{"id":246716,"date":"2025-09-24T08:54:46","date_gmt":"2025-09-24T11:54:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=246716"},"modified":"2025-09-24T08:54:46","modified_gmt":"2025-09-24T11:54:46","slug":"papa-leon-xiv-el-sabado-santo-es-el-abrazo-silencioso-con-el-que-cristo-presenta-toda-la-creacion-al-padre-para-volver-a-colocarla-en-su-diseno-de-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-el-sabado-santo-es-el-abrazo-silencioso-con-el-que-cristo-presenta-toda-la-creacion-al-padre-para-volver-a-colocarla-en-su-diseno-de-salvacion\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | El S\u00e1bado Santo es el abrazo silencioso con el que Cristo presenta toda la creaci\u00f3n al Padre para volver a colocarla en su dise\u00f1o de salvaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | El S\u00e1bado Santo es el abrazo silencioso con el que Cristo presenta toda la creaci\u00f3n al Padre para volver a colocarla en su dise\u00f1o de salvaci\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo dec\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, retomando el ciclo de catequesis que se desarrolla a lo largo de todo el A\u00f1o Jubilar, \u00abJesucristo, nuestra esperanza\u00bb, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema La Pascua de Jes\u00fas. \u00abY en el esp\u00edritu fue a llevar el anuncio tambi\u00e9n a las almas cautivas\u00bb (1 P 3, 19).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, el Papa dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) hoy nos detenemos en el misterio del S\u00e1bado Santo. Es el d\u00eda del Misterio pascual en el que todo parece inm\u00f3vil y silencioso, mientras que en realidad se cumple una invisible acci\u00f3n de salvaci\u00f3n: Cristo desciende al reino de los infiernos para llevar el anuncio de la Resurrecci\u00f3n a todos aquellos que estaban en las tinieblas y en la sombra de la muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201clos infiernos, en la concepci\u00f3n b\u00edblica, no son tanto un lugar, sino una condici\u00f3n existencial: esa condici\u00f3n en la que la vida est\u00e1 debilitada y reinan el dolor, la soledad, la culpa y la separaci\u00f3n de Dios y de los dem\u00e1s. Cristo nos alcanza tambi\u00e9n en este abismo, atravesando las puertas de este reino de tinieblas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el Pont\u00edfice se\u00f1alaba,<strong><em> \u201cel ap\u00f3stol Pedro, en el breve pasaje de su primera Carta que hemos escuchado, nos dice que Jes\u00fas, vivificado en el Esp\u00edritu Santo, fue a llevar el anuncio de salvaci\u00f3n tambi\u00e9n \u00aba los esp\u00edritus encarcelados\u00bb (1 Pe&nbsp;3,19). Es una de las im\u00e1genes m\u00e1s conmovedoras, que no se encuentra desarrollada en los Evangelios can\u00f3nicos, sino en un texto ap\u00f3crifo llamado Evangelio de Nicodemo. Seg\u00fan esta tradici\u00f3n, el Hijo de Dios se adentr\u00f3 en las tinieblas m\u00e1s espesas para alcanzar tambi\u00e9n al \u00faltimo de sus hermanos y hermanas, para llevar tambi\u00e9n all\u00ed abajo su luz\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa Le\u00f3n XIV<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201ceste descenso de Cristo no tiene que ver solo con el pasado, sino que toca la vida de cada uno de nosotros. Los infiernos no son solo la condici\u00f3n de quien est\u00e1 muerto, sino tambi\u00e9n de quien vive la muerte a causa del mal y del pecado. Es tambi\u00e9n el infierno cotidiano de la soledad, de la verg\u00fcenza, del abandono, del cansancio de vivir. Cristo entra en todas estas realidades oscuras para testimoniarnos el amor del Padre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, completaba diciendo, <strong><em>\u201cdescender, para Dios, no es una derrota, sino el cumplimiento de su amor. No es un fracaso, sino el camino a trav\u00e9s del cual \u00c9l muestra que ning\u00fan lugar est\u00e1 demasiado lejos, ning\u00fan coraz\u00f3n demasiado cerrado, ninguna tumba demasiado sellada para su amor. El S\u00e1bado Santo es el abrazo silencioso con el que Cristo presenta toda la creaci\u00f3n al Padre para volver a colocarla en su dise\u00f1o de salvaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><br>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludo del Santo Padre en el Aula Pablo VI antes de la Audiencia general<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Una bendici\u00f3n para todos vosotros!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s podr\u00e9is ver la Audiencia aqu\u00ed en la pantalla, o tambi\u00e9n si quer\u00e9is pod\u00e9is salir, pero pensando en las previsiones del tiempo, era mejor venir aqu\u00ed antes de comenzar la Audiencia General.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, bendecir\u00e9 a cada uno de vosotros que hab\u00e9is venido esta ma\u00f1ana. Me alegra mucho estar con vosotros, \u00a1gracias por estar aqu\u00ed! Ahora mismo hace sol fuera, pero dicen que va a llover, as\u00ed que queremos que est\u00e9is bajo techo. Por tanto, sin extenderme m\u00e1s, que Dios los bendiga a todos y que el Se\u00f1or os d\u00e9 mucha paz en vuestros corazones. \u00a1Gracias!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. III. La Pascua de Jes\u00fas.&nbsp;<em>8. El descenso. \u00abY en el Esp\u00edritu fue a hacer su anuncio tambi\u00e9n a los esp\u00edritus que estaban prisioneros\u00bb (1 P 3,19)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>tambi\u00e9n hoy nos detenemos en el misterio del S\u00e1bado Santo. Es el d\u00eda del Misterio pascual en el que todo parece inm\u00f3vil y silencioso, mientras que en realidad se cumple una invisible acci\u00f3n de salvaci\u00f3n: Cristo desciende al reino de los infiernos para llevar el anuncio de la Resurrecci\u00f3n a todos aquellos que estaban en las tinieblas y en la sombra de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Este evento, que la liturgia y la tradici\u00f3n nos han entregado, representa el gesto m\u00e1s profundo y radical del amor de Dios por la humanidad. De hecho, no basta decir ni creer que Jes\u00fas ha muerto por nosotros: es necesario reconocer que la fidelidad de su amor ha querido buscarnos all\u00ed donde nosotros mismos nos hab\u00edamos perdido, all\u00ed donde se puede empujar solo la fuerza de una luz capaz de atravesar el dominio de las tinieblas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los infiernos, en la concepci\u00f3n b\u00edblica, no son tanto un lugar, sino una condici\u00f3n existencial: esa condici\u00f3n en la que la vida est\u00e1 debilitada y reinan el dolor, la soledad, la culpa y la separaci\u00f3n de Dios y de los dem\u00e1s. Cristo nos alcanza tambi\u00e9n en este abismo, atravesando las puertas de este reino de tinieblas. Entra, por as\u00ed decir, en la misma casa de la muerte, para vaciarla, para liberar a los habitantes, tom\u00e1ndoles de la mano uno por uno. Es la humildad de un Dios que no se detiene delante de nuestro pecado, que no se asusta frente al rechazo extremo del ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol Pedro, en el breve pasaje de su primera Carta que hemos escuchado, nos dice que Jes\u00fas, vivificado en el Esp\u00edritu Santo, fue a llevar el anuncio de salvaci\u00f3n tambi\u00e9n \u00aba los esp\u00edritus encarcelados\u00bb (<em>1 Pe<\/em>&nbsp;3,19). Es una de las im\u00e1genes m\u00e1s conmovedoras, que no se encuentra desarrollada en los Evangelios can\u00f3nicos, sino en un texto ap\u00f3crifo llamado Evangelio de Nicodemo. Seg\u00fan esta tradici\u00f3n, el Hijo de Dios se adentr\u00f3 en las tinieblas m\u00e1s espesas para alcanzar tambi\u00e9n al \u00faltimo de sus hermanos y hermanas, para llevar tambi\u00e9n all\u00ed abajo su luz. En este gesto est\u00e1 toda la fuerza y la ternura del anuncio pascual: la muerte nunca es la \u00faltima palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos, este descenso de Cristo no tiene que ver solo con el pasado, sino que toca la vida de cada uno de nosotros. Los infiernos no son solo la condici\u00f3n de quien est\u00e1 muerto, sino tambi\u00e9n de quien vive la muerte a causa del mal y del pecado. Es tambi\u00e9n el infierno cotidiano de la soledad, de la verg\u00fcenza, del abandono, del cansancio de vivir. Cristo entra en todas estas realidades oscuras para testimoniarnos el amor del Padre. No para juzgar, sino para liberar. No para culpabilizar, sino para salvar. Lo hace sin clamor, de puntillas, como quien entra en una habitaci\u00f3n de hospital para ofrecer consuelo y ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Padres de la Iglesia, en p\u00e1ginas de extraordinaria belleza, han descrito este momento como un encuentro: entre Cristo y Ad\u00e1n. Un encuentro que es s\u00edmbolo de todos los encuentros posibles entre Dios y el hombre. El se\u00f1or desciende all\u00ed donde el hombre se ha escondido por miedo, y lo llama por nombre, lo toma de la mano, lo levanta, lo lleva de nuevo a la luz. Lo hace con plena autoridad, pero tambi\u00e9n con infinita dulzura, como un padre con el hijo que teme que ya no es amado.<\/p>\n\n\n\n<p>En los iconos orientales de la Resurrecci\u00f3n, Cristo es representado mientras derriba las puertas de los infiernos y, extendiendo sus brazos, agarra las mu\u00f1ecas de Ad\u00e1n y Eva. No se salva solo a s\u00ed mismo, no vuelve a la vida solo, sino que lleva consigo a toda a la humanidad. Esta es la verdadera gloria del Resucitado: es poder de amor, es solidaridad de un Dios que no quiere salvarse sin nosotros, sino solo con nosotros. Un Dios que no resucita si no es abrazando nuestras miserias y nos levanta de nuevo para una vida nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>El S\u00e1bado Santo es, por tanto, el d\u00eda en el que el cielo visita la tierra m\u00e1s en profundidad. Es el tiempo en el que cada rinc\u00f3n de la historia humana es tocado por la luz de la Pascua. Y si Cristo ha podido descender hasta all\u00ed, nada puede ser excluido de su redenci\u00f3n. Ni siquiera nuestras noches, ni siquiera nuestros pecados m\u00e1s antiguos, ni siquiera nuestros v\u00ednculos rotos. No hay pasado tan arruinado, no hay historia tan comprometida que no pueda ser tocada por su misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, descender, para Dios, no es una derrota, sino el cumplimiento de su amor. No es un fracaso, sino el camino a trav\u00e9s del cual \u00c9l muestra que ning\u00fan lugar est\u00e1 demasiado lejos, ning\u00fan coraz\u00f3n demasiado cerrado, ninguna tumba demasiado sellada para su amor. Esto nos consuela, esto nos sostiene. Y si a veces nos parece tocar el fondo, recordemos: ese es el lugar desde el cual Dios es capaz de comenzar una nueva creaci\u00f3n. Una creaci\u00f3n hecha de personas que se han vuelto a levantar, de corazones perdonados, de l\u00e1grimas secadas. El S\u00e1bado Santo es el abrazo silencioso con el que Cristo presenta toda la creaci\u00f3n al Padre para volver a colocarla en su dise\u00f1o de salvaci\u00f3n.<br>____________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Queridos hermanos y hermanas, si a veces nos parece que hemos tocado fondo, recordemos que ese es el lugar desde el que Dios es capaz de comenzar una nueva creaci\u00f3n hecha de corazones perdonados. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<br>____________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Anuncio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, el mes de octubre, ya cercano, en la Iglesia est\u00e1 dedicado particularmente al&nbsp;santo Rosario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso invito a todos, cada d\u00eda del pr\u00f3ximo mes, a rezar el Rosario por la paz, personalmente, en familia y en comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, invito a quienes prestan servicio en el Vaticano a vivir esta oraci\u00f3n en la Bas\u00edlica de San Pedro, cada d\u00eda, a las 19.00.<\/p>\n\n\n\n<p>En particular, la tarde del s\u00e1bado 11 de octubre, a las 18.00, lo haremos juntos en la plaza de San Pedro, en la Vigilia del&nbsp;Jubileo de la Espiritualidad Mariana, recordando tambi\u00e9n el aniversario de la&nbsp;apertura del Concilio Vaticano II<br>____________________<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | El S\u00e1bado Santo es el abrazo silencioso con el que Cristo presenta toda la creaci\u00f3n al Padre para volver a colocarla en su dise\u00f1o de salvaci\u00f3n, as\u00ed lo dec\u00eda el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. 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