{"id":246643,"date":"2025-09-10T09:21:59","date_gmt":"2025-09-10T12:21:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=246643"},"modified":"2025-09-10T09:22:00","modified_gmt":"2025-09-10T12:22:00","slug":"papa-leon-xiv-un-grito-no-es-nunca-inutil-si-nace-del-amor-como-para-jesus-cuando-todo-parece-acabado-en-realidad-la-salvacion-estaba-a-punto-de-iniciar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-un-grito-no-es-nunca-inutil-si-nace-del-amor-como-para-jesus-cuando-todo-parece-acabado-en-realidad-la-salvacion-estaba-a-punto-de-iniciar\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Un grito no es nunca in\u00fatil si nace del amor, como para Jes\u00fas: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvaci\u00f3n estaba a punto de iniciar"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Un grito no es nunca in\u00fatil si nace del amor, como para Jes\u00fas: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvaci\u00f3n estaba a punto de iniciar<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, retomando el ciclo de catequesis que se ha desarrollado a lo largo de todo el A\u00f1o Jubilar, \u00abJesucristo, nuestra esperanza\u00bb, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema de la muerte. <strong>\u00abJes\u00fas, dando un fuerte grito, expir\u00f3\u00bb<\/strong> (Mc 15,37).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa dec\u00eda, <strong><em>\u201choy contemplamos la cumbre de la vida de Jes\u00fas en este mundo: su muerte en la cruz. Los Evangelios recogen un detalle muy valioso, que merece ser contemplado con la inteligencia de la fe. En la cruz, Jes\u00fas no muere en silencio. No se apaga lentamente, como una luz que se consume, sino que deja la vida con un grito: \u00abJes\u00fas, dando un fuerte grito, expir\u00f3\u00bb (Mc&nbsp;15,37)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cel grito de Jes\u00fas va precedido por una pregunta, una de las m\u00e1s lacerantes que se pueden pronunciar: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb. Es el primer vers\u00edculo del Salmo 22, pero en los labios de Jes\u00fas adquiere un peso \u00fanico\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Santo Padre<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cen ese momento, el cielo se oscurece y el velo del templo se rasga (cf.&nbsp;Mc&nbsp;15,33.38). Es como si la creaci\u00f3n participara de ese dolor y al mismo tiempo revelara algo nuevo: Dios ya no habita detr\u00e1s de un velo, su rostro es ahora plenamente visible en el Crucifijo. Es all\u00ed, en aquel hombre desgarrado, donde se manifiesta el amor m\u00e1s grande. Es all\u00ed donde podemos reconocer a un Dios que no permanece distante, sino que atraviesa hasta el fondo nuestro dolor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cnosotros estamos acostumbrados a pensar en el grito como algo descompuesto, que hay que reprimir. El Evangelio confiere a nuestro grito un valor inmenso, record\u00e1ndonos que puede ser una invocaci\u00f3n, una protesta, un deseo, una entrega. Es m\u00e1s, puede ser la forma extrema de la oraci\u00f3n, cuando ya no nos quedan palabras en ese grito, Jes\u00fas puso todo lo que le quedaba: todo su amor, toda su esperanza.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Jes\u00fas no grit\u00f3&nbsp;contra&nbsp;el Padre, sino&nbsp;hacia&nbsp;\u00c9l. Incluso en el silencio, estaba convencido de que el Padre estaba all\u00ed. Y as\u00ed nos mostr\u00f3 que nuestra esperanza puede gritar, incluso cuando todo parece perdido\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el Papa dec\u00eda, <strong><em>\u201cun grito no es nunca in\u00fatil si nace del amor. Y nunca es ignorado si se entrega a Dios. Es una v\u00eda para no ceder al cinismo, para continuar creyendo que otro mundo es posible. Si nuestro grito es verdadero, podr\u00e1 ser el umbral de una nueva luz, de un nuevo nacimiento. Como para Jes\u00fas: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvaci\u00f3n estaba a punto de iniciar. Si se manifiesta con la confianza y la libertad de los hijos de Dios, la voz sufriente de nuestra humanidad, unida a la voz de Cristo, se puede convertir en fuente de esperanza para nosotros y para quien est\u00e1 a nuestro lado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. III. La Pascua de Jes\u00fas. 6. La muerte. \u00ab<em>Jes\u00fas, dando un fuerte grito, expir\u00f3<\/em>\u00bb (Mc 15, 37)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Buenos d\u00edas y gracias por vuestra presencia, \u00a1un hermoso testimonio!<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy contemplamos la cumbre de la vida de Jes\u00fas en este mundo: su muerte en la cruz. Los Evangelios recogen un detalle muy valioso, que merece ser contemplado con la inteligencia de la fe. En la cruz, Jes\u00fas no muere en silencio. No se apaga lentamente, como una luz que se consume, sino que deja la vida con un grito: \u00abJes\u00fas, dando un fuerte grito, expir\u00f3\u00bb (<em>Mc<\/em>&nbsp;15,37). Ese grito encierra todo: dolor, abandono, fe, ofrenda. No es solo la voz de un cuerpo que cede, sino la \u00faltima se\u00f1al de una vida que se entrega.<\/p>\n\n\n\n<p>El grito de Jes\u00fas va precedido por una pregunta, una de las m\u00e1s lacerantes que se pueden pronunciar: \u00abDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb. Es el primer vers\u00edculo del Salmo 22, pero en los labios de Jes\u00fas adquiere un peso \u00fanico. El Hijo, que siempre ha vivido en \u00edntima comuni\u00f3n con el Padre, experimenta ahora el silencio, la ausencia, el abismo. No se trata de una crisis de fe, sino de la \u00faltima etapa de un amor que se entrega hasta el fondo. El grito de Jes\u00fas no es desesperaci\u00f3n, sino sinceridad, verdad llevada al l\u00edmite, confianza que resiste incluso cuando todo calla.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, el cielo se oscurece y el velo del templo se rasga (cf.&nbsp;<em>Mc<\/em>&nbsp;15,33.38). Es como si la creaci\u00f3n participara de ese dolor y al mismo tiempo revelara algo nuevo: Dios ya no habita detr\u00e1s de un velo, su rostro es ahora plenamente visible en el Crucifijo. Es all\u00ed, en aquel hombre desgarrado, donde se manifiesta el amor m\u00e1s grande. Es all\u00ed donde podemos reconocer a un Dios que no permanece distante, sino que atraviesa hasta el fondo nuestro dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>El centuri\u00f3n, un pagano, lo entiende. No porque haya escuchado un discurso, sino porque vio morir a Jes\u00fas en ese modo:&nbsp;<em>\u00abVerdaderamente este hombre era Hijo de Dios\u00bb&nbsp;<\/em>(<em>Mc<\/em>&nbsp;15,39). Es la primera profesi\u00f3n de fe despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas. Es el fruto de un grito que no se dispers\u00f3 en el viento, sino que toc\u00f3 un coraz\u00f3n. A veces, lo que no somos capaces de decir con palabras lo expresamos con la voz. Cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 lleno grita. Y esto no siempre es una se\u00f1al de debilidad, puede ser un profundo acto de humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros estamos acostumbrados a pensar en el grito como algo descompuesto, que hay que reprimir. El Evangelio confiere a nuestro grito un valor inmenso, record\u00e1ndonos que puede ser una invocaci\u00f3n, una protesta, un deseo, una entrega. Es m\u00e1s, puede ser la forma extrema de la oraci\u00f3n, cuando ya no nos quedan palabras en ese grito, Jes\u00fas puso todo lo que le quedaba: todo su amor, toda su esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, porque tambi\u00e9n hay esto en el grito: una esperanza que no se resigna. Se grita cuando se cree que alguien todav\u00eda puede escuchar. Se grita no por desesperaci\u00f3n, sino por deseo. Jes\u00fas no grit\u00f3&nbsp;<em>contra<\/em>&nbsp;el Padre, sino&nbsp;<em>hacia<\/em>&nbsp;\u00c9l. Incluso en el silencio, estaba convencido de que el Padre estaba all\u00ed. Y as\u00ed nos mostr\u00f3 que nuestra esperanza puede gritar, incluso cuando todo parece perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>Gritar se convierte entonces en un gesto espiritual. No es solo es primer acto de nuestro nacimiento \u2013 cuando llegamos al mundo llorando \u2013 : es tambi\u00e9n un modo para permanecer vivos. Se grita cuando se sufre, pero tambi\u00e9n cuando se ama, se llama, se invoca. Gritar es decir que estamos, que no queremos apagarnos en silencio, que tenemos todav\u00eda algo que ofrecer.<\/p>\n\n\n\n<p>En el viaje de la vida, hay momentos en los que guardar todo dentro puede consumirnos lentamente. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a no tener miedo del grito, mientras sea sincero, humilde, orientado al Padre. Un grito no es nunca in\u00fatil si nace del amor. Y nunca es ignorado si se entrega a Dios. Es una v\u00eda para no ceder al cinismo, para continuar creyendo que otro mundo es posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, aprendamos tambi\u00e9n esto del Se\u00f1or Jes\u00fas: aprendamos el grito de la esperanza cuando llega la hora de la prueba extrema. No para herir, sino para encomendarnos. No para gritar contra alguien, sino para abrir el coraz\u00f3n. Si nuestro grito es verdadero, podr\u00e1 ser el umbral de una nueva luz, de un nuevo nacimiento. Como para Jes\u00fas: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvaci\u00f3n estaba a punto de iniciar. Si se manifiesta con la confianza y la libertad de los hijos de Dios, la voz sufriente de nuestra humanidad, unida a la voz de Cristo, se puede convertir en fuente de esperanza para nosotros y para quien est\u00e1 a nuestro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>__________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Esp\u00edritu Santo que nos ayude a dar voz a los sufrimientos de la humanidad a trav\u00e9s de nuestra oraci\u00f3n y de obras concretas de caridad, para que esa voz, unida a la Cristo, pueda convertirse en fuente de esperanza para todos. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Un grito no es nunca in\u00fatil si nace del amor, como para Jes\u00fas: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvaci\u00f3n estaba a punto de iniciar, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. 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