{"id":247553,"date":"2025-12-01T09:41:02","date_gmt":"2025-12-01T12:41:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247553"},"modified":"2025-12-01T18:31:51","modified_gmt":"2025-12-01T21:31:51","slug":"papa-leon-xiv-si-queremos-construir-la-paz-anclemonos-al-cielo-y-firmemente-dirigidos-hacia-alli-amemos-sin-miedo-a-perder-lo-efimero-y-demos-sin-medida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-si-queremos-construir-la-paz-anclemonos-al-cielo-y-firmemente-dirigidos-hacia-alli-amemos-sin-miedo-a-perder-lo-efimero-y-demos-sin-medida\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Si queremos construir la paz, ancl\u00e9monos al cielo, y firmemente dirigidos hacia all\u00ed, amemos sin miedo a perder lo ef\u00edmero y demos sin medida"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>L\u00cdBANO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Si queremos construir la paz, ancl\u00e9monos al cielo y firmemente dirigidos hacia all\u00ed, amemos sin miedo a perder lo ef\u00edmero y demos sin medida<\/strong>, estas palabras eran compartidos por el <strong>Santo Padre<\/strong> en su discurso en el encuentro con Obispos, Sacerdotes y religiosos. Luego de visitar la tumba de <strong>San Ch\u00e1rbel<\/strong>, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV <\/strong>se traslad\u00f3 hasta el Santuario de Ntra. Sra. del L\u00edbano en Harissa, Beirut.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201ccon gran alegr\u00eda me encuentro con ustedes durante este viaje, cuyo lema es \u00abBienaventurados los que trabajan por la paz\u00bb (Mt&nbsp;5,9). La Iglesia en L\u00edbano, unida en sus m\u00faltiples rostros, es un \u00edcono de estas palabras, como afirmaba&nbsp;san Juan Pablo II, tan afectuoso con su pueblo: \u00abEn el L\u00edbano de hoy \u2014dec\u00eda\u2014 ustedes son responsables de la esperanza\u00bb (Mensaje a los ciudadanos del L\u00edbano, 1 mayo 1984); y a\u00f1ad\u00eda: \u00abCreen, all\u00ed donde viven y trabajan, un clima fraterno. Sin ingenuidad, sepan confiar en los dem\u00e1s y sean creativos para que triunfe la fuerza regeneradora del perd\u00f3n y de la misericordia\u00bb (ib\u00edd.)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, dijo, <strong><em>\u201cuno de los s\u00edmbolos que figuran en el \u201clogotipo\u201d de&nbsp;este viaje&nbsp;es el ancla. El&nbsp;Papa Francisco&nbsp;la evocaba a menudo en sus discursos como signo de la fe, que permite ir siempre m\u00e1s all\u00e1, incluso en los momentos m\u00e1s oscuros, hasta el cielo. Dec\u00eda: \u00abNuestra fe es el ancla en el cielo. Tenemos nuestra vida anclada en el cielo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Si queremos construir la paz, ancl\u00e9monos al cielo y, firmemente dirigidos hacia all\u00ed, amemos sin miedo a perder lo ef\u00edmero y demos sin medida. De estas ra\u00edces, fuertes y profundas como las de los cedros, crece el amor y, con la ayuda de Dios, cobran vida obras concretas y duraderas de solidaridad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cel&nbsp;Papa Benedicto XVI, durante&nbsp;su viaje a este pa\u00eds, hablando del poder unificador del amor incluso en los momentos de prueba, dijo: \u00abAhora es precisamente cuando hay que celebrar la victoria del amor sobre el odio, del perd\u00f3n sobre la venganza, del servicio sobre el dominio, de la humildad sobre el orgullo, de la unidad sobre la divisi\u00f3n. [&#8230;] Saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios y de misericordia para con el pr\u00f3jimo\u00bb (Discurso durante la visita a la Bas\u00edlica de San Pablo en Harissa, 14 septiembre 2012)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> declaraba, <strong><em>\u201crecordemos que nuestra primera escuela es la cruz y que nuestro \u00fanico Maestro es Cristo (cf.&nbsp;Mt&nbsp;23,10). Dentro de poco realizaremos el gesto simb\u00f3lico de entregar la&nbsp;Rosa de Oro&nbsp;a este Santuario. Es un gesto antiguo que, entre otros significados, tiene el de exhortarnos a ser perfume de Cristo con nuestra vida (cf.&nbsp;2 Co&nbsp;2,14). Ante esta imagen, me viene a la mente el perfume que emana de las mesas libanesas, t\u00edpicas por la variedad de alimentos que ofrecen y por la fuerte dimensi\u00f3n comunitaria de compartirlos. Es un perfume compuesto por miles de aromas, que sorprenden por su diversidad y, a veces, por su conjunto. As\u00ed es el perfume de Cristo. No es un producto costoso reservado a unos pocos que pueden permit\u00edrselo, sino el aroma que se desprende de una mesa generosa en la que hay muchos platos diferentes y de la que todos pueden servirse juntos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Santuario de Nuestra Se\u00f1ora del L\u00edbano (Harissa)<br>Lunes, 1 de diciembre de 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos en el episcopado,<br>sacerdotes, religiosos y religiosas,<br>hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Con gran alegr\u00eda me encuentro con ustedes durante este viaje, cuyo lema es \u00abBienaventurados los que trabajan por la paz\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;5,9). La Iglesia en L\u00edbano, unida en sus m\u00faltiples rostros, es un \u00edcono de estas palabras, como afirmaba&nbsp;san Juan Pablo II, tan afectuoso con su pueblo: \u00abEn el L\u00edbano de hoy \u2014dec\u00eda\u2014 ustedes son responsables de la esperanza\u00bb (<em>Mensaje a los ciudadanos del L\u00edbano<\/em>, 1 mayo 1984); y a\u00f1ad\u00eda: \u00abCreen, all\u00ed donde viven y trabajan, un clima fraterno. Sin ingenuidad, sepan confiar en los dem\u00e1s y sean creativos para que triunfe la fuerza regeneradora del perd\u00f3n y de la misericordia\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>.).<\/p>\n\n\n\n<p>Los testimonios que hemos escuchado \u2014gracias a cada uno de ustedes\u2014 nos dicen que estas palabras no han sido vanas, sino que han encontrado escucha y respuesta, porque aqu\u00ed se sigue construyendo la comuni\u00f3n en la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>En las palabras del Patriarca, a quien agradezco de coraz\u00f3n, podemos captar la ra\u00edz de esta tenacidad, simbolizada por la gruta silenciosa en la que san Ch\u00e1rbel rezaba ante la imagen de la Madre de Dios, y por la presencia de este Santuario de Harissa, signo de unidad para todo el pueblo liban\u00e9s. Permaneciendo con Mar\u00eda junto a la cruz de Jes\u00fas (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;19,25), nuestra oraci\u00f3n \u2014puente invisible que une los corazones\u2014 nos da la fuerza para seguir esperando y trabajando, incluso cuando a nuestro alrededor retumba el ruido de las armas y las exigencias propias de la vida cotidiana se convierten en un desaf\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los s\u00edmbolos que figuran en el \u201clogotipo\u201d de&nbsp;este viaje&nbsp;es el ancla. El&nbsp;Papa Francisco&nbsp;la evocaba a menudo en sus discursos como signo de la fe, que permite ir siempre m\u00e1s all\u00e1, incluso en los momentos m\u00e1s oscuros, hasta el cielo. Dec\u00eda: \u00abNuestra fe es el ancla en el cielo. Tenemos nuestra vida anclada en el cielo. \u00bfQu\u00e9 debemos hacer? Agarrar la cuerda [&#8230;]. Y vamos adelante porque estamos seguros que nuestra vida tiene como un ancla en el cielo, en esa orilla a la que llegaremos\u00bb (<em>Catequesis<\/em>, 26 abril 2017). Si queremos construir la paz, ancl\u00e9monos al cielo y, firmemente dirigidos hacia all\u00ed, amemos sin miedo a perder lo ef\u00edmero y demos sin medida.<\/p>\n\n\n\n<p>De estas ra\u00edces, fuertes y profundas como las de los cedros, crece el amor y, con la ayuda de Dios, cobran vida obras concretas y duraderas de solidaridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre Youhanna nos ha hablado de Debbabiy\u00e9, el peque\u00f1o pueblo en el que ejerce su ministerio. All\u00ed, a pesar de la extrema necesidad y bajo la amenaza de los bombardeos, cristianos y musulmanes, libaneses y refugiados del otro lado de la frontera, conviven pac\u00edficamente y se ayudan mutuamente. Deteng\u00e1monos en la imagen que \u00e9l mismo sugiri\u00f3, la de la moneda siria encontrada en la bolsa de limosnas junto con las libanesas. Es un detalle importante: nos recuerda que en la caridad cada uno de nosotros tiene algo que dar y que recibir, y que el donarnos mutuamente nos enriquece a todos y nos acerca a Dios. El&nbsp;Papa Benedicto XVI, durante&nbsp;su viaje a este pa\u00eds, hablando del poder unificador del amor incluso en los momentos de prueba, dijo: \u00abAhora es precisamente cuando hay que celebrar la victoria del amor sobre el odio, del perd\u00f3n sobre la venganza, del servicio sobre el dominio, de la humildad sobre el orgullo, de la unidad sobre la divisi\u00f3n. [&#8230;] Saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios y de misericordia para con el pr\u00f3jimo\u00bb (<em>Discurso durante la visita a la Bas\u00edlica de San Pablo en Harissa<\/em>, 14 septiembre 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>Es el \u00fanico modo para no sentirnos aplastados por la injusticia y la opresi\u00f3n, incluso cuando, como hemos o\u00eddo, nos traicionan personas y organizaciones que especulan sin escr\u00fapulos con la desesperaci\u00f3n de quien no tiene alternativas. S\u00f3lo as\u00ed podremos volver a esperar en el ma\u00f1ana, a pesar de la dureza de un presente dif\u00edcil de afrontar. A este respecto, pienso en la responsabilidad que todos tenemos hacia los j\u00f3venes. Es importante favorecer su presencia, tambi\u00e9n en las estructuras eclesiales, apreciando su aportaci\u00f3n de novedad y d\u00e1ndoles espacio. Y es necesario, incluso entre los escombros de un mundo con dolorosos fracasos, ofrecerles perspectivas concretas y viables de renacimiento y crecimiento para el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Loren nos ha hablado de su compromiso con la ayuda a los migrantes. Ella misma migrante, desde hace tiempo comprometida con el apoyo a quienes, no por elecci\u00f3n sino por necesidad, han tenido que dejarlo todo para buscar, lejos de casa, un futuro posible. La historia de James y Lela, que ella nos ha contado, nos conmueve profundamente y muestra el horror que la guerra produce en la vida de tantas personas inocentes. El Papa Francisco nos ha recordado en varias ocasiones, en sus discursos y escritos, que ante dramas semejantes no podemos permanecer indiferentes, y que su dolor nos concierne y nos interpela (cf.&nbsp;<em>Homil\u00eda en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado<\/em>, 29 septiembre 2019). Por un lado, su valent\u00eda nos habla de la luz de Dios que, como dijo Loren, brilla incluso en los momentos m\u00e1s oscuros. Por otro lado, lo que han vivido nos obliga a comprometernos para que nadie tenga que huir de su pa\u00eds debido a conflictos absurdos y despiadados, y para que quien llama a la puerta de nuestras comunidades nunca se sienta rechazado, sino acogido con las palabras que la propia Loren cit\u00f3: \u201c\u00a1Bienvenido a casa!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De esto nos habla tambi\u00e9n el testimonio de la hermana Dima, que ante el estallido de la violencia decidi\u00f3 no abandonar el campo, sino mantener la escuela abierta, convirti\u00e9ndola en un lugar de acogida para los refugiados y en un centro educativo de extraordinaria eficacia. En esas aulas, adem\u00e1s de ofrecer asistencia y ayuda material, se aprende y se ense\u00f1a a compartir \u201cel pan, el miedo y la esperanza\u201d, a amar en medio del odio, a servir incluso en el cansancio y a creer en un futuro diferente m\u00e1s all\u00e1 de toda expectativa. La Iglesia en L\u00edbano siempre ha prestado mucha atenci\u00f3n a la educaci\u00f3n. Los animo a todos a continuar con esta loable labor, asistiendo sobre todo a quien pasa necesidad y a quien carece de medios, a quienes se encuentran en situaciones extremas, con decisiones guiadas por la caridad m\u00e1s generosa, para que la formaci\u00f3n de la mente vaya siempre unida a la educaci\u00f3n del coraz\u00f3n. Recordemos que nuestra primera escuela es la cruz y que nuestro \u00fanico Maestro es Cristo (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;23,10).<\/p>\n\n\n\n<p>El padre Ch\u00e1rbel, al respecto, hablando de su experiencia de apostolado en las c\u00e1rceles, dijo que precisamente all\u00ed, donde el mundo ve s\u00f3lo muros y cr\u00edmenes, en los ojos de los reclusos \u2014a veces perdidos, a veces iluminados por una nueva esperanza\u2014 vemos la ternura del Padre que nunca se cansa de perdonar. Y es as\u00ed: vemos el rostro de Jes\u00fas reflejado en el rostro de los que sufren y de los que cuidan las heridas que la vida ha causado. Dentro de poco realizaremos el gesto simb\u00f3lico de entregar la&nbsp;<em>Rosa de Oro<\/em>&nbsp;a este Santuario. Es un gesto antiguo que, entre otros significados, tiene el de exhortarnos a ser perfume de Cristo con nuestra vida (cf.&nbsp;<em>2 Co<\/em>&nbsp;2,14). Ante esta imagen, me viene a la mente el perfume que emana de las mesas libanesas, t\u00edpicas por la variedad de alimentos que ofrecen y por la fuerte dimensi\u00f3n comunitaria de compartirlos. Es un perfume compuesto por miles de aromas, que sorprenden por su diversidad y, a veces, por su conjunto. As\u00ed es el perfume de Cristo. No es un producto costoso reservado a unos pocos que pueden permit\u00edrselo, sino el aroma que se desprende de una mesa generosa en la que hay muchos platos diferentes y de la que todos pueden servirse juntos. Que este sea el esp\u00edritu del rito que nos disponemos a celebrar y, sobre todo, el esp\u00edritu con el que cada d\u00eda nos esforzamos por vivir unidos en el amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>L\u00cdBANO PAPA LE\u00d3N XIV | Si queremos construir la paz, ancl\u00e9monos al cielo y firmemente dirigidos hacia all\u00ed, amemos sin miedo a perder lo ef\u00edmero y demos sin medida, estas palabras eran compartidos por el Santo Padre en su discurso en el encuentro con Obispos, Sacerdotes y religiosos. 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