{"id":247129,"date":"2025-10-26T08:53:16","date_gmt":"2025-10-26T11:53:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247129"},"modified":"2025-10-26T08:53:17","modified_gmt":"2025-10-26T11:53:17","slug":"papa-leon-xiv-debemos-sonar-y-construir-una-iglesia-humilde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-debemos-sonar-y-construir-una-iglesia-humilde\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Debemos so\u00f1ar y construir una Iglesia humilde"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Debemos so\u00f1ar y construir una Iglesia humilde<\/strong>, as\u00ed lo ped\u00eda el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda al presidir la Santa Misa y <strong>Jubileo de los Equipos Sinodales y los \u00d3rganos de Participaci\u00f3n<\/strong>. Fue en la ma\u00f1ana de hoy, en la Bas\u00edlica de San Pedro, donde Su Santidad Le\u00f3n XIV dec\u00eda, \u201c<strong><em>al celebrar el&nbsp;Jubileo de los equipos sinodales y de los \u00f3rganos de participaci\u00f3n, se nos invita a contemplar y a redescubrir el misterio de la Iglesia, que no es una simple instituci\u00f3n religiosa ni se identifica con las jerarqu\u00edas o con sus estructuras. La Iglesia, en cambio, como nos lo ha recordado el&nbsp;Concilio Vaticano II, es el signo visible de la uni\u00f3n entre Dios y los hombres, (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el Papa agregaba, <strong><em>\u201cmirando el misterio de la comuni\u00f3n eclesial, generada y custodiada por el Esp\u00edritu Santo, podemos comprender tambi\u00e9n el significado de los equipos sinodales y de los \u00f3rganos de participaci\u00f3n. Estas estructuras expresan lo que ocurre en la Iglesia, donde las relaciones no responden a las l\u00f3gicas del poder sino a las del amor. Las primeras \u2014para recordar una admonici\u00f3n constante del&nbsp;Papa Francisco\u2014 son l\u00f3gicas \u201cmundanas\u201d, mientras que en la comunidad cristiana el primado ata\u00f1e a la vida espiritual, que nos hace descubrir que todos somos hijos de Dios, hermanos entre nosotros, llamados a servirnos los unos a los otros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cla regla suprema en la Iglesia es el amor. Nadie est\u00e1 llamado a mandar, todos lo son a servir; nadie debe imponer las propias ideas, todos deben escucharse rec\u00edprocamente; sin excluir a nadie, todos estamos llamados a participar; ninguno posee la verdad toda entera, todos la debemos buscar con humildad, y juntos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, compart\u00eda el Pont\u00edfice, <strong><em>\u201c(\u2026) cuando el yo prevalece sobre el nosotros, generando personalismos que impiden relaciones aut\u00e9nticas y fraternas; cuando la pretensi\u00f3n de ser mejor que los dem\u00e1s, como hace el fariseo con el publicano, crea divisi\u00f3n y transforma la comunidad en un lugar cr\u00edtico y excluyente; cuando se aprovecha del propio cargo para ejercitar el poder y ocupar espacios.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Es al publicano, en cambio, al que debemos mirar. Con su misma humildad, tambi\u00e9n en la Iglesia nos debemos reconocer todos necesitados de Dios y necesitados los unos de los otros, ejercit\u00e1ndonos en el amor mutuo, en la escucha rec\u00edproca, en la alegr\u00eda de caminar juntos, sabiendo que \u00abCristo est\u00e1 con los que son humildes de coraz\u00f3n y no con los que se exaltan a s\u00ed mismos por encima de la grey\u00bb (S. Clemente de Roma,&nbsp;Carta a los corintios, c. XVI)\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el Papa pidi\u00f3, <strong><em>\u201cqueridos hermanos y hermanas, debemos so\u00f1ar y construir una Iglesia humilde. Un Iglesia que no se mantiene erguida como el fariseo, triunfante y llena de s\u00ed misma, sino que se abaja para lavar los pies de la humanidad; una Iglesia que no juzga como hace el fariseo con el publicano, sino que se convierte en un lugar acogedor para todos y para cada uno; (\u2026). Que el Se\u00f1or nos conceda la gracia de permanecer enraizados en el amor de Dios para vivir en comuni\u00f3n entre nosotros. De ser, como Iglesia, testigos de unidad y de amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de Su Santidad Le\u00f3n XIV:<\/p>\n\n\n\n<p>JUBILEO DE LOS EQUIPOS SINODALES Y DE LOS \u00d3RGANOS DE PARTICIPACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Bas\u00edlica de San Pedro<br>XXX domingo del Tiempo Ordinario, 26 de octubre de 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al celebrar el&nbsp;Jubileo de los equipos sinodales y de los \u00f3rganos de participaci\u00f3n, se nos invita a contemplar y a redescubrir el misterio de la Iglesia, que no es una simple instituci\u00f3n religiosa ni se identifica con las jerarqu\u00edas o con sus estructuras. La Iglesia, en cambio, como nos lo ha recordado el&nbsp;Concilio Vaticano II, es el signo visible de la uni\u00f3n entre Dios y los hombres, de su proyecto de reunirnos a todos en una \u00fanica familia de hermanos y hermanas y de hacer de nosotros su pueblo, un pueblo de hijos amados, todos unidos en el \u00fanico abrazo de su amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mirando el misterio de la comuni\u00f3n eclesial, generada y custodiada por el Esp\u00edritu Santo, podemos comprender tambi\u00e9n el significado de los equipos sinodales y de los \u00f3rganos de participaci\u00f3n. Estas estructuras expresan lo que ocurre en la Iglesia, donde las relaciones no responden a las l\u00f3gicas del poder sino a las del amor. Las primeras \u2014para recordar una admonici\u00f3n constante del&nbsp;Papa Francisco\u2014 son l\u00f3gicas \u201cmundanas\u201d, mientras que en la comunidad cristiana el primado ata\u00f1e a la vida espiritual, que nos hace descubrir que todos somos hijos de Dios, hermanos entre nosotros, llamados a servirnos los unos a los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>La regla suprema en la Iglesia es el amor. Nadie est\u00e1 llamado a mandar, todos lo son a servir; nadie debe imponer las propias ideas, todos deben escucharse rec\u00edprocamente; sin excluir a nadie, todos estamos llamados a participar; ninguno posee la verdad toda entera, todos la debemos buscar con humildad, y juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente la palabra \u201cjuntos\u201d expresa la llamada a la comuni\u00f3n en la Iglesia. El&nbsp;Papa Francisco&nbsp;nos lo ha recordado tambi\u00e9n en su \u00faltimo Mensaje de Cuaresma: \u00abLa vocaci\u00f3n de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales.Los cristianos est\u00e1n llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Esp\u00edritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos. Caminar juntos significa ser artesanos de unidad,partiendo de la dignidad com\u00fan de hijos de Dios (<em>Mensaje de Cuaresma<\/em>, 25 de febrero de 2025).<\/p>\n\n\n\n<p>Caminar juntos. Aparentemente es lo que hacen los dos personajes de la par\u00e1bola que hemos reci\u00e9n escuchado en el Evangelio. El fariseo y el publicano suben los dos al templo a orar, podr\u00edamos decir que \u201csuben juntos\u201d o de todas formas se encuentran juntos en el lugar sagrado; y sin embargo, est\u00e1n divididos y entre ellos no hay ninguna comunicaci\u00f3n. Ambos recorren el mismo camino, pero su caminar no es un caminar juntos; ambos se encuentran en el templo, pero uno ocupa el primer lugar y el otro, el \u00faltimo; ambos rezan al Padre, pero sin ser hermanos y sin compartir nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto depende sobre todo de la actitud del fariseo. Su oraci\u00f3n, aparentemente dirigida a Dios, es solamente un espejo en el que \u00e9l se mira, se justifica y se elogia a s\u00ed mismo. \u00c9l \u00absubi\u00f3 a orar, pero no quiso rogar a Dios, sino alabarse a s\u00ed mismo\u00bb (S. Agust\u00edn,&nbsp;<em>Serm\u00f3n&nbsp;<\/em>115,2), sinti\u00e9ndose mejor que el otro, juzg\u00e1ndolo con desprecio y mir\u00e1ndolo con desd\u00e9n. Est\u00e1 obsesionado con su ego y, de ese modo, termina por girar en torno a s\u00ed mismo sin tener una relaci\u00f3n ni con Dios ni con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, esto puede suceder tambi\u00e9n en la comunidad cristiana. Sucede cuando el yo prevalece sobre el nosotros, generando personalismos que impiden relaciones aut\u00e9nticas y fraternas; cuando la pretensi\u00f3n de ser mejor que los dem\u00e1s, como hace el fariseo con el publicano, crea divisi\u00f3n y transforma la comunidad en un lugar cr\u00edtico y excluyente; cuando se aprovecha del propio cargo para ejercitar el poder y ocupar espacios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es al publicano, en cambio, al que debemos mirar. Con su misma humildad, tambi\u00e9n en la Iglesia nos debemos reconocer todos necesitados de Dios y necesitados los unos de los otros, ejercit\u00e1ndonos en el amor mutuo, en la escucha rec\u00edproca, en la alegr\u00eda de caminar juntos, sabiendo que \u00abCristo est\u00e1 con los que son humildes de coraz\u00f3n y no con los que se exaltan a s\u00ed mismos por encima de la grey\u00bb (S. Clemente de Roma,&nbsp;<em>Carta a los corintios<\/em>, c. XVI).<\/p>\n\n\n\n<p>Los equipos sinodales y los organismos de participaci\u00f3n son imagen de esa Iglesia que vive en la comuni\u00f3n. Y hoy quisiera invitarlos a que, en la escucha del Esp\u00edritu, en el di\u00e1logo, en la fraternidad y en la parresia, nos ayuden a comprender que, en la Iglesia, antes de cualquier diferencia, estamos llamados a caminar juntos en busca de Dios, para revestirnos de los sentimientos de Cristo; ay\u00fadennos a ensanchar el espacio eclesial para que este sea colegial y acogedor.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto nos ayudar\u00e1 a afrontar con confianza y con esp\u00edritu renovado las tensiones que atraviesan la vida de la Iglesia \u2014entre unidad y diversidad, tradici\u00f3n y novedad, autoridad y participaci\u00f3n\u2014, dejando que el Esp\u00edritu las transforme, para que no se conviertan en contraposiciones ideol\u00f3gicas y polarizaciones da\u00f1inas. No se trata de resolverlas reduciendo unas a otras, sino dejar que sean fecundadas por el Esp\u00edritu, para que se armonicen y orienten hacia un discernimiento com\u00fan. Como equipos sinodales y miembros de organismos de participaci\u00f3n saben ciertamente que el discernimiento eclesial requiere \u00ablibertad interior, humildad, oraci\u00f3n, confianza mutua, apertura a las novedades y abandono a la voluntad de Dios. No es nunca la afirmaci\u00f3n de un punto de vista personal o de grupo, ni se resuelve en la simple suma de opiniones individuales\u00bb&nbsp;(<em>Documento final<\/em>, 26 octubre 2024, n. 82). Ser Iglesia sinodal significa reconocer que la verdad no se posee, sino que se busca juntos, dej\u00e1ndonos guiar por un coraz\u00f3n inquieto y enamorado del Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, debemos so\u00f1ar y construir una Iglesia humilde. Un Iglesia que no se mantiene erguida como el fariseo, triunfante y llena de s\u00ed misma, sino que se abaja para lavar los pies de la humanidad; una Iglesia que no juzga como hace el fariseo con el publicano, sino que se convierte en un lugar acogedor para todos y para cada uno; una Iglesia que no se cierra en s\u00ed misma, sino que permanece a la escucha de Dios para poder, al mismo tiempo, escuchar a todos. Compromet\u00e1monos a construir una Iglesia totalmente sinodal, totalmente ministerial, totalmente atra\u00edda por Cristo y por lo tanto dedicada al servicio del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre ustedes, sobre todos nosotros, sobre la Iglesia extendida por el mundo, invoco la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda con las palabras del siervo de Dios don Tonino Bello: \u00abSanta Mar\u00eda, mujer afable, alimenta en nuestras Iglesias el anhelo de comuni\u00f3n. [\u2026] Ay\u00fadala a superar las divisiones internas. Interviene cuando el demonio de la discordia serpentea en su seno. Apaga los focos de las facciones. Reconcilia las disputas mutuas. Aten\u00faa sus rivalidades. Detenlas cuando decidan actuar por su cuenta, descuidando la convergencia en proyectos comunes\u00bb (<em>Maria, Donna dei nostri giorni<\/em>, Cinisello Balsamo 1993, 99).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Se\u00f1or nos conceda la gracia de permanecer enraizados en el amor de Dios para vivir en comuni\u00f3n entre nosotros. De ser, como Iglesia, testigos de unidad y de amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Debemos so\u00f1ar y construir una Iglesia humilde, as\u00ed lo ped\u00eda el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda al presidir la Santa Misa y Jubileo de los Equipos Sinodales y los \u00d3rganos de Participaci\u00f3n. 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