viven en las zonas m\u00e1s remotas y abandonadas, donde a veces faltan las cosas necesarias. Y pienso tambi\u00e9n en los marginados y heridos, moral y f\u00edsicamente, por los prejuicios y las supersticiones, a veces hasta el punto de arriesgar la vida, como nos recordaban Santiago y sor Lorena. A estos hermanos y hermanas, la Iglesia quiere estarles particularmente cercana, porque en ellos Jes\u00fas est\u00e1 presente de un modo especial (cf. Mt 25, 31-40), y donde est\u00e1 \u00c9l, nuestra cabeza, all\u00ed estamos tambi\u00e9n nosotros, sus miembros, pertenecientes a un mismo cuerpo, \u00abbien unidos y bien relacionados por la ayuda que nos prestan todas las coyunturas\u00bb (Ef 4, 16). Y, por favor, no lo olvid\u00e9is: \u00a1cercan\u00eda, cercan\u00eda! Ya sab\u00e9is que las tres actitudes m\u00e1s bellas son la cercan\u00eda, la compasi\u00f3n y la ternura. Si una mujer o un hombre consagrado, un sacerdote, un obispo, los di\u00e1conos no son cercanos, no son compasivos y no son tiernos, no tienen el Esp\u00edritu de Jes\u00fas. No lo olvid\u00e9is: cercan\u00eda, compasi\u00f3n, ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto nos lleva al segundo aspecto: la belleza de estar ah\u00ed. Podemos verla simbolizada en las conchas kina, con las que est\u00e1 adornado el presbiterio de esta Iglesia, y que son signo de prosperidad. Nos recuerdan que aqu\u00ed el tesoro m\u00e1s hermoso a los ojos del Padre somos nosotros, acurrucados en torno a Jes\u00fas, bajo el manto de Mar\u00eda, unidos espiritualmente a todos nuestros hermanos que el Se\u00f1or nos ha confiado y que no pueden estar aqu\u00ed, encendidos por el deseo de que el mundo entero conozca el Evangelio y comparta con nosotros su fuerza y su luz.<\/p>\n\n\n\n<p>James pregunt\u00f3 c\u00f3mo transmitir el entusiasmo de la misi\u00f3n a los j\u00f3venes. No creo que haya \u00abt\u00e9cnicas\u00bb para ello. Sin embargo, una forma probada es cultivar y compartir con ellos nuestra alegr\u00eda de ser Iglesia (cf. Benedicto XVI, Homil\u00eda en la Misa de Inauguraci\u00f3n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 de mayo de 2007), un hogar acogedor hecho de piedras vivas, elegidas y preciosas, colocadas por el Se\u00f1or unas junto a otras y cimentadas por su amor (cf. 1 Pe 2, 4-5). As\u00ed, como nos record\u00f3 Grace, recordando la experiencia del S\u00ednodo, estim\u00e1ndonos y respet\u00e1ndonos unos a otros y poni\u00e9ndonos al servicio de los dem\u00e1s, podemos mostrarles a ellos y a cualquiera que se encuentre con nosotros lo hermoso que es seguir juntos a Jes\u00fas y anunciar su Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>La belleza de estar ah\u00ed, pues, no se experimenta tanto en los grandes acontecimientos y en los momentos de \u00e9xito, sino m\u00e1s bien en la fidelidad y el amor con los que nos esforzamos por crecer juntos cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed llegamos al tercer y \u00faltimo aspecto: la esperanza de crecer. En esta Iglesia existe una interesante \u00abcatequesis en im\u00e1genes\u00bb del paso del Mar Rojo, con las figuras de Abraham, Isaac y Mois\u00e9s: los Patriarcas fecundados por la fe, que por creer recibieron como don una descendencia numerosa (cf. Gn 15,5; 26,3-5; Ex 32,7-14). Y \u00e9ste es un signo importante, porque nos anima tambi\u00e9n a nosotros, hoy, a tener confianza en la fecundidad de nuestro apostolado, continuando a sembrar peque\u00f1as semillas de bien en los surcos del mundo. Parecen min\u00fasculas, como un grano de mostaza, pero si confiamos y no dejamos de esparcirlas, por la gracia de Dios brotar\u00e1n, dar\u00e1n una cosecha abundante (cf. Mt 13, 3-9) y producir\u00e1n \u00e1rboles capaces de acoger a las aves del cielo (cf. Mc 4, 30-32). Lo dice San Pablo cuando nos recuerda que el crecimiento de lo que sembramos no es obra nuestra, sino del Se\u00f1or (cf. 1 Co 3, 7), y lo ense\u00f1a la Madre Iglesia cuando subraya que, incluso con nuestro esfuerzo, es Dios \u00abquien hace venir su reino a la tierra\u00bb (Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, Decr. Ad gentes, 42). Por tanto, sigamos evangelizando, con paciencia, sin dejarnos desanimar por las dificultades y las incomprensiones, incluso cuando \u00e9stas surgen donde menos desear\u00edamos encontrarlas: en la familia, por ejemplo, como hemos o\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, demos gracias juntos al Se\u00f1or por c\u00f3mo arraiga y se difunde el Evangelio en Pap\u00faa Nueva Guinea y en las Islas Salom\u00f3n. Continuad as\u00ed vuestra misi\u00f3n, como testigos del valor, la belleza y la esperanza. Y no olvid\u00e9is el estilo de Dios: cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura. \u00a1Seguid siempre adelante con este estilo del Se\u00f1or! Os doy las gracias por lo que hac\u00e9is, os bendigo a todos de coraz\u00f3n y os pido, por favor, que no os olvid\u00e9is de rezar por m\u00ed, porque lo necesito, \u00a1gracias!<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAP\u00daA NUEVA GUINEA | Debemos tener confianza en la fecundidad de nuestro apostolado, continuando y sembrando peque\u00f1as semillas de bien en los surcos del mundo, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre Francisco durante el Encuentro con los Obispos de Pap\u00faa Nueva Guinea y de las Islas Salom\u00f3n, Sacerdotes, Di\u00e1conos, Consagrados, Seminaristas y Catequistas. 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