{"id":247322,"date":"2025-11-12T10:04:21","date_gmt":"2025-11-12T13:04:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247322"},"modified":"2025-11-12T10:04:22","modified_gmt":"2025-11-12T13:04:22","slug":"papa-leon-xiv-creer-en-la-muerte-y-resurreccion-de-cristo-y-vivir-la-espiritualidad-pascual-infunde-esperanza-en-la-vida-y-anima-a-invertir-en-el-bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-creer-en-la-muerte-y-resurreccion-de-cristo-y-vivir-la-espiritualidad-pascual-infunde-esperanza-en-la-vida-y-anima-a-invertir-en-el-bien\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Creer en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo y vivir la espiritualidad pascual infunde esperanza en la vida y anima a invertir en el bien"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Creer en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo y vivir la espiritualidad pascual infunde esperanza en la vida y anima a invertir en el bien<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General de hoy. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> continuando con el ciclo de catequesis, Jubileo 2025, Jesucristo, nuestra Esperanza, centr\u00f3 su mensaje respecto de la resurrecci\u00f3n de Cristo y los desaf\u00edos del mundo actual.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Le\u00f3n XIV nos dec\u00eda, <strong><em>\u201ccreer en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo y vivir la espiritualidad pascual infunde esperanza en la vida y anima a invertir en el bien. En particular, nos ayuda a amar y a alimentar la fraternidad, que es sin duda uno de los grandes desaf\u00edos para la humanidad contempor\u00e1nea, (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cla fraternidad nace de un dato profundamente humano. Somos capaces de relacionarnos y si queremos, sabemos construir v\u00ednculos aut\u00e9nticos entre nosotros. Sin relaciones, que nos sostienen y que nos enriquecen desde el inicio de nuestra vida, no podremos sobrevivir, crecer, aprender\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo, <strong><em>\u201csabemos bien que tampoco hoy la fraternidad no es algo ni inmediato ni que se pueda dar por descontado. Es m\u00e1s, muchos conflictos, tantas guerras esparcidas por el mundo, tensiones sociales y sentimientos de odio parecer\u00edan demostrar lo contrario.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La palabra \u201chermano\u201d deriva de una ra\u00edz muy antigua, que significa cuidar, preocuparse, apoyar y sustentar. A menudo pensamos que el papel de hermano, de hermana, se refiera al parentesco, al hecho de ser consangu\u00edneos, de pertenecer a la misma familia. En realidad, sabemos bien que los desacuerdos, las fracturas y a veces el odio pueden devastar tambi\u00e9n las relaciones entre parientes, no solo entre extra\u00f1os\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos comparti\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) en la&nbsp;Enc\u00edclica&nbsp;Fratelli tutti. Ese \u201ctutti\u201d (todos) que para San Francisco significaba la se\u00f1al acogedora de una fraternidad universal expresa un rasgo esencial del cristianismo, que desde el inicio fue el anuncio de la Buena Noticia destinada a la salvaci\u00f3n de todos, nunca de forma exclusiva o privada.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Jes\u00fas nos am\u00f3 hasta el final, dice el Evangelio de Juan (cfr 13,1). Su Resurrecci\u00f3n, al tercer d\u00eda, es el inicio de una historia nueva. Y los disc\u00edpulos se convierten plenamente en hermanos, <\/em><\/strong><strong><em>(\u2026).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, dijo, <strong><em>\u201clos hermanos y las hermanas que se apoyan mutuamente en las pruebas no dan la espalda a quienes est\u00e1n necesitados: lloran y se alegran juntos en la perspectiva laboriosa de la unidad, de la confianza, de la entrega mutua. La din\u00e1mica es la que el mismo Jes\u00fas nos entrega: \u201cAmaos los unos a los otros como yo os he amado\u201d (cfr&nbsp;Jn&nbsp;15,12). La fraternidad que nos brind\u00f3 Cristo muerto y resucitado nos libra de las l\u00f3gicas negativas de los ego\u00edsmos, de las divisiones,<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciclo de catequesis &#8211; Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. IV.&nbsp;La resurrecci\u00f3n de Cristo y&nbsp;los desaf\u00edos del mundo actual. 4. La espiritualidad pascual inspira la fraternidad.&nbsp;<em>\u00ab\u00c1mense los unos a los otros como yo los he amado\u00bb (cf. Jn 15,12)<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Creer en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo y vivir la espiritualidad pascual infunde esperanza en la vida y anima a invertir en el bien. En particular, nos ayuda a amar y a alimentar la fraternidad, que es sin duda uno de los grandes desaf\u00edos para la humanidad contempor\u00e1nea, como vio claramente el&nbsp;Papa Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>La fraternidad nace de un dato profundamente humano. Somos capaces de relacionarnos y si queremos, sabemos construir v\u00ednculos aut\u00e9nticos entre nosotros. Sin relaciones, que nos sostienen y que nos enriquecen desde el inicio de nuestra vida, no podremos sobrevivir, crecer, aprender. Estas son m\u00faltiples, diferentes en cuanto a modalidad y profundidad. Pero es cierto que nuestra humanidad se realiza mejor cuando estamos y vivimos juntos, cuando somos capaces de experimentar v\u00ednculos aut\u00e9nticos, no formales, con las personas que tenemos al lado. Si nos encerramos en nosotros mismos, corremos el riesgo de enfermarnos de soledad e incluso de un narcisismo que se preocupa solo de los dem\u00e1s por inter\u00e9s. El otro se reduce, entonces, a alguien de quien tomar, sin que estemos nunca dispuestos verdaderamente a dar, a entregarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos bien que tampoco hoy la fraternidad no es algo ni inmediato ni que se pueda dar por descontado. Es m\u00e1s, muchos conflictos, tantas guerras esparcidas por el mundo, tensiones sociales y sentimientos de odio parecer\u00edan demostrar lo contrario. Sin embargo, la fraternidad no es un hermoso sue\u00f1o imposible, no es un deseo de unos pocos ilusos. Pero para superar las sombras que la amenazan hay que ir a las fuentes y, sobre todo, obtener luz y fuerza de Aquel que solo nos libra del veneno de la enemistad.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra \u201chermano\u201d deriva de una ra\u00edz muy antigua, que significa cuidar, preocuparse, apoyar y sustentar. Aplicada a cada persona humana se convierte en un llamamiento, una invitaci\u00f3n. A menudo pensamos que el papel de hermano, de hermana, se refiera al parentesco, al hecho de ser consangu\u00edneos, de pertenecer a la misma familia. En realidad, sabemos bien que los desacuerdos, las fracturas y a veces el odio pueden devastar tambi\u00e9n las relaciones entre parientes, no solo entre extra\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto demuestra la necesidad, hoy m\u00e1s urgente que nunca, de volver a considerar el saludo con el que San Francisco de As\u00eds se dirig\u00eda a todas y a todos, independientemente de su procedencia geogr\u00e1fica y cultural, religiosa o doctrinal:&nbsp;<em>omnes fratres<\/em>&nbsp;era el modo inclusivo con el que San Francisco pon\u00eda en el mismo plano a todos los seres humanos, precisamente porque les reconoc\u00eda en el destino com\u00fan de dignidad, de di\u00e1logo, de acogida y de salvaci\u00f3n. El&nbsp;Papa Francisco&nbsp;retom\u00f3 este enfoque del&nbsp;<em>Poverello<\/em>&nbsp;de As\u00eds, dando valor a su actualidad despu\u00e9s de 800 a\u00f1os, en la&nbsp;Enc\u00edclica&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese \u201ctutti\u201d (todos) que para San Francisco significaba la se\u00f1al acogedora de una fraternidad universal expresa un rasgo esencial del cristianismo, que desde el inicio fue el anuncio de la Buena Noticia destinada a la salvaci\u00f3n de todos, nunca de forma exclusiva o privada. Esta fraternidad se basa en el mandamiento de Jes\u00fas, que es de nuevo, en cuanto realizado por \u00c9l mismo, cumplimiento sobreabundante de la voluntad del Padre: gracias a \u00c9l, que nos am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros, nosotros podemos, a su vez, amarnos y dar la vida por los dem\u00e1s, como hijos del \u00fanico Padre y verdaderos hermanos en Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos am\u00f3 hasta el final, dice el Evangelio de Juan (cfr 13,1). Cuando se acerca la pasi\u00f3n, el Maestro sabe bien que su tiempo hist\u00f3rico est\u00e1 a punto de concluirse. Teme lo que est\u00e1 a punto de suceder, experimenta el suplicio m\u00e1s terrible y el abandono. Su Resurrecci\u00f3n, al tercer d\u00eda, es el inicio de una historia nueva. Y los disc\u00edpulos se convierten plenamente en hermanos, despu\u00e9s de tanto tiempo de vida en com\u00fan, no solo cuando viven el dolor de la muerte de Jes\u00fas, sino, sobre todo, cuando lo reconocen como el Resucitado, reciben el don del Esp\u00edritu y se convierten en testigos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hermanos y las hermanas que se apoyan mutuamente en las pruebas no dan la espalda a quienes est\u00e1n necesitados: lloran y se alegran juntos en la perspectiva laboriosa de la unidad, de la confianza, de la entrega mutua. La din\u00e1mica es la que el mismo Jes\u00fas nos entrega: \u201cAmaos los unos a los otros como yo os he amado\u201d (cfr&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;15,12). La fraternidad que nos brind\u00f3 Cristo muerto y resucitado nos libra de las l\u00f3gicas negativas de los ego\u00edsmos, de las divisiones, de las prepotencias, y nos devuelve a nuestra vocaci\u00f3n original, en el nombre de un amor y de una esperanza que se renuevan cada d\u00eda. El Resucitado nos indic\u00f3 el camino a recorrer junto a \u00c9l, para sentirnos y para ser \u201cfratelli tutti\u201d (hermanos todos).<\/p>\n\n\n\n<p>________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or resucitado que nos conceda el don de la fraternidad y nos llene de su Esp\u00edritu Santo, para ser testigos generosos de su amor ante todos los hombres, liber\u00e1ndonos de la autosuficiencia, las divisiones y las prepotencias. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Creer en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo y vivir la espiritualidad pascual infunde esperanza en la vida y anima a invertir en el bien, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General de hoy. 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