{"id":244746,"date":"2025-01-01T08:41:54","date_gmt":"2025-01-01T11:41:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=244746"},"modified":"2025-01-01T08:41:54","modified_gmt":"2025-01-01T11:41:54","slug":"papa-francisco-confiemosle-el-mundo-entero-a-maria-para-que-renazca-la-esperanza-para-que-brote-por-fin-la-paz-para-todos-los-pueblos-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-confiemosle-el-mundo-entero-a-maria-para-que-renazca-la-esperanza-para-que-brote-por-fin-la-paz-para-todos-los-pueblos-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"PAPA FRANCISCO | Confi\u00e9mosle el mundo entero a Mar\u00eda, para que renazca la esperanza, para que brote por fin la paz para todos los pueblos de la tierra"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA FRANCISCO | Confi\u00e9mosle el mundo entero a Mar\u00eda, para que renazca la esperanza, para que brote por fin la paz para todos los pueblos de la tierra<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda, al presidir la Santa Misa en la Bas\u00edlica de <strong>San Pedro<\/strong>. Fue en la <strong>Solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios<\/strong>, en la octava de <strong>Navidad y en la 58\u00aa Jornada Mundial de la Paz<\/strong>, con el tema: <strong>\u00abPerdona nuestras ofensas: conc\u00e9denos tu paz\u00bb<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cal comienzo de un nuevo a\u00f1o que el Se\u00f1or concede a nuestras vidas, es bueno elevar la mirada de nuestro coraz\u00f3n a Mar\u00eda. Porque ella, siendo Madre, nos reenv\u00eda a la relaci\u00f3n con su Hijo: nos devuelve a Jes\u00fas, nos habla de Jes\u00fas, nos conduce a Jes\u00fas. As\u00ed, la solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios nos sumerge de nuevo en el Misterio de la Navidad: Dios se hizo uno de nosotros en el seno de Mar\u00eda, y a nosotros, que abrimos la Puerta Santa para comenzar el Jubileo, se nos recuerda hoy que \u00abMar\u00eda es, pues, la puerta por la que Cristo entr\u00f3 en este mundo\u00bb (San Ambrosio, Ep\u00edstola 42, 4: PL, VII)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agregaba, <strong><em>\u201cel ap\u00f3stol Pablo precisa que naci\u00f3 de mujer, casi siente la necesidad de recordarnos que Dios se hizo verdaderamente hombre a trav\u00e9s de un vientre humano. Existe una tentaci\u00f3n, que fascina a tanta gente hoy en d\u00eda, pero que tambi\u00e9n puede seducir a muchos cristianos: imaginar o fabricar un Dios \u00ababstracto\u00bb, vinculado a una vaga idea religiosa, a alguna buena emoci\u00f3n pasajera\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> tambi\u00e9n nos compart\u00eda, <strong><em>\u201cnacido de mujer. Esta expresi\u00f3n nos habla tambi\u00e9n de la humanidad de Cristo, para decirnos que \u00c9l se revela en la fragilidad de la carne. Si descendi\u00f3 en el seno de una mujer, naciendo como todas las criaturas, aqu\u00ed se muestra en la fragilidad de un Ni\u00f1o. Por eso los pastores, yendo a ver con sus propios ojos lo que el \u00c1ngel les hab\u00eda anunciado, no encontraron signos extraordinarios ni manifestaciones grandiosas, sino que \u00abencontraron a Mar\u00eda y a Jos\u00e9 y al ni\u00f1o acostado en el pesebre\u00bb (Lc 2,16)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026), es hermoso pensar que Mar\u00eda, la doncella de Nazaret, nos conduce siempre al Misterio de su Hijo, Jes\u00fas. Ella nos recuerda que Jes\u00fas viene en la carne y, por tanto, el lugar privilegiado donde podemos encontrarlo es ante todo nuestra vida, nuestra fr\u00e1gil humanidad, la de los que pasan a nuestro lado cada d\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, dec\u00eda, <strong><em>\u201cMar\u00eda, Madre de Dios y Madre nuestra, nos espera all\u00ed mismo, en el pesebre. Ella nos muestra, como a los pastores, al Dios que siempre nos sorprende, que no viene en el esplendor de los cielos, sino en la peque\u00f1ez de un pesebre. Confi\u00e9mosle este nuevo a\u00f1o jubilar, entregu\u00e9mosle las preguntas, las preocupaciones, los sufrimientos, las alegr\u00edas y todo lo que llevamos en el coraz\u00f3n. Ella es madre, Ella es madre. Confi\u00e9mosle el mundo entero, para que renazca la esperanza, para que brote por fin la paz para todos los pueblos de la tierra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda <strong>de Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Santa Misa en la Solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios y en la 58\u00aa Jornada Mundial de la Paz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Al comienzo de un nuevo a\u00f1o que el Se\u00f1or concede a nuestras vidas, es bueno elevar la mirada de nuestro coraz\u00f3n a Mar\u00eda. Porque ella, siendo Madre, nos reenv\u00eda a la relaci\u00f3n con su Hijo: nos devuelve a Jes\u00fas, nos habla de Jes\u00fas, nos conduce a Jes\u00fas. As\u00ed, la solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios nos sumerge de nuevo en el Misterio de la Navidad: Dios se hizo uno de nosotros en el seno de Mar\u00eda, y a nosotros, que abrimos la Puerta Santa para comenzar el Jubileo, se nos recuerda hoy que \u00abMar\u00eda es, pues, la puerta por la que Cristo entr\u00f3 en este mundo\u00bb (San Ambrosio, Ep\u00edstola 42, 4: PL, VII).<\/p>\n\n\n\n<p>El Ap\u00f3stol Pablo resume este Misterio afirmando que \u00abDios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer\u00bb (Gal 4, 4). Estas palabras &#8211; \u00abnacido de mujer\u00bb- resuenan hoy en nuestros corazones y nos recuerdan que Jes\u00fas, nuestro Salvador, se hizo carne y se revela en la fragilidad de la carne.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacido de mujer. Esta expresi\u00f3n nos remite en primer lugar a la Navidad: el Verbo se hizo carne. El ap\u00f3stol Pablo precisa que naci\u00f3 de mujer, casi siente la necesidad de recordarnos que Dios se hizo verdaderamente hombre a trav\u00e9s de un vientre humano. Existe una tentaci\u00f3n, que fascina a tanta gente hoy en d\u00eda, pero que tambi\u00e9n puede seducir a muchos cristianos: imaginar o fabricar un Dios \u00ababstracto\u00bb, vinculado a una vaga idea religiosa, a alguna buena emoci\u00f3n pasajera. En cambio, \u00c9l es concreto, es humano: naci\u00f3 de una mujer, tiene un rostro y un nombre, y nos llama a tener una relaci\u00f3n con \u00c9l. Cristo Jes\u00fas, nuestro Salvador, naci\u00f3 de mujer; tiene carne y sangre; sali\u00f3 del seno del Padre, pero se encarn\u00f3 en el vientre de la Virgen Mar\u00eda; vino de lo alto del cielo, pero habita en lo profundo de la tierra; es Hijo de Dios, pero se hizo Hijo del hombre. \u00c9l, imagen del Dios omnipotente, vino en debilidad; y aunque era sin mancha, \u00abDios le hizo pecado por nosotros\u00bb (2 Co 5,21). Naci\u00f3 de mujer y es uno de nosotros. Por eso mismo puede salvarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nacido de mujer. Esta expresi\u00f3n nos habla tambi\u00e9n de la humanidad de Cristo, para decirnos que \u00c9l se revela en la fragilidad de la carne. Si descendi\u00f3 en el seno de una mujer, naciendo como todas las criaturas, aqu\u00ed se muestra en la fragilidad de un Ni\u00f1o. Por eso los pastores, yendo a ver con sus propios ojos lo que el \u00c1ngel les hab\u00eda anunciado, no encontraron signos extraordinarios ni manifestaciones grandiosas, sino que \u00abencontraron a Mar\u00eda y a Jos\u00e9 y al ni\u00f1o acostado en el pesebre\u00bb (Lc 2,16). Encuentran a un ni\u00f1o indefenso, fr\u00e1gil, necesitado de los cuidados de su madre, necesitado de pa\u00f1ales y de leche, de caricias y de amor. San Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort dice que la Sabidur\u00eda divina \u00abno quiso, aunque pudo, darse directamente a los hombres, sino que prefiri\u00f3 darse por medio de la Sant\u00edsima Virgen. Tampoco quiso venir al mundo a la edad de un hombre perfecto, independiente de los dem\u00e1s, sino como un pobre ni\u00f1ito, necesitado de los cuidados y del alimento de su Madre\u00bb (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen, 139). Y as\u00ed, en toda la vida de Jes\u00fas podemos ver esta elecci\u00f3n de Dios, la elecci\u00f3n de la peque\u00f1ez y el ocultamiento; \u00c9l nunca ceder\u00eda a la seducci\u00f3n del poder divino para realizar grandes signos e imponerse a los dem\u00e1s, como hab\u00eda sugerido el diablo, sino que revelar\u00eda el amor de Dios en la belleza de su humanidad, habitando entre nosotros, compartiendo la vida ordinaria hecha de trabajos y sue\u00f1os, mostrando compasi\u00f3n por los sufrimientos del cuerpo y del esp\u00edritu, abriendo los ojos de los ciegos y refrescando a los perdidos de coraz\u00f3n. Compasi\u00f3n. Las tres actitudes de Dios son la misericordia, la cercan\u00eda y la compasi\u00f3n. Dios se hace cercano, misericordioso y compasivo. No lo olvidemos. Jes\u00fas nos muestra a Dios a trav\u00e9s de su fr\u00e1gil humanidad, cuidando de los fr\u00e1giles.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanas y hermanos, es hermoso pensar que Mar\u00eda, la doncella de Nazaret, nos conduce siempre al Misterio de su Hijo, Jes\u00fas. Ella nos recuerda que Jes\u00fas viene en la carne y, por tanto, el lugar privilegiado donde podemos encontrarlo es ante todo nuestra vida, nuestra fr\u00e1gil humanidad, la de los que pasan a nuestro lado cada d\u00eda. Y al invocarla como Madre de Dios, afirmamos que Cristo fue engendrado por el Padre, pero naci\u00f3 verdaderamente del seno de una mujer. Afirmamos que \u00c9l es el Se\u00f1or del tiempo, pero habita este tiempo nuestro, incluso este nuevo a\u00f1o, con su presencia amorosa. Afirmamos que \u00c9l es el Salvador del mundo, pero podemos encontrarlo y debemos buscarlo en el rostro de cada ser humano. Y si \u00c9l, que es el Hijo de Dios, se hizo peque\u00f1o para ser acogido en los brazos de una madre, para ser cuidado y amamantado, significa que todav\u00eda hoy viene en todos los que necesitan los mismos cuidados: en cada hermana y hermano que encontramos y que necesita atenci\u00f3n, escucha, ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Este nuevo a\u00f1o que se abre, confi\u00e9moslo a Mar\u00eda, Madre de Dios, para que tambi\u00e9n nosotros aprendamos, como ella, a encontrar la grandeza de Dios en la peque\u00f1ez de la vida; para que aprendamos a cuidar de toda criatura nacida de mujer, custodiando ante todo el don precioso de la vida, como hace Mar\u00eda: la vida en el seno materno, la vida de los ni\u00f1os, la vida de los que sufren, la vida de los pobres, la vida de los ancianos, de los solos, de los moribundos. Y hoy, Jornada Mundial de la Paz, esta invitaci\u00f3n que brota del coraz\u00f3n materno de Mar\u00eda estamos todos llamados a asumirla: acariciar la vida, cuidar la vida herida -tanta vida herida, tanta-, devolver la dignidad a la vida de todo \u00abnacido de mujer\u00bb es la base fundamental para construir una civilizaci\u00f3n de paz. Por eso, \u00abpido un firme compromiso para promover el respeto de la dignidad de la vida humana, desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, para que cada persona pueda amar su vida y mirar al futuro con esperanza\u00bb (Mensaje para la LVIII Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2025).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda, Madre de Dios y Madre nuestra, nos espera all\u00ed mismo, en el pesebre. Ella nos muestra, como a los pastores, al Dios que siempre nos sorprende, que no viene en el esplendor de los cielos, sino en la peque\u00f1ez de un pesebre. Confi\u00e9mosle este nuevo a\u00f1o jubilar, entregu\u00e9mosle las preguntas, las preocupaciones, los sufrimientos, las alegr\u00edas y todo lo que llevamos en el coraz\u00f3n. Ella es madre, Ella es madre. Confi\u00e9mosle el mundo entero, para que renazca la esperanza, para que brote por fin la paz para todos los pueblos de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia nos cuenta que, en \u00c9feso, cuando los obispos entraron en la iglesia, el pueblo fiel, con palos en las manos, grit\u00f3: \u00ab\u00a1Madre de Dios!\u00bb. Y seguramente los palos eran una promesa de lo que ocurrir\u00eda si no declaraban el dogma de la \u00abMadre de Dios\u00bb. Hoy no tenemos palos, pero tenemos corazones y voces de ni\u00f1os. Por eso, todos juntos, aclamemos a la Santa Madre de Dios. Todos juntos, en voz alta: \u00ab\u00a1Santa Madre de Dios!\u00bb, tres veces. Todos juntos: \u00ab\u00a1Santa Madre de Dios! \u00a1Santa Madre de Dios! Santa Madre de Dios!\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO | Confi\u00e9mosle el mundo entero a Mar\u00eda, para que renazca la esperanza, para que brote por fin la paz para todos los pueblos de la tierra, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda, al presidir la Santa Misa en la Bas\u00edlica de San Pedro. 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