{"id":247668,"date":"2025-12-17T09:49:29","date_gmt":"2025-12-17T12:49:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247668"},"modified":"2025-12-17T11:25:10","modified_gmt":"2025-12-17T14:25:10","slug":"papa-leon-xiv-el-autentico-destino-del-corazon-no-consiste-en-la-posesion-de-los-bienes-de-este-mundo-sino-en-alcanzar-lo-que-puede-colmarlo-plenamente-es-decir-el-amor-de-dios-o-mejor-dicho-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-el-autentico-destino-del-corazon-no-consiste-en-la-posesion-de-los-bienes-de-este-mundo-sino-en-alcanzar-lo-que-puede-colmarlo-plenamente-es-decir-el-amor-de-dios-o-mejor-dicho-d\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | El aut\u00e9ntico destino del coraz\u00f3n no consiste en la posesi\u00f3n de los bienes de este mundo, sino en alcanzar lo que puede colmarlo plenamente, es decir, el amor de Dios, o, mejor dicho, Dios Amor"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | El aut\u00e9ntico destino del coraz\u00f3n no consiste en la posesi\u00f3n de los bienes de este mundo, sino en alcanzar lo que puede colmarlo plenamente, es decir, el amor de Dios, o, mejor dicho, Dios Amor<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General del mi\u00e9rcoles. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> continuando con el ciclo de catquesis, <strong>Jubileo 2025.&nbsp;Jesucristo, nuestra esperanza, la resurrecci\u00f3n de Cristo y los desaf\u00edos del mundo actual, centr\u00f3 su mensaje respecto de <em>la Pascua como destino del coraz\u00f3n inquieto.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla vida humana se caracteriza por un movimiento constante que nos impulsa a hacer, a actuar. Hoy en d\u00eda se exige en todas partes rapidez para obtener resultados \u00f3ptimos en los \u00e1mbitos m\u00e1s diversos. \u00bfDe qu\u00e9 manera la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ilumina este aspecto de nuestra experiencia?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Estamos absortos en muchas actividades que no siempre nos satisfacen. Muchas de nuestras acciones tienen que ver con cosas pr\u00e1cticas, concretas. Debemos asumir la responsabilidad de&nbsp;numerosos compromisos, resolver problemas, afrontar fatigas\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cel coraz\u00f3n es el s\u00edmbolo de toda nuestra humanidad, la s\u00edntesis de pensamientos, sentimientos y deseos, el centro invisible de nuestras personas. El evangelista Mateo nos invita a reflexionar sobre la importancia del coraz\u00f3n, al citar esta hermosa frase de Jes\u00fas: \u00abPorque all\u00ed donde est\u00e9 tu tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n tu coraz\u00f3n\u00bb (Mt&nbsp;6,21).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Es, entonces, en el coraz\u00f3n donde se conserva el verdadero tesoro, no en las cajas fuertes de la tierra, no en las grandes inversiones financieras, hoy m\u00e1s que nunca enloquecidas e injustamente concentradas, idolatradas al precio sangriento de millones de vidas humanas y de la devastaci\u00f3n de la creaci\u00f3n de Dios\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cla inquietud es la se\u00f1al de que nuestro coraz\u00f3n no se mueve al azar, de forma desordenada, sin un fin o una meta, sino que est\u00e1 orientado hacia su destino \u00faltimo, el de \u00abvolver a casa\u00bb. Y el aut\u00e9ntico destino del coraz\u00f3n no consiste en la posesi\u00f3n de los bienes de este mundo, sino en alcanzar lo que puede colmarlo plenamente, es decir, el amor de Dios, o, mejor dicho, Dios Amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, dijo, <strong><em>\u201cnadie puede vivir sin un sentido que vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo contingente, m\u00e1s all\u00e1 de lo que pasa. El coraz\u00f3n humano no puede vivir sin esperar, sin saber que est\u00e1 hecho para la plenitud, no para el vac\u00edo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Jesucristo, con su Encarnaci\u00f3n, Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n, ha dado un fundamento s\u00f3lido a esta esperanza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La vida humana se caracteriza por un movimiento constante que nos impulsa a hacer, a actuar. Hoy en d\u00eda se exige en todas partes rapidez para obtener resultados \u00f3ptimos en los \u00e1mbitos m\u00e1s diversos. \u00bfDe qu\u00e9 manera la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ilumina este aspecto de nuestra experiencia? Cuando participemos en su victoria sobre la muerte, \u00bfdescansaremos? La fe nos dice: s\u00ed, descansaremos. No estaremos inactivos, sino que entraremos en el descanso de Dios, que es paz y alegr\u00eda. Pues bien, \u00bfsolo tenemos que esperar, o esto puede cambiarnos desde ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos absortos en muchas actividades que no siempre nos satisfacen. Muchas de nuestras acciones tienen que ver con cosas pr\u00e1cticas, concretas. Debemos asumir la responsabilidad de&nbsp;<a><\/a>numerosos compromisos, resolver problemas, afrontar fatigas. Tambi\u00e9n Jes\u00fas se involucr\u00f3 con las personas y con la vida, sin escatimar esfuerzos, sino entreg\u00e1ndose hasta el final. Sin embargo, a menudo percibimos que el hecho de hacer demasiado, en lugar de darnos plenitud, se convierte en un v\u00f3rtice que nos aturde, nos quita la serenidad, nos impide vivir mejor lo que es realmente importante para nuestra vida. Entonces nos sentimos cansados, insatisfechos: el tiempo parece dispersarse en mil cosas pr\u00e1cticas que, sin embargo, no resuelven el significado \u00faltimo de nuestra existencia. A veces, al final de d\u00edas llenos de actividades, nos sentimos vac\u00edos. \u00bfPor qu\u00e9?&nbsp;<a><\/a>Porque no somos m\u00e1quinas, tenemos un \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, es m\u00e1s, podemos decir que&nbsp;<em>somos<\/em>&nbsp;un coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n es el s\u00edmbolo de toda nuestra humanidad, la s\u00edntesis de pensamientos, sentimientos y deseos, el centro invisible de nuestras personas. El evangelista Mateo nos invita a reflexionar sobre la importancia del coraz\u00f3n, al citar esta hermosa frase de Jes\u00fas: \u00abPorque all\u00ed donde est\u00e9 tu tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n tu coraz\u00f3n\u00bb (<em>Mt&nbsp;<\/em>6,21).<\/p>\n\n\n\n<p>Es, entonces, en el coraz\u00f3n donde se conserva el verdadero tesoro, no en las cajas fuertes de la tierra, no en las grandes inversiones financieras, hoy m\u00e1s que nunca enloquecidas e injustamente concentradas, idolatradas al precio sangriento de millones de vidas humanas y de la devastaci\u00f3n de la creaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante reflexionar sobre estos aspectos, porque en los numerosos compromisos que afrontamos continuamente, aflora cada vez m\u00e1s el riesgo de la dispersi\u00f3n, a veces de la desesperaci\u00f3n, de la falta de sentido, incluso en personas aparentemente exitosas. En cambio, leer la vida bajo el signo de la Pascua, mirarla con Jes\u00fas Resucitado, significa encontrar el acceso a la esencia de la persona humana, a nuestro coraz\u00f3n:&nbsp;<em>cor inquietum<\/em>. Con este adjetivo \u00abinquieto\u00bb, san Agust\u00edn nos hace comprender el impulso del ser humano que tiende a su plena realizaci\u00f3n. La frase completa remite al comienzo de las&nbsp;<em>Confesiones<\/em>, donde Agust\u00edn escribe: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa nos hiciste para ti y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti\u00bb (I, 1,1).<\/p>\n\n\n\n<p>La inquietud es la se\u00f1al de que nuestro coraz\u00f3n no se mueve al azar, de forma desordenada, sin un fin o una meta, sino que est\u00e1 orientado hacia su destino \u00faltimo, el de \u00abvolver a casa\u00bb. Y el aut\u00e9ntico destino del coraz\u00f3n no consiste en la posesi\u00f3n de los bienes de este mundo, sino en alcanzar lo que puede colmarlo plenamente, es decir, el amor de Dios, o, mejor dicho, Dios Amor. Sin embargo, este tesoro solo se encuentra amando al pr\u00f3jimo que se encuentra en el camino: hermanos y hermanas de carne y hueso, cuya presencia interpela e interroga a nuestro coraz\u00f3n, llam\u00e1ndolo a abrirse y a donarse. El pr\u00f3jimo te pide ralentizar, mirarlo a los ojos, a veces cambiar de planes, tal vez incluso cambiar de direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Querid\u00edsimos, he aqu\u00ed el secreto del movimiento del coraz\u00f3n humano: volver a la fuente de su ser, disfrutar del gozo que no termina, que no decepciona.&nbsp;<a><\/a>Nadie puede vivir sin un sentido que vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo contingente, m\u00e1s all\u00e1 de lo que pasa. El coraz\u00f3n humano no puede vivir sin esperar, sin saber que est\u00e1 hecho para la plenitud, no para el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo, con su Encarnaci\u00f3n, Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n, ha dado un fundamento s\u00f3lido a esta esperanza. El coraz\u00f3n inquieto no se sentir\u00e1 defraudado si entra en el dinamismo del amor para el que ha sido creado. El destino es seguro, la vida venci\u00f3 y en Cristo seguir\u00e1 venciendo en cada muerte de lo cotidiano. Esta es la esperanza cristiana: \u00a1bendigamos y demos gracias siempre al Se\u00f1or que nos la ha dado!<\/p>\n\n\n\n<p>_____________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Se\u00f1or que nos ense\u00f1e a decir con san Agust\u00edn: \u00abNos has hecho para ti y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti\u00bb, y con ese deseo entremos en el dinamismo del amor para el que fuimos creados, caminando hacia Cristo, la esperanza que no defrauda.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | El aut\u00e9ntico destino del coraz\u00f3n no consiste en la posesi\u00f3n de los bienes de este mundo, sino en alcanzar lo que puede colmarlo plenamente, es decir, el amor de Dios, o, mejor dicho, Dios Amor, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General del mi\u00e9rcoles. 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