{"id":245973,"date":"2025-06-25T09:20:49","date_gmt":"2025-06-25T12:20:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=245973"},"modified":"2025-06-25T09:20:50","modified_gmt":"2025-06-25T12:20:50","slug":"papa-leon-xiv-jesus-es-nuestra-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-jesus-es-nuestra-esperanza\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Jes\u00fas es nuestra Esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Jes\u00fas es nuestra Esperanza<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del mi\u00e9rcoles. Celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, continuando con el ciclo de catequesis que se desarrolla a lo largo del a\u00f1o del Jubileo, <strong>\u201cJesucristo nuestra Esperanza\u201d<\/strong>, ha centrado su mensaje sobre el tema, La mujer hemorr\u00e1gica y la hija de Jairo. No temas, solo ten fe\u00bb (Mc 5,33-36).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) hoy tambi\u00e9n meditamos sobre las curaciones de Jes\u00fas como se\u00f1al de esperanza. Una enfermedad muy difundida en nuestro tiempo es el cansancio de vivir: la realidad nos parece demasiado compleja, pesada, dif\u00edcil de afrontar. Y entonces nos apagamos, nos adormecemos, con la ilusi\u00f3n que al despertarnos las cosas ser\u00e1n diferentes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agregaba, <strong><em>\u201cme parece que estas situaciones puedan cotejarse con un pasaje del Evangelio de Marcos, donde se entrelazan dos historias: aquella de una ni\u00f1a de doce a\u00f1os, que yace en su lecho enferma a punto de morir; y aquella de una mujer, que, precisamente desde hace doce a\u00f1os, tiene perdidas de sangre y busca a Jes\u00fas para sanarse (cfr&nbsp;Mc&nbsp;5,21-43)\u201d.<\/em><\/strong> M\u00e1s adelante, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cel coloquio de este padre con Jes\u00fas es interrumpido por la mujer que padec\u00eda flujo de sangre, que logra acercarse a Jes\u00fas y tocar su manto (v. 27). Con gran valent\u00eda esta mujer ha tomado la decisi\u00f3n que cambia su vida: todos segu\u00edan dici\u00e9ndole que permanezca a distancia, que no se deje ver. La hab\u00edan condenado a quedarse escondida y aislada. &nbsp;A veces tambi\u00e9n nosotros podemos ser v\u00edctimas del juicio de los dem\u00e1s, que pretenden colocarnos un vestido que no es el nuestro. Y entonces estamos mal y no logramos salir de eso\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, avanzaba dici\u00e9ndonos, <strong><em>\u201calrededor de Jes\u00fas hab\u00eda una muchedumbre, muchas personas lo tocaban, pero a ellos no les pas\u00f3 nada. En cambio, cuando esta mujer toca a Jes\u00fas, se sana. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la diferencia? Comentando este punto del texto, San Agust\u00edn dice \u2013 en nombre de Jes\u00fas \u2013: \u00abLa multitud apretuja, la fe toca\u00bb (Sermones&nbsp;243, 2, 2). Y as\u00ed: cada vez que realizamos un acto de fe dirigido a Jes\u00fas, se establece un contacto con \u00c9l e inmediatamente su gracia sale de \u00c9l. A veces no nos damos cuenta, pero de una forma secreta y real la gracia nos alcanza y lentamente trasforma la vida desde dentro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Papa<\/strong> nos explicaba, <strong><em>\u201cmientras tanto, llevaron a aquel padre la noticia que su hija hab\u00eda muerto. Jes\u00fas le dice: \u00ab\u00a1No temas, basta que creas!\u00bb (v. 36). Luego fue a su casa y, viendo que todos lloraban y gritaban, dijo: \u00abLa ni\u00f1a no est\u00e1 muerta, sino que duerme\u00bb (v. 39). (\u2026) Jes\u00fas, luego de haber resucitado a la ni\u00f1a, dice a los padres que le den de comer (cfr v. 43). Esta es otra se\u00f1al muy concreta de la cercan\u00eda de Jes\u00fas a nuestra humanidad. Podemos tambi\u00e9n entenderlo en sentido m\u00e1s profundo y preguntarnos: \u00bfcu\u00e1ndo nuestros muchachos se encuentran en crisis y tienen necesidad de nutrici\u00f3n espiritual, sabemos d\u00e1rsela?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, nos comparti\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) en la vida hay momentos de desilusi\u00f3n y de des\u00e1nimo, y hay tambi\u00e9n la experiencia de la muerte. Aprendamos de aquella mujer, de aquel padre: vamos hacia Jes\u00fas: \u00c9l puede sanarnos, puede hacernos renacer. \u00a1Jes\u00fas es nuestra esperanza!\u201d<br><\/em><\/strong>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. II. La vida de Jes\u00fas. Las curaciones. 11. La mujer hemorro\u00edsa y la hija de Jairo. \u00abNo temas, solo ten fe\u00bb (Mc 5,36)&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>hoy tambi\u00e9n meditamos sobre las curaciones de Jes\u00fas como se\u00f1al de esperanza. En \u00c9l hay una fuerza que nosotros tambi\u00e9n podemos experimentar cuando entramos en relaci\u00f3n con su Persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Una enfermedad muy difundida en nuestro tiempo es el cansancio de vivir: la realidad nos parece demasiado compleja, pesada, dif\u00edcil de afrontar. Y entonces nos apagamos, nos adormecemos, con la ilusi\u00f3n que al despertarnos las cosas ser\u00e1n diferentes. Pero la realidad va afrontada, y junto con Jes\u00fas podemos hacerlo bien. A veces nos sentimos bloqueados por el juicio de aquellos que pretenden colocar etiquetas a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que estas situaciones puedan cotejarse con un pasaje del Evangelio de Marcos, donde se entrelazan dos historias: aquella de una ni\u00f1a de doce a\u00f1os, que yace en su lecho enferma a punto de morir; y aquella de una mujer, que, precisamente desde hace doce a\u00f1os, tiene perdidas de sangre y busca a Jes\u00fas para sanarse (cfr&nbsp;<em>Mc<\/em>&nbsp;5,21-43).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre estas dos figuras femeninas, el Evangelista coloca al personaje del padre de la muchacha: \u00e9l no se queda en casa lament\u00e1ndose por la enfermedad de la hija, sino sale y pide ayuda. Si bien sea el jefe de la sinagoga, no pone pretensiones argumentando su posici\u00f3n social. Cuando hay que esperar no pierde la paciencia y espera. Y cuando le vienen a decir que su hija ha muerto y es in\u00fatil disturbar al Maestro, \u00e9l sigue teniendo fe y contin\u00faa esperando.<\/p>\n\n\n\n<p>El coloquio de este padre con Jes\u00fas es interrumpido por la mujer que padec\u00eda flujo de sangre, que logra acercarse a Jes\u00fas y tocar su manto (v. 27). Con gran valent\u00eda esta mujer ha tomado la decisi\u00f3n que cambia su vida: todos segu\u00edan dici\u00e9ndole que permanezca a distancia, que no se deje ver. La hab\u00edan condenado a quedarse escondida y aislada. &nbsp;A veces tambi\u00e9n nosotros podemos ser v\u00edctimas del juicio de los dem\u00e1s, que pretenden colocarnos un vestido que no es el nuestro. Y entonces estamos mal y no logramos salir de eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella mujer emboca el camino de la salvaci\u00f3n cuando germina en ella la fe que Jes\u00fas puede sanarla: entonces encuentra la fuerza para salir e ir a buscarlo. Al menos quiere llegar a tocar sus vestidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de Jes\u00fas hab\u00eda una muchedumbre, muchas personas lo tocaban, pero a ellos no les pas\u00f3 nada. En cambio, cuando esta mujer toca a Jes\u00fas, se sana. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la diferencia? Comentando este punto del texto, San Agust\u00edn dice \u2013 en nombre de Jes\u00fas \u2013: \u00abLa multitud apretuja, la fe toca\u00bb (<em>Sermones<\/em>&nbsp;243, 2, 2). Y as\u00ed: cada vez que realizamos un acto de fe dirigido a Jes\u00fas, se establece un contacto con \u00c9l e inmediatamente su gracia sale de \u00c9l. A veces no nos damos cuenta, pero de una forma secreta y real la gracia nos alcanza y lentamente trasforma la vida desde dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s tambi\u00e9n hoy tantas personas se acercan a Jes\u00fas de manera superficial, sin creer de verdad en su potencia. \u00a1Caminamos la superficie de nuestra iglesia, pero quiz\u00e1s el coraz\u00f3n est\u00e1 en otra parte! Esta mujer, silenciosa y an\u00f3nima, derrota a sus temores, tocando el coraz\u00f3n de Jes\u00fas con sus manos consideradas impuras a causa de la enfermedad. Y he aqu\u00ed que inmediatamente se siente curada. Jes\u00fas le dice: \u00abHija, tu fe te ha salvado. Vete en paz\u00bb (<em>Mc<\/em>&nbsp;5,34).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, llevaron a aquel padre la noticia que su hija hab\u00eda muerto. Jes\u00fas le dice: \u00ab\u00a1No temas, basta que creas!\u00bb (v. 36). Luego fue a su casa y, viendo que todos lloraban y gritaban, dijo: \u00abLa ni\u00f1a no est\u00e1 muerta, sino que duerme\u00bb (v. 39). Luego entra donde est\u00e1 la ni\u00f1a, le toma la mano y le dice: \u00ab<em>Talit\u00e1 kum<\/em>\u00bb, \u201c\u00a1Ni\u00f1a, lev\u00e1ntate!\u201d. La muchacha se levanta y se pone a caminar (cfr vv. 41-42). Aquel gesto de Jes\u00fas nos muestra que \u00c9l no solo sana toda enfermedad, sino que tambi\u00e9n despierta de la muerte. Para Dios, que es Vida eterna, la muerte del cuerpo es como un sue\u00f1o. La muerte verdadera es aquella del alma: \u00a1de esta debemos tener miedo!<\/p>\n\n\n\n<p>Un \u00faltimo detalle: Jes\u00fas, luego de haber resucitado a la ni\u00f1a, dice a los padres que le den de comer (cfr v. 43). Esta es otra se\u00f1al muy concreta de la cercan\u00eda de Jes\u00fas a nuestra humanidad. Podemos tambi\u00e9n entenderlo en sentido m\u00e1s profundo y preguntarnos: \u00bfcu\u00e1ndo nuestros muchachos se encuentran en crisis y tienen necesidad de nutrici\u00f3n espiritual, sabemos d\u00e1rsela? \u00bfY c\u00f3mo podemos hacerlo si nosotros mismos no nos nutrimos del Evangelio?<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, en la vida hay momentos de desilusi\u00f3n y de des\u00e1nimo, y hay tambi\u00e9n la experiencia de la muerte. Aprendamos de aquella mujer, de aquel padre: vamos hacia Jes\u00fas: \u00c9l puede sanarnos, puede hacernos renacer. \u00a1Jes\u00fas es nuestra esperanza!<br>_____________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola, en modo particular a los sacerdotes y seminaristas provenientes de Espa\u00f1a, M\u00e9xico, Puerto Rico, Ecuador, Colombia, El Salvador, Venezuela. En la vida hay momentos de desilusi\u00f3n, de desaliento e incluso de muerte. Aprendamos de aquella mujer y de aquel padre: vayamos a Jes\u00fas. \u00c9l puede sanarnos, puede devolvernos la vida. \u00a1\u00c9l es nuestra esperanza! Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Jes\u00fas es nuestra Esperanza, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del mi\u00e9rcoles. 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