{"id":245986,"date":"2025-06-29T09:21:43","date_gmt":"2025-06-29T12:21:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=245986"},"modified":"2025-06-29T09:21:43","modified_gmt":"2025-06-29T12:21:43","slug":"papa-leon-xiv-la-comunion-eclesial-nace-del-impulso-del-espiritu-une-las-diversidades-y-crea-puentes-de-unidad-en-la-variedad-de-los-carismas-de-los-dones-y-de-los-ministerios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-comunion-eclesial-nace-del-impulso-del-espiritu-une-las-diversidades-y-crea-puentes-de-unidad-en-la-variedad-de-los-carismas-de-los-dones-y-de-los-ministerios\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La comuni\u00f3n eclesial, nace del impulso del Esp\u00edritu, une las diversidades y crea puentes de unidad en la variedad de los carismas, de los dones y de los ministerios"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La comuni\u00f3n eclesial, nace del impulso del Esp\u00edritu, une las diversidades y crea puentes de unidad en la variedad de los carismas, de los dones y de los ministerios<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa. Celebrada en la Bas\u00edlica de San Pedro, en la <strong>Solemnidad de los Santo Ap\u00f3stoles San Pedro y San Pablo<\/strong>, adem\u00e1s, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> bendijo los Palios para los nuevos Arzobispos Metropolitanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201choy celebramos a dos hermanos en la fe, Pedro y Pablo, que reconocemos como pilares de la Iglesia y veneramos como patronos de la di\u00f3cesis y de la ciudad de Roma. En particular, viendo sus testimonios, quisiera subrayar dos aspectos: la&nbsp;comuni\u00f3n eclesial&nbsp;y la&nbsp;vitalidad de la fe.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En primer lugar, la&nbsp;comuni\u00f3n eclesial. La liturgia de esta solemnidad, de hecho, nos hace ver c\u00f3mo Pedro y Pablo fueron llamados a vivir un \u00fanico destino, el del martirio, que los asoci\u00f3 definitivamente a Cristo\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agregaba, <strong><em>\u201csin embargo, esta comuni\u00f3n en la \u00fanica confesi\u00f3n de la fe no es una conquista pac\u00edfica. Los dos ap\u00f3stoles la alcanzan como una meta a la que llegan despu\u00e9s de un largo camino, en el cual cada uno ha abrazado la fe y ha vivido el apostolado de manera diversa.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Queridos hermanos, la historia de Pedro y Pablo nos ense\u00f1a que la comuni\u00f3n a la que el Se\u00f1or nos llama es una armon\u00eda de voces y rostros, no anula la libertad de cada uno. Nuestros patronos han recorrido caminos diferentes, han tenido ideas diferentes, a veces se enfrentaron y discutieron con franqueza evang\u00e9lica\u201d. <\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Le\u00f3n XIV<\/strong>, se\u00f1alaba respecto de la comuni\u00f3n eclesial, <strong><em>\u201cesta nace del impulso del Esp\u00edritu, une las diversidades y crea puentes de unidad en la variedad de los carismas, de los dones y de los ministerios<\/em><\/strong><strong><em>. Es importante aprender a vivir la comuni\u00f3n de ese modo, como unidad en la diversidad, para que la variedad de los dones, articulada en la confesi\u00f3n de la \u00fanica fe, contribuya al anuncio del Evangelio. (\u2026) Lo necesita la Iglesia, lo necesitan las relaciones entre los laicos y los presb\u00edteros, entre los presb\u00edteros y los obispos, entre los obispos y el Papa, as\u00ed como lo necesitan la vida pastoral, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico y la relaci\u00f3n de amistad que la Iglesia desea mantener con el mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Papa<\/strong> reflexionaba dici\u00e9ndonos, <strong><em>\u201clos santos Pedro y Pablo nos interpelan tambi\u00e9n sobre la&nbsp;vitalidad de nuestra fe. En la experiencia del discipulado, de hecho, siempre existe el riesgo de caer en la rutina, en el ritualismo, en esquemas pastorales que se repiten sin renovarse y sin captar los desaf\u00edos del presente. Cada d\u00eda, en cada momento de la historia, siempre debemos prestar atenci\u00f3n a esta pregunta. Si no queremos que nuestro ser cristiano se reduzca a una herencia del pasado, como tantas veces nos ha advertido el Papa Francisco, es importante salir del peligro de una fe cansada y est\u00e1tica, para preguntarnos: \u00bfqui\u00e9n es hoy para nosotros Jesucristo?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) el ejercicio del discernimiento, que nace de estos interrogantes, le permite a nuestra fe y a la Iglesia que se renueven continuamente y que experimenten nuevos caminos y nuevas pr\u00e1cticas para el anuncio del Evangelio. Queridos hermanos y hermanas, edificados por el testimonio de los santos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, caminemos juntos en la fe y en la comuni\u00f3n, e invoquemos su intercesi\u00f3n sobre todos nosotros, sobre la ciudad de Roma, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA Y BENDICI\u00d3N DE LOS PALIOS PARA LOS NUEVOS ARZOBISPOS METROPOLITANOS<br>EN LA SOLEMNIDAD DE LOS SANTOS AP\u00d3STOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CAPILLA PAPAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Bas\u00edlica de San Pedro<br>Domingo, 29 de junio de 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy celebramos a dos hermanos en la fe, Pedro y Pablo, que reconocemos como pilares de la Iglesia y veneramos como patronos de la di\u00f3cesis y de la ciudad de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de estos dos ap\u00f3stoles nos interpela de cerca tambi\u00e9n a nosotros, que somos la comunidad peregrina de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or en nuestro tiempo. En particular, viendo sus testimonios, quisiera subrayar dos aspectos: la&nbsp;<em>comuni\u00f3n eclesial&nbsp;<\/em>y la&nbsp;<em>vitalidad de la fe<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la&nbsp;<em>comuni\u00f3n eclesial<\/em>. La liturgia de esta solemnidad, de hecho, nos hace ver c\u00f3mo Pedro y Pablo fueron llamados a vivir un \u00fanico destino, el del martirio, que los asoci\u00f3 definitivamente a Cristo. En la primera lectura encontramos a Pedro que, en la c\u00e1rcel, espera que se ejecute la sentencia (cf.&nbsp;<em>Hch<\/em>&nbsp;12,1-11); en la segunda encontramos al ap\u00f3stol Pablo, tambi\u00e9n \u00e9l con cadenas, afirmando, en una especie de testamento, que su sangre est\u00e1 por ser derramada y ofrecida a Dios (cf.&nbsp;<em>2 Tm<\/em>&nbsp;4,6-8.17-18). Tanto Pedro como Pablo, por tanto, dan su vida por la causa del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta comuni\u00f3n en la \u00fanica confesi\u00f3n de la fe no es una conquista pac\u00edfica. Los dos ap\u00f3stoles la alcanzan como una meta a la que llegan despu\u00e9s de un largo camino, en el cual cada uno ha abrazado la fe y ha vivido el apostolado de manera diversa. Su fraternidad en el Esp\u00edritu no borra la diversidad de sus or\u00edgenes: Sim\u00f3n era un pescador de Galilea, Saulo en cambio un riguroso intelectual perteneciente al partido de los fariseos; el primero deja todo inmediatamente para seguir al Se\u00f1or; el segundo persigue a los cristianos hasta que es transformado por Cristo Resucitado; Pedro predica sobre todo a los jud\u00edos; Pablo es impulsado a llevar la Buena Noticia a los gentiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ambos, como sabemos, no faltaron conflictos respecto a la relaci\u00f3n con los paganos, al punto que Pablo afirma: \u00abCuando Cefas lleg\u00f3 a Antioqu\u00eda, yo le hice frente porque su conducta era reprensible\u00bb (<em>Ga<\/em>&nbsp;2,11). Y de dicha cuesti\u00f3n, como sabemos, se ocupar\u00e1 el Concilio de Jerusal\u00e9n, en el que los dos ap\u00f3stoles seguir\u00e1n debatiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, la historia de Pedro y Pablo nos ense\u00f1a que la comuni\u00f3n a la que el Se\u00f1or nos llama es una armon\u00eda de voces y rostros, no anula la libertad de cada uno. Nuestros patronos han recorrido caminos diferentes, han tenido ideas diferentes, a veces se enfrentaron y discutieron con franqueza evang\u00e9lica. Sin embargo, eso no les impidi\u00f3 vivir la&nbsp;<em>concordia apostolorum<\/em>, es decir, una viva comuni\u00f3n en el Esp\u00edritu, una fecunda sinton\u00eda en la diversidad. Como afirma san Agust\u00edn: \u00abEn un solo d\u00eda celebramos la pasi\u00f3n de ambos ap\u00f3stoles. Pero ellos dos eran tambi\u00e9n una unidad; aunque padeciesen en distintas fechas, eran una unidad\u00bb (<em>Serm\u00f3n<\/em>&nbsp;295, 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto nos interroga sobre el camino de la comuni\u00f3n eclesial. Esta nace del impulso del Esp\u00edritu, une las diversidades y crea puentes de unidad en la variedad de los carismas, de los dones y de los ministerios. Es importante aprender a vivir la comuni\u00f3n de ese modo, como unidad en la diversidad, para que la variedad de los dones, articulada en la confesi\u00f3n de la \u00fanica fe, contribuya al anuncio del Evangelio. Estamos llamados a seguir este caminando por esta senda, mirando precisamente a Pedro y Pablo, porque todos necesitamos de esa fraternidad. Lo necesita la Iglesia, lo necesitan las relaciones entre los laicos y los presb\u00edteros, entre los presb\u00edteros y los obispos, entre los obispos y el Papa, as\u00ed como lo necesitan la vida pastoral, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico y la relaci\u00f3n de amistad que la Iglesia desea mantener con el mundo. Compromet\u00e1monos a hacer de nuestras diversidades un taller de unidad y comuni\u00f3n, de fraternidad y reconciliaci\u00f3n para que cada uno en la Iglesia, con la propia historia personal, aprenda a caminar junto con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Los santos Pedro y Pablo nos interpelan tambi\u00e9n sobre la&nbsp;<em>vitalidad de nuestra fe<\/em>. En la experiencia del discipulado, de hecho, siempre existe el riesgo de caer en la rutina, en el ritualismo, en esquemas pastorales que se repiten sin renovarse y sin captar los desaf\u00edos del presente. En la historia de los dos ap\u00f3stoles, en cambio, nos inspira su voluntad de abrirse a los cambios, de dejarnos interrogar por los acontecimientos, los encuentros y las situaciones concretas de las comunidades, de buscar caminos nuevos para la evangelizaci\u00f3n partiendo de los problemas y las preguntas planteados por los hermanos y hermanas en la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en el centro del Evangelio que hemos escuchado est\u00e1 precisamente la pregunta que Jes\u00fas hace a sus disc\u00edpulos, y que tambi\u00e9n nos dirige hoy a nosotros, para que podamos discernir si el camino de nuestra fe conserva dinamismo y vitalidad, si a\u00fan est\u00e1 encendida la llama de la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or: \u00abY ustedes, [\u2026] \u00bfqui\u00e9n dicen que soy?\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;16,15).<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda, en cada momento de la historia, siempre debemos prestar atenci\u00f3n a esta pregunta. Si no queremos que nuestro ser cristiano se reduzca a una herencia del pasado, como tantas veces nos ha advertido el Papa Francisco, es importante salir del peligro de una fe cansada y est\u00e1tica, para preguntarnos: \u00bfqui\u00e9n es hoy para nosotros Jesucristo? \u00bfQu\u00e9 lugar ocupa en nuestra vida y en la acci\u00f3n de la Iglesia? \u00bfC\u00f3mo podemos testimoniar esta esperanza en la vida cotidiana y anunciarla a aquellos con quienes nos encontramos?<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, el ejercicio del discernimiento, que nace de estos interrogantes, le permite a nuestra fe y a la Iglesia que se renueven continuamente y que experimenten nuevos caminos y nuevas pr\u00e1cticas para el anuncio del Evangelio. Esto, junto a la comuni\u00f3n, debe ser nuestro primer deseo. En particular, hoy quisiera dirigirme a la Iglesia que peregrina en Roma, porque ella est\u00e1 llamada m\u00e1s que todas a ser signo de unidad y de comuni\u00f3n, Iglesia ardiente de una fe viva, comunidad de disc\u00edpulos que testimonian la alegr\u00eda y el consuelo del Evangelio en todas las situaciones humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la alegr\u00eda de esta comuni\u00f3n, que el camino de los santos Pedro y Pablo nos invita a cultivar, saludo a los hermanos arzobispos que hoy reciben el palio. Queridos hermanos, este signo, al mismo tiempo que recuerda la tarea pastoral que les ha sido confiada, expresa la comuni\u00f3n con el obispo de Roma, para que, en la unidad de la fe cat\u00f3lica, cada uno de ustedes pueda alimentarla en las Iglesias locales confiadas a ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseo adem\u00e1s saludar a los miembros del S\u00ednodo de la Iglesia greco-cat\u00f3lica ucraniana: gracias por su presencia aqu\u00ed y por su celo pastoral. Que el Se\u00f1or le conceda la paz a su pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con viva gratitud saludo a la Delegaci\u00f3n del Patriarcado Ecum\u00e9nico, que ha sido enviada por el querido hermano Su Santidad Bartolom\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, edificados por el testimonio de los santos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, caminemos juntos en la fe y en la comuni\u00f3n, e invoquemos su intercesi\u00f3n sobre todos nosotros, sobre la ciudad de Roma, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La comuni\u00f3n eclesial, nace del impulso del Esp\u00edritu, une las diversidades y crea puentes de unidad en la variedad de los carismas, de los dones y de los ministerios, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa. 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