{"id":247574,"date":"2025-12-02T09:18:49","date_gmt":"2025-12-02T12:18:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247574"},"modified":"2025-12-02T09:18:50","modified_gmt":"2025-12-02T12:18:50","slug":"papa-leon-xiv-cada-uno-debe-poner-de-su-parte-y-todos-debemos-unir-nuestros-esfuerzos-para-que-esta-tierra-pueda-recuperar-su-esplendor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-cada-uno-debe-poner-de-su-parte-y-todos-debemos-unir-nuestros-esfuerzos-para-que-esta-tierra-pueda-recuperar-su-esplendor\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Cada uno debe poner de su parte y todos debemos unir nuestros esfuerzos para que esta tierra pueda recuperar su esplendor"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>L\u00cdBANO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV <\/strong>| <strong>Cada uno debe poner de su parte y todos debemos unir nuestros esfuerzos para que esta tierra pueda recuperar su esplendor<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda esta ma\u00f1ana en la ciudad de Beirut. En su \u00faltima jornada en el L\u00edbano, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> presidi\u00f3 la Santa Misa en el Waterfront, donde refiri\u00e9ndose a Jes\u00fas comparti\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) como acabamos de escuchar en el Evangelio, tiene palabras de gratitud para el Padre y, dirigi\u00e9ndose a \u00c9l, reza diciendo: \u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb (Lc&nbsp;10,21).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Sin embargo, la dimensi\u00f3n de la alabanza no siempre encuentra espacio dentro de nosotros. A veces, agobiados por las fatigas de la vida, preocupados por los numerosos problemas que nos rodean, paralizados por la impotencia ante el mal y oprimidos por tantas situaciones dif\u00edciles, nos sentimos m\u00e1s inclinados a la resignaci\u00f3n y a la queja que al asombro del coraz\u00f3n y al agradecimiento\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cdesde esta explanada que se asoma al mar, tambi\u00e9n yo puedo contemplar la belleza del L\u00edbano cantada por la Escritura. El Se\u00f1or ha plantado aqu\u00ed sus altos cedros, los ha alimentado y saciado (cf.&nbsp;Sal&nbsp;104,16), ha perfumado las vestiduras de la esposa del Cantar de los Cantares con el aroma de esta tierra (cf.&nbsp;Ct&nbsp;4,11) y, en Jerusal\u00e9n, ciudad santa revestida de luz por la venida del Mes\u00edas, anuncia: \u00abHasta ti llegar\u00e1 la gloria del L\u00edbano, con el cipr\u00e9s, el olmo y el abeto, para glorificar el lugar de mi Santuario, para honrar el lugar donde se posan mis pies\u00bb (Is&nbsp;60,13)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cen un escenario de este tipo, la gratitud cede f\u00e1cilmente paso al desencanto, el canto de alabanza no encuentra espacio en la desolaci\u00f3n del coraz\u00f3n, la fuente de la esperanza se seca por la incertidumbre y la desorientaci\u00f3n. Sin embargo, la Palabra del Se\u00f1or nos invita a encontrar las peque\u00f1as luces que brillan en lo hondo de la noche, tanto para abrirnos a la gratitud como para estimularnos al compromiso com\u00fan en favor de esta tierra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> expresaba, <strong><em>\u201cpienso en su fe sencilla y genuina, arraigada en sus familias y alimentada por las escuelas cristianas; en el trabajo constante de las parroquias, las congregaciones y los movimientos para responder a las preguntas y necesidades de la gente; me vienen a la mente los numerosos sacerdotes y religiosos que se dedican a su misi\u00f3n en medio de m\u00faltiples dificultades; as\u00ed como tambi\u00e9n los laicos, comprometidos en el campo de la caridad y en la promoci\u00f3n del Evangelio en la sociedad. Por estas luces que con esfuerzo tratan de iluminar la oscuridad de la noche, por estos brotes peque\u00f1os e invisibles que, sin embargo, abren la esperanza en el futuro, hoy debemos decir como Jes\u00fas: \u201c\u00a1Te alabamos, Padre!\u201d. Te damos gracias porque est\u00e1s con nosotros y no nos dejas vacilar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo, <strong><em>\u201ccada uno debe poner de su parte y todos debemos unir nuestros esfuerzos para que esta tierra pueda recuperar su esplendor. Y s\u00f3lo hay una forma de hacerlo: desarmemos nuestros corazones, dejemos caer las armaduras de nuestras cerrazones \u00e9tnicas y pol\u00edticas, abramos nuestras confesiones religiosas al encuentro mutuo, despertemos en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser el sue\u00f1o de un L\u00edbano unido, donde triunfen la paz y la justicia, donde todos puedan reconocerse hermanos y hermanas y donde, finalmente, se pueda realizar lo que nos describe el profeta Isa\u00edas: \u00abEl lobo habitar\u00e1 con el cordero y el leopardo se recostar\u00e1 junto al cabrito; el ternero y el cachorro de le\u00f3n pacer\u00e1n juntos\u00bb (Is&nbsp;11,6)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abBeirut Waterfront\u00bb (Beirut)<br>Martes, 2 de diciembre de 2025<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al finalizar estos d\u00edas intensos, que hemos compartido con alegr\u00eda, celebramos nuestra acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or por tantos dones recibidos de su bondad, por el modo en que se hace presente entre nosotros, por su Palabra que se nos ofrece en abundancia y por lo que nos ha permitido vivir juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Jes\u00fas, como acabamos de escuchar en el Evangelio, tiene palabras de gratitud para el Padre y, dirigi\u00e9ndose a \u00c9l, reza diciendo: \u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb (<em>Lc<\/em>&nbsp;10,21).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la dimensi\u00f3n de la alabanza no siempre encuentra espacio dentro de nosotros. A veces, agobiados por las fatigas de la vida, preocupados por los numerosos problemas que nos rodean, paralizados por la impotencia ante el mal y oprimidos por tantas situaciones dif\u00edciles, nos sentimos m\u00e1s inclinados a la resignaci\u00f3n y a la queja que al asombro del coraz\u00f3n y al agradecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n a cultivar siempre actitudes de alabanza y gratitud la dirijo precisamente a ustedes, querido pueblo liban\u00e9s. A ustedes, que son destinatarios de una belleza singular con la que el Se\u00f1or ha adornado su tierra y que, al mismo tiempo, son espectadores y v\u00edctimas de c\u00f3mo el mal, en sus m\u00faltiples formas, puede empa\u00f1ar esta maravilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta explanada que se asoma al mar, tambi\u00e9n yo puedo contemplar la belleza del L\u00edbano cantada por la Escritura. El Se\u00f1or ha plantado aqu\u00ed sus altos cedros, los ha alimentado y saciado (cf.&nbsp;<em>Sal<\/em>&nbsp;104,16), ha perfumado las vestiduras de la esposa del Cantar de los Cantares con el aroma de esta tierra (cf.&nbsp;<em>Ct<\/em>&nbsp;4,11) y, en Jerusal\u00e9n, ciudad santa revestida de luz por la venida del Mes\u00edas, anuncia: \u00abHasta ti llegar\u00e1 la gloria del L\u00edbano, con el cipr\u00e9s, el olmo y el abeto, para glorificar el lugar de mi Santuario, para honrar el lugar donde se posan mis pies\u00bb (<em>Is<\/em>&nbsp;60,13).<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, sin embargo, esa belleza se ve oscurecida por la pobreza y el sufrimiento, por las heridas que han marcado su historia \u2014acabo de rezar en el lugar de la explosi\u00f3n, en el puerto\u2014; se ve oscurecida por los numerosos problemas que los afligen, por un contexto pol\u00edtico fr\u00e1gil y a menudo inestable, por la dram\u00e1tica crisis econ\u00f3mica que les oprime, por la violencia y los conflictos que han despertado antiguos temores.<\/p>\n\n\n\n<p>En un escenario de este tipo, la gratitud cede f\u00e1cilmente paso al desencanto, el canto de alabanza no encuentra espacio en la desolaci\u00f3n del coraz\u00f3n, la fuente de la esperanza se seca por la incertidumbre y la desorientaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la Palabra del Se\u00f1or nos invita a encontrar las peque\u00f1as luces que brillan en lo hondo de la noche, tanto para abrirnos a la gratitud como para estimularnos al compromiso com\u00fan en favor de esta tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos escuchado, el motivo del agradecimiento de Jes\u00fas al Padre no es por obras extraordinarias, sino porque revela su grandeza precisamente a los peque\u00f1os y humildes, a aquellos que no llaman la atenci\u00f3n, que parecen contar poco o nada, que no tienen voz. De hecho, el Reino que Jes\u00fas viene a inaugurar tiene precisamente esta caracter\u00edstica de la que nos habl\u00f3 el profeta Isa\u00edas: es un brote, un peque\u00f1o reto\u00f1o que surge de un tronco (cf.&nbsp;<em>Is<\/em>&nbsp;11,1), una peque\u00f1a esperanza que promete el renacimiento cuando todo parece morir. As\u00ed se anuncia al Mes\u00edas y, al venir en la peque\u00f1ez de un brote, s\u00f3lo puede ser reconocido por los peque\u00f1os, por aquellos que sin grandes pretensiones saben percibir los detalles ocultos, las huellas de Dios en una historia aparentemente perdida.<\/p>\n\n\n\n<p>Es tambi\u00e9n una indicaci\u00f3n para nosotros, para que tengamos ojos que sepan reconocer la peque\u00f1ez del reto\u00f1o que surge y crece incluso en medio de una historia dolorosa. Peque\u00f1as luces que brillan en la noche, peque\u00f1os brotes que despuntan, peque\u00f1as semillas plantadas en el \u00e1rido jard\u00edn de este tiempo hist\u00f3rico, tambi\u00e9n nosotros podemos verlos, aqu\u00ed y tambi\u00e9n ahora. Pienso en su fe sencilla y genuina, arraigada en sus familias y alimentada por las escuelas cristianas; en el trabajo constante de las parroquias, las congregaciones y los movimientos para responder a las preguntas y necesidades de la gente; me vienen a la mente los numerosos sacerdotes y religiosos que se dedican a su misi\u00f3n en medio de m\u00faltiples dificultades; as\u00ed como tambi\u00e9n los laicos, comprometidos en el campo de la caridad y en la promoci\u00f3n del Evangelio en la sociedad. Por estas luces que con esfuerzo tratan de iluminar la oscuridad de la noche, por estos brotes peque\u00f1os e invisibles que, sin embargo, abren la esperanza en el futuro, hoy debemos decir como Jes\u00fas: \u201c\u00a1Te alabamos, Padre!\u201d. Te damos gracias porque est\u00e1s con nosotros y no nos dejas vacilar.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, esta gratitud no debe quedarse en un consuelo \u00edntimo e ilusorio. Debe llevarnos a la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n, a la conversi\u00f3n de la vida, a considerar que es precisamente en la luz de la fe, en la promesa de la esperanza y en la alegr\u00eda de la caridad donde Dios ha pensado nuestra vida. Y, por eso, todos estamos llamados a cultivar estos brotes, a no desanimarnos, a no ceder a la l\u00f3gica de la violencia ni a la idolatr\u00eda del dinero, a no resignarnos ante el mal que se extiende.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno debe poner de su parte y todos debemos unir nuestros esfuerzos para que esta tierra pueda recuperar su esplendor. Y s\u00f3lo hay una forma de hacerlo: desarmemos nuestros corazones, dejemos caer las armaduras de nuestras cerrazones \u00e9tnicas y pol\u00edticas, abramos nuestras confesiones religiosas al encuentro mutuo, despertemos en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser el sue\u00f1o de un L\u00edbano unido, donde triunfen la paz y la justicia, donde todos puedan reconocerse hermanos y hermanas y donde, finalmente, se pueda realizar lo que nos describe el profeta Isa\u00edas: \u00abEl lobo habitar\u00e1 con el cordero y el leopardo se recostar\u00e1 junto al cabrito; el ternero y el cachorro de le\u00f3n pacer\u00e1n juntos\u00bb (<em>Is<\/em>&nbsp;11,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el sue\u00f1o que se les ha confiado, es lo que el Dios de la paz pone en sus manos: \u00a1L\u00edbano, lev\u00e1ntate! \u00a1S\u00e9 morada de justicia y de fraternidad! \u00a1S\u00e9 profec\u00eda de paz para todo el Levante!<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, yo tambi\u00e9n quiero decir, repitiendo las palabras de Jes\u00fas: \u201cTe alabo, Padre\u201d. Elevo mi acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or por haber compartido estos d\u00edas con ustedes, mientras llevo en mi coraz\u00f3n sus sufrimientos y sus esperanzas. Rezo por ustedes, para que esta tierra del Levante est\u00e9 siempre iluminada por la fe en Jesucristo, sol de justicia, y, gracias a \u00c9l, conserve la esperanza que no declina.<\/p>\n\n\n\n<p>_________________________<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><strong>Llamamiento del Santo Padre al finalizar la Santa Misa en Beirut<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En estos d\u00edas, con mi primer viaje apost\u00f3lico, realizado durante el A\u00f1o jubilar, he deseado hacerme peregrino de esperanza en Medio Oriente, implorando a Dios el don de la paz para esta amada tierra, marcada por la inestabilidad, las guerras y el dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos cristianos del Levante, cuando los resultados de sus esfuerzos de paz tardan en llegar, los invito a alzar la mirada al Se\u00f1or que viene. Contempl\u00e9moslo con esperanza y valent\u00eda, invitando a todos a recorrer el camino de la convivencia, la fraternidad y la paz. \u00a1Sean constructores de paz, anunciadores de paz, testigos de paz!<\/p>\n\n\n\n<p>Oriente Medio necesita actitudes nuevas, para rechazar la l\u00f3gica de la venganza y la violencia, para superar las divisiones pol\u00edticas, sociales y religiosas, para abrir cap\u00edtulos nuevos bajo el signo de la reconciliaci\u00f3n y la paz. La v\u00eda de la hostilidad mutua y de la destrucci\u00f3n en el horror de la guerra ha ido demasiado lejos, con los deplorables resultados que est\u00e1n a la vista de todos. Necesitamos cambiar de camino, necesitamos educar el coraz\u00f3n para la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta plaza, rezo por todos los pueblos que sufren a causa de la guerra. Rezo tambi\u00e9n por Guinea-Bis\u00e1u, deseando una soluci\u00f3n pac\u00edfica de las controversias pol\u00edticas. Y no olvido a las v\u00edctimas del incendio en Hong Kong, as\u00ed como a sus queridas familias.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ruego especialmente por el amado L\u00edbano. Pido nuevamente a la comunidad internacional que no se escatimen esfuerzos para promover procesos de di\u00e1logo y reconciliaci\u00f3n. Dirijo un apremiante llamamiento a cuantos est\u00e1n investidos de autoridad pol\u00edtica y social, aqu\u00ed y en todos los pa\u00edses marcados por guerras y violencia: \u00a1escuchen el clamor de sus pueblos que invocan la paz! Pong\u00e1monos todos al servicio de la vida, del bien com\u00fan y del desarrollo integral de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, a ustedes, cristianos del Levante, ciudadanos de estas tierras por derecho propio, les repito: \u00a1\u00e1nimo! Toda la Iglesia los mira con afecto y admiraci\u00f3n. Que la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Nuestra Se\u00f1ora de Harissa, los proteja siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>L\u00cdBANO PAPA LE\u00d3N XIV | Cada uno debe poner de su parte y todos debemos unir nuestros esfuerzos para que esta tierra pueda recuperar su esplendor, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda esta ma\u00f1ana en la ciudad de Beirut. 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