{"id":246269,"date":"2025-08-06T08:54:37","date_gmt":"2025-08-06T11:54:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=246269"},"modified":"2025-08-06T08:54:38","modified_gmt":"2025-08-06T11:54:38","slug":"papa-leon-xiv-la-eucaristia-no-se-celebra-solo-en-el-altar-sino-tambien-en-la-vida-cotidiana-donde-es-posible-vivir-todo-como-ofrenda-y-accion-de-gracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-eucaristia-no-se-celebra-solo-en-el-altar-sino-tambien-en-la-vida-cotidiana-donde-es-posible-vivir-todo-como-ofrenda-y-accion-de-gracias\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La Eucarist\u00eda no se celebra solo en el altar, sino tambi\u00e9n en la vida cotidiana, donde es posible vivir todo como ofrenda y acci\u00f3n de gracias"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La Eucarist\u00eda no se celebra solo en el altar, sino tambi\u00e9n en la vida cotidiana, donde es posible vivir todo como ofrenda y acci\u00f3n de gracias<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, retomando el ciclo de catequesis que se desarrolla a lo largo de todo el A\u00f1o Jubilar, \u00abJesucristo nuestra esperanza\u00bb, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: La Pascua de Jes\u00fas. La preparaci\u00f3n de la cena. \u00abAll\u00ed preparadnos\u00bb (Lectura: Mc 14,15).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, dec\u00eda, <strong><em>\u201choy comenzamos a reflexionar sobre el misterio de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. En el Evangelio de Marcos se cuenta que \u00abel primer d\u00eda de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la v\u00edctima pascual, los disc\u00edpulos dijeron a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfD\u00f3nde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?\u201d\u00bb. (Mc&nbsp;14,12). Es una pregunta pr\u00e1ctica, pero tambi\u00e9n cargada de expectaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201cla respuesta de Jes\u00fas parece casi un enigma: \u00abVayan a la ciudad; all\u00ed se encontrar\u00e1n con un hombre que lleva un c\u00e1ntaro de agua.\u00bb (v. 13). Los detalles se vuelven simb\u00f3licos: un hombre que lleva un c\u00e1ntaro \u2014gesto habitualmente femenino en aquella \u00e9poca\u2014, una sala en el piso superior ya preparada, un due\u00f1o de la casa desconocido. Es como si todas las cosas hubieran sido preparadas de antemano\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa Le\u00f3n XIV<\/strong> seguidamente se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cesa \u00absala en el piso superior ya preparada\u00bb nos dice que Dios siempre nos precede. Incluso antes de que nos demos cuenta de que necesitamos acogida, el Se\u00f1or ya ha preparado para nosotros un espacio donde reconocernos y sentirnos sus amigos. Este lugar es, en el fondo, nuestro coraz\u00f3n: una \u201csala\u201d que puede parecer vac\u00eda, pero que solo espera ser reconocida, llenada y custodiada. La Pascua, que los disc\u00edpulos deben preparar, est\u00e1 en realidad ya preparada en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201choy, como entonces, hay una cena que preparar. No se trata solo de la liturgia, sino de nuestra disponibilidad a entrar en un gesto que nos supera. La Eucarist\u00eda no se celebra solo en el altar, sino tambi\u00e9n en la vida cotidiana, donde es posible vivir todo como ofrenda y acci\u00f3n de gracias. El amor verdadero \u2014nos recuerda el Evangelio\u2014 se da incluso antes de ser correspondido. Es un don anticipado. No se basa en lo que recibe, sino en lo que desea ofrecer. Es lo que Jes\u00fas vivi\u00f3 con los suyos: mientras ellos a\u00fan no entend\u00edan, mientras uno estaba a punto de traicionarlo y otro de renegar de \u00e9l, \u00c9l&nbsp;preparaba&nbsp;una cena de comuni\u00f3n para todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Papa dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) tambi\u00e9n nosotros estamos invitados a \u00abpreparar la Pascua\u00bb del Se\u00f1or. No solo la lit\u00fargica, sino tambi\u00e9n la de nuestra vida. Cada gesto de disponibilidad, cada acto gratuito, cada perd\u00f3n ofrecido por adelantado, cada esfuerzo aceptado con paciencia es una forma de preparar un lugar donde Dios puede habitar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. III. La Pascua de Jes\u00fas. 1. La preparaci\u00f3n de la cena. \u00ab<em>Prep\u00e1rennos all\u00ed lo necesario<\/em>\u00bb (Mc 14,15)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>seguimos nuestro camino jubilar al descubrimiento del rostro de Cristo, en el que nuestra esperanza toma forma y consistencia. Hoy comenzamos a reflexionar sobre el misterio de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Iniciemos meditando una palabra que parece sencilla, pero que custodia un secreto precioso de la vida cristiana:&nbsp;<em>preparar<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio de Marcos se cuenta que \u00abel primer d\u00eda de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la v\u00edctima pascual, los disc\u00edpulos dijeron a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfD\u00f3nde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?\u201d\u00bb. (<em>Mc<\/em>&nbsp;14,12). Es una pregunta pr\u00e1ctica, pero tambi\u00e9n cargada de expectaci\u00f3n. Los disc\u00edpulos intuyen que algo importante est\u00e1 a punto de suceder, pero no conocen los detalles. La respuesta de Jes\u00fas parece casi un enigma: \u00abVayan a la ciudad; all\u00ed se encontrar\u00e1n con un hombre que lleva un c\u00e1ntaro de agua.\u00bb (v. 13). Los detalles se vuelven simb\u00f3licos: un hombre que lleva un c\u00e1ntaro \u2014gesto habitualmente femenino en aquella \u00e9poca\u2014, una sala en el piso superior ya preparada, un due\u00f1o de la casa desconocido. Es como si todas las cosas hubieran sido preparadas de antemano. De hecho, as\u00ed es. En este episodio, el Evangelio nos revela que el amor no es fruto del azar, sino de una elecci\u00f3n consciente. No se trata de una simple reacci\u00f3n, sino de una decisi\u00f3n que requiere preparaci\u00f3n. Jes\u00fas no afronta su pasi\u00f3n por fatalidad, sino por fidelidad a un camino acogido y recorrido con libertad y cuidado. Esto es lo que nos consuela: saber que el don de su vida nace de una intenci\u00f3n profunda, no de un impulso repentino.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa \u00absala en el piso superior ya preparada\u00bb nos dice que Dios siempre nos precede. Incluso antes de que nos demos cuenta de que necesitamos acogida, el Se\u00f1or ya ha preparado para nosotros un espacio donde reconocernos y sentirnos sus amigos. Este lugar es, en el fondo, nuestro coraz\u00f3n: una \u201csala\u201d que puede parecer vac\u00eda, pero que solo espera ser reconocida, llenada y custodiada. La Pascua, que los disc\u00edpulos deben preparar, est\u00e1 en realidad ya preparada en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Es \u00c9l quien lo ha pensado todo, dispuesto todo, decidido todo. Sin embargo, pide a sus amigos que hagan su parte. Esto nos ense\u00f1a algo esencial para nuestra vida espiritual: la gracia no elimina nuestra libertad, sino que la despierta. El don de Dios no anula nuestra responsabilidad, sino que la hace fecunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, como entonces, hay una cena que preparar. No se trata solo de la liturgia, sino de nuestra disponibilidad a entrar en un gesto que nos supera. La Eucarist\u00eda no se celebra solo en el altar, sino tambi\u00e9n en la vida cotidiana, donde es posible vivir todo como ofrenda y acci\u00f3n de gracias. Prepararse para celebrar esta acci\u00f3n de gracias no significa hacer m\u00e1s, sino dejar espacio. Significa quitar lo que estorba, rebajar las pretensiones, dejar de cultivar expectativas irreales. Con demasiada frecuencia, de hecho, confundimos los preparativos con las ilusiones. Las ilusiones nos distraen, los preparativos nos orientan. Las ilusiones buscan un resultado, los preparativos hacen posible un encuentro. El amor verdadero \u2014nos recuerda el Evangelio\u2014 se da incluso antes de ser correspondido. Es un don anticipado. No se basa en lo que recibe, sino en lo que desea ofrecer. Es lo que Jes\u00fas vivi\u00f3 con los suyos: mientras ellos a\u00fan no entend\u00edan, mientras uno estaba a punto de traicionarlo y otro de renegar de \u00e9l, \u00c9l&nbsp;<em>preparaba<\/em>&nbsp;una cena de comuni\u00f3n para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, tambi\u00e9n nosotros estamos invitados a \u00abpreparar la Pascua\u00bb del Se\u00f1or. No solo la lit\u00fargica, sino tambi\u00e9n la de nuestra vida. Cada gesto de disponibilidad, cada acto gratuito, cada perd\u00f3n ofrecido por adelantado, cada esfuerzo aceptado con paciencia es una forma de preparar un lugar donde Dios puede habitar. Podemos entonces preguntarnos: \u00bfqu\u00e9 espacios de mi vida necesito reordenar para que est\u00e9n listos para acoger al Se\u00f1or? \u00bfQu\u00e9 significa para m\u00ed hoy \u00abpreparar\u00bb? Quiz\u00e1s renunciar a una pretensi\u00f3n, dejar de esperar que el otro cambie, dar el primer paso. Quiz\u00e1s escuchar m\u00e1s, obrar menos o aprender a confiar en lo que ya est\u00e1 dispuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Si acogemos la invitaci\u00f3n a preparar el lugar de la comuni\u00f3n con Dios y entre nosotros, descubrimos que estamos rodeados de signos, encuentros, palabras que nos orientan hacia esa sala, espaciosa y ya preparada, en la que se celebra incesantemente el misterio de un amor infinito, que nos sostiene y siempre nos precede. Que el Se\u00f1or nos conceda ser humildes preparadores de su presencia. Y, en esta disponibilidad cotidiana, crezca tambi\u00e9n en nosotros esa confianza serena que nos permite afrontar todo con el coraz\u00f3n libre. Porque donde se ha preparado el amor, la vida puede realmente florecer.<\/p>\n\n\n\n<p>________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos a Jes\u00fas, el Pan vivo bajado del cielo, que nos conceda saber preparar con humildad y vivir con buena disposici\u00f3n la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, as\u00ed como hacer de toda nuestra vida una continua Eucarist\u00eda. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>_________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LLAMAMIENTO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy se cumple el 80.\u00ba aniversario del bombardeo at\u00f3mico de la ciudad japonesa de Hiroshima, y dentro de tres d\u00edas recordaremos el de Nagasaki. Deseo asegurar mis oraciones por todos aquellos que sufrieron sus efectos f\u00edsicos, psicol\u00f3gicos y sociales. A pesar del paso de los a\u00f1os, aquellos tr\u00e1gicos acontecimientos constituyen una advertencia universal contra la devastaci\u00f3n causada por las guerras y, en particular, por las armas nucleares. Espero que en el mundo contempor\u00e1neo, marcado por fuertes tensiones y conflictos sangrientos, la seguridad ilusoria basada en la amenaza de la destrucci\u00f3n mutua d\u00e9 paso a los instrumentos de la justicia, a la pr\u00e1ctica del di\u00e1logo y a la confianza en la fraternidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La Eucarist\u00eda no se celebra solo en el altar, sino tambi\u00e9n en la vida cotidiana, donde es posible vivir todo como ofrenda y acci\u00f3n de gracias, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. 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