{"id":243575,"date":"2024-09-12T09:43:23","date_gmt":"2024-09-12T12:43:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=243575"},"modified":"2024-09-12T09:43:25","modified_gmt":"2024-09-12T12:43:25","slug":"singapur-el-edificio-mas-hermoso-el-tesoro-mas-precioso-la-inversion-mas-rentable-a-los-ojos-de-dios-somos-todos-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/singapur-el-edificio-mas-hermoso-el-tesoro-mas-precioso-la-inversion-mas-rentable-a-los-ojos-de-dios-somos-todos-nosotros\/","title":{"rendered":"SINGAPUR | El edificio m\u00e1s hermoso, el tesoro m\u00e1s precioso, la inversi\u00f3n m\u00e1s rentable a los ojos de Dios, somos todos nosotros"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>SINGAPUR | El edificio m\u00e1s hermoso, el tesoro m\u00e1s precioso, la inversi\u00f3n m\u00e1s rentable a los ojos de Dios, somos todos nosotros<\/strong>, as\u00ed lo afirm\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su Homil\u00eda al presidir la <strong>Santa Misa<\/strong>. Celebrada en el <strong>Estadio Nacional en el Singapore Sports Hub<\/strong>, el Papa dec\u00eda, <strong><em>\u201c\u00abLa ciencia llena de soberbia, mientras que el amor edifica\u00bb (1 Co 8,1). San Pablo dirige estas palabras a los hermanos y hermanas de la comunidad cristiana de Corinto: una comunidad rica en muchos carismas (cf. 1Cor 1,4-5), a la que el Ap\u00f3stol recomienda a menudo en sus cartas cultivar la comuni\u00f3n en la caridad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando agregaba, <strong><em>\u201c(\u2026) si algo bueno existe y permanece en este mundo, es s\u00f3lo porque, en infinitas y variadas circunstancias, el amor ha prevalecido sobre el odio, la solidaridad sobre la indiferencia, la generosidad sobre el ego\u00edsmo. Sin esto, aqu\u00ed nadie habr\u00eda podido hacer crecer una metr\u00f3polis tan grande, los arquitectos no habr\u00edan dise\u00f1ado, los obreros no habr\u00edan trabajado y nada se habr\u00eda conseguido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo, el Santo Padre compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) en la ra\u00edz de nuestra capacidad de amar y ser amados est\u00e1 Dios mismo, que con coraz\u00f3n de Padre nos ha querido y tra\u00eddo a la existencia de manera totalmente gratuita (cf. 1 Co 8,6) y que de manera igualmente gratuita nos ha redimido y liberado del pecado y de la muerte, con la muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo Unig\u00e9nito. En \u00c9l, en Jes\u00fas, tiene su origen y realizaci\u00f3n todo lo que somos y podemos llegar a ser\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cel edificio m\u00e1s hermoso, el tesoro m\u00e1s precioso, la inversi\u00f3n m\u00e1s rentable a los ojos de Dios, \u00bfqu\u00e9 es? Somos nosotros, somos todos nosotros: hijos amados de un mismo Padre (cf. Lc 6,36), llamados a su vez a difundir el amor. Las lecturas de esta Santa Misa nos hablan de \u00e9l de diversas maneras, que desde distintos puntos de vista describen la misma realidad: la caridad, que es dulce al respetar la vulnerabilidad de los d\u00e9biles (cf. 1 Co 8,13), providente al conocer y acompa\u00f1ar a los que est\u00e1n inseguros en el camino de la vida (cf. Sal 138), magn\u00e1nima, ben\u00e9vola, al perdonar m\u00e1s all\u00e1 de todo c\u00e1lculo y medida (cf. Lc 6,27-38)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>A INDONESIA, PAP\u00daA NUEVA GUINEA<\/p>\n\n\n\n<p>TIMOR-LESTE, SINGAPUR<\/p>\n\n\n\n<p>(2-13 de septiembre de 2024)<\/p>\n\n\n\n<p>SANTIDAD<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Estadio Nacional en el Singapore Sports Hub<\/p>\n\n\n\n<p>Jueves 12 de septiembre de 2024<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abLa ciencia llena de soberbia, mientras que el amor edifica\u00bb (1 Co 8,1). San Pablo dirige estas palabras a los hermanos y hermanas de la comunidad cristiana de Corinto: una comunidad rica en muchos carismas (cf. 1Cor 1,4-5), a la que el Ap\u00f3stol recomienda a menudo en sus cartas cultivar la comuni\u00f3n en la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los escuchamos mientras agradecemos juntos al Se\u00f1or por la Iglesia de Singapur, tambi\u00e9n rica en dones, vibrante, en crecimiento y en di\u00e1logo constructivo con las diversas otras Confesiones y Religiones con las que comparte esta maravillosa tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente por eso, quisiera comentar las mismas palabras, inspir\u00e1ndome en la belleza de esta ciudad, y en la gran y audaz arquitectura que contribuye a hacerla tan famosa y fascinante, comenzando por el impresionante complejo del Estadio Nacional, donde nos encontramos. Y quisiera hacerlo recordando que, en \u00faltima instancia, incluso en el origen de esas imponentes construcciones, como en el de cualquier otra empresa que deja una huella positiva en este mundo, no est\u00e1, como muchos piensan, en primer lugar el dinero, ni la t\u00e9cnica, ni siquiera la ingenier\u00eda -todos medios \u00fatiles, muy \u00fatiles-, sino el amor: \u00abel amor que construye\u00bb, precisamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 algunos puedan pensar que se trata de una afirmaci\u00f3n ingenua, pero si reflexionamos detenidamente, no es as\u00ed. No hay obra buena, en efecto, detr\u00e1s de la cual no haya tal vez personas brillantes, fuertes, ricas, creativas, pero tambi\u00e9n mujeres y hombres fr\u00e1giles, como nosotros, para quienes sin amor no hay vida, no hay impulso, no hay raz\u00f3n para actuar, no hay fuerza para construir.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, si algo bueno existe y permanece en este mundo, es s\u00f3lo porque, en infinitas y variadas circunstancias, el amor ha prevalecido sobre el odio, la solidaridad sobre la indiferencia, la generosidad sobre el ego\u00edsmo. Sin esto, aqu\u00ed nadie habr\u00eda podido hacer crecer una metr\u00f3polis tan grande, los arquitectos no habr\u00edan dise\u00f1ado, los obreros no habr\u00edan trabajado y nada se habr\u00eda conseguido.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, lo que vemos es un signo, y detr\u00e1s de cada una de las obras que tenemos ante nosotros hay tantas historias de amor por descubrir: de hombres y mujeres unidos entre s\u00ed en una comunidad, de ciudadanos dedicados a su pa\u00eds, de madres y padres preocupados por sus familias, de profesionales y trabajadores de todo tipo y grado, honestamente comprometidos en sus diversas funciones y tareas. Y es bueno que aprendamos a leerlas, estas historias, escritas en las fachadas de nuestras casas y en los caminos de nuestras calles, y a transmitir su memoria, para recordarnos que nada duradero nace y crece sin amor.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces ocurre que la grandeza y la grandiosidad de nuestros proyectos pueden hacernos olvidar esto, enga\u00f1\u00e1ndonos al pensar que podemos, por nosotros mismos, ser los autores de nosotros mismos, de nuestra riqueza, de nuestro bienestar, de nuestra felicidad, pero al final la vida siempre nos devuelve a una realidad: sin amor no somos nada.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe, pues, nos confirma e ilumina a\u00fan m\u00e1s sobre esta certeza, porque nos dice que en la ra\u00edz de nuestra capacidad de amar y ser amados est\u00e1 Dios mismo, que con coraz\u00f3n de Padre nos ha querido y tra\u00eddo a la existencia de manera totalmente gratuita (cf. 1 Co 8,6) y que de manera igualmente gratuita nos ha redimido y liberado del pecado y de la muerte, con la muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo Unig\u00e9nito. En \u00c9l, en Jes\u00fas, tiene su origen y realizaci\u00f3n todo lo que somos y podemos llegar a ser.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en nuestro amor vemos un reflejo del amor de Dios, como dijo San Juan Pablo II con ocasi\u00f3n de su visita a esta tierra (cf. San Juan Pablo II, Homil\u00eda de la Santa Misa en el Estadio Nacional de Singapur, 20 de noviembre de 1986), a\u00f1adiendo una frase importante, a saber, que \u00abpor eso el amor se caracteriza por un profundo respeto a todas las personas, independientemente de su raza, credo o lo que las haga diferentes de nosotros\u00bb (ibid.).<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, \u00e9sta es una palabra importante para nosotros porque, m\u00e1s all\u00e1 del asombro que sentimos ante las obras hechas por el hombre, nos recuerda que existe una maravilla a\u00fan mayor, que hay que abrazar con admiraci\u00f3n y respeto a\u00fan mayores: a saber, los hermanos y hermanas que encontramos cada d\u00eda en nuestro camino, sin preferencias ni diferencias, como la sociedad y la Iglesia singapurenses, \u00e9tnicamente tan diversas y, sin embargo, \u00a1tan unidas y solidarias!<\/p>\n\n\n\n<p>El edificio m\u00e1s hermoso, el tesoro m\u00e1s precioso, la inversi\u00f3n m\u00e1s rentable a los ojos de Dios, \u00bfqu\u00e9 es? Somos nosotros, somos todos nosotros: hijos amados de un mismo Padre (cf. Lc 6,36), llamados a su vez a difundir el amor. Las lecturas de esta Santa Misa nos hablan de \u00e9l de diversas maneras, que desde distintos puntos de vista describen la misma realidad: la caridad, que es dulce al respetar la vulnerabilidad de los d\u00e9biles (cf. 1 Co 8,13), providente al conocer y acompa\u00f1ar a los que est\u00e1n inseguros en el camino de la vida (cf. Sal 138), magn\u00e1nima, ben\u00e9vola, al perdonar m\u00e1s all\u00e1 de todo c\u00e1lculo y medida (cf. Lc 6,27-38).<\/p>\n\n\n\n<p>El amor que Dios nos muestra, y que nos invita a practicar a su vez, es as\u00ed: \u00abResponde con generosidad a las necesidades de los pobres, est\u00e1 marcado por la piedad hacia los que sufren, dispuesto a ofrecer hospitalidad, fiel en los momentos dif\u00edciles, siempre dispuesto a perdonar, a esperar\u00bb, perdonar y esperar, hasta el punto de \u00abcorresponder a una blasfemia con una bendici\u00f3n est\u00e1 en el coraz\u00f3n del Evangelio\u00bb (cf. San Juan Pablo II, Homil\u00eda de la Santa Misa en el Estadio Nacional de Singapur, 20 de noviembre de 1986).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo vemos en tantas figuras de santos: hombres y mujeres conquistados por el Dios de la misericordia, hasta convertirse en su reflejo, en su eco, en su imagen viva. Y quisiera, para concluir, recordar a dos de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero es Mar\u00eda, cuyo Sant\u00edsimo Nombre celebramos hoy. A cu\u00e1ntas personas su apoyo y su presencia han dado y dan esperanza, en cu\u00e1ntos labios su Nombre ha aparecido y aparece en momentos de alegr\u00eda y tambi\u00e9n de dolor. Y es que en Ella, en Mar\u00eda, vemos manifestado el amor del Padre de una de las maneras m\u00e1s bellas y totales: la de la ternura -\u00a1no olvidemos la ternura! &#8211; la ternura de una madre, que todo lo comprende, que todo lo perdona y que nunca nos abandona. \u00a1Por eso nos dirigimos a Ella!<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo es un santo muy querido en esta tierra, que encontr\u00f3 aqu\u00ed hospitalidad muchas veces durante sus viajes misioneros. Hablo de san Francisco Javier, que fue acogido en esta tierra en muchas ocasiones, la \u00faltima el 21 de julio de 1552.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos queda una hermosa carta suya dirigida a San Ignacio y a sus primeros compa\u00f1eros, en la que expresa su deseo de ir a todas las universidades de su tiempo para \u00abgritar aqu\u00ed y all\u00e1 como un loco y sacudir a los que tienen m\u00e1s ciencia que caridad\u00bb, para que se sientan impulsados a hacerse misioneros por amor a sus hermanos, \u00abdiciendo desde lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n: \u201cSe\u00f1or, aqu\u00ed estoy; \u00bfqu\u00e9 quieres que haga?\u201d\u00bb (Carta de Coch\u00edn, enero de 1544).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n nosotros podr\u00edamos hacer nuestras estas palabras, siguiendo su ejemplo y el de Mar\u00eda: \u00abSe\u00f1or, aqu\u00ed estoy; \u00bfqu\u00e9 quieres que haga?\u00bb, para que nos acompa\u00f1en no s\u00f3lo en estos d\u00edas, sino siempre, como un compromiso constante de escuchar y responder con prontitud a las invitaciones al amor y a la justicia, que nos siguen llegando hoy desde la infinita caridad de Dios.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SINGAPUR | El edificio m\u00e1s hermoso, el tesoro m\u00e1s precioso, la inversi\u00f3n m\u00e1s rentable a los ojos de Dios, somos todos nosotros, as\u00ed lo afirm\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa. 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