{"id":246888,"date":"2025-10-08T08:30:43","date_gmt":"2025-10-08T11:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=246888"},"modified":"2025-10-08T08:31:58","modified_gmt":"2025-10-08T11:31:58","slug":"papa-leon-xiv-el-resucitado-solo-desea-manifestar-su-presencia-hacerse-nuestro-companero-de-camino-y-encender-en-nosotros-la-certeza-de-que-su-vida-es-mas-fuerte-que-cualquier-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-el-resucitado-solo-desea-manifestar-su-presencia-hacerse-nuestro-companero-de-camino-y-encender-en-nosotros-la-certeza-de-que-su-vida-es-mas-fuerte-que-cualquier-muerte\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV |\u00a0El Resucitado s\u00f3lo desea manifestar su presencia, hacerse nuestro compa\u00f1ero de camino y encender en nosotros la certeza de que su vida es m\u00e1s fuerte que cualquier muerte"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV |<\/strong> <strong>El Resucitado s\u00f3lo desea manifestar su presencia, hacerse nuestro compa\u00f1ero de camino y encender en nosotros la certeza de que su vida es m\u00e1s fuerte que cualquier muerte<\/strong>, as\u00ed lo dijo el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, continuando con el ciclo de catequesis, Jubileo 2025; Jesucristo, nuestra Esperanza III, centraba su meditaci\u00f3n respecto de <strong>La Pascua de Jes\u00fas. 10. Volver a encender. \u00ab\u00bfNo ard\u00eda acaso nuestro coraz\u00f3n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?\u00bb. (Lc 24, 32).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201choy quisiera invitaros a reflexionar sobre un aspecto sorprendente de la resurrecci\u00f3n de Cristo: su humildad\u201d.<\/em><\/strong> &nbsp;Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026), en esto hay un mensaje precioso: la Resurrecci\u00f3n no es un giro teatral, es una transformaci\u00f3n silenciosa que llena de sentido cada gesto humano. Jes\u00fas resucitado come una porci\u00f3n de pescado delante de sus disc\u00edpulos: no es un detalle marginal, es la confirmaci\u00f3n de que nuestro cuerpo, nuestra historia, nuestras relaciones no son un envoltorio para tirar. Est\u00e1n destinados a la plenitud de la vida. Resucitar no significa convertirse en esp\u00edritus evanescentes, sino entrar en una comuni\u00f3n m\u00e1s profunda con Dios y con nuestros hermanos, en una humanidad transfigurada por el amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ccuando por fin se sientan a la mesa con \u00c9l y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su coraz\u00f3n ya ard\u00eda, aunque no lo sab\u00edan (cf. Lc&nbsp;24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> subray\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) el Se\u00f1or resucitado viene junto a cada uno de nosotros, tal como recorremos nuestros caminos -los del trabajo y el compromiso, pero tambi\u00e9n los del sufrimiento y la soledad- y con infinita delicadeza nos pide que nos dejemos calentar el coraz\u00f3n. No se impone con clamores, no exige ser reconocido inmediatamente\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Santo Padre dijo, <strong><em>\u201cel Resucitado s\u00f3lo desea manifestar su presencia, hacerse nuestro compa\u00f1ero de camino y encender en nosotros la certeza de que su vida es m\u00e1s fuerte que cualquier muerte.<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026) como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, tambi\u00e9n nosotros volvemos a nuestras casas con un coraz\u00f3n que arde de alegr\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. III. La Pascua de Jes\u00fas. 10. Volver a encender. \u00ab\u00bfNo ard\u00eda acaso nuestro coraz\u00f3n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?\u00bb. (Lc 24, 32)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy quisiera invitaros a reflexionar sobre un aspecto sorprendente de la resurrecci\u00f3n de Cristo: su humildad. Si recordamos los relatos evang\u00e9licos, nos damos cuenta de que el Se\u00f1or resucitado no hace nada espectacular para imponerse a la fe de sus disc\u00edpulos. No aparece rodeado de huestes de \u00e1ngeles, no hace gestos sensacionales, no pronuncia discursos solemnes para revelar los secretos del universo. Al contrario, se acerca discretamente, como un viandante cualquiera, como un hombre hambriento que pide compartir un poco de pan (cf.&nbsp;<em>Lc&nbsp;<\/em>24,15.41).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda de Magdala lo confunde con un jardinero (cf.&nbsp;<em>Jn&nbsp;<\/em>20,15). Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas creen que es un forastero (cf<em>. Lc&nbsp;<\/em>24,18). Pedro y los dem\u00e1s pescadores creen que es un simple transe\u00fante (cf<em>. Jn&nbsp;<\/em>21,4). Habr\u00edamos esperado efectos especiales, signos de poder, pruebas abrumadoras. Pero el Se\u00f1or no busca eso: prefiere el lenguaje de la proximidad, de la normalidad, de la mesa compartida.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, en esto hay un mensaje precioso: la Resurrecci\u00f3n no es un giro teatral, es una transformaci\u00f3n silenciosa que llena de sentido cada gesto humano. Jes\u00fas resucitado come una porci\u00f3n de pescado delante de sus disc\u00edpulos: no es un detalle marginal, es la confirmaci\u00f3n de que nuestro cuerpo, nuestra historia, nuestras relaciones no son un envoltorio para tirar. Est\u00e1n destinados a la plenitud de la vida. Resucitar no significa convertirse en esp\u00edritus evanescentes, sino entrar en una comuni\u00f3n m\u00e1s profunda con Dios y con nuestros hermanos, en una humanidad transfigurada por el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Pascua de Cristo, todo puede convertirse en gracia. Incluso las cosas m\u00e1s ordinarias: comer, trabajar, esperar, cuidar de la casa, apoyar a un amigo. La Resurrecci\u00f3n no resta vida al tiempo y al esfuerzo, sino que cambia su sentido y su \u00absabor\u00bb. Cada gesto realizado en gratitud y comuni\u00f3n anticipa el Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay un obst\u00e1culo que a menudo nos impide reconocer esta presencia de Cristo en lo cotidiano: la pretensi\u00f3n de que la alegr\u00eda debe ser sin heridas. Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas caminaban tristes porque esperaban otro final, un Mes\u00edas que no conociera la cruz. A pesar de haber o\u00eddo que la tumba est\u00e1 vac\u00eda, son incapaces de sonre\u00edr. Pero Jes\u00fas est\u00e1 a su lado y, con paciencia, les ayuda a comprender que el dolor no es la negaci\u00f3n de la promesa, sino el modo en que Dios ha manifestado la medida de su amor (cf.&nbsp;<em>Lc&nbsp;<\/em>24, 13-27).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando por fin se sientan a la mesa con \u00c9l y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su coraz\u00f3n ya ard\u00eda, aunque no lo sab\u00edan (cf<em>. Lc&nbsp;<\/em>24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, la resurrecci\u00f3n de Cristo nos ense\u00f1a que no hay historia tan marcada por el desenga\u00f1o o el pecado que no pueda ser visitada por la esperanza. Ninguna ca\u00edda es definitiva, ninguna noche es eterna, ninguna herida est\u00e1 destinada a permanecer abierta para siempre. Por distantes, perdidos o indignos que nos sintamos, no hay distancia que pueda apagar la fuerza infalible del amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces pensamos que el Se\u00f1or s\u00f3lo viene a visitarnos en momentos de recogimiento o de fervor espiritual, cuando nos sentimos con fuerzas, cuando nuestra vida parece ordenada y luminosa. En cambio, el Resucitado se acerca en los lugares m\u00e1s oscuros: en nuestros fracasos, en las relaciones desgastadas, en los trabajos cotidianos que pesan sobre nuestros hombros, en las dudas que nos desaniman. Nada de lo que somos, ning\u00fan fragmento de nuestra existencia le es ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, el Se\u00f1or resucitado viene junto a cada uno de nosotros, tal como recorremos nuestros caminos -los del trabajo y el compromiso, pero tambi\u00e9n los del sufrimiento y la soledad- y con infinita delicadeza nos pide que nos dejemos calentar el coraz\u00f3n. No se impone con clamores, no exige ser reconocido inmediatamente. Con paciencia espera el momento en que nuestros ojos se abran para ver su rostro amigo, capaz de transformar la decepci\u00f3n en confiada espera, la tristeza en gratitud, la resignaci\u00f3n en esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>El Resucitado s\u00f3lo desea manifestar su presencia, hacerse nuestro compa\u00f1ero de camino y encender en nosotros la certeza de que su vida es m\u00e1s fuerte que cualquier muerte. Pidamos, pues, la gracia de reconocer su presencia humilde y discreta, de no esperar una vida sin pruebas, de descubrir que todo dolor, si es habitado por el amor, puede convertirse en lugar de comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, tambi\u00e9n nosotros volvemos a nuestras casas con un coraz\u00f3n que arde de alegr\u00eda. Una alegr\u00eda sencilla, que no borra las heridas, sino que las ilumina. Una alegr\u00eda que nace de la certeza de que el Se\u00f1or est\u00e1 vivo, que camina con nosotros y nos da en cada momento la posibilidad de recomenzar.<\/p>\n\n\n\n<p>_________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Los invito a pedir la gracia de reconocer la presencia humilde y discreta de Dios en todos los momentos de nuestra vida, especialmente en los m\u00e1s dif\u00edciles. Que no haya nada que pueda arrebatarnos la alegr\u00eda de experimentar a Cristo vivo. Que el Se\u00f1or los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | El Resucitado s\u00f3lo desea manifestar su presencia, hacerse nuestro compa\u00f1ero de camino y encender en nosotros la certeza de que su vida es m\u00e1s fuerte que cualquier muerte, as\u00ed lo dijo el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. 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