{"id":247398,"date":"2025-11-23T10:09:32","date_gmt":"2025-11-23T13:09:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247398"},"modified":"2025-11-23T10:09:33","modified_gmt":"2025-11-23T13:09:33","slug":"papa-leon-xiv-vigilen-para-que-su-vida-espiritual-este-siempre-a-la-altura-del-servicio-que-realizan-de-modo-que-esto-pueda-expresar-autenticamente-la-gracia-de-la-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-vigilen-para-que-su-vida-espiritual-este-siempre-a-la-altura-del-servicio-que-realizan-de-modo-que-esto-pueda-expresar-autenticamente-la-gracia-de-la-liturgia\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Vigilen, para que su vida espiritual est\u00e9 siempre a la altura del servicio que realizan, de modo que esto pueda expresar aut\u00e9nticamente la gracia de la liturgia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Vigilen, para que su vida espiritual est\u00e9 siempre a la altura del servicio que realizan, de modo que esto pueda expresar aut\u00e9nticamente la gracia de la liturgia<\/strong>, as\u00ed lo ped\u00eda el Santo Padre en su Homil\u00eda en la Solemnidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Rey del Universo, en el Jubileo de los Coros y de las Corales. Celebrada la Santa Misa en Plaza de San Pedro, Su Santidad Le\u00f3n XIV dec\u00eda, <strong><em>\u201cen el salmo responsorial hemos cantado: \u201cVayamos con alegr\u00eda al encuentro del Se\u00f1or\u201d (cf.&nbsp;Sal&nbsp;122). La liturgia de hoy nos invita, por tanto, a caminar juntos \u2014en la alabanza y la alegr\u00eda\u2014 al encuentro de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Rey del Universo, soberano manso y humilde, Aquel que es el principio y el fin de todas las cosas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cqueridos coristas y m\u00fasicos,&nbsp;hoy celebran su jubileo&nbsp;y agradecen al Se\u00f1or por haberles concedido el don y la gracia de servirlo ofreciendo sus voces y sus talentos para su gloria y para la edificaci\u00f3n espiritual de los hermanos (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const.&nbsp;Sacrosanctum Concilium, 120). Su tarea es la de involucrarlos en la alabanza a Dios y de hacerlos participar mejor de la acci\u00f3n lit\u00fargica por medio del canto\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201clas grandes civilizaciones nos han regalado la m\u00fasica para que podamos manifestar lo que llevamos en lo profundo de nuestro coraz\u00f3n y que no siempre pueden expresar las palabras. Todos los sentimientos y las emociones que nacen en nuestro interior y de una relaci\u00f3n viva con la realidad pueden encontrar voz en la m\u00fasica. El canto, de manera particular, representa una expresi\u00f3n natural y completa del ser humano; (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, <strong>Le\u00f3n IVX<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cSan Agust\u00edn nos exhorta, adem\u00e1s, a caminar cantando, como viajeros fatigados que encuentran en el canto un presagio de la alegr\u00eda que experimentar\u00e1n al llegar a su meta. \u00abCanta, pero camina [\u2026], avanza en el bien\u00bb (Serm\u00f3n 256, 3). Por tanto, formar parte de un coro significa avanzar juntos tomando de la mano a los hermanos, ayud\u00e1ndoles a caminar con nosotros y cantando junto a ellos la alabanza de Dios, consol\u00e1ndolos en los sufrimientos, exhort\u00e1ndolos cuando parece que les vence el cansancio, infundi\u00e9ndoles entusiasmo cuando parece que predomina la fatiga\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201custedes pertenecen a coros que desarrollan su actividad sobre todo en el servicio lit\u00fargico. Su ministerio exige preparaci\u00f3n, fidelidad, entendimiento mutuo y, sobre todo, una vida espiritual profunda, de modo que, si ustedes rezan cantando, ayuden a todos a rezar. Es un ministerio que requiere disciplina y esp\u00edritu de servicio, especialmente cuando es necesario preparar una liturgia solemne o alg\u00fan acontecimiento importante para sus comunidades. El coro es una peque\u00f1a familia de personas diferentes unidas por el amor a la m\u00fasica y por el servicio que ofrecen\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, expres\u00f3, <strong><em>\u201ccomprom\u00e9tanse, por tanto, a transformar cada vez m\u00e1s sus coros en un prodigio de armon\u00eda y belleza; sean cada vez m\u00e1s imagen luminosa de la Iglesia que alaba a su Se\u00f1or. Vigilen, para que su vida espiritual est\u00e9 siempre a la altura del servicio que realizan, de modo que esto pueda expresar aut\u00e9nticamente la gracia de la liturgia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>JUBILEO DE LOS COROS Y DE LAS CORALES<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><br><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Plaza de San Pedro<br>Solemnidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Rey del Universo&nbsp;<br>Domingo, 23 de noviembre de 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el salmo responsorial hemos cantado: \u201cVayamos con alegr\u00eda al encuentro del Se\u00f1or\u201d (cf.&nbsp;<em>Sal<\/em>&nbsp;122). La liturgia de hoy nos invita, por tanto, a caminar juntos \u2014en la alabanza y la alegr\u00eda\u2014 al encuentro de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Rey del Universo, soberano manso y humilde, Aquel que es el principio y el fin de todas las cosas. Su poder es el amor, su trono es la cruz y, por medio de la cruz, su reino se irradia en el mundo. \u201cDios reina desde el madero\u201d (cf.&nbsp;<em>Himno<\/em>&nbsp;<em>Vexilla Regis<\/em>) como Pr\u00edncipe de la paz y Rey de la justicia que, en su Pasi\u00f3n, revela al mundo la inmensa misericordia del coraz\u00f3n de Dios. Este amor es tambi\u00e9n la inspiraci\u00f3n y el motivo de sus cantos.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos coristas y m\u00fasicos,&nbsp;hoy celebran su jubileo&nbsp;y agradecen al Se\u00f1or por haberles concedido el don y la gracia de servirlo ofreciendo sus voces y sus talentos para su gloria y para la edificaci\u00f3n espiritual de los hermanos (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const.&nbsp;<em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, 120). Su tarea es la de involucrarlos en la alabanza a Dios y de hacerlos participar mejor de la acci\u00f3n lit\u00fargica por medio del canto. Hoy expresan plenamente su \u201c<em>iubilum<\/em>\u201d, su regocijo, que nace del coraz\u00f3n inundado de la alegr\u00eda de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes civilizaciones nos han regalado la m\u00fasica para que podamos manifestar lo que llevamos en lo profundo de nuestro coraz\u00f3n y que no siempre pueden expresar las palabras. Todos los sentimientos y las emociones que nacen en nuestro interior y de una relaci\u00f3n viva con la realidad pueden encontrar voz en la m\u00fasica. El canto, de manera particular, representa una expresi\u00f3n natural y completa del ser humano; en \u00e9l la mente, los sentimientos, el cuerpo y el alma se unen para comunicar las cosas grandes de la vida. Como nos recuerda san Agust\u00edn: \u00ab<em>Cantare amantis est<\/em>\u00bb (<em>Serm\u00f3n 336<\/em>, 1), es decir, \u00abcantar es propio de quien ama\u00bb. Quien canta expresa el amor, pero tambi\u00e9n el dolor, la ternura y el deseo que alberga en su coraz\u00f3n y, al mismo tiempo, \u00abama a aquel a quien canta\u00bb (<em>Comentarios a los Salmos<\/em>, 72, 1).<\/p>\n\n\n\n<p>Para el Pueblo de Dios el canto expresa la invocaci\u00f3n y la alabanza, es el \u201cc\u00e1ntico nuevo\u201d que Cristo resucitado eleva al Padre, haciendo part\u00edcipe de ello a todos los bautizados, como un \u00fanico cuerpo animado por la vida nueva del Esp\u00edritu. En Cristo somos cantores de la gracia, hijos de la Iglesia que encuentran en el Resucitado la causa de su alabanza. La m\u00fasica lit\u00fargica se convierte as\u00ed en un instrumento muy valioso mediante el cual desempe\u00f1amos el servicio de alabanza a Dios y expresamos el gozo de la vida nueva en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn nos exhorta, adem\u00e1s, a caminar cantando, como viajeros fatigados que encuentran en el canto un presagio de la alegr\u00eda que experimentar\u00e1n al llegar a su meta. \u00abCanta, pero camina [\u2026], avanza en el bien\u00bb (<em>Serm\u00f3n 256<\/em>, 3). Por tanto, formar parte de un coro significa avanzar juntos tomando de la mano a los hermanos, ayud\u00e1ndoles a caminar con nosotros y cantando junto a ellos la alabanza de Dios, consol\u00e1ndolos en los sufrimientos, exhort\u00e1ndolos cuando parece que les vence el cansancio, infundi\u00e9ndoles entusiasmo cuando parece que predomina la fatiga. Cantar nos recuerda que somos Iglesia en camino, una aut\u00e9ntica realidad sinodal, capaz de compartir la vocaci\u00f3n a la alabanza y a la alegr\u00eda con todos, en una peregrinaci\u00f3n de amor y de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n san Ignacio de Antioqu\u00eda usa palabras conmovedoras relacionando el canto del coro con la unidad de la Iglesia: \u00abEn vuestro sinf\u00f3nico y armonioso amor es Jesucristo quien canta. Que cada uno de vosotros tambi\u00e9n se convierta en coro, a fin de que, en la armon\u00eda de vuestra concordia, tom\u00e9is el tono de Dios en la unidad, cant\u00e9is a una sola voz por Jesucristo al Padre, para que os escuche y os reconozca por vuestras buenas obras\u00bb (<em>A los Efesios<\/em>,IV). En efecto, las diferentes voces de un coro se armonizan entre ellas dando vida a una \u00fanica alabanza, s\u00edmbolo luminoso de la Iglesia, que une a todos en el amor, en una \u00fanica y suave melod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ustedes pertenecen a coros que desarrollan su actividad sobre todo en el servicio lit\u00fargico. Su ministerio exige preparaci\u00f3n, fidelidad, entendimiento mutuo y, sobre todo, una vida espiritual profunda, de modo que, si ustedes rezan cantando, ayuden a todos a rezar. Es un ministerio que requiere disciplina y esp\u00edritu de servicio, especialmente cuando es necesario preparar una liturgia solemne o alg\u00fan acontecimiento importante para sus comunidades. El coro es una peque\u00f1a familia de personas diferentes unidas por el amor a la m\u00fasica y por el servicio que ofrecen. Pero recuerden que su gran familia es la comunidad; no est\u00e1n por delante, sino que forman parte de ella, con el compromiso de hacerla m\u00e1s unida, inspir\u00e1ndola y haci\u00e9ndola part\u00edcipe. Como en todas las familias, pueden surgir tensiones o peque\u00f1as incomprensiones, cosas normales cuando se trabaja juntos y se hace un esfuerzo por alcanzar un resultado. Podemos decir que el coro es un poco un s\u00edmbolo de la Iglesia que, orientada hacia su meta, camina en la historia alabando a Dios. Aunque este camino en ocasiones est\u00e1 lleno de dificultades y de pruebas, y los momentos de alegr\u00eda se alternan con otros de mayor fatiga, el canto hace m\u00e1s ligero el viaje, dando alivio y consuelo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comprom\u00e9tanse, por tanto, a transformar cada vez m\u00e1s sus coros en un prodigio de armon\u00eda y belleza; sean cada vez m\u00e1s imagen luminosa de la Iglesia que alaba a su Se\u00f1or. Estudien atentamente el Magisterio, que indica en los documentos conciliares las normas para desarrollar al m\u00e1ximo su servicio. Sobre todo, sean capaces de hacer siempre part\u00edcipe al pueblo de Dios, sin ceder a la tentaci\u00f3n del exhibicionismo, que excluye la participaci\u00f3n activa de toda la asamblea lit\u00fargica en el canto. Sean, en esto, signo elocuente de la oraci\u00f3n de la Iglesia, que expresa su amor a Dios por medio de la belleza de la m\u00fasica. Vigilen, para que su vida espiritual est\u00e9 siempre a la altura del servicio que realizan, de modo que esto pueda expresar aut\u00e9nticamente la gracia de la liturgia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los encomiendo a todos a la protecci\u00f3n de santa Cecilia, la virgen y m\u00e1rtir que, aqu\u00ed en Roma, ha elevado con su vida el canto de amor m\u00e1s hermoso, entreg\u00e1ndose totalmente a Cristo y ofreciendo a la Iglesia su luminoso testimonio de fe y amor. Prosigamos cantando y hagamos nuestra, una vez m\u00e1s, la invitaci\u00f3n del salmo responsorial de la liturgia de hoy: \u201cVayamos con alegr\u00eda al encuentro del Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Vigilen, para que su vida espiritual est\u00e9 siempre a la altura del servicio que realizan, de modo que esto pueda expresar aut\u00e9nticamente la gracia de la liturgia, as\u00ed lo ped\u00eda el Santo Padre en su Homil\u00eda en la Solemnidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Rey del Universo, en el Jubileo de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":247399,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[736,18,58],"class_list":["post-247398","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-jubileo-de-la-esperanza-2025","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247398"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":247400,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247398\/revisions\/247400"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/247399"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}