{"id":243566,"date":"2024-09-10T10:08:57","date_gmt":"2024-09-10T13:08:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=243566"},"modified":"2024-09-10T10:08:58","modified_gmt":"2024-09-10T13:08:58","slug":"timor-oriental-pidamos-juntos-como-iglesia-como-sociedad-saber-reflejar-en-el-mundo-la-luz-fuerte-la-luz-tierna-del-dios-del-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/timor-oriental-pidamos-juntos-como-iglesia-como-sociedad-saber-reflejar-en-el-mundo-la-luz-fuerte-la-luz-tierna-del-dios-del-amor\/","title":{"rendered":"TIMOR ORIENTAL | Pidamos juntos, como Iglesia, como sociedad, saber reflejar en el mundo la luz fuerte, la luz tierna del Dios del amor"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>TIMOR ORIENTAL |<\/strong> <strong>Pidamos juntos, como Iglesia, como sociedad, saber reflejar en el mundo la luz fuerte, la luz tierna del Dios del amor<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al compartir la Homil\u00eda en la jornada del martes 10 de septiembre. Celebrada en la <strong>Explanada de Taci Tolu<\/strong> de la ciudad de <strong>Dili, Timor Oriental<\/strong>, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c\u00abUn ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado\u00bb (Is 9,5). Estas son las palabras con las que el profeta Isa\u00edas se dirige, en la primera lectura, a los habitantes de Jerusal\u00e9n, en un momento pr\u00f3spero para la ciudad, caracterizado, sin embargo, por desgracia, tambi\u00e9n por una gran decadencia moral\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el Pont\u00edfice se\u00f1alaba, <strong><em>\u201chay mucha riqueza, pero la riqueza ciega a los poderosos, los enga\u00f1a haci\u00e9ndoles creer que son autosuficientes, que no necesitan al Se\u00f1or, y su engreimiento los lleva a ser ego\u00edstas e injustos. Por eso, aunque haya tanta riqueza, los pobres est\u00e1n abandonados y pasan hambre, la infidelidad es rampante y la pr\u00e1ctica religiosa se reduce cada vez m\u00e1s a la mera formalidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) el profeta anuncia a sus conciudadanos un horizonte nuevo, que Dios abrir\u00e1 ante ellos: un futuro de esperanza, un futuro de alegr\u00eda, donde la opresi\u00f3n y la guerra quedar\u00e1n desterradas para siempre (cf. Is 9,1-4). \u00c9l suscitar\u00e1 para ellos una gran luz (cf. v. 1) que los librar\u00e1 de las tinieblas del pecado por las que est\u00e1n oprimidos, y lo har\u00e1 no con el poder de ej\u00e9rcitos, armas o riquezas, sino mediante el don de un hijo (cf. vv. 5-6)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo, <strong>Su Santidad<\/strong> nos dijo, adem\u00e1s, <strong><em>\u201cen todas partes, el nacimiento de un ni\u00f1o es un momento luminoso, de alegr\u00eda y de fiesta, y a veces tambi\u00e9n suscita en nosotros buenos deseos, de renovarnos en la bondad, de volver a la pureza y a la sencillez. Ante un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, incluso el coraz\u00f3n m\u00e1s duro se calienta y se llena de ternura. La fragilidad de un ni\u00f1o lleva siempre un mensaje tan fuerte que conmueve incluso a las almas m\u00e1s endurecidas, trayendo consigo movimientos e intenciones de armon\u00eda y serenidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, comparti\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201choy veneramos a la Virgen como Reina, es decir, madre de un Rey, Jes\u00fas, que quiso nacer peque\u00f1o, hacerse hermano nuestro, pidiendo el \u00abs\u00ed\u00bb de una joven humilde y fr\u00e1gil (cf. Lc 1, 38). Mar\u00eda lo comprendi\u00f3, hasta el punto de que opt\u00f3 por seguir siendo peque\u00f1a toda su vida, por hacerse cada vez m\u00e1s peque\u00f1a, sirviendo, rezando, desapareciendo para dejar espacio a Jes\u00fas, incluso cuando esto le cost\u00f3 mucho\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, a\u00f1adi\u00f3, <strong><em>\u201ccon la luz de la Palabra del Se\u00f1or y el poder de su gracia, tambi\u00e9n nosotros podemos cooperar con nuestras elecciones y acciones en el gran plan de la redenci\u00f3n. (\u2026) pidamos juntos, en esta Eucarist\u00eda, cada uno de nosotros, como mujeres y como hombres, como Iglesia, como sociedad, saber reflejar en el mundo la luz fuerte, la luz tierna del Dios del amor (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>A INDONESIA, PAP\u00daA NUEVA GUINEA<\/p>\n\n\n\n<p>TIMOR-LESTE, SINGAPUR<\/p>\n\n\n\n<p>(2-13 de septiembre de 2024)<\/p>\n\n\n\n<p>SANTIDAD<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Explanada de Taci Tolu (Dili, Timor Oriental)<\/p>\n\n\n\n<p>Martes, 10 de septiembre de 2024<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abUn ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado\u00bb (Is 9,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son las palabras con las que el profeta Isa\u00edas se dirige, en la primera lectura, a los habitantes de Jerusal\u00e9n, en un momento pr\u00f3spero para la ciudad, caracterizado, sin embargo, por desgracia, tambi\u00e9n por una gran decadencia moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay mucha riqueza, pero la riqueza ciega a los poderosos, los enga\u00f1a haci\u00e9ndoles creer que son autosuficientes, que no necesitan al Se\u00f1or, y su engreimiento los lleva a ser ego\u00edstas e injustos. Por eso, aunque haya tanta riqueza, los pobres est\u00e1n abandonados y pasan hambre, la infidelidad es rampante y la pr\u00e1ctica religiosa se reduce cada vez m\u00e1s a la mera formalidad. La fachada enga\u00f1osa de un mundo a primera vista perfecto oculta as\u00ed una realidad mucho m\u00e1s oscura, mucho m\u00e1s dura y cruel, donde hay mucha necesidad de conversi\u00f3n, de misericordia y de curaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el profeta anuncia a sus conciudadanos un horizonte nuevo, que Dios abrir\u00e1 ante ellos: un futuro de esperanza, un futuro de alegr\u00eda, donde la opresi\u00f3n y la guerra quedar\u00e1n desterradas para siempre (cf. Is 9,1-4). \u00c9l suscitar\u00e1 para ellos una gran luz (cf. v. 1) que los librar\u00e1 de las tinieblas del pecado por las que est\u00e1n oprimidos, y lo har\u00e1 no con el poder de ej\u00e9rcitos, armas o riquezas, sino mediante el don de un hijo (cf. vv. 5-6).<\/p>\n\n\n\n<p>Deteng\u00e1monos a reflexionar sobre esta imagen: Dios hace brillar su luz salvadora mediante el don de un hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas partes, el nacimiento de un ni\u00f1o es un momento luminoso, de alegr\u00eda y de fiesta, y a veces tambi\u00e9n suscita en nosotros buenos deseos, de renovarnos en la bondad, de volver a la pureza y a la sencillez. Ante un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, incluso el coraz\u00f3n m\u00e1s duro se calienta y se llena de ternura. La fragilidad de un ni\u00f1o lleva siempre un mensaje tan fuerte que conmueve incluso a las almas m\u00e1s endurecidas, trayendo consigo movimientos e intenciones de armon\u00eda y serenidad. Es maravilloso, hermanos y hermanas, lo que sucede en el nacimiento de un ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>La cercan\u00eda de Dios es a trav\u00e9s de un ni\u00f1o. Dios se hace ni\u00f1o. Y no s\u00f3lo para asombrarnos y conmovernos, sino tambi\u00e9n para abrirnos al amor del Padre y dejarnos modelar por \u00e9l, para que cure nuestras heridas, recomponga nuestros desacuerdos, ponga orden de nuevo en nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En Timor Oriental es hermoso, porque hay muchos ni\u00f1os: sois un pa\u00eds joven donde en cada rinc\u00f3n se siente la vida latir, estallar. Y esto es un regalo, un gran regalo: la presencia de tanta juventud y de tantos ni\u00f1os renueva constantemente nuestra energ\u00eda y nuestra vida. Pero a\u00fan m\u00e1s, es un signo, porque hacer espacio a los ni\u00f1os, a los peque\u00f1os, acogerlos, cuidarlos y hacernos peque\u00f1os ante Dios y ante los dem\u00e1s, son precisamente las actitudes que nos abren a la acci\u00f3n del Se\u00f1or. Haci\u00e9ndonos ni\u00f1os, permitimos la acci\u00f3n de Dios en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy veneramos a la Virgen como Reina, es decir, madre de un Rey, Jes\u00fas, que quiso nacer peque\u00f1o, hacerse hermano nuestro, pidiendo el \u00abs\u00ed\u00bb de una joven humilde y fr\u00e1gil (cf. Lc 1, 38).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda lo comprendi\u00f3, hasta el punto de que opt\u00f3 por seguir siendo peque\u00f1a toda su vida, por hacerse cada vez m\u00e1s peque\u00f1a, sirviendo, rezando, desapareciendo para dejar espacio a Jes\u00fas, incluso cuando esto le cost\u00f3 mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, queridos hermanos, queridas hermanas, no tengamos miedo de hacernos peque\u00f1os ante Dios y ante los dem\u00e1s, no tengamos miedo de perder la vida, de donar nuestro tiempo, de revisar nuestros planes y de reducir nuestros proyectos cuando sea necesario, no para disminuirlos, sino para hacerlos a\u00fan m\u00e1s bellos mediante el don de nosotros mismos y la aceptaci\u00f3n de los dem\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto lo simbolizan muy bien dos hermosas joyas tradicionales de esta tierra: el Kaibauk y el Belak. Ambas est\u00e1n hechas de metal precioso. Eso significa que son importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero simboliza los cuernos del b\u00fafalo y la luz del sol, y se coloca en lo alto, adornando la frente, as\u00ed como en lo alto de las casas. Habla de fuerza, energ\u00eda y calor, y puede representar el poder vivificador de Dios. Pero no s\u00f3lo: colocado a la altura de la cabeza, de hecho, y en lo alto de las casas, nos recuerda que, con la luz de la Palabra del Se\u00f1or y el poder de su gracia, tambi\u00e9n nosotros podemos cooperar con nuestras elecciones y acciones en el gran plan de la redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo, el Belak, que se coloca sobre el pecho, es complementario del primero. Recuerda el suave resplandor de la luna, que refleja humildemente la luz del sol en la noche, envolvi\u00e9ndolo todo en una ligera fluorescencia. Habla de paz, de fertilidad, de dulzura, y simboliza la ternura de la madre, que con los delicados reflejos de su amor hace brillar lo que toca con la misma luz que recibe de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaibauk y Belak, fuerza y ternura de Padre y Madre: as\u00ed manifiesta el Se\u00f1or su realeza, hecha de caridad y misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed pidamos juntos, en esta Eucarist\u00eda, cada uno de nosotros, como mujeres y como hombres, como Iglesia, como sociedad, saber reflejar en el mundo la luz fuerte, la luz tierna del Dios del amor, de ese Dios que, como rezamos en el Salmo responsorial, \u00ablevanta del polvo al d\u00e9bil, del mont\u00f3n inmundo levanta al pobre, para hacerlo sentar entre los pr\u00edncipes [&#8230;]\u00bb (Sal 113, 7-8).<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas,<\/p>\n\n\n\n<p>he estado pensando mucho: \u00bfqu\u00e9 es lo mejor que tiene Timor? \u00bfLa sandalia? \u00bfEl melocot\u00f3n? Eso no es lo mejor. Lo mejor es su gente. No puedo olvidar a la gente al lado de la carretera, con los ni\u00f1os. \u00a1Cu\u00e1ntos ni\u00f1os tienen! La gente, lo mejor que tiene es la sonrisa de sus hijos. Y un pueblo que ense\u00f1a a los ni\u00f1os a sonre\u00edr es un pueblo que tiene futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Pero tened cuidado! Porque me han dicho que en algunas playas vienen cocodrilos; los cocodrilos vienen nadando y tienen una mordedura m\u00e1s fuerte de lo que nosotros podemos mantener a raya. \u00a1Cuidado! Tened cuidado con esos cocodrilos que quieren cambiar vuestra cultura, que quieren cambiar vuestra historia. Permaneced fieles. Y no os acerqu\u00e9is a esos cocodrilos porque muerden, y muerden fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Os deseo la paz. Os deseo muchos hijos: \u00a1que la sonrisa de este pueblo sean sus hijos! Cuidad de vuestros hijos; pero cuidad tambi\u00e9n de vuestros mayores, que son la memoria de esta tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias, muchas gracias por vuestra caridad, por vuestra fe. \u00a1Adelante con esperanza!<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora pedimos al Se\u00f1or que nos bendiga a todos, y luego cantaremos un himno a la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TIMOR ORIENTAL | Pidamos juntos, como Iglesia, como sociedad, saber reflejar en el mundo la luz fuerte, la luz tierna del Dios del amor, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre Francisco al compartir la Homil\u00eda en la jornada del martes 10 de septiembre. 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