{"id":247444,"date":"2025-11-26T05:00:00","date_gmt":"2025-11-26T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247444"},"modified":"2025-11-26T10:52:45","modified_gmt":"2025-11-26T13:52:45","slug":"papa-leon-xiv-la-pascua-de-cristo-ilumina-el-misterio-de-la-vida-y-nos-permite-mirarla-con-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-pascua-de-cristo-ilumina-el-misterio-de-la-vida-y-nos-permite-mirarla-con-esperanza\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La Pascua de Cristo ilumina el misterio de la vida y nos permite mirarla con esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La Pascua de Cristo ilumina el misterio de la vida y nos permite mirarla con esperanza<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje compartido durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> continuando con el ciclo de catequesis, Jubileo 2025, Jesucristo, nuestra esperanza, centr\u00f3 sus palabras en la resurrecci\u00f3n de Cristo y los desaf\u00edos del mundo actual, esperar en la vida para generar vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla Pascua de Cristo ilumina el misterio de la vida y nos permite mirarla con esperanza. Esto no siempre es f\u00e1cil ni evidente. Muchas vidas, en todas partes del mundo, parecen fatigosas, dolorosas, llenas de problemas y obst\u00e1culos que superar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cse puede decir que la pregunta sobre la vida es una de las cuestiones abismales del coraz\u00f3n humano. Hemos entrado en la existencia sin haber hecho nada para decidirlo. De esta evidencia brotan como un r\u00edo caudaloso las preguntas de todos los tiempos: \u00bfqui\u00e9nes somos? \u00bfDe d\u00f3nde venimos? \u00bf<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Vivir, en efecto, invoca un sentido, una direcci\u00f3n, una esperanza. Y la esperanza act\u00faa como el impulso profundo que nos hace caminar en las dificultades, que no nos hace rendirnos en el cansancio del viaje, que nos da la certeza de que la peregrinaci\u00f3n de la existencia nos lleva a casa\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, comparti\u00f3 el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) hay una enfermedad muy extendida en el mundo: la falta de confianza en la vida. Como si nos hubi\u00e9ramos resignado a una fatalidad negativa, a la renuncia. La vida corre el riesgo de dejar de ser una posibilidad recibida como un don, para convertirse en una inc\u00f3gnita, casi una amenaza de la que hay que protegerse para no quedar decepcionados. Por eso, el valor de vivir y de generar vida, de dar testimonio de que Dios es por excelencia \u00abel amante de la vida\u00bb, como afirma el Libro de la Sabidur\u00eda (11, 26), es hoy una llamada m\u00e1s urgente que nunca.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En el Evangelio, Jes\u00fas confirma constantemente su preocupaci\u00f3n por curar a los enfermos, sanar los cuerpos y los esp\u00edritus heridos, devolver la vida a los muertos. Al hacerlo, el Hijo encarnado revela al Padre: devuelve la dignidad a los pecadores, concede la remisi\u00f3n de los pecados e incluye a todos, especialmente a los desesperados, los excluidos, los alejados, en su promesa de salvaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, Le\u00f3n XIV se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cla Sagrada Escritura, desde el principio, nos revela que la vida, precisamente en su forma m\u00e1s elevada, la humana, recibe el don de la libertad y se convierte en un drama. As\u00ed, las relaciones humanas tambi\u00e9n est\u00e1n marcadas por la contradicci\u00f3n, hasta el fratricidio. La l\u00f3gica de Dios, en cambio, es muy diferente. Dios permanece fiel para siempre a su designio de amor y vida; no se cansa de sostener a la humanidad incluso cuando, siguiendo los pasos de Ca\u00edn, obedece al instinto ciego de la violencia en las guerras, en las discriminaciones, en los racismos, en las m\u00faltiples formas de esclavitud\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) la resurrecci\u00f3n de Jesucristo es la fuerza que nos sostiene en este desaf\u00edo, incluso cuando las tinieblas del mal oscurecen el coraz\u00f3n y la mente. Cuando la vida parece haberse apagado, bloqueada, el Se\u00f1or resucitado sigue pasando, hasta el fin de los tiempos, y camina con nosotros y por nosotros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Ciclo de catequesis \u2013 Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. IV. La resurrecci\u00f3n de Cristo y los desaf\u00edos del mundo actual. 6. Esperar en la vida para generar vida<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/p>\n\n\n\n<p>La Pascua de Cristo ilumina el misterio de la vida y nos permite mirarla con esperanza. Esto no siempre es f\u00e1cil ni evidente. Muchas vidas, en todas partes del mundo, parecen fatigosas, dolorosas, llenas de problemas y obst\u00e1culos que superar. Sin embargo, el ser humano recibe la vida como un don: no la pide, no la elige, la experimenta en su misterio desde el primer d\u00eda hasta el \u00faltimo. La vida tiene una especificidad extraordinaria: se nos ofrece, no podemos d\u00e1rnosla a nosotros mismos, pero hay que alimentarla constantemente: se necesita un cuidado que la mantenga, la dinamice, la custodie, la relance.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede decir que la pregunta sobre la vida es una de las cuestiones abismales del coraz\u00f3n humano. Hemos entrado en la existencia sin haber hecho nada para decidirlo. De esta evidencia brotan como un r\u00edo caudaloso las preguntas de todos los tiempos: \u00bfqui\u00e9nes somos? \u00bfDe d\u00f3nde venimos? \u00bfA d\u00f3nde vamos? \u00bfCu\u00e1l es el sentido \u00faltimo de todo este viaje?<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir, en efecto, invoca un sentido, una direcci\u00f3n, una esperanza. Y la esperanza act\u00faa como el impulso profundo que nos hace caminar en las dificultades, que no nos hace rendirnos en el cansancio del viaje, que nos da la certeza de que la peregrinaci\u00f3n de la existencia nos lleva a casa. Sin la esperanza, la vida corre el riesgo de parecer un par\u00e9ntesis entre dos noches eternas, una breve pausa entre el antes y el despu\u00e9s de nuestro paso por la tierra. Esperar en la vida significa, en cambio, anticipar la meta, creer como seguro lo que a\u00fan no vemos ni tocamos, confiar y entregarnos al amor de un Padre que nos ha creado porque nos ha querido con amor y nos quiere felices.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, hay una enfermedad muy extendida en el mundo: la falta de confianza en la vida. Como si nos hubi\u00e9ramos resignado a una fatalidad negativa, a la renuncia. La vida corre el riesgo de dejar de ser una posibilidad recibida como un don, para convertirse en una inc\u00f3gnita, casi una amenaza de la que hay que protegerse para no quedar decepcionados. Por eso, el valor de vivir y de generar vida, de dar testimonio de que Dios es por excelencia \u00abel amante de la vida\u00bb, como afirma el Libro de la Sabidur\u00eda (11, 26), es hoy una llamada m\u00e1s urgente que nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio, Jes\u00fas confirma constantemente su preocupaci\u00f3n por curar a los enfermos, sanar los cuerpos y los esp\u00edritus heridos, devolver la vida a los muertos. Al hacerlo, el Hijo encarnado revela al Padre: devuelve la dignidad a los pecadores, concede la remisi\u00f3n de los pecados e incluye a todos, especialmente a los desesperados, los excluidos, los alejados, en su promesa de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Engendrado por el Padre, Cristo es la vida y ha engendrado vida sin reservas hasta el punto de darnos la suya, e invita tambi\u00e9n a nosotros a dar nuestra vida. Engendrar significa dar vida a otra persona. El universo de los seres vivos se ha expandido a trav\u00e9s de esta ley, que en la sinfon\u00eda de las criaturas conoce un admirable \u00abcrescendo\u00bb que culmina en el d\u00fao del hombre y la mujer: Dios los cre\u00f3 a su imagen y les confi\u00f3 la misi\u00f3n de generar tambi\u00e9n a su imagen, es decir, por amor y en el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>La Sagrada Escritura, desde el principio, nos revela que la vida, precisamente en su forma m\u00e1s elevada, la humana, recibe el don de la libertad y se convierte en un drama. As\u00ed, las relaciones humanas tambi\u00e9n est\u00e1n marcadas por la contradicci\u00f3n, hasta el fratricidio. Ca\u00edn percibe a su hermano Abel como un competidor, una amenaza, y en su frustraci\u00f3n no se siente capaz de amarlo y estimarlo. Y ah\u00ed est\u00e1n los celos, la envidia, la sangre (Gn 4,1-16). La l\u00f3gica de Dios, en cambio, es muy diferente. Dios permanece fiel para siempre a su designio de amor y vida; no se cansa de sostener a la humanidad incluso cuando, siguiendo los pasos de Ca\u00edn, obedece al instinto ciego de la violencia en las guerras, en las discriminaciones, en los racismos, en las m\u00faltiples formas de esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Generar significa, pues, confiar en el Dios de la vida y promover lo humano en todas sus expresiones: ante todo, en la maravillosa aventura de la maternidad y la paternidad, incluso en contextos sociales en los que las familias luchan por soportar la carga del d\u00eda a d\u00eda, vi\u00e9ndose a menudo frenadas en sus proyectos y sus sue\u00f1os. En esta misma l\u00f3gica, generar es comprometerse con una econom\u00eda solidaria, buscar el bien com\u00fan que todos disfruten por igual, respetar y cuidar la creaci\u00f3n, ofrecer consuelo con la escucha, la presencia, la ayuda concreta y desinteresada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanas y hermanos, la resurrecci\u00f3n de Jesucristo es la fuerza que nos sostiene en este desaf\u00edo, incluso cuando las tinieblas del mal oscurecen el coraz\u00f3n y la mente. Cuando la vida parece haberse apagado, bloqueada, el Se\u00f1or resucitado sigue pasando, hasta el fin de los tiempos, y camina con nosotros y por nosotros. \u00c9l es nuestra esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>__________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or la fortaleza para poder corresponder a la vida que se nos ha dado gratuitamente con una existencia entregada a su servicio. Abandon\u00e9monos a su amor para no temer las dificultades y afrontar los retos, d\u00e1ndonos generosamente a los dem\u00e1s. Recibamos la vida y a Dios que en ella se nos manifiesta: en los hijos que generemos, en las personas de las que nos hacemos responsables y en la sociedad que estamos llamados a construir. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La Pascua de Cristo ilumina el misterio de la vida y nos permite mirarla con esperanza, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre en su mensaje compartido durante la Audiencia General. 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