{"id":245959,"date":"2025-06-22T08:27:00","date_gmt":"2025-06-22T11:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=245959"},"modified":"2025-06-22T09:30:20","modified_gmt":"2025-06-22T12:30:20","slug":"papa-leon-xiv-los-dones-de-dios-incluso-los-mas-pequenos-crecen-tanto-mas-cuanto-mas-se-comparten","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-los-dones-de-dios-incluso-los-mas-pequenos-crecen-tanto-mas-cuanto-mas-se-comparten\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Los dones de Dios, incluso los m\u00e1s peque\u00f1os, crecen tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se comparten"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV |<\/strong> <strong>Los dones de Dios, incluso los m\u00e1s peque\u00f1os, crecen tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se comparten<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n mariana del \u00c1ngelus. Antes del mediod\u00eda de hoy (hora de Roma), <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> se presentaba en la ventana del <strong>Estudio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong> desde donde se reun\u00eda con fieles y peregrinos presentes en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201choy, en muchos pa\u00edses, se celebra la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Domini, y el Evangelio narra el milagro de los panes y los peces (cf. Lc 9,11-17). Para alimentar a las miles de personas que acudieron a escucharlo y a pedirle curaci\u00f3n, Jes\u00fas invita a los ap\u00f3stoles a que le presenten lo poco que tienen, bendice los panes y los peces y les ordena que los distribuyan entre todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201cel milagro, m\u00e1s all\u00e1 del prodigio, es una \u00abse\u00f1al\u00bb y nos recuerda que los dones de Dios, incluso los m\u00e1s peque\u00f1os, crecen tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se comparten. Sabemos, en efecto, que en la ra\u00edz de todo compartir humano hay uno m\u00e1s grande que lo precede: el de Dios hacia nosotros. \u00c9l, el Creador, que nos dio la vida, para salvarnos pidi\u00f3 a una de sus criaturas que fuera su madre, que le diera un cuerpo fr\u00e1gil, limitado, mortal, como el nuestro, confi\u00e1ndose a ella como un ni\u00f1o\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completado, el <strong>Papa<\/strong> nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c(\u2026) en la Eucarist\u00eda, entre nosotros y Dios, ocurre precisamente esto: el Se\u00f1or acoge, santifica y bendice el pan y el vino que ponemos en el altar, junto con la ofrenda de nuestra vida, y los transforma en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sacrificio de amor por la salvaci\u00f3n del mundo. Que esta celebraci\u00f3n sea un signo luminoso de nuestro compromiso de ser cada d\u00eda, partiendo del altar y del sagrario, portadores de comuni\u00f3n y paz los unos para los otros, en el compartir y en la caridad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1feliz domingo!<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, en muchos pa\u00edses, se celebra la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Corpus Domini, y el Evangelio narra el milagro de los panes y los peces (cf. Lc 9,11-17).<\/p>\n\n\n\n<p>Para alimentar a las miles de personas que acudieron a escucharlo y a pedirle curaci\u00f3n, Jes\u00fas invita a los ap\u00f3stoles a que le presenten lo poco que tienen, bendice los panes y los peces y les ordena que los distribuyan entre todos. El resultado es sorprendente: no solo cada uno recibe comida suficiente, sino que sobra en abundancia (cf. Lc 9,17).<\/p>\n\n\n\n<p>El milagro, m\u00e1s all\u00e1 del prodigio, es una \u00abse\u00f1al\u00bb y nos recuerda que los dones de Dios, incluso los m\u00e1s peque\u00f1os, crecen tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se comparten.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al leer todo esto en el d\u00eda del Corpus Domini, reflexionamos sobre una realidad a\u00fan m\u00e1s profunda. Sabemos, en efecto, que en la ra\u00edz de todo compartir humano hay uno m\u00e1s grande que lo precede: el de Dios hacia nosotros. \u00c9l, el Creador, que nos dio la vida, para salvarnos pidi\u00f3 a una de sus criaturas que fuera su madre, que le diera un cuerpo fr\u00e1gil, limitado, mortal, como el nuestro, confi\u00e1ndose a ella como un ni\u00f1o. As\u00ed comparti\u00f3 hasta el fondo nuestra pobreza, eligiendo servirse, para redimirnos, precisamente de lo poco que pod\u00edamos ofrecerle (cf. Nicol\u00e1s Cabasilas, La vida en Cristo, IV, 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Pensemos en lo bonito que es, cuando hacemos un regalo \u2014aunque sea peque\u00f1o, acorde con nuestras posibilidades\u2014 ver que es apreciado por quien lo recibe; lo contentos que nos sentimos cuando sentimos que, a pesar de su sencillez, ese regalo nos une a\u00fan m\u00e1s a quienes amamos. Pues bien, en la Eucarist\u00eda, entre nosotros y Dios, ocurre precisamente esto: el Se\u00f1or acoge, santifica y bendice el pan y el vino que ponemos en el altar, junto con la ofrenda de nuestra vida, y los transforma en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sacrificio de amor por la salvaci\u00f3n del mundo. Dios se une a nosotros acogiendo con alegr\u00eda lo que le llevamos y nos invita a unirnos a \u00c9l recibiendo y compartiendo con igual alegr\u00eda su don de amor. De este modo \u2014dice san Agust\u00edn\u2014, \u00abas\u00ed como de los granos de trigo, reunidos juntos [&#8230;], se forma un solo pan, as\u00ed en la concordia de la caridad se forma un solo cuerpo de Cristo\u00bb (Sermo 229\/A, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, esta noche haremos la Procesi\u00f3n Eucar\u00edstica. Celebraremos juntos la Santa Misa y luego nos pondremos en camino, llevando el Sant\u00edsimo Sacramento por las calles de nuestra ciudad. Cantaremos, rezaremos y finalmente nos reuniremos ante la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor para implorar la bendici\u00f3n del Se\u00f1or sobre nuestras casas, nuestras familias y toda la humanidad. Que esta celebraci\u00f3n sea un signo luminoso de nuestro compromiso de ser cada d\u00eda, partiendo del altar y del sagrario, portadores de comuni\u00f3n y paz los unos para los otros, en el compartir y en la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>____________________<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del \u00c1ngelus<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>Nos llegan noticias alarmantes desde Oriente Medio, especialmente desde Ir\u00e1n. En este dram\u00e1tico escenario, que incluye a Israel y Palestina, corre el riesgo de caer en el olvido el sufrimiento cotidiano de la poblaci\u00f3n, especialmente en Gaza y en otros territorios, donde la necesidad de una ayuda humanitaria adecuada es cada vez m\u00e1s urgente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca, la humanidad clama e invoca la paz. Es un clamor que exige responsabilidad y raz\u00f3n, y no debe ser sofocado por el estruendo de las armas y las palabras ret\u00f3ricas que incitan al conflicto. Cada miembro de la comunidad internacional tiene la responsabilidad moral de detener la tragedia de la guerra, antes de que se convierta en un abismo irreparable. No existen conflictos \u00ablejanos\u00bb cuando est\u00e1 en juego la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra no resuelve los problemas, sino que los amplifica y produce heridas profundas en la historia de los pueblos, que tardan generaciones en cicatrizar. Ninguna victoria armada podr\u00e1 compensar el dolor de las madres, el miedo de los ni\u00f1os, el futuro robado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que la diplomacia haga callar las armas! \u00a1Que las naciones tracen su futuro con obras de paz, no con violencia y conflictos sangrientos!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos! Me complace saludar a los parlamentarios y alcaldes aqu\u00ed presentes con motivo del Jubileo de los Gobernantes y Administradores.<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo a los fieles de Bogot\u00e1 y Sampu\u00e9s, en Colombia; a los que han venido de Polonia, entre ellos alumnos y profesores de un instituto t\u00e9cnico de Cracovia; a la banda musical de Strengberg, en Austria; a los fieles de Hannover, en Alemania; a los confirmandos de Gioia Tauro y a los j\u00f3venes de Tempio Pausania.<\/p>\n\n\n\n<p>A todos les deseo un buen domingo y bendigo a quienes hoy participan activamente en la fiesta del Corpus Domini, tambi\u00e9n con el canto, la m\u00fasica, las flores, la artesan\u00eda y, sobre todo, con la oraci\u00f3n y la procesi\u00f3n. \u00a1Gracias a todos y buen domingo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Los dones de Dios, incluso los m\u00e1s peque\u00f1os, crecen tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se comparten, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n mariana del \u00c1ngelus. 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