{"id":246404,"date":"2025-08-15T17:52:20","date_gmt":"2025-08-15T20:52:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=246404"},"modified":"2025-08-18T17:32:59","modified_gmt":"2025-08-18T20:32:59","slug":"mons-olivera-ustedes-diaconos-estan-llamados-a-estar-la-presencia-es-el-primer-acto-de-amor-presencia-cercana-que-escucha-acompana-sirve-busca-espera-anima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/mons-olivera-ustedes-diaconos-estan-llamados-a-estar-la-presencia-es-el-primer-acto-de-amor-presencia-cercana-que-escucha-acompana-sirve-busca-espera-anima\/","title":{"rendered":"MONS. OLIVERA | Ustedes di\u00e1conos, est\u00e1n llamados a estar, la presencia es el primer acto de amor, presencia cercana, que escucha, acompa\u00f1a, sirve, busca, espera, anima"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>MONS. OLIVERA | Ustedes di\u00e1conos, est\u00e1n llamados a estar, la presencia es el primer acto de amor, presencia cercana, que escucha, acompa\u00f1a, sirve, busca, espera, anima<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen. &nbsp;Fue en la ma\u00f1ana del viernes 15 de agosto, en la Iglesia Catedral Castrense Stella Maris, donde Mons. Santiago Olivera, por imposici\u00f3n de manos y la oraci\u00f3n consecratoria orden\u00f3 a los Ac\u00f3litos, <strong>Gustavo Varela<\/strong> y <strong>Lucas Garcilazo<\/strong> Di\u00e1conos Transitorios y a <strong>Reinaldo Parra Rodr\u00edguez<\/strong> y <strong>Luis Montiel<\/strong> Di\u00e1conos Permanentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Presidi\u00f3 la Santa Misa, <strong>Mons. Santiago<\/strong>, concelebraron el Vicario General, Mons. Gustavo Acu\u00f1a, los Capellanes Mayores de, Ej\u00e9rcito Argentino, Padre Eduardo Castellanos, Armada Argentina, Padre Francisco Rostom Maderna, de Fuerza A\u00e9rea Argentina, Padre C\u00e9sar Tauro, de GNA, Padre Jorge Massut, de PNA, Padre Diego Tibaldo, de PSA, Rub\u00e9n Bonaciona, el Rector del Seminario, Padre Daniel D\u00edaz Ramos, formadores de Di\u00e1conos Permanentes, los Capellanes, Padre Diego Pereyra, Padre Luis Berthoud y Jorge Massut, Capellanes de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas Federales de Seguridad, Di\u00e1conos, Seminaristas, Vida Consagrada y fieles castrenses. Mons. Santiago, en la Homil\u00eda dec\u00eda, <strong><em>\u201csin lugar a duda, hoy es un d\u00eda muy de Gracia para nuestra Iglesia Castrense de Argentina. En este d\u00eda de la Virgen participamos de la Ordenaci\u00f3n de cuatro hermanos nuestros en el Orden del Diaconado; dos de modo transitorio y dos de modo permanente. Todos Di\u00e1conos, Signo de una Iglesia servidora, lo que queremos ser y ciertamente lo que debemos ser\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el Obispo, <strong><em>\u201cme llena de alegr\u00eda -y es el sentir de nuestra Iglesia Diocesana- que cuatro de sus hijos, hoy reciban el Sacramento del Orden. Gustavo, personal civil de la Armada, Lucas seminarista, dos caminos al sacerdocio y al diaconado Permanente, Luis, militar de la Armada Argentina y Reinaldo militar de la Fuerza A\u00e9rea\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, <strong>Mons. Olivera<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cel Papa Francisco ten\u00eda previsto presidir la Misa del 23 de febrero en torno al Jubileo de Di\u00e1conos Permanentes, pero no pudo asistir y Monse\u00f1or Fisichella ley\u00f3 la Homil\u00eda, en ella el Santo Padre reflexion\u00f3, \u00absobre esta dimensi\u00f3n fundamental de la vida cristiana y del ministerio de ustedes, en particular desde tres aspectos: el perd\u00f3n, el servicio desinteresado y la comuni\u00f3n\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el Obispo comparti\u00f3, <strong><em>\u201cen palabras de san Pablo, nos despojamos, en el servicio, del \u201chombre terrenal\u201d, y nos revestimos, en la caridad, del \u201chombre celestial\u201d (cf. 1 Co 15,45-49).\u201d Gustavo, Lucas, Luis y Reinaldo, ser\u00e1 propio de ustedes administrar solemnemente el Bautismo, reservar y distribuir la Eucarist\u00eda, asistir el matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia, llevar el Vi\u00e1tico a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y la oraci\u00f3n de los fieles, administrar los sacramentales, presidir el rito de los funerales y de la sepultura. Con la ayuda de Dios deber\u00e1n ustedes cuatro actuar de tal manera que los reconozcan como disc\u00edpulos de Aquel que no vino a ser servido sino a servir\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Mons. Santiago<\/strong> expres\u00f3, <strong><em>\u201cser\u00e1n \u201ctestigos de la esperanza\u201d, en el mundo del dolor, de las carencias, ustedes est\u00e1n llamados a \u201cestar\u201d; nuestro servicio castrense nos recuerda, al Obispo y a los capellanes, que estamos donde est\u00e1n nuestros fieles que se nos conf\u00edan. Ustedes di\u00e1conos, est\u00e1n llamados a estar, la presencia es el primer acto de amor, presencia cercana, que escucha, acompa\u00f1a, sirve, busca, espera, anima. Dios se hizo presente entre nosotros. Dios se hizo presente en Cristo, rostro visible\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, subray\u00f3, <strong><em>\u201ctambi\u00e9n, en esta misi\u00f3n que reciben con el Sacramento del Orden, se comprometen a rezar por la Iglesia y por todo el mundo. A prestar la voz a la Iglesia, a rezar por los que no tienen voz, a rezar por los que no rezan, a rezar por nosotros, a rezar por todos. P\u00fablica y solemnemente Gustavo, Lucas, Luis y Reinaldo se comprometen a rezar la oraci\u00f3n de la Iglesia, la \u201cliturgia de las horas\u201d poniendo el sentimiento de ella, antes que el propio. Nunca, los consagrados, tenemos que olvidar que la oraci\u00f3n es parte fundamental, \u201ccolumna vertebral\u201d de nuestro ministerio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, <strong>Mons. Santiago<\/strong> rez\u00f3, <strong><em>\u201cle pedimos al Patrono de los Di\u00e1conos San Lorenzo, que les ayude a vivir el Ministerio con humildad y amor, a vivir el gozo de la gratuidad y el perd\u00f3n. Que el Se\u00f1or nos bendiga a todos. Bendiga nuestra Patria y nuestro Obispado. Que Mar\u00eda nos estimule siempre a ser prontos como ella, a ponernos en camino, y a anunciar el Evangelio con Pasi\u00f3n y a servir a todos sin ning\u00fan tipo de exclusi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"SANTA MISA DE ORDENACI\u00d3N DIACONAL, PRESIDE MONS. OLIVERA\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/3DGrtSyzACc?start=1982&#038;feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>Homil\u00eda.-<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-33.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246407\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-33-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246407\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-33-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-33-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-31.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246408\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-31-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246408\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-31-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-31-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-30.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246410\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-30-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246410\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-30-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-30-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-29.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246414\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-29-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246414\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-29-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-29-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-28.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246427\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-28-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246427\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-28-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-28-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-27.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246424\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-27-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246424\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-27-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-27-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-26.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246421\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-26-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246421\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-26-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-26-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-25.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246437\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-25-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246437\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-25-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-25-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-24.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246423\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-24-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246423\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-24-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-24-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-23.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246436\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-23-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246436\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-23-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-23-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-22.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246426\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-22-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246426\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-22-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-22-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246420\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-21-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246420\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-21-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-21-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-20.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246429\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-20-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246429\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-20-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-20-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-19.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246406\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-19-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246406\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-19-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-19-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-18.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246412\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-18-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246412\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-18-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-18-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-17.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246415\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-17-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246415\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-17-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-17-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-16.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246430\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-16-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246430\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-16-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-16-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246435\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13-1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246435\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13-1-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13-1-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-14.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"573\" data-id=\"246405\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-14-1024x573.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246405\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-14-1024x573.jpg 1024w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-14-980x548.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-14-480x268.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246418\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246418\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-13-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246413\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-12-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246413\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-12-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-12-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246417\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-11-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246417\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-11-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-11-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-10.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246434\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-10-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246434\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-10-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-10-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-09.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246428\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-09-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246428\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-09-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-09-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-08.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246409\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-08-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246409\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-08-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-08-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-07.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246425\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-07-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246425\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-07-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-07-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-06.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246416\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-06-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246416\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-06-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-06-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-05.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246431\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-05-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246431\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-05-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-05-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246432\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-04-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246432\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-04-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-04-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246433\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-03-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246433\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-03-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-03-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246422\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00-1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246422\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00-1-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00-1-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246411\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-01-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246411\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-01-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-01-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" data-id=\"246419\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-246419\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00-980x551.jpg 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/ObispadoCastrenseArg_OrdenacionDiaconal-00-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"SANTA MISA DE ORDENACI\u00d3N DIACONAL, PRESIDE MONS. OLIVERA\" width=\"1080\" height=\"608\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/3DGrtSyzACc?feature=oembed\"  allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA Y ORDENACIONES DIACONALES<\/strong><br>Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n &#8211; 15 de agosto de 2025.<br>Catedral Stella Maris.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin lugar a duda, hoy es un d\u00eda muy de Gracia para nuestra Iglesia Castrense de Argentina. En este d\u00eda de la Virgen participamos de la Ordenaci\u00f3n de cuatro hermanos nuestros en el Orden del Diaconado; dos de modo transitorio y dos de modo permanente. Todos Di\u00e1conos, Signo de una Iglesia servidora, lo que queremos ser y ciertamente lo que debemos ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Me llena de alegr\u00eda -y es el sentir de nuestra Iglesia Diocesana- que cuatro de sus hijos, hoy reciban el Sacramento del Orden. Gustavo, personal civil de la Armada, Lucas seminarista, dos caminos al sacerdocio y al diaconado Permanente, Luis, militar de la Armada Argentina y Reinaldo militar de la Fuerza A\u00e9rea. He compartido ya, que para el obispo, son extensi\u00f3n de sus brazos y del coraz\u00f3n del Pastor que har\u00e1n presente en sus destinos sirviendo, pero que nunca hay que olvidar, que m\u00e1s que por lo que har\u00e1n, es por lo que ser\u00e1n: \u201cTestigos visibles de la Caridad de Jes\u00fas\u201d; \u201cSigno de una Iglesia servidora siempre\u201d. Es bueno recordar una vez m\u00e1s, que al recibir el diaconado, se \u201cincardinan\u201d a una Iglesia particular, concretamente a esta Iglesia castrense y recibir el diaconado en la Catedral, habla mucho m\u00e1s que de un v\u00ednculo jur\u00eddico, habla de pertenencia, de carisma castrense y de verdadera comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco ten\u00eda previsto presidir la Misa del 23 de febrero en torno al Jubileo de Di\u00e1conos Permanentes, pero no pudo asistir y Monse\u00f1or Fisichella ley\u00f3 la Homil\u00eda que el Santo Padre ten\u00eda preparada. Me pareci\u00f3 oportuno en este d\u00eda compartir con ustedes algunas reflexiones que Francisco nos propon\u00eda a toda la Iglesia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cReflexionemos entonces sobre esta dimensi\u00f3n fundamental de la vida cristiana y del ministerio de ustedes, en particular desde tres aspectos: el perd\u00f3n, el servicio desinteresado y la comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, el perd\u00f3n. El anuncio del perd\u00f3n es una tarea esencial del di\u00e1cono. De hecho, este es un elemento indispensable para cada camino eclesial y es una condici\u00f3n para toda convivencia humana. Jes\u00fas nos habla sobre esta exigencia y sobre su alcance cuando dice: \u00abAmen a sus enemigos\u00bb (Lc 6,27). Y es precisamente as\u00ed: para crecer juntos, compartiendo luces y sombras, \u00e9xitos y fracasos los unos de los otros, es necesario saber perdonar y pedir perd\u00f3n, restableciendo relaciones y no excluyendo de nuestro amor ni siquiera a quien nos golpea y traiciona. Un mundo en donde para los adversarios hay s\u00f3lo odio es un mundo sin esperanza, sin futuro, destinado a ser desgarrado por las guerras, divisiones y venganzas sin fin, como desafortunadamente vemos tambi\u00e9n hoy, en tantos \u00e1mbitos y en varias partes del mundo. Perdonar, entonces, quiere decir preparar para el futuro una casa hospitalaria, segura, en nosotros y en nuestras comunidades. El di\u00e1cono, investido en primera persona de un ministerio que lo lleva hacia las periferias del mundo, se compromete a ver \u2014y a ense\u00f1ar a los otros a ver\u2014 en todos, tambi\u00e9n en quien se equivoca y produce sufrimiento, una hermana y un hermano heridos en el alma, y por eso necesitados m\u00e1s que nadie de reconciliaci\u00f3n, de gu\u00eda y de ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos habla tambi\u00e9n sobre esto, en un contexto diverso, la muerte ejemplar del di\u00e1cono Esteban, que cae bajo los golpes de las piedras perdonando a quienes lo lapidan (Cf. Hch 7,60).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sobretodo la vemos en Jes\u00fas, modelo de toda diacon\u00eda, que, sobre la cruz, \u201canonad\u00e1ndose\u201d hasta dar la vida por nosotros (Cf. Fil 2,7), reza por quienes lo crucifican y abre para el buen ladr\u00f3n las puertas del para\u00edso (Cf. Lc 23,34.43).<\/p>\n\n\n\n<p>Y llegamos al segundo punto: el servicio desinteresado. El Se\u00f1or, lo recuerda en el Evangelio y lo describe, dice el Papa Francisco, con una frase tan simple como clara: \u00abHagan el bien y presten sin esperar nada en cambio\u00bb (Lc 6,35). Pocas palabras que llevan consigo el buen perfume de la amistad. Ante todo, la de Dios por nosotros, pero luego tambi\u00e9n la nuestra. Para el di\u00e1cono, dicho comportamiento no es un aspecto accesorio de su actuar, sino una dimensi\u00f3n esencial de su ser. En efecto, se consagra para ser, en el ministerio, \u201cescultor\u201d y \u201cpintor\u201d del rostro misericordioso del Padre, testigo del misterio del Dios-Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos pasajes del Evangelio Jes\u00fas habla sobre s\u00ed en este sentido. Lo hace con Felipe, en el cen\u00e1culo, poco despu\u00e9s de haberle lavado los pies a los Doce, dici\u00e9ndoles: \u00abEl que me ha visto, ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,9); as\u00ed como cuando instituye la Eucarist\u00eda y afirma: \u00abYo estoy entre ustedes como el que sirve\u00bb (Lc 22,27). Pero ya desde antes, de camino hacia Jerusal\u00e9n, cuando sus disc\u00edpulos discut\u00edan entre ellos sobre qui\u00e9n era el m\u00e1s grande, les hab\u00eda explicado que \u00abEl Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud\u00bb (Mc 10,45).<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos di\u00e1conos, el trabajo gratuito que realizan, como expresi\u00f3n de su consagraci\u00f3n a la caridad de Cristo, es entonces, para ustedes, el primer anuncio de la Palabra, fuente de confianza y de alegr\u00eda para quienes se encuentran con ustedes.<\/p>\n\n\n\n<p>Acomp\u00e1\u00f1enlo siempre con una sonrisa, sin quejas y sin buscar reconocimientos, sosteni\u00e9ndose mutuamente, tambi\u00e9n en sus relaciones con los Obispos y los presb\u00edteros, \u201ccomo expresi\u00f3n de una Iglesia comprometida a crecer en el servicio para el Reino con la valorizaci\u00f3n de todos los grados del ministerio ordenando\u201d. Su actuar concorde y generoso, de esta manera, ser\u00e1 un puente que una el altar a la calle, la Eucarist\u00eda a la vida cotidiana de la gente; la caridad ser\u00e1 su liturgia m\u00e1s hermosa y la liturgia su servicio m\u00e1s humilde.<\/p>\n\n\n\n<p>Y llegamos al \u00faltimo punto: la gratuidad como fuente de comuni\u00f3n. Dar sin pedir nada a cambio une, crea v\u00ednculos, porque expresa y alimenta un estar juntos que no tiene m\u00e1s finalidad que el don de s\u00ed y el bien de las personas. San Lorenzo, su santo patr\u00f3n, cuando sus acusadores le pidieron que entregara los tesoros de la Iglesia, les mostr\u00f3 a los pobres y les dijo: \u201c\u00a1Este es nuestro tesoro!\u201d. Es as\u00ed como se construye la comuni\u00f3n. Dici\u00e9ndole al hermano y a la hermana, con las palabras, pero sobre todo con las obras, personalmente y como comunidad: \u201cpara nosotros t\u00fa eres importante\u201d, \u201cte amamos\u201d, \u201cqueremos que participes en nuestro camino y en nuestra vida\u201d. Esto hacen ustedes: esposos, padres y abuelos decididos, en el servicio, a abrir sus familias a quien pasa necesidad, all\u00ed donde viven.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed su misi\u00f3n, que los escoge de entre la sociedad para volver a colocarlos en medio de ella y hacer que sea cada vez m\u00e1s un lugar hospitalario y abierto a todos, es una de las expresiones m\u00e1s bellas de la Iglesia sinodal y \u201cen salida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de poco algunos de ustedes, al recibir el sacramento del Orden, \u201cdescender\u00e1n\u201d los grados del ministerio. Yo actualizo aquellas palabras de Francisco. Ustedes cuatro y digo con \u00e9l deliberadamente (\u00e9l dijo y subray\u00f3) que \u201cdescender\u00e1n\u201d, y no que \u201csubir\u00e1n\u201d, porque con la ordenaci\u00f3n no se sube, sino que se desciende, nos hacemos peque\u00f1os, nos abajamos y nos despojamos de nosotros mismos. En palabras de san Pablo, nos despojamos, en el servicio, del \u201chombre terrenal\u201d, y nos revestimos, en la caridad, del \u201chombre celestial\u201d (cf. 1 Co 15,45-49).<\/p>\n\n\n\n<p>Gustavo, Lucas, Luis y Reinaldo, ser\u00e1 propio de ustedes administrar solemnemente el Bautismo, reservar y distribuir la Eucarist\u00eda, asistir el matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia, llevar el Vi\u00e1tico a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y la oraci\u00f3n de los fieles, administrar los sacramentales, presidir el rito de los funerales y de la sepultura. Con la ayuda de Dios deber\u00e1n ustedes cuatro actuar de tal manera que los reconozcan como disc\u00edpulos de Aquel que no vino a ser servido sino a servir.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1n \u201ctestigos de la esperanza\u201d, en el mundo del dolor, de las carencias, ustedes est\u00e1n llamados a \u201cestar\u201d; nuestro servicio castrense nos recuerda, al Obispo y a los capellanes, que estamos donde est\u00e1n nuestros fieles que se nos conf\u00edan. Ustedes di\u00e1conos, est\u00e1n llamados a estar, la presencia es el primer acto de amor, presencia cercana, que escucha, acompa\u00f1a, sirve, busca, espera, anima. Dios se hizo presente entre nosotros. Dios se hizo presente en Cristo, rostro visible.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, en esta misi\u00f3n que reciben con el Sacramento del Orden, se comprometen a rezar por la Iglesia y por todo el mundo. A prestar la voz a la Iglesia, a rezar por los que no tienen voz, a rezar por los que no rezan, a rezar por nosotros, a rezar por todos.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00fablica y solemnemente Gustavo, Lucas, Luis y Reinaldo se comprometen a rezar la oraci\u00f3n de la Iglesia, la \u201cliturgia de las horas\u201d poniendo el sentimiento de ella, antes que el propio. Nunca, los consagrados, tenemos que olvidar que la oraci\u00f3n es parte fundamental, \u201ccolumna vertebral\u201d de nuestro ministerio. Nunca debemos olvidar lo que nos record\u00f3 San Juan Pablo II, que \u201cel que no reza no s\u00f3lo es un cristiano mediocre sino un cristiano en riesgo.\u201d Recen por nosotros, pero recen tambi\u00e9n por ustedes para saber obrar y discernir \u201cel querer de Dios\u201d. Recen para experimentar el gozo de saberse \u201chijos\u201d y amados por Dios, recen para desear rezar m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ustedes, son llamados para ser mensajeros cualificados, esto es \u201ccreyendo lo que proclaman, ense\u00f1ando lo que creen y practicando lo que ense\u00f1an.\u201d Estas verdades se consolidan en la familiaridad e intimidad con Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pedimos al Patrono de los Di\u00e1conos San Lorenzo, que les ayude a vivir el Ministerio con humildad y amor, a vivir el gozo de la gratuidad y el perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Celebramos esta fiesta de la Virgen, dogma de nuestra Fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda fue llevada al Cielo en Cuerpo y Alma, era justo y l\u00f3gico que \u201cLa Llena de gracia\u201d, \u201cla sin pecado, la predilecta del Padre, la que llev\u00f3 en su seno al Dios hecho hombre\u201d, no sufriera la corrupci\u00f3n del sepulcro. Pio XII supo o\u00edr e intuir el sentir del pueblo de Dios, y me da gozo y consuelo pensar que nuestra Madre, Mar\u00eda Sant\u00edsima, con su coraz\u00f3n de carne est\u00e1 ya, y adelant\u00e1ndose a nosotros, en el cielo. Su coraz\u00f3n de carne late junto a nuestro Padre Dios. por cada uno de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Se\u00f1or nos bendiga a todos. Bendiga nuestra Patria y nuestro Obispado.<br>Que Mar\u00eda nos estimule siempre a ser prontos como ella, a ponernos en camino, y a Anunciar el Evangelio con Pasi\u00f3n y a servir a todos sin ning\u00fan tipo de exclusi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MONS. OLIVERA | Ustedes di\u00e1conos, est\u00e1n llamados a estar, la presencia es el primer acto de amor, presencia cercana, que escucha, acompa\u00f1a, sirve, busca, espera, anima, as\u00ed lo expres\u00f3 Obispo Castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la solemnidad de la Asunci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":246439,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[37,64,66],"tags":[18],"class_list":["post-246404","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-homilias","category-mons-santiago-olivera","category-obispado-castrense-de-argentina","tag-obispado-castrense-de-argentina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/246404","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=246404"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/246404\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":246478,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/246404\/revisions\/246478"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/246439"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=246404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=246404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=246404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}