{"id":243788,"date":"2024-09-26T11:38:00","date_gmt":"2024-09-26T14:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=243788"},"modified":"2024-09-27T09:42:06","modified_gmt":"2024-09-27T12:42:06","slug":"luxemburgo-tengan-la-alegria-del-evangelio-esto-nos-hace-creer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/luxemburgo-tengan-la-alegria-del-evangelio-esto-nos-hace-creer\/","title":{"rendered":"LUXEMBURGO | Tengan la alegr\u00eda del Evangelio, esto nos hace creer"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>LUXEMBURGO<\/strong> | <strong>Tengan la alegr\u00eda del Evangelio, esto nos hace creer<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante el Encuentro con la Comunidad Cat\u00f3lica. Celebrado en la Catedral Notre Dame de Luxemburgo, Su Santidad dec\u00eda, <strong><em>\u201cnuestro encuentro se realiza en concomitancia con un importante&nbsp;Jubileo mariano, con el que la Iglesia de Luxemburgo recuerda cuatro siglos de devoci\u00f3n a&nbsp;Mar\u00eda, Consuelo de los afligidos, Patrona del pa\u00eds. Ese t\u00edtulo sintoniza bien con el tema que han elegido para esta visita: \u201cPara servir\u201d\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) dentro de unos momentos, en la oraci\u00f3n de apertura del&nbsp;A\u00f1o mariano, pediremos a la Madre de Dios que nos ayude a ser \u201cmisioneros, dispuestos a dar testimonio de la alegr\u00eda del Evangelio\u201d, conformando nuestro coraz\u00f3n al suyo \u201cpara ponernos al servicio de nuestros hermanos\u201d. Podemos entonces detenernos a reflexionar precisamente sobre estas tres palabras:&nbsp;servicio,&nbsp;misi\u00f3n&nbsp;y&nbsp;alegr\u00eda.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En primer lugar, el&nbsp;servicio, el esp\u00edritu del Evangelio es esp\u00edritu de acogida, de apertura a todos, y no admite ning\u00fan tipo de exclusi\u00f3n (cf. Exhort. ap.&nbsp;Evangelii gaudium, 47). Los animo, por tanto, a permanecer fieles a esta herencia, a esta riqueza que ustedes tienen, a seguir haciendo de vuestro pa\u00eds una casa acogedora para todo el que llame a vuestra puerta pidiendo ayuda y hospitalidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, se refiri\u00f3 a la misi\u00f3n, dici\u00e9ndonos, <strong><em>\u201cla Iglesia, en una sociedad secularizada, progresa, madura, crece. No se repliega en s\u00ed misma, triste, resignada, resentida, no; sino que acepta el desaf\u00edo, en fidelidad a los valores de siempre, de redescubrir y revalorizar de manera nueva los caminos de evangelizaci\u00f3n, pasando cada vez m\u00e1s de una simple propuesta de atenci\u00f3n pastoral a una propuesta de anuncio misionero (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, se refiri\u00f3 a la alegr\u00eda, donde el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ca la Iglesia le hacen da\u00f1o esos cristianos tristes, aburridos y con la cara larga. Estos no son cristianos. Por favor, tengan la alegr\u00eda del Evangelio. Esto nos hace creer y crecer mucho\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD FRANCISCO<br>A&nbsp;<strong>LUXEMBURGO&nbsp;<\/strong>Y&nbsp;B\u00c9LGICA<br>(26-29 de septiembre de 2024)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ENCUENTRO CON LA COMUNIDAD CAT\u00d3LICA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Catedral de \u201cNotre-Dame\u201d de Luxemburgo<br>Jueves, 26 de septiembre de 2024<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PALABRAS DEL SANTO PADRE<br>despu\u00e9s de los testimonios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Me gustar\u00eda retomar lo que usted dijo sobre el drama de la migraci\u00f3n. No olvidemos que, en el Antiguo Testamento, hay como un estribillo que se repite y se repite tantas veces:&nbsp;<em>la viuda, el hu\u00e9rfano y el extranjero<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tener compasi\u00f3n \u2014dice el Se\u00f1or, ya en el Antiguo Testamento\u2014 de los abandonados. En aquel tiempo las viudas y los hu\u00e9rfanos eran abandonados, como tambi\u00e9n los extranjeros, los migrantes. Los migrantes son parte de la revelaci\u00f3n. Muchas gracias al pueblo y al gobierno luxemburgu\u00e9s por lo que hacen por los migrantes, \u00a1gracias!<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p><em>Alteza Real,<br>se\u00f1or cardenal y hermanos obispos,<br>queridas hermanas, queridos hermanos :<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Me siento muy contento de estar aqu\u00ed con ustedes, en esta magn\u00edfica catedral. Agradezco al Gran Duque y a su familia su presencia; y doy las gracias al cardenal Jean-Claude Hollerich por sus amables palabras, as\u00ed como tambi\u00e9n a Diogo, Christine y sor Mar\u00eda Perpetua por sus testimonios.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro encuentro se realiza en concomitancia con un importante&nbsp;<em>Jubileo mariano<\/em>, con el que la Iglesia de Luxemburgo recuerda cuatro siglos de devoci\u00f3n a&nbsp;<em>Mar\u00eda, Consuelo de los afligidos<\/em>, Patrona del pa\u00eds. Ese t\u00edtulo sintoniza bien con el tema que han elegido para esta visita: \u201c<em>Para servir<\/em>\u201d. Consolar y servir, en efecto, son dos aspectos fundamentales del amor que Jes\u00fas nos dio, que nos confi\u00f3 como misi\u00f3n (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;13,13-17) y que nos mostr\u00f3 como el \u00fanico camino hacia la alegr\u00eda plena (cf.&nbsp;<em>Hch<\/em>&nbsp;20,35). Por eso, dentro de unos momentos, en la oraci\u00f3n de apertura del&nbsp;<em>A\u00f1o mariano<\/em>, pediremos a la Madre de Dios que nos ayude a ser \u201cmisioneros, dispuestos a dar testimonio de la alegr\u00eda del Evangelio\u201d, conformando nuestro coraz\u00f3n al suyo \u201cpara ponernos al servicio de nuestros hermanos\u201d. Podemos entonces detenernos a reflexionar precisamente sobre estas tres palabras:&nbsp;<em>servicio<\/em>,&nbsp;<em>misi\u00f3n<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>alegr\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, el&nbsp;<em>servicio<\/em>. Hace un momento se dijo que la Iglesia de Luxemburgo quiere ser \u201cla Iglesia de Jesucristo, que no vino para ser servido, sino para servir\u201d (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>20,28;&nbsp;<em>Mc<\/em>&nbsp;10,45). Tambi\u00e9n se record\u00f3 la imagen de san Francisco abrazando al leproso y curando sus heridas. Yo, desde el servicio, quisiera encomendarles un aspecto que hoy es muy urgente: el de la&nbsp;<em>acogida<\/em>. Lo hago aqu\u00ed, entre ustedes, de modo especial, porque vuestro pa\u00eds tiene y mantiene viva, en este campo, una tradici\u00f3n secular, como nos ha recordado sor Mar\u00eda Perpetua, y como ha aflorado varias veces, tambi\u00e9n en los otros testimonios, en el grito \u201c\u00a1todos, todos, todos!\u201d, repetido en varias ocasiones. S\u00ed, el esp\u00edritu del Evangelio es esp\u00edritu de acogida, de apertura a todos, y no admite ning\u00fan tipo de exclusi\u00f3n (cf. Exhort. ap.&nbsp;<em>Evangelii gaudium<\/em>, 47). Los animo, por tanto, a permanecer fieles a esta herencia, a esta riqueza que ustedes tienen, a seguir haciendo de vuestro pa\u00eds una casa acogedora para todo el que llame a vuestra puerta pidiendo ayuda y hospitalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un deber de justicia, a\u00fan antes que de caridad, como ya dijo&nbsp;san Juan Pablo II&nbsp;cuando recordaba las ra\u00edces cristianas de la cultura europea. \u00c9l anim\u00f3 a los j\u00f3venes luxemburgueses a trazar el camino de \u00abuna Europa no s\u00f3lo de bienes y mercanc\u00edas, sino de valores, de hombres y de corazones\u00bb, en la que el Evangelio fuera compartido \u00aben la palabra del anuncio y en los signos del amor\u00bb (<em>Discurso a los j\u00f3venes del Gran Ducado de Luxemburgo<\/em>, 16 mayo 1985, 4), en las dos cosas. Insisto en esto porque es importante: una Europa y un mundo en los que el Evangelio se comparta en la palabra del anuncio unida a los signos del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto nos lleva al segundo tema: la&nbsp;<em>misi\u00f3n<\/em>. Antes, el cardenal Arzobispo habl\u00f3 de una \u201cevoluci\u00f3n de la Iglesia luxemburguesa en una sociedad secularizada\u201d. Me gust\u00f3 esta expresi\u00f3n: la Iglesia, en una sociedad secularizada, progresa, madura, crece. No se repliega en s\u00ed misma, triste, resignada, resentida, no; sino que acepta el desaf\u00edo, en fidelidad a los valores de siempre, de redescubrir y revalorizar de manera nueva los caminos de evangelizaci\u00f3n, pasando cada vez m\u00e1s de una simple propuesta de atenci\u00f3n pastoral a una propuesta de anuncio misionero \u2014y se necesita valor\u2014. Y a fin de realizarlo est\u00e1 preparada para avanzar, por ejemplo \u2014como nos ha recordado Christine\u2014, en el compartir responsabilidades y ministerios, caminando juntos como comunidad que anuncia y hace de la sinodalidad \u201cun modo duradero de relacionarse\u201d entre sus miembros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y del valor de este crecimiento nos han dado una imagen muy bella los j\u00f3venes amigos que, hace poco, interpretaron algunas escenas del musical&nbsp;<em>Laudato si\u2019<\/em>. \u00a1Magn\u00edficos! \u00a1Lo hicieron muy bien! \u00a1Gracias por el regalo que nos han dado! Vuestro trabajo, fruto de un esfuerzo comunitario que ha involucrado a muchos en la Arquidi\u00f3cesis, es para nosotros un signo doblemente prof\u00e9tico. En primer lugar, nos recuerda nuestra responsabilidad en relaci\u00f3n a la \u201ccasa com\u00fan\u201d, de la que somos custodios y no due\u00f1os absolutos. Y tambi\u00e9n nos hace reflexionar sobre c\u00f3mo esa misi\u00f3n, compartida con todos, es en s\u00ed misma un maravilloso instrumento coral para anunciar a los dem\u00e1s la belleza del Evangelio. Y para todos nosotros, esto es importante. Porque lo que nos impulsa hacia la misi\u00f3n no es la necesidad de \u201ccontar con n\u00fameros\u201d, de hacer \u201cproselitismo\u201d, sino el deseo de dar a conocer a la mayor cantidad posible de hermanas y hermanos la alegr\u00eda del encuentro con Cristo. Aqu\u00ed quisiera recordar&nbsp;una hermosa expresi\u00f3n de Benedicto XVI: \u201cLa Iglesia no crece por proselitismo sino por atracci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de cualquier dificultad, este es el dinamismo vivo del Esp\u00edritu Santo que act\u00faa en nosotros. El amor nos apremia a anunciar el Evangelio abri\u00e9ndonos a los dem\u00e1s, y el desaf\u00edo del anuncio nos hace crecer como comunidad, ayud\u00e1ndonos a vencer el miedo de emprender nuevos caminos, empuj\u00e1ndonos a acoger con agradecimiento la aportaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Es una din\u00e1mica bella, sana y gozosa, que nos har\u00e1 bien cultivar en nosotros y a nuestro alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos as\u00ed a la tercera palabra: la&nbsp;<em>alegr\u00eda<\/em>. Diogo, hablando de su experiencia en la&nbsp;Jornada Mundial de la Juventud, recordaba la felicidad que experiment\u00f3 en la vigilia de la fiesta, esperando, con sus coet\u00e1neos provenientes de muchas naciones,&nbsp;el momento de encontrarnos; as\u00ed como tambi\u00e9n la emoci\u00f3n de despertarse, la ma\u00f1ana siguiente, rodeado de tantos amigos y, adem\u00e1s, el entusiasmo experimentado durante la preparaci\u00f3n que hicieron juntos en Portugal. Y la alegr\u00eda, un a\u00f1o despu\u00e9s, al reunirse junto con los dem\u00e1s aqu\u00ed en Luxemburgo. \u00bfLo ven? Nuestra fe es as\u00ed. Es alegre, \u201cdanzante\u201d, porque nos manifiesta que somos hijos de un Dios amigo del hombre, que nos quiere contentos y unidos, que nada lo hace m\u00e1s feliz que nuestra salvaci\u00f3n (cf.&nbsp;<em>Lc&nbsp;<\/em>15,4-32; S. Gregorio Magno,&nbsp;<em>Homil\u00edas sobre los Evangelios<\/em>, 34,3). Y sobre esto, tengan presente por favor que a la Iglesia le hacen da\u00f1o esos cristianos tristes, aburridos y con la cara larga. Estos no son cristianos. Por favor, tengan la alegr\u00eda del Evangelio. Esto nos hace creer y crecer mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, quisiera finalizar recordando otra hermosa tradici\u00f3n de vuestro pa\u00eds, de la que nos han hablado: la procesi\u00f3n de primavera \u2014<em>Springprozession<\/em>\u2014, que se lleva a cabo en Pentecost\u00e9s en Echternach, recordando la infatigable obra misionera de san Willibrord, evangelizador de estas tierras. Toda la ciudad sale a bailar por las calles y las plazas, junto con muchos peregrinos y visitantes que llegan, y la procesi\u00f3n se convierte en una grand\u00edsima y \u00fanica danza. Recordemos que el rey David bailaba delante del Se\u00f1or y esta es una expresi\u00f3n de fidelidad. Grandes y peque\u00f1os, todos van bailando juntos hacia la catedral \u2014supe que este a\u00f1o, incluso bajo la lluvia\u2014, dando testimonio con entusiasmo, en recuerdo del santo Pastor, de cu\u00e1n bello es caminar juntos y encontrarnos como hermanos en torno a la mesa de nuestro Se\u00f1or.Y aqu\u00ed, perm\u00edtanme decirles algo muy breve: por favor, no pierdan la capacidad de perdonar. Saben que todos debemos perdonar, pero \u00bfsaben por qu\u00e9? Porque todos hemos sido perdonados y todos necesitamos perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridas hermanas, queridos hermanos, qu\u00e9 hermosa es la misi\u00f3n que el Se\u00f1or nos conf\u00eda; la misi\u00f3n de&nbsp;<em>consolar<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>servir<\/em>, con el ejemplo y la ayuda de Mar\u00eda. Gracias a ustedes, consagrados y consagradas, por el trabajo que hacen, seminaristas, sacerdotes, a todos; y tambi\u00e9n por la ayuda generosa que han querido compartir con los necesitados. Donde hay un necesitado esta Cristo. Los bendigo y rezo por ustedes. Y tambi\u00e9n ustedes, por favor, recen por m\u00ed. Gracias.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LUXEMBURGO | Tengan la alegr\u00eda del Evangelio, esto nos hace creer, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante el Encuentro con la Comunidad Cat\u00f3lica. 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