{"id":247022,"date":"2025-10-19T09:08:23","date_gmt":"2025-10-19T12:08:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247022"},"modified":"2025-10-19T09:08:24","modified_gmt":"2025-10-19T12:08:24","slug":"papa-leon-xiv-la-fe-en-la-tierra-sostiene-la-esperanza-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-fe-en-la-tierra-sostiene-la-esperanza-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La fe en la tierra sostiene la esperanza en el cielo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La fe en la tierra sostiene la esperanza en el cielo<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda al presidir la Santa Misa y Canonizaci\u00f3n de los Beatos, Ignazio Choukrallah Maloyan, Peter To Rot, Vincenza Maria Poloni, Maria del Monte Carmelo Rendiles Mart\u00ednez, Maria Troncatti, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez Cisneros y Bartolo Longo en Plaza San Pedro. El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla pregunta con la que concluye el Evangelio que hemos proclamado abre nuestra reflexi\u00f3n: \u00abCuando venga el Hijo del hombre, \u00bfencontrar\u00e1 fe sobre la tierra?\u00bb (Lc&nbsp;18,8)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cla fe, comparada con grandes bienes materiales y culturales, cient\u00edficos y art\u00edsticos, sobresale; no porque estos bienes sean despreciables, sino porque sin fe pierden el sentido. La relaci\u00f3n con Dios es de m\u00e1xima importancia porque \u00c9l ha creado de la nada todas las cosas, en el principio de los tiempos, y salva de la nada todo aquello que en el tiempo termina. Una tierra sin fe estar\u00eda poblada de hijos que viven sin Padre, es decir, de criaturas sin salvaci\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Es por eso que Jes\u00fas, el Hijo de Dios hecho hombre, se pregunta por la fe: si desapareciese del mundo, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda? El cielo y la tierra quedar\u00edan como est\u00e1n, pero nuestro coraz\u00f3n carecer\u00eda de esperanza; la libertad de todos ser\u00eda derrotada por la muerte; nuestro deseo de vida precipitar\u00eda en la nada. Sin fe en Dios, no podemos esperar en la salvaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cel Se\u00f1or nos est\u00e1 preguntando si creemos que Dios es juez justo para todos. El Hijo nos pregunta si creemos que el Padre quiere siempre nuestro bien y la salvaci\u00f3n de cada persona. A este prop\u00f3sito, dos tentaciones ponen a prueba nuestra fe. La primera toma fuerza en el esc\u00e1ndalo del mal, llev\u00e1ndonos a pensar que Dios no escucha el llanto de los oprimidos ni tiene piedad del dolor inocente. La segunda tentaci\u00f3n es la pretensi\u00f3n de que Dios deba actuar como queremos nosotros. Entonces, la oraci\u00f3n deja de ser tal para convertirse en una orden, con la cual ense\u00f1amos a Dios c\u00f3mo ser justo y eficaz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa <\/strong>subray\u00f3, <strong><em>\u201cqueridos hermanos y hermanas, ahora comprendemos que las preguntas de Jes\u00fas son una en\u00e9rgica invitaci\u00f3n a la esperanza y a la acci\u00f3n. Cu\u00e1ndo el Hijo del hombre venga, \u00bfencontrar\u00e1 la fe en la providencia de Dios? Es esta fe, precisamente, la que sostiene nuestro compromiso con la justicia, porque creemos que Dios salva al mundo por amor, liber\u00e1ndonos del fatalismo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cestos fieles amigos de Cristo son m\u00e1rtires por su fe, como el obispo Ignacio Choukrallah Maloyan y el catequista Pedro To Rot; son evangelizadores y misioneros como sor Mar\u00eda Troncatti; son carism\u00e1ticas fundadoras, como sor Vicenta Mar\u00eda Poloni y sor Carmen Rendiles Mart\u00ednez; son bienhechores de la humanidad con sus corazones encendidos de devoci\u00f3n, como Bartolo Longo y Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez Cisneros. Que su intercesi\u00f3n nos asista en las pruebas y su ejemplo nos inspire en la com\u00fan vocaci\u00f3n a la santidad. Mientras peregrinamos hacia esa meta, no nos cansemos de orar, cimentados en lo que hemos aprendido y creemos firmemente (cf.&nbsp;2 Tm&nbsp;3,14). De ese modo, la fe en la tierra sostiene la esperanza en el cielo\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta con la que concluye el Evangelio que hemos proclamado abre nuestra reflexi\u00f3n: \u00abCuando venga el Hijo del hombre, \u00bfencontrar\u00e1 fe sobre la tierra?\u00bb (<em>Lc&nbsp;<\/em>18,8). Este interrogante nos revela lo m\u00e1s precioso a los ojos de Dios: la fe, es decir, el v\u00ednculo de amor entre Dios y el hombre. Precisamente hoy est\u00e1n ante nosotros siete testigos, los nuevos santos y las nuevas santas, que con la gracia de Dios han mantenido encendida la l\u00e1mpara de la fe, m\u00e1s a\u00fan, han sido ellos mismos l\u00e1mparas capaces de difundir la luz de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe, comparada con grandes bienes materiales y culturales, cient\u00edficos y art\u00edsticos, sobresale; no porque estos bienes sean despreciables, sino porque sin fe pierden el sentido. La relaci\u00f3n con Dios es de m\u00e1xima importancia porque \u00c9l ha creado de la nada todas las cosas, en el principio de los tiempos, y salva de la nada todo aquello que en el tiempo termina. Una tierra sin fe estar\u00eda poblada de hijos que viven sin Padre, es decir, de criaturas sin salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso que Jes\u00fas, el Hijo de Dios hecho hombre, se pregunta por la fe: si desapareciese del mundo, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda? El cielo y la tierra quedar\u00edan como est\u00e1n, pero nuestro coraz\u00f3n carecer\u00eda de esperanza; la libertad de todos ser\u00eda derrotada por la muerte; nuestro deseo de vida precipitar\u00eda en la nada. Sin fe en Dios, no podemos esperar en la salvaci\u00f3n. La pregunta de Jes\u00fas nos inquieta, s\u00ed, pero s\u00f3lo si olvidamos que es \u00c9l mismo quien la pronuncia. Las palabras del Se\u00f1or, en efecto, son siempre evangelio, es decir, anuncio gozoso de salvaci\u00f3n. Esta salvaci\u00f3n es el don de la vida eterna que recibimos del Padre, mediante el Hijo, con la fuerza del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, precisamente por esto Cristo habla a sus disc\u00edpulos de la necesidad de \u00aborar siempre sin desanimarse\u00bb (<em>Lc<\/em>&nbsp;18,1). As\u00ed como no nos cansamos de respirar, del mismo modo no nos cansemos de orar. Como la respiraci\u00f3n sostiene la vida del cuerpo, as\u00ed la oraci\u00f3n sostiene la vida del alma. La fe, ciertamente, se expresa en la oraci\u00f3n y la oraci\u00f3n aut\u00e9ntica vive de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos indica este v\u00ednculo con una par\u00e1bola. Un juez permanece sordo ante las persistentes peticiones de una viuda, cuya insistencia lo lleva, finalmente, a actuar. A primera vista, esa tenacidad se nos presenta como un gran ejemplo de esperanza, especialmente en el tiempo de la prueba y la tribulaci\u00f3n. La perseverancia de la mujer y el comportamiento del juez, que act\u00faa de mala gana, preparan una pregunta provocadora de Jes\u00fas. Dios, el Padre bueno, \u00ab\u00bfno har\u00e1 justicia a sus elegidos, que claman a \u00e9l d\u00eda y noche?\u00bb (<em>Lc&nbsp;<\/em>18,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Hagamos resonar estas palabras en nuestra conciencia. El Se\u00f1or nos est\u00e1 preguntando si creemos que Dios es juez justo para todos. El Hijo nos pregunta si creemos que el Padre quiere siempre nuestro bien y la salvaci\u00f3n de cada persona. A este prop\u00f3sito, dos tentaciones ponen a prueba nuestra fe. La primera toma fuerza en el esc\u00e1ndalo del mal, llev\u00e1ndonos a pensar que Dios no escucha el llanto de los oprimidos ni tiene piedad del dolor inocente. La segunda tentaci\u00f3n es la pretensi\u00f3n de que Dios deba actuar como queremos nosotros. Entonces, la oraci\u00f3n deja de ser tal para convertirse en una orden, con la cual ense\u00f1amos a Dios c\u00f3mo ser justo y eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, testigo perfecto de la confianza filial, nos libra de ambas tentaciones. \u00c9l es el inocente, que sobre todo durante su pasi\u00f3n reza as\u00ed: \u201cPadre, h\u00e1gase tu voluntad\u201d (cf.&nbsp;<em>Lc&nbsp;<\/em>22,42). Son las mismas palabras que el Maestro nos entrega en la oraci\u00f3n del&nbsp;<em>Padrenuestro<\/em>. Pase lo que pase, Jes\u00fas se conf\u00eda como Hijo al Padre; por eso nosotros, como hermanos y hermanas en su nombre, proclamamos: \u00abEn verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci\u00f3n darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado\u00bb (<em>Misal Romano<\/em>, Plegaria eucar\u00edstica II, Prefacio).<\/p>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n de la Iglesia nos recuerda que Dios hace justicia a todos, entregando su vida por todos. As\u00ed, cuando gritamos al Se\u00f1or: \u201c\u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d, transformamos esta invocaci\u00f3n en oraci\u00f3n, y entonces reconocemos que Dios est\u00e1 ah\u00ed donde el inocente sufre. La cruz de Cristo revela la justicia de Dios. Y la justicia de Dios es el perd\u00f3n. \u00c9l ve el mal y lo redime, carg\u00e1ndolo sobre s\u00ed. Cuando estamos crucificados por el dolor y por la violencia, por el odio y por la guerra, Cristo est\u00e1 ya ah\u00ed, en la cruz por nosotros y con nosotros. No hay llanto que Dios no consuele, no hay l\u00e1grima que est\u00e9 lejos de su coraz\u00f3n. El Se\u00f1or nos escucha, nos abraza como somos, para hacernos como es \u00c9l. En cambio, quien rechaza la misericordia de Dios permanece incapaz de misericordia para con el pr\u00f3jimo. Quien no acoge la paz como un don, no sabr\u00e1 dar la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, ahora comprendemos que las preguntas de Jes\u00fas son una en\u00e9rgica invitaci\u00f3n a la esperanza y a la acci\u00f3n. Cu\u00e1ndo el Hijo del hombre venga, \u00bfencontrar\u00e1 la fe en la providencia de Dios? Es esta fe, precisamente, la que sostiene nuestro compromiso con la justicia, porque creemos que Dios salva al mundo por amor, liber\u00e1ndonos del fatalismo. Por tanto, pregunt\u00e9monos: cuando escuchamos la llamada de quien est\u00e1 en dificultad, \u00bfsomos testigos del amor del Padre, como Cristo lo ha sido para todos? \u00c9l es el humilde que llama a los prepotentes a la conversi\u00f3n, el justo que nos hace justos, como lo atestiguan los nuevos santos de hoy. No son h\u00e9roes, o paladines de un ideal cualquiera, sino hombres y mujeres aut\u00e9nticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos fieles amigos de Cristo son m\u00e1rtires por su fe, como el obispo Ignacio Choukrallah Maloyan y el catequista Pedro To Rot; son evangelizadores y misioneros como sor Mar\u00eda Troncatti; son carism\u00e1ticas fundadoras, como sor Vicenta Mar\u00eda Poloni y sor Carmen Rendiles Mart\u00ednez; son bienhechores de la humanidad con sus corazones encendidos de devoci\u00f3n, como Bartolo Longo y Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez Cisneros. Que su intercesi\u00f3n nos asista en las pruebas y su ejemplo nos inspire en la com\u00fan vocaci\u00f3n a la santidad. Mientras peregrinamos hacia esa meta, no nos cansemos de orar, cimentados en lo que hemos aprendido y creemos firmemente (cf.&nbsp;<em>2 Tm<\/em>&nbsp;3,14). De ese modo, la fe en la tierra sostiene la esperanza en el cielo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La fe en la tierra sostiene la esperanza en el cielo, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda al presidir la Santa Misa y Canonizaci\u00f3n de los Beatos, Ignazio Choukrallah Maloyan, Peter To Rot, Vincenza Maria Poloni, Maria del Monte Carmelo Rendiles Mart\u00ednez, Maria Troncatti, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":247023,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740,18,151,58],"class_list":["post-247022","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-rito-de-canonizacion","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247022","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247022"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247022\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":247024,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247022\/revisions\/247024"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/247023"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247022"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247022"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247022"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}