{"id":247290,"date":"2025-11-05T09:22:39","date_gmt":"2025-11-05T12:22:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247290"},"modified":"2025-11-08T09:32:30","modified_gmt":"2025-11-08T12:32:30","slug":"papa-leon-xivi-la-pascua-no-elimina-la-cruz-sino-que-la-vence-en-el-duelo-prodigioso-que-ha-cambiado-la-historia-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xivi-la-pascua-no-elimina-la-cruz-sino-que-la-vence-en-el-duelo-prodigioso-que-ha-cambiado-la-historia-humana\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIVI | La Pascua no elimina la cruz, sino que la vence en el duelo prodigioso que ha cambiado la historia humana"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIVI | La Pascua no elimina la cruz, sino que la vence en el duelo prodigioso que ha cambiado la historia humana<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje en la Audiencia General. Desarrollada en la ma\u00f1ana de hoy (hora de Roma) en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> retomando el ciclo de catequesis que se desarroll\u00f3 a lo largo de todo el A\u00f1o Jubilar, <strong>\u00abJesucristo, nuestra esperanza\u00bb<\/strong>, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema La resurrecci\u00f3n de Cristo y los retos del mundo actual. La Pascua da esperanza a la vida cotidiana (Mt 28,18-20).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla Pascua de Jes\u00fas es un evento que no pertenece a un pasado lejano, ya sedimentado en la tradici\u00f3n, como tantos otros episodios de la historia humana. La Iglesia nos ense\u00f1a a hacer memoria actualizante de la Resurrecci\u00f3n todos los a\u00f1os en el domingo de Pascua y todos los d\u00edas en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, durante la que se realiza de modo pleno la promesa del Se\u00f1or resucitado: \u00abSabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el final de los tiempos\u00bb (Mt&nbsp;28,20)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, <strong>Su Santidad<\/strong> agregaba, <strong><em>\u201cvivimos cada hora muchas experiencias diversas: dolor, sufrimiento, tristeza, entrelazadas con alegr\u00eda, estupor, serenidad. Pero, en cada situaci\u00f3n, el coraz\u00f3n humano anhela la plenitud, una felicidad profunda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cel anuncio pascual es la noticia m\u00e1s hermosa, alegre y conmovedora que jam\u00e1s ha resonado en el curso de la historia. Es el \u201cEvangelio\u201d por excelencia, que atestigua la victoria del amor sobre el pecado y de la vida sobre la muerte, y por eso es el \u00fanico capaz de saciar la demanda de sentido que inquieta nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Todo cambia gracias a aquella ma\u00f1ana en la que las mujeres que hab\u00edan ido al sepulcro para ungir el cuerpo del Se\u00f1or lo encuentran vac\u00edo. La pregunta de los Magos de Oriente en Jerusal\u00e9n (\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Rey de los jud\u00edos que ha nacido?\u00bb,&nbsp;Mt&nbsp;2,1-2) halla la respuesta definitiva en las palabras del misterioso joven vestido de blanco que habla a las mujeres en el alba pascual: \u00ab\u00bfBusc\u00e1is a Jes\u00fas el Nazareno, el crucificado? No est\u00e1 aqu\u00ed. Ha resucitado\u00bb (Mc&nbsp;16,6)\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> complet\u00f3 diciendo, <strong><em>\u201cla Pascua no elimina la cruz, sino que la vence en el duelo prodigioso que ha cambiado la historia humana. Tambi\u00e9n nuestro tiempo, marcado por tantas cruces, invoca el alba de la esperanza pascual.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Resurrecci\u00f3n de Cristo no es una idea, una teor\u00eda, sino el Acontecimento que fundamenta la fe.<\/em><\/strong><strong><em> Creer verdaderamente en la Pascua en el camino cotidiano significa revolucionar nuestra vida, ser transformados para transformar el mundo con la fuerza suave y valiente de la esperanza cristiana\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de<strong> Su Santidad Le\u00f3n XIV:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La Pascua de Jes\u00fas es un evento que no pertenece a un pasado lejano, ya sedimentado en la tradici\u00f3n, como tantos otros episodios de la historia humana. La Iglesia nos ense\u00f1a a hacer memoria actualizante de la Resurrecci\u00f3n todos los a\u00f1os en el domingo de Pascua y todos los d\u00edas en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, durante la que se realiza de modo pleno la promesa del Se\u00f1or resucitado: \u00abSabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el final de los tiempos\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;28,20).<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el misterio pascual constituye el eje de la vida del cristiano en torno al cual giran todos los dem\u00e1s eventos. Podemos decir entonces, sin irenismo o sentimentalismo, que todos los d\u00edas es Pascua. \u00bfDe qu\u00e9 modo?<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos cada hora muchas experiencias diversas: dolor, sufrimiento, tristeza, entrelazadas con alegr\u00eda, estupor, serenidad. Pero, en cada situaci\u00f3n, el coraz\u00f3n humano anhela la plenitud, una felicidad profunda. Una gran fil\u00f3sofa del s. XX, Santa Teresa Benedicta de la Cruz -cuyo nombre secular fue Edith Stein-, que tanto profundiz\u00f3 en el misterio de la persona humana, nos recuerda este dinamismo de b\u00fasqueda constante de la plenitud. \u00abEl ser humano -escribe- anhela siempre volver a recibir el don de la existencia, para poder alcanzar lo que el instante le da y, al mismo tiempo, le quita\u00bb (<em>Ser infinito y ser eterno<\/em>.&nbsp;<em>Intento de un ascenso al sentido del ser<\/em>). Estamos inmersos en el l\u00edmite, pero tambi\u00e9n tendemos a superarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El anuncio pascual es la noticia m\u00e1s hermosa, alegre y conmovedora que jam\u00e1s ha resonado en el curso de la historia. Es el \u201cEvangelio\u201d por excelencia, que atestigua la victoria del amor sobre el pecado y de la vida sobre la muerte, y por eso es el \u00fanico capaz de saciar la demanda de sentido que inquieta nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n. El ser humano est\u00e1 animado por un movimiento interior, propende hacia un m\u00e1s all\u00e1 que le atrae constantemente. Ninguna realidad contingente le satisface. Tendemos al infinito y a lo eterno. Esto contrasta con la experiencia de la muerte, anticipada por los sufrimientos, las p\u00e9rdidas, los fracasos. De la muerte \u00abnullu homo vivente po skampare\u00bb (ning\u00fan hombre viviente puede escapar), canta San Francisco de As\u00eds (cfr.&nbsp;<em>C\u00e1ntico del hermano sol<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo cambia gracias a aquella ma\u00f1ana en la que las mujeres que hab\u00edan ido al sepulcro para ungir el cuerpo del Se\u00f1or lo encuentran vac\u00edo. La pregunta de los Magos de Oriente en Jerusal\u00e9n (\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Rey de los jud\u00edos que ha nacido?\u00bb,&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;2,1-2) halla la respuesta definitiva en las palabras del misterioso joven vestido de blanco que habla a las mujeres en el alba pascual: \u00ab\u00bfBusc\u00e1is a Jes\u00fas el Nazareno, el crucificado? No est\u00e1 aqu\u00ed. Ha resucitado\u00bb (<em>Mc<\/em>&nbsp;16,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esa ma\u00f1ana hasta hoy, cada d\u00eda, Jes\u00fas posee tambi\u00e9n este t\u00edtulo: el Viviente, como \u00c9l mismo se presenta en el&nbsp;<em>Apocalipsis<\/em>: \u00abYo soy el Primero y el \u00daltimo, el Viviente; estuve muerto, pero ahora vivo para siempre\u00bb (<em>Ap<\/em>&nbsp;1,17-18). Y en \u00c9l tenemos la seguridad de poder encontrar perennemente la estrella polar hacia la que dirigir nuestra vida de aparente caos, marcada por hechos que, a menudo, nos parecen confusos, inaceptables, incomprensibles: el mal, en sus m\u00faltiples facetas; el sufrimiento, la muerte: eventos que nos afectan a todos y cada uno. Meditando el misterio de la Resurrecci\u00f3n, encontramos respuesta a nuestra sed de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante nuestra fr\u00e1gil humanidad, el anuncio pascual se convierte en cura y sanaci\u00f3n, alimenta la esperanza frente a los desaf\u00edos alarmantes que la vida nos pone por delante cada d\u00eda a nivel personal y planetario. Desde la perspectiva de la Pascua, la&nbsp;<em>Via Crucis&nbsp;<\/em>se transfigura en&nbsp;<em>Via Lucis<\/em>. Necesitamos saborear y meditar la alegr\u00eda despu\u00e9s del dolor, reatravesando con esta nueva luz todas las etapas que precedieron la Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Pascua no elimina la cruz, sino que la vence en el duelo prodigioso que ha cambiado la historia humana. Tambi\u00e9n nuestro tiempo, marcado por tantas cruces, invoca el alba de la esperanza pascual.<\/p>\n\n\n\n<p>La Resurrecci\u00f3n de Cristo no es una idea, una teor\u00eda, sino el Acontecimento que fundamenta la fe. \u00c9l, el Resucitado, nos lo recuerda siempre mediante el Esp\u00edritu Santo, para que podamos ser sus testigos tambi\u00e9n all\u00ed donde la historia humana no ve luz en el horizonte. La esperanza pascual no defrauda. Creer verdaderamente en la Pascua en el camino cotidiano significa revolucionar nuestra vida, ser transformados para transformar el mundo con la fuerza suave y valiente de la esperanza cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>_____________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or que env\u00ede su Esp\u00edritu Santo sobre nosotros, para que seamos testigos de la esperanza pascual y llevemos la luz del Resucitado hasta los confines de la tierra. Que Dios los bendiga. Muchas gracias<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>_____________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Llamamiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, os invito a uniros a mi oraci\u00f3n por todos aquellos que sufren a causa de los conflictos armados en diversas partes del mundo; pienso especialmente en Myanmar, y exhorto a la comunidad internacional a no olvidar al pueblo birmano y a proporcionar la necesaria ayuda humanitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>____________________<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIVI | La Pascua no elimina la cruz, sino que la vence en el duelo prodigioso que ha cambiado la historia humana, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje en la Audiencia General. 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