{"id":247038,"date":"2025-10-22T08:47:22","date_gmt":"2025-10-22T11:47:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247038"},"modified":"2025-10-22T08:47:23","modified_gmt":"2025-10-22T11:47:23","slug":"papa-leon-xiv-es-el-resucitado-quien-cambia-radicalmente-la-perspectiva-infundiendo-la-esperanza-que-llena-el-vacio-de-la-tristeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-es-el-resucitado-quien-cambia-radicalmente-la-perspectiva-infundiendo-la-esperanza-que-llena-el-vacio-de-la-tristeza\/","title":{"rendered":"#PAPA LE\u00d3N XIV | Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vac\u00edo de la tristeza"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>#PAPA LE\u00d3N XIV | Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vac\u00edo de la tristeza<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV <\/strong>continuando con el ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza centr\u00f3 sus palabras en la resurrecci\u00f3n de Cristo y los desaf\u00edos del mundo actual 2.&nbsp;<em>La resurrecci\u00f3n de Cristo, respuesta a la tristeza del ser humano<\/em>&nbsp;(<em>Lc<\/em>&nbsp;24,32-35)<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa <\/strong>nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla resurrecci\u00f3n de Jesucristo es un acontecimiento que nunca termina de ser contemplado y meditado, y cuanto m\u00e1s se profundiza en \u00e9l, m\u00e1s nos quedamos llenos de asombro, atra\u00eddos como por una luz deslumbrante y al mismo tiempo fascinante\u201d. <\/em><\/strong>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) vamos a reflexionar sobre c\u00f3mo la resurrecci\u00f3n de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza. Invasiva y generalizada, la tristeza acompa\u00f1a los d\u00edas de muchas personas. Se trata de un sentimiento de precariedad, a veces de profunda desesperaci\u00f3n, que invade el espacio interior y parece prevalecer sobre cualquier impulso de alegr\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1alaba, el <strong><em>\u201c(\u2026) relato del Evangelio de Lucas (24,13-29) sobre los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Ellos, desilusionados y desanimados, se alejan de Jerusal\u00e9n, dejando atr\u00e1s las esperanzas puestas en Jes\u00fas, que ha sido crucificado y sepultado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, agregaba el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201cla paradoja es realmente emblem\u00e1tica: este triste viaje de derrota y retorno a la normalidad se realiza el mismo d\u00eda de la victoria de la luz, de la Pascua que se ha consumado plenamente. Los dos hombres dan la espalda al G\u00f3lgota, al terrible escenario de la cruz a\u00fan grabado en sus ojos y en sus corazones.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En cierto momento, un viandante se une a los dos disc\u00edpulos, tal vez uno de los muchos peregrinos que han estado en Jerusal\u00e9n para la Pascua. Es Jes\u00fas resucitado, pero no lo reconocen\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, dijo, <strong><em>\u201cJes\u00fas no resucit\u00f3 con palabras, sino con hechos, con su cuerpo que conserva las marcas de la pasi\u00f3n, sello perenne de su amor por nosotros. La victoria de la vida no es una palabra vana, sino un hecho real, concreto.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Que la alegr\u00eda inesperada de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas sea para nosotros un dulce recordatorio cuando el camino se hace dif\u00edcil. Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vac\u00edo de la tristeza\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. IV La resurrecci\u00f3n de Cristo y los desaf\u00edos del mundo actual 2.&nbsp;<em>La resurrecci\u00f3n de Cristo, respuesta a la tristeza del ser humano<\/em>&nbsp;(<em>Lc<\/em>&nbsp;24,32-35)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! \u00a1Y bienvenidos todos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La resurrecci\u00f3n de Jesucristo es un acontecimiento que nunca termina de ser contemplado y meditado, y cuanto m\u00e1s se profundiza en \u00e9l, m\u00e1s nos quedamos llenos de asombro, atra\u00eddos como por una luz deslumbrante y al mismo tiempo fascinante. Fue una explosi\u00f3n de vida y alegr\u00eda que cambi\u00f3 el sentido de toda la realidad, de negativo a positivo; sin embargo, no ocurri\u00f3 de manera espectacular, y mucho menos violenta, sino de forma suave, oculta, podr\u00edamos decir humilde.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy vamos a reflexionar sobre c\u00f3mo la resurrecci\u00f3n de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza. Invasiva y generalizada, la tristeza acompa\u00f1a los d\u00edas de muchas personas. Se trata de un sentimiento de precariedad, a veces de profunda desesperaci\u00f3n, que invade el espacio interior y parece prevalecer sobre cualquier impulso de alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La tristeza le quita sentido y vigor a la vida, que se convierte en un viaje sin direcci\u00f3n y sin significado. Esta experiencia tan actual nos remite al famoso relato del Evangelio de Lucas (24,13-29) sobre los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Ellos, desilusionados y desanimados, se alejan de Jerusal\u00e9n, dejando atr\u00e1s las esperanzas puestas en Jes\u00fas, que ha sido crucificado y sepultado. En sus primeras frases, este episodio muestra como un paradigma de la tristeza humana:&nbsp;el final del objetivo en el que han invertido tantas energ\u00edas, la destrucci\u00f3n de lo que parec\u00eda esencial en la propia vida. La esperanza se ha desvanecido, la desolaci\u00f3n se ha apoderado de su coraz\u00f3n. Todo ha implosionado en muy poco tiempo, entre el viernes y el s\u00e1bado, en una dram\u00e1tica sucesi\u00f3n de acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>La paradoja es realmente emblem\u00e1tica: este triste viaje de derrota y retorno a la normalidad se realiza el mismo d\u00eda de la victoria de la luz, de la Pascua que se ha consumado plenamente. Los dos hombres dan la espalda al G\u00f3lgota, al terrible escenario de la cruz a\u00fan grabado en sus ojos y en sus corazones. Todo parece perdido. Es necesario volver a la vida anterior, manteniendo un perfil bajo, esperando no ser reconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierto momento, un viandante se une a los dos disc\u00edpulos, tal vez uno de los muchos peregrinos que han estado en Jerusal\u00e9n para la Pascua. Es Jes\u00fas resucitado, pero no lo reconocen. La tristeza les nubla la mirada, borra la promesa que el Maestro hab\u00eda hecho varias veces: que ten\u00eda que morir&nbsp;y que al tercer d\u00eda resucitar\u00eda. El desconocido se acerca y se muestra interesado en lo que est\u00e1n diciendo. El texto dice que los dos \u00abse detuvieron, con el semblante&nbsp;<em>triste<\/em>\u00bb (<em>Lc<\/em>&nbsp;24,17). El adjetivo griego utilizado describe una tristeza integral: en sus rostros se refleja la par\u00e1lisis del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas los escucha, les deja desahogar su desilusi\u00f3n. Luego, con gran franqueza, los reprende por ser \u00abduros de entendimiento para creer en todo lo que han dicho los profetas\u00bb (v. 25), y a trav\u00e9s de las Escrituras les demuestra que Cristo deb\u00eda sufrir, morir y resucitar. En los corazones de los dos disc\u00edpulos se reaviva el calor de la esperanza, y entonces, cuando ya cae la tarde y llegan a su destino, invitan al misterioso compa\u00f1ero a quedarse con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas acepta y se sienta a la mesa con ellos. Luego toma el pan, lo parte y lo ofrece. En ese momento, los dos disc\u00edpulos lo reconocen&#8230; pero \u00c9l desaparece inmediatamente de su vista (vv. 30-31). El gesto del pan partido reabre los ojos del coraz\u00f3n, ilumina de nuevo la vista nublada por la desesperaci\u00f3n. Y entonces todo se aclara: el camino compartido, la palabra tierna y fuerte, la luz de la verdad&#8230; De inmediato se reaviva la alegr\u00eda, la energ\u00eda vuelve a fluir en los miembros cansados, la memoria vuelve a ser agradecida. Y los dos regresan deprisa a Jerusal\u00e9n, para contarlo todo a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEs verdad, \u00a1el Se\u00f1or ha resucitado!\u00bb (cf. v. 34). En este adverbio, \u00abverdaderamente\u00bb, se cumple el destino seguro de nuestra historia como seres humanos. No por casualidad es el saludo que los cristianos se intercambian el d\u00eda de Pascua. Jes\u00fas no resucit\u00f3 con palabras, sino con hechos, con su cuerpo que conserva las marcas de la pasi\u00f3n, sello perenne de su amor por nosotros. La victoria de la vida no es una palabra vana, sino un hecho real, concreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la alegr\u00eda inesperada de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas sea para nosotros un dulce recordatorio cuando el camino se hace dif\u00edcil. Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vac\u00edo de la tristeza. En los senderos del coraz\u00f3n, el Resucitado camina con nosotros y por nosotros. Testimonia la derrota de la muerte, afirma la victoria de la vida, a pesar de las tinieblas del Calvario. La historia todav\u00eda tiene mucho que esperar en el bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer la Resurrecci\u00f3n significa cambiar la mirada sobre el mundo: volver a la luz para reconocer la Verdad que nos ha salvado y nos salva. Hermanas y hermanos, permanezcamos vigilantes cada d\u00eda en el asombro de la Pascua de Jes\u00fas resucitado. \u00a1\u00c9l solo hace posible lo imposible!<\/p>\n\n\n\n<p>_______________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or que sepamos reconocer su presencia en el camino de nuestra vida, especialmente en los momentos de tristeza y oscuridad, y que la alegr\u00eda de la Pascua sea el distintivo de nuestro compromiso misionero. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>#PAPA LE\u00d3N XIV | Es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vac\u00edo de la tristeza, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, Su Santidad Le\u00f3n XIV continuando con el ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. 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