{"id":247375,"date":"2025-11-19T09:37:47","date_gmt":"2025-11-19T12:37:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247375"},"modified":"2025-11-19T09:37:48","modified_gmt":"2025-11-19T12:37:48","slug":"papa-leon-xiv-son-muchas-las-personas-que-desean-a-traves-de-una-relacion-mas-directa-con-la-creacion-una-nueva-armonia-que-les-lleve-mas-alla-de-tantas-laceraciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-son-muchas-las-personas-que-desean-a-traves-de-una-relacion-mas-directa-con-la-creacion-una-nueva-armonia-que-les-lleve-mas-alla-de-tantas-laceraciones\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Son muchas las personas que desean, a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n m\u00e1s directa con la creaci\u00f3n, una nueva armon\u00eda que les lleve m\u00e1s all\u00e1 de tantas laceraciones"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Son muchas las personas que desean, a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n m\u00e1s directa con la creaci\u00f3n, una nueva armon\u00eda que les lleve m\u00e1s all\u00e1 de tantas laceraciones<\/strong>, as\u00ed lo afirm\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> continuando con el ciclo de catequesis, Jubileo 2025, Jesucristo, nuestra Esperanza IV, la resurrecci\u00f3n de Cristo y l os desaf\u00edos del mundo actual 5, centr\u00f3 sus palabras en la Espiritualidad pascual y la ecolog\u00eda integra.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cen este A\u00f1o Jubilar dedicado a la esperanza, estamos reflexionando sobre la relaci\u00f3n entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y los retos del mundo actual, es decir, nuestros retos. A veces, Jes\u00fas, el Viviente, tambi\u00e9n nos pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El evangelista Juan nos se\u00f1ala un detalle que no encontramos en los otros Evangelios: llorando junto al sepulcro vac\u00edo, Mar\u00eda Magdalena no reconoci\u00f3 inmediatamente a Jes\u00fas resucitado, sino que pens\u00f3 que era el guardi\u00e1n del jard\u00edn. De hecho, al narrar el entierro de Jes\u00fas, al atardecer del Viernes Santo, el texto era muy preciso: \u00abAhora bien, en el lugar donde hab\u00eda sido crucificado, hab\u00eda un jard\u00edn, y en el jard\u00edn un sepulcro nuevo, en el que a\u00fan no hab\u00eda sido depositado nadie\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agregaba, <strong><em>\u201c(\u2026) Mar\u00eda Magdalena, entonces, no se equivoc\u00f3 del todo al creer que se encontraba con el guardi\u00e1n del jard\u00edn. De hecho, ten\u00eda que volver a escuchar su nombre y comprender su tarea del Hombre nuevo, aquel que en otro texto jo\u00e1nico dice: \u00abHe aqu\u00ed que hago nuevas todas las cosas\u00bb (Ap 21,5). El papa Francisco, con la enc\u00edclica Laudato si\u2019, nos ha indicado la extrema necesidad de una mirada contemplativa: si no es guardi\u00e1n del jard\u00edn, el ser humano se convierte en devastador. La esperanza cristiana, por tanto, responde a los desaf\u00edos a los que hoy se enfrenta toda la humanidad, deteni\u00e9ndose en el jard\u00edn en el que el Crucificado fue depositado como una semilla, para resucitar y dar mucho fruto.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Para\u00edso no se ha perdido, sino que se ha reencontrado. La muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas son, as\u00ed, el fundamento de una espiritualidad de la ecolog\u00eda integral, fuera de la cual las palabras de la fe no tienen agarre en la realidad y las palabras de las ciencias quedan fuera del coraz\u00f3n<\/em><\/strong><strong><em>\u00bb (Laudato si\u2019, 111)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, entonces, nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cpor eso hablamos de una conversi\u00f3n ecol\u00f3gica, que los cristianos no pueden separar de ese cambio de rumbo que les exige seguir a Jes\u00fas. Es un signo de ello el giro de Mar\u00eda, en aquella ma\u00f1ana de Pascua: solo de conversi\u00f3n en conversi\u00f3n pasamos de este valle de l\u00e1grimas a la nueva Jerusal\u00e9n. Este paso, que comienza en el coraz\u00f3n y es espiritual, modifica la historia, nos compromete p\u00fablicamente, activa la solidaridad que desde ahora protege a las personas y a las criaturas de las ambiciones de los lobos, en nombre y por la fuerza del Cordero Pastor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> nos comparti\u00f3, <strong><em>\u201cson muchas tambi\u00e9n las personas que desean, a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n m\u00e1s directa con la creaci\u00f3n, una nueva armon\u00eda que les lleve m\u00e1s all\u00e1 de tantas laceraciones. Por otra parte, \u00ablos cielos narran la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento. El d\u00eda al d\u00eda conf\u00eda su relato y la noche a la noche transmite la noticia. Sin lenguaje, sin palabras, sin que se oiga su voz, por toda la tierra se difunde su anuncio y hasta los confines del mundo su mensaje\u00bb (Sal 18,1-4)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Ciclo de catequesis \u2013 Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza IV. La resurrecci\u00f3n de Cristo y los desaf\u00edos del mundo actual 5. Espiritualidad pascual y ecolog\u00eda integral<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/p>\n\n\n\n<p>En este A\u00f1o Jubilar dedicado a la esperanza, estamos reflexionando sobre la relaci\u00f3n entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y los retos del mundo actual, es decir, nuestros retos. A veces, Jes\u00fas, el Viviente, tambi\u00e9n nos pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb. De hecho, los retos no se pueden afrontar solos y las l\u00e1grimas son un don de vida cuando purifican nuestros ojos y liberan nuestra mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelista Juan nos se\u00f1ala un detalle que no encontramos en los otros Evangelios: llorando junto al sepulcro vac\u00edo, Mar\u00eda Magdalena no reconoci\u00f3 inmediatamente a Jes\u00fas resucitado, sino que pens\u00f3 que era el guardi\u00e1n del jard\u00edn. De hecho, al narrar el entierro de Jes\u00fas, al atardecer del Viernes Santo, el texto era muy preciso: \u00abAhora bien, en el lugar donde hab\u00eda sido crucificado, hab\u00eda un jard\u00edn, y en el jard\u00edn un sepulcro nuevo, en el que a\u00fan no hab\u00eda sido depositado nadie. All\u00ed, pues, como era la v\u00edspera de la Pascua de los jud\u00edos y el sepulcro estaba cerca, depositaron a Jes\u00fas\u00bb (Jn 19, 40-41).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed termina, en la paz del s\u00e1bado y en la belleza de un jard\u00edn, la dram\u00e1tica lucha entre las tinieblas y la luz desatada con la traici\u00f3n, el arresto, el abandono, la condena, la humillaci\u00f3n y el asesinato del Hijo, que \u00abhabiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el final\u00bb (Jn 13,1). Cultivar y custodiar el jard\u00edn es la tarea original (cf. Gn 2, 15) que Jes\u00fas llev\u00f3 a cabo. Su \u00faltima palabra en la cruz \u2014\u00abTodo est\u00e1 consumado\u00bb (Jn 19, 30)\u2014 invita a cada uno a reencontrar la misma tarea, su tarea. Por eso, \u00abinclinando la cabeza, entreg\u00f3 su esp\u00edritu\u00bb (v. 30).<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, Mar\u00eda Magdalena, entonces, no se equivoc\u00f3 del todo al creer que se encontraba con el guardi\u00e1n del jard\u00edn. De hecho, ten\u00eda que volver a escuchar su nombre y comprender su tarea del Hombre nuevo, aquel que en otro texto jo\u00e1nico dice: \u00abHe aqu\u00ed que hago nuevas todas las cosas\u00bb (Ap 21,5). El papa Francisco, con la enc\u00edclica Laudato si\u2019, nos ha indicado la extrema necesidad de una mirada contemplativa: si no es guardi\u00e1n del jard\u00edn, el ser humano se convierte en devastador. La esperanza cristiana, por tanto, responde a los desaf\u00edos a los que hoy se enfrenta toda la humanidad, deteni\u00e9ndose en el jard\u00edn en el que el Crucificado fue depositado como una semilla, para resucitar y dar mucho fruto.<\/p>\n\n\n\n<p>El Para\u00edso no se ha perdido, sino que se ha reencontrado. La muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas son, as\u00ed, el fundamento de una espiritualidad de la ecolog\u00eda integral, fuera de la cual las palabras de la fe no tienen agarre en la realidad y las palabras de las ciencias quedan fuera del coraz\u00f3n. \u00abLa cultura ecol\u00f3gica no puede reducirse a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que se plantean en relaci\u00f3n con la degradaci\u00f3n del medio ambiente, el agotamiento de las reservas naturales y la contaminaci\u00f3n. Deber\u00eda ser una mirada diferente, un pensamiento, una pol\u00edtica, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que den forma a una resistencia\u00bb (Laudato si\u2019, 111).<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso hablamos de una conversi\u00f3n ecol\u00f3gica, que los cristianos no pueden separar de ese cambio de rumbo que les exige seguir a Jes\u00fas. Es un signo de ello el giro de Mar\u00eda, en aquella ma\u00f1ana de Pascua: solo de conversi\u00f3n en conversi\u00f3n pasamos de este valle de l\u00e1grimas a la nueva Jerusal\u00e9n. Este paso, que comienza en el coraz\u00f3n y es espiritual, modifica la historia, nos compromete p\u00fablicamente, activa la solidaridad que desde ahora protege a las personas y a las criaturas de las ambiciones de los lobos, en nombre y por la fuerza del Cordero Pastor.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, los hijos e hijas de la Iglesia pueden encontrar hoy a millones de j\u00f3venes y otros hombres y mujeres de buena voluntad que han escuchado el grito de los pobres y de la tierra y han dejado que les toque el coraz\u00f3n. Son muchas tambi\u00e9n las personas que desean, a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n m\u00e1s directa con la creaci\u00f3n, una nueva armon\u00eda que les lleve m\u00e1s all\u00e1 de tantas laceraciones. Por otra parte, \u00ablos cielos narran la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento. El d\u00eda al d\u00eda conf\u00eda su relato y la noche a la noche transmite la noticia. Sin lenguaje, sin palabras, sin que se oiga su voz, por toda la tierra se difunde su anuncio y hasta los confines del mundo su mensaje\u00bb (Sal 18,1-4).<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Esp\u00edritu nos d\u00e9 la capacidad de escuchar la voz de quienes no tienen voz. Entonces veremos lo que a\u00fan no ven nuestros ojos: ese jard\u00edn, o Para\u00edso, al que solo llegamos acogiendo y cumpliendo cada uno su tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>_________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or el don de saber cultivar una espiritualidad capaz de hacer germinar ese grano de trigo que como semilla de esperanza ha sido depuesto en el sepulcro, Cristo muerto y resucitado por nuestra salvaci\u00f3n, de modo que el cielo y la tierra proclamen siempre la gloria de Dios y la obra de sus manos (cf.&nbsp;<em>Sal<\/em>&nbsp;18,1-5). Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Son muchas las personas que desean, a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n m\u00e1s directa con la creaci\u00f3n, una nueva armon\u00eda que les lleve m\u00e1s all\u00e1 de tantas laceraciones, as\u00ed lo afirm\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. 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