{"id":246602,"date":"2025-09-03T09:00:00","date_gmt":"2025-09-03T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=246602"},"modified":"2025-09-03T09:50:22","modified_gmt":"2025-09-03T12:50:22","slug":"papa-leon-xiv-la-sed-de-jesus-en-la-cruz-es-el-grito-de-la-humanidad-herida-que-sigue-buscando-agua-viva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-sed-de-jesus-en-la-cruz-es-el-grito-de-la-humanidad-herida-que-sigue-buscando-agua-viva\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La sed de Jes\u00fas en la cruz es el grito de la humanidad herida que sigue buscando agua viva"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La sed de Jes\u00fas en la cruz es el grito de la humanidad herida que sigue buscando agua viva<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje en la Audiencia General. Celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> continuando con el ciclo de catequesis <strong>Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza.&nbsp;III, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n sobre, La Pascua de Jes\u00fas.&nbsp;5. La crucifixi\u00f3n.&nbsp;<em>\u00abTengo sed\u00bb<\/em>&nbsp;(Jn 19,28)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>EL <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cen el centro del relato de la pasi\u00f3n, en el momento m\u00e1s luminoso y a la vez m\u00e1s oscuro de la vida de Jes\u00fas, el Evangelio de Juan nos entrega dos palabras que encierran un misterio inmenso: \u00abTengo sed\u00bb (19,28), e inmediatamente despu\u00e9s: \u00abTodo est\u00e1 cumplido\u00bb (19,30). La sed del Crucificado no es solo la necesidad fisiol\u00f3gica de un cuerpo destrozado. Es tambi\u00e9n y, sobre todo, la expresi\u00f3n de un deseo profundo: el de amor, de relaci\u00f3n, de comuni\u00f3n. Es el grito silencioso de un Dios que, habiendo querido compartir todo de nuestra condici\u00f3n humana, se deja atravesar tambi\u00e9n por esta sed. Un Dios que no se averg\u00fcenza de mendigar un sorbo, porque en ese gesto nos dice que el amor, para ser verdadero, tambi\u00e9n debe aprender a pedir y no solo a dar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cnadie puede salvarse por s\u00ed mismo. La vida se \u00abcumple\u00bb no cuando somos fuertes, sino cuando aprendemos a recibir. Y precisamente en ese momento, despu\u00e9s de haber recibido de manos ajenas una esponja empapada en vinagre, Jes\u00fas proclama: \u00abTodo est\u00e1 cumplido\u00bb. El amor se ha hecho necesitado, y precisamente por eso ha llevado a cabo su obra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cesta es la paradoja cristiana: Dios salva no haciendo, sino dej\u00e1ndose hacer. No venciendo al mal con la fuerza, sino aceptando hasta el fondo la debilidad del amor. En la cruz, Jes\u00fas nos ense\u00f1a que el ser humano no se realiza en el poder, sino en la apertura confiada a los dem\u00e1s, incluso cuando son hostiles y enemigos\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) aqu\u00ed se abre una puerta a la verdadera esperanza: si incluso el Hijo de Dios ha elegido no bastarse a s\u00ed mismo, entonces tambi\u00e9n su sed \u2014de amor, de sentido, de justicia\u2014 no es un signo de fracaso, sino de verdad. Esta verdad, aparentemente tan simple, es dif\u00edcil de aceptar. Vivimos en una \u00e9poca que premia la autosuficiencia, la eficiencia, el rendimiento. Sin embargo, el Evangelio nos muestra que la medida de nuestra humanidad no la da lo que podemos conquistar, sino la capacidad de dejarnos amar y, cuando es necesario, tambi\u00e9n ayudar.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Jes\u00fas nos salva mostr\u00e1ndonos que pedir no es indigno, sino liberador. Es el camino para salir de la ocultaci\u00f3n del pecado, para volver al espacio de la comuni\u00f3n. Desde el principio, el pecado ha generado verg\u00fcenza. Pero el perd\u00f3n, el verdadero, nace cuando podemos mirar de frente nuestra necesidad y ya no temer ser rechazados\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, comparti\u00f3, <strong><em>\u201cla sed de Jes\u00fas en la cruz es entonces tambi\u00e9n la nuestra. Es el grito de la humanidad herida que sigue buscando agua viva. Y esta sed no nos aleja de Dios, sino que nos une a \u00c9l. (\u2026) en la vida sencilla, en el arte de pedir sin verg\u00fcenza y de ofrecer sin c\u00e1lculo, se esconde una alegr\u00eda que el mundo no conoce. Una alegr\u00eda que nos devuelve a la verdad original de nuestro ser: somos criaturas hechas para dar y recibir amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza.&nbsp;III. La Pascua de Jes\u00fas.&nbsp;5. La crucifixi\u00f3n.&nbsp;<em>\u00abTengo sed\u00bb<\/em>&nbsp;(Jn 19,28)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el centro del relato de la pasi\u00f3n, en el momento m\u00e1s luminoso y a la vez m\u00e1s oscuro de la vida de Jes\u00fas, el Evangelio de Juan nos entrega dos palabras que encierran un misterio inmenso: \u00ab<em>Tengo sed<\/em>\u00bb (19,28), e inmediatamente despu\u00e9s: \u00ab<em>Todo est\u00e1 cumplido<\/em>\u00bb (19,30). Palabras \u00faltimas, pero cargadas de toda una vida, que revelan el sentido de toda la existencia del Hijo de Dios. En la cruz, Jes\u00fas no aparece como un h\u00e9roe victorioso, sino como un mendigo de amor. No proclama, no condena, no se defiende. Pide, humildemente, lo que por s\u00ed solo no puede darse de ninguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>La sed del Crucificado no es solo la necesidad fisiol\u00f3gica de un cuerpo destrozado. Es tambi\u00e9n y, sobre todo, la expresi\u00f3n de un deseo profundo: el de amor, de relaci\u00f3n, de comuni\u00f3n. Es el grito silencioso de un Dios que, habiendo querido compartir todo de nuestra condici\u00f3n humana, se deja atravesar tambi\u00e9n por esta sed. Un Dios que no se averg\u00fcenza de mendigar un sorbo, porque en ese gesto nos dice que el amor, para ser verdadero, tambi\u00e9n debe aprender a pedir y no solo a dar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTengo sed\u00bb, dice Jes\u00fas, y de este modo manifiesta su humanidad y tambi\u00e9n la nuestra. Ninguno de nosotros puede bastarse a s\u00ed mismo. Nadie puede salvarse por s\u00ed mismo. La vida se \u00abcumple\u00bb no cuando somos fuertes, sino cuando aprendemos a recibir. Y precisamente en ese momento, despu\u00e9s de haber recibido de manos ajenas una esponja empapada en vinagre, Jes\u00fas proclama: \u00abTodo est\u00e1 cumplido\u00bb. El amor se ha hecho necesitado, y precisamente por eso ha llevado a cabo su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la paradoja cristiana: Dios salva no haciendo, sino dej\u00e1ndose hacer. No venciendo al mal con la fuerza, sino aceptando hasta el fondo la debilidad del amor. En la cruz, Jes\u00fas nos ense\u00f1a que el ser humano no se realiza en el poder, sino en la apertura confiada a los dem\u00e1s, incluso cuando son hostiles y enemigos. La salvaci\u00f3n no est\u00e1 en la autonom\u00eda, sino en reconocer con humildad la propia necesidad y saber expresarla libremente.<\/p>\n\n\n\n<p>El cumplimiento de nuestra humanidad en el dise\u00f1o de Dios no es un acto de fuerza, sino un gesto de confianza. Jes\u00fas no salva con un golpe de efecto, sino pidiendo algo que por s\u00ed solo no puede darse. Y aqu\u00ed se abre una puerta a la verdadera esperanza: si incluso el Hijo de Dios ha elegido no bastarse a s\u00ed mismo, entonces tambi\u00e9n su sed \u2014de amor, de sentido, de justicia\u2014 no es un signo de fracaso, sino de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta verdad, aparentemente tan simple, es dif\u00edcil de aceptar. Vivimos en una \u00e9poca que premia la autosuficiencia, la eficiencia, el rendimiento. Sin embargo, el Evangelio nos muestra que la medida de nuestra humanidad no la da lo que podemos conquistar, sino la capacidad de dejarnos amar y, cuando es necesario, tambi\u00e9n ayudar.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos salva mostr\u00e1ndonos que pedir no es indigno, sino liberador. Es el camino para salir de la ocultaci\u00f3n del pecado, para volver al espacio de la comuni\u00f3n. Desde el principio, el pecado ha generado verg\u00fcenza. Pero el perd\u00f3n, el verdadero, nace cuando podemos mirar de frente nuestra necesidad y ya no temer ser rechazados.<\/p>\n\n\n\n<p>La sed de Jes\u00fas en la cruz es entonces tambi\u00e9n la nuestra. Es el grito de la humanidad herida que sigue buscando agua viva. Y esta sed no nos aleja de Dios, sino que nos une a \u00c9l. Si tenemos el valor de reconocerla, podemos descubrir que tambi\u00e9n nuestra fragilidad es un puente hacia el cielo. Precisamente en el pedir \u2014no en el poseer\u2014 se abre un camino de libertad, porque dejamos de pretender bastarnos a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fraternidad, en la vida sencilla, en el arte de pedir sin verg\u00fcenza y de ofrecer sin c\u00e1lculo, se esconde una alegr\u00eda que el mundo no conoce. Una alegr\u00eda que nos devuelve a la verdad original de nuestro ser: somos criaturas hechas para dar y recibir amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, en la sed de Cristo podemos reconocer toda nuestra sed. Y aprender que no hay nada m\u00e1s humano, nada m\u00e1s divino, que saber decir:&nbsp;<em>necesito<\/em>. No temamos pedir, sobre todo cuando nos parece que no lo merecemos. No nos avergoncemos de tender la mano. Es precisamente all\u00ed, en ese gesto humilde, donde se esconde la salvaci\u00f3n.<br>_______________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><br>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola, en modo particular a los grupos provenientes de Espa\u00f1a y de Am\u00e9rica Latina. Hoy celebramos la fiesta lit\u00fargica de san Gregorio Magno. Pidamos al Se\u00f1or que en nuestro peregrinar por este mundo, por la intercesi\u00f3n de este santo Papa, seamos capaces de reconocer con humildad nuestra necesidad del amor de Dios y el de nuestros hermanos. Muchas gracias.<br>_______________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Llamamiento<\/strong><br>Desde Sud\u00e1n, en particular desde Darfur, llegan noticias dram\u00e1ticas. En El Fasher, numerosos civiles est\u00e1n atrapados en la ciudad, v\u00edctimas de la escasez y las violencias. En Tarasin, un deslizamiento de tierra devastador ha causado numerosas muertes, dejando tras de s\u00ed dolor y desesperaci\u00f3n. Y, como si no fuera suficiente, la propagaci\u00f3n del c\u00f3lera amenaza a cientos de miles de personas ya agotadas. Estoy m\u00e1s cerca que nunca de la poblaci\u00f3n sudanesa, en particular de las familias, los ni\u00f1os y los desplazados. Rezo por todas las v\u00edctimas. Hago un sincero llamamiento a los responsables y a la comunidad internacional para que garanticen corredores humanitarios y pongan en marcha una respuesta coordinada para detener esta cat\u00e1strofe humanitaria. Es hora de iniciar un di\u00e1logo serio, sincero e inclusivo entre las partes, para poner fin al conflicto y devolver al pueblo de Sud\u00e1n la esperanza, la dignidad y la paz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La sed de Jes\u00fas en la cruz es el grito de la humanidad herida que sigue buscando agua viva, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje en la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, Su Santidad Le\u00f3n XIV continuando con el ciclo de catequesis Jubileo 2025. 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