{"id":245828,"date":"2025-06-08T08:53:45","date_gmt":"2025-06-08T11:53:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=245828"},"modified":"2025-06-08T08:53:46","modified_gmt":"2025-06-08T11:53:46","slug":"papa-leon-xiv-invoquemos-el-espiritu-de-amor-y-de-paz-para-que-abra-las-fronteras-abata-los-muros-disuelva-el-odio-y-nos-ayude-a-vivir-como-hijos-del-unico-padre-que-esta-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-invoquemos-el-espiritu-de-amor-y-de-paz-para-que-abra-las-fronteras-abata-los-muros-disuelva-el-odio-y-nos-ayude-a-vivir-como-hijos-del-unico-padre-que-esta-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Invoquemos el Esp\u00edritu de amor y de paz, para que abra las fronteras, abata los muros, disuelva el odio y nos ayude a vivir como hijos del \u00fanico Padre que est\u00e1 en el cielo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Invoquemos el Esp\u00edritu de amor y de paz, para que abra las fronteras, abata los muros, disuelva el odio y nos ayude a vivir como hijos del \u00fanico Padre que est\u00e1 en el cielo<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la <strong>Solemnidad de Pentecost\u00e9s<\/strong>, Jubileo de los Movimientos, de las Asociaciones y de las Nuevas Comunidades. Celebrado en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad<\/strong> <strong>Le\u00f3n XIV<\/strong>, nos compart\u00eda, <strong><em>\u201ccomo hemos escuchado en la primera lectura, el Esp\u00edritu lleva a cabo algo extraordinario en la vida de los Ap\u00f3stoles. Ellos, despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, se hab\u00edan encerrado en el miedo y en la tristeza, pero ahora reciben finalmente una mirada nueva y una inteligencia del coraz\u00f3n que les ayuda a interpretar los eventos que han sucedido y a tener una \u00edntima experiencia de la presencia del Resucitado: el Esp\u00edritu Santo vence su miedo, rompe las cadenas interiores, alivia las heridas, los unge con fortaleza y les da el valor de salir al encuentro de todos para anunciar las obras de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Continuando, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, adem\u00e1s, <strong><em>\u201cel Esp\u00edritu abre las fronteras, ante todo, dentro de nosotros.&nbsp;Es el Don que abre nuestra vida al amor. Y esta presencia del Se\u00f1or disuelve nuestras durezas, nuestras cerrazones, los ego\u00edsmos, los miedos que nos paralizan, los narcisismos que nos hacen girar s\u00f3lo en torno a nosotros mismos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, profundizando, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cel Esp\u00edritu de Dios, en cambio, nos hace descubrir un nuevo modo de ver y de vivir la vida. Nos abre al encuentro con nosotros mismos, m\u00e1s all\u00e1 de las m\u00e1scaras que llevamos puestas; nos conduce al encuentro con el Se\u00f1or ense\u00f1\u00e1ndonos a experimentar su alegr\u00eda; nos convence \u2014seg\u00fan las mismas palabras de Jes\u00fas apenas proclamadas\u2014 de que s\u00f3lo si permanecemos en el amor recibimos tambi\u00e9n la fuerza de observar su Palabra y, por tanto, de ser transformados por ella. Abre las fronteras en nuestro interior, para que nuestra vida se convierta en un espacio hospitalario\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) el Esp\u00edritu abre las fronteras tambi\u00e9n entre los pueblos. En Pentecost\u00e9s los Ap\u00f3stoles hablan las leguas de aquellos que encuentran y el caos de Babel es finalmente apaciguado por la armon\u00eda generada por el Esp\u00edritu. Las diferencias, cuando el Soplo divino une nuestros corazones y nos hace ver en el otro el rostro de un hermano, no son ocasi\u00f3n de divisi\u00f3n y de conflicto, sino un patrimonio com\u00fan del que todos podemos beneficiarnos, y que nos pone a todos en camino, juntos, en la fraternidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, dec\u00eda, <strong><em>\u201cprecisamente celebrando Pentecost\u00e9s, el&nbsp;Papa Francisco&nbsp;observaba que \u00abHoy en el mundo hay mucha discordia, mucha divisi\u00f3n. Estamos todos conectados y, sin embargo, nos encontramos desconectados entre nosotros, anestesiados por la indiferencia y oprimidos por la soledad\u00bb (Homil\u00eda, 28 mayo 2023). Y de todo esto son una tr\u00e1gica se\u00f1al las guerras que agitan nuestro planeta. Invoquemos el Esp\u00edritu de amor y de paz, para que abra las fronteras, abata los muros, disuelva el odio y nos ayude a vivir como hijos del \u00fanico Padre que est\u00e1 en el cielo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE PENTECOST\u00c9S<br>JUBILEO DE LOS MOVIMIENTOS, DE LAS ASOCIACIONES Y DE LAS NUEVAS COMUNIDADES<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CAPILLA PAPAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Plaza de San Pedro<br>Domingo, 8 de junio de 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abBrilla para nosotros, hermanos, el d\u00eda grato en que [\u2026] Jesucristo, el Se\u00f1or, despu\u00e9s de resucitado y glorificado por su ascensi\u00f3n, envi\u00f3 al Esp\u00edritu Santo\u00bb (S. Agust\u00edn,&nbsp;<em>Sermo&nbsp;<\/em>271, 1). Y tambi\u00e9n hoy se reaviva lo que sucedi\u00f3 en el cen\u00e1culo; desciende sobre nosotros el don del Esp\u00edritu Santo como un viento impetuoso que sacude, como un fragor que nos despierta, como un fuego que nos ilumina (cf.&nbsp;<em>Hch&nbsp;<\/em>2,1-11).<\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos escuchado en la primera lectura, el Esp\u00edritu lleva a cabo algo extraordinario en la vida de los Ap\u00f3stoles. Ellos, despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, se hab\u00edan encerrado en el miedo y en la tristeza, pero ahora reciben finalmente una mirada nueva y una inteligencia del coraz\u00f3n que les ayuda a interpretar los eventos que han sucedido y a tener una \u00edntima experiencia de la presencia del Resucitado: el Esp\u00edritu Santo vence su miedo, rompe las cadenas interiores, alivia las heridas, los unge con fortaleza y les da el valor de salir al encuentro de todos para anunciar las obras de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto de los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos dice que, en Jerusal\u00e9n, en ese momento, hab\u00eda una multitud de las m\u00e1s variadas procedencias, y, aun as\u00ed, \u00abcada uno los o\u00eda hablar en su propia lengua\u00bb (v. 6). Y entonces, es as\u00ed que en Pentecost\u00e9s&nbsp;<em>las puertas del cen\u00e1culo se abren&nbsp;<\/em>porque&nbsp;<em>el Esp\u00edritu abre las fronteras.&nbsp;<\/em>Como afirma&nbsp;Benedicto XVI: \u00abEl Esp\u00edritu Santo da el don de comprender. Supera la ruptura iniciada en Babel \u2014la confusi\u00f3n de los corazones, que nos enfrenta unos a otros\u00bb, y abre las fronteras. [\u2026] La Iglesia debe llegar a ser siempre nuevamente lo que ya es:&nbsp; debe abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas. En ella no puede haber ni olvidados ni despreciados. En la Iglesia hay s\u00f3lo hermanos y hermanas de Jesucristo libres (<em>Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s<\/em>, 15 mayo 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una imagen elocuente de Pentecost\u00e9s sobre la que quisiera detenerme con ustedes para meditarla.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Esp\u00edritu abre las fronteras, ante todo, dentro de nosotros.&nbsp;<\/em>Es el Don que abre nuestra vida al amor. Y esta presencia del Se\u00f1or disuelve nuestras durezas, nuestras cerrazones, los ego\u00edsmos, los miedos que nos paralizan, los narcisismos que nos hacen girar s\u00f3lo en torno a nosotros mismos. El Esp\u00edritu Santo viene a desafiar, en nuestro interior, el riesgo de una vida que se atrofia, absorbida por el individualismo. Es triste observar como en un mundo donde se multiplican las ocasiones para socializar, corremos el riesgo de estar parad\u00f3jicamente m\u00e1s solos, siempre conectados y sin embargo incapaces de \u201cestablecer v\u00ednculos\u201d, siempre inmersos en la multitud, pero restando viajeros desorientados y solitarios.<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu de Dios, en cambio, nos hace descubrir un nuevo modo de ver y de vivir la vida. Nos abre al encuentro con nosotros mismos, m\u00e1s all\u00e1 de las m\u00e1scaras que llevamos puestas; nos conduce al encuentro con el Se\u00f1or ense\u00f1\u00e1ndonos a experimentar su alegr\u00eda; nos convence \u2014seg\u00fan las mismas palabras de Jes\u00fas apenas proclamadas\u2014 de que s\u00f3lo si permanecemos en el amor recibimos tambi\u00e9n la fuerza de observar su Palabra y, por tanto, de ser transformados por ella. Abre las fronteras en nuestro interior, para que nuestra vida se convierta en un espacio hospitalario.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Esp\u00edritu<\/em>&nbsp;<em>abre tambi\u00e9n las fronteras en nuestras relaciones.&nbsp;<\/em>En efecto, Jes\u00fas dice que este Don es el amor entre \u00c9l y el Padre que viene a habitar en nosotros. Y cuando el amor de Dios mora en nosotros, somos capaces de abrirnos a los hermanos, de vencer nuestras rigideces, de superar el miedo hacia el que es distinto, de educar las pasiones que se sublevan dentro de nosotros. Pero el Esp\u00edritu transforma tambi\u00e9n aquellos peligros m\u00e1s ocultos que contaminan nuestras relaciones, como los malentendidos, los prejuicios, las instrumentalizaciones. Pienso tambi\u00e9n \u2014con mucho dolor\u2014 en los casos en que una relaci\u00f3n se intoxica por la voluntad de dominar al otro, una actitud que frecuentemente desemboca en violencia, como desgraciadamente demuestran los numerosos y recientes casos de feminicidio.<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu Santo, en cambio, hace madurar en nosotros los frutos que ayudan a vivir relaciones aut\u00e9nticas y sanas: \u00abamor, alegr\u00eda y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza\u00bb (<em>Gal&nbsp;<\/em>5,22). De este modo, el Esp\u00edritu expande las fronteras de nuestras relaciones con los dem\u00e1s y nos abre a la alegr\u00eda de la fraternidad. Y este es un criterio decisivo tambi\u00e9n para la Iglesia; somos verdaderamente la Iglesia del Resucitado y los disc\u00edpulos de Pentecost\u00e9s s\u00f3lo si entre nosotros no hay ni fronteras ni divisiones, si en la Iglesia sabemos dialogar y acogernos mutuamente integrando nuestras diferencias, si como Iglesia nos convertimos en un espacio acogedor y hospitalario para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir,&nbsp;<em>el Esp\u00edritu abre las fronteras tambi\u00e9n entre los pueblos<\/em>. En Pentecost\u00e9s los Ap\u00f3stoles hablan las leguas de aquellos que encuentran y el caos de Babel es finalmente apaciguado por la armon\u00eda generada por el Esp\u00edritu. Las diferencias, cuando el Soplo divino une nuestros corazones y nos hace ver en el otro el rostro de un hermano, no son ocasi\u00f3n de divisi\u00f3n y de conflicto, sino un patrimonio com\u00fan del que todos podemos beneficiarnos, y que nos pone a todos en camino, juntos, en la fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu rompe las fronteras y abate los muros de la indiferencia y del odio, porque \u201cnos ense\u00f1a todo\u201d y nos \u201crecuerda las palabras de Jes\u00fas\u201d (cf.&nbsp;<em>Jn&nbsp;<\/em>14,26); y, por eso, lo primero que ense\u00f1a, recuerda e imprime en nuestros corazones es el mandamiento del amor, que el Se\u00f1or ha puesto en el centro y en la cima de todo. Y donde hay amor no hay espacio para los prejuicios, para las distancias de seguridad que nos alejan del pr\u00f3jimo, para la l\u00f3gica de la exclusi\u00f3n que vemos surgir desgraciadamente tambi\u00e9n en los nacionalismos pol\u00edticos. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente celebrando Pentecost\u00e9s, el&nbsp;Papa Francisco&nbsp;observaba que \u00abHoy en el mundo hay mucha discordia, mucha divisi\u00f3n. Estamos todos conectados y, sin embargo, nos encontramos desconectados entre nosotros, anestesiados por la indiferencia y oprimidos por la soledad\u00bb (<em>Homil\u00eda<\/em>, 28 mayo 2023). Y de todo esto son una tr\u00e1gica se\u00f1al las guerras que agitan nuestro planeta. Invoquemos el Esp\u00edritu de amor y de paz, para que abra las fronteras, abata los muros, disuelva el odio y nos ayude a vivir como hijos del \u00fanico Padre que est\u00e1 en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas: \u00a1Por Pentecost\u00e9s se renueva la Iglesia y el mundo! Que el viento vigoroso del Esp\u00edritu venga sobre nosotros y dentro de nosotros, abra las fronteras del coraz\u00f3n, nos d\u00e9 la gracia del encuentro con Dios, ampl\u00ede los horizontes del amor y sostenga nuestros esfuerzos para la construcci\u00f3n de un mundo donde reine la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, Mujer de Pentecost\u00e9s, Virgen visitada por el Esp\u00edritu, Madre llena de gracia, nos acompa\u00f1e e interceda por nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Invoquemos el Esp\u00edritu de amor y de paz, para que abra las fronteras, abata los muros, disuelva el odio y nos ayude a vivir como hijos del \u00fanico Padre que est\u00e1 en el cielo, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la Solemnidad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":245829,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740,18,244,745,58],"class_list":["post-245828","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-pentecostes","tag-pentecostes-2025","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/245828","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=245828"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/245828\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":245830,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/245828\/revisions\/245830"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/245829"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=245828"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=245828"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=245828"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}