{"id":247815,"date":"2026-01-01T09:04:57","date_gmt":"2026-01-01T12:04:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247815"},"modified":"2026-01-01T09:18:44","modified_gmt":"2026-01-01T12:18:44","slug":"papa-leon-xiv-al-inicio-del-ano-mientras-nos-ponemos-en-camino-hacia-los-dias-nuevos-y-unicos-que-nos-esperan-pidamos-al-senor-experimentar-en-todo-momento-el-calor-de-su-abrazo-paterno-y-la-luz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-al-inicio-del-ano-mientras-nos-ponemos-en-camino-hacia-los-dias-nuevos-y-unicos-que-nos-esperan-pidamos-al-senor-experimentar-en-todo-momento-el-calor-de-su-abrazo-paterno-y-la-luz\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Al inicio del a\u00f1o, mientras nos ponemos en camino hacia los d\u00edas nuevos y \u00fanicos que nos esperan, pidamos al Se\u00f1or experimentar en todo momento, el calor de su abrazo paterno y la luz de su mirada que bendice"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Al inicio del a\u00f1o, mientras nos ponemos en camino hacia los d\u00edas nuevos y \u00fanicos que nos esperan, pidamos al Se\u00f1or experimentar en todo momento, el calor de su abrazo paterno y la luz de su mirada que bendice<\/strong>, as\u00ed expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda durante la Santa Misa en la Solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios en la Jornada Mundial de la Paz. Celebrada en la Bas\u00edlica de San Pedro, en la Capilla Papal, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201choy, solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios, inicio del nuevo a\u00f1o civil, la Liturgia nos ofrece el texto de una bell\u00edsima bendici\u00f3n: \u00abQue el Se\u00f1or te bendiga y te proteja. Que el Se\u00f1or haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia. Que el Se\u00f1or te descubra su rostro y te conceda la paz\u00bb (Nm 6,24-26)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Papa <\/strong>dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) pueblo de Israel, al que se dirig\u00eda esta bendici\u00f3n, era un pueblo de liberados, de hombres y mujeres renacidos despu\u00e9s de una larga esclavitud gracias a la intervenci\u00f3n de Dios y a la respuesta generosa de su siervo Mois\u00e9s. Era un pueblo que en Egipto hab\u00eda gozado de algunas seguridades \u2014no faltaba el alimento, as\u00ed como un techo y cierta estabilidad\u2014, pero al precio de ser esclavo, oprimido por una tiran\u00eda que exig\u00eda cada vez m\u00e1s dando siempre menos (cf. Ex 5,6-7)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el Pont\u00edfice comparti\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) mientras celebramos el misterio de la Divina Maternidad de Mar\u00eda, que con su \u201cs\u00ed\u201d contribuy\u00f3 a dar a la Fuente de toda misericordia y benevolencia un rostro humano: el rostro de Jes\u00fas, a trav\u00e9s de cuyos ojos de ni\u00f1o, luego de joven y de hombre, el amor del Padre nos alcanza y nos transforma.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>As\u00ed pues, al inicio del a\u00f1o, mientras nos ponemos en camino hacia los d\u00edas nuevos y \u00fanicos que nos esperan, pidamos al Se\u00f1or experimentar en todo momento, a nuestro alrededor y sobre nosotros, el calor de su abrazo paterno y la luz de su mirada que bendice, para comprender cada vez mejor y tener siempre presente qui\u00e9nes somos y hacia qu\u00e9 destino maravilloso avanzamos (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Cost. past. Gaudium et spes, 41)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de concluir, el <strong>Papa <\/strong>agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) en esta fiesta solemne, al inicio del nuevo a\u00f1o, cerca de la conclusi\u00f3n del Jubileo de la esperanza, acerqu\u00e9monos al pesebre, en la fe, como al lugar de la paz \u201cdesarmada y desarmante\u201d por excelencia, lugar de la bendici\u00f3n, donde hacer memoria de los prodigios que el Se\u00f1or ha realizado en la historia de la salvaci\u00f3n y en nuestra existencia, para luego volver a partir, como los humildes testigos de la gruta, \u00abalabando y glorificando a Dios\u00bb (Lc 2,20) por todo lo que hemos visto y o\u00eddo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE MAR\u00cdA SANT\u00cdSIMA MADRE DE DIOS<\/p>\n\n\n\n<p>LIX JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ<\/p>\n\n\n\n<p>CAPILLA PAPAL<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de San Pedro<\/p>\n\n\n\n<p>Jueves, 1 de enero de 2026<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, solemnidad de Mar\u00eda Sant\u00edsima Madre de Dios, inicio del nuevo a\u00f1o civil, la Liturgia nos ofrece el texto de una bell\u00edsima bendici\u00f3n: \u00abQue el Se\u00f1or te bendiga y te proteja. Que el Se\u00f1or haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia. Que el Se\u00f1or te descubra su rostro y te conceda la paz\u00bb (Nm 6,24-26).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta sigue, en el libro de los N\u00fameros, a las indicaciones acerca de la consagraci\u00f3n de los Nazireos, para subrayar, en la relaci\u00f3n entre Dios y el pueblo de Israel, la dimensi\u00f3n sagrada y fecunda del don. El hombre ofrece al Creador todo lo que ha recibido y \u00c9l responde volviendo hacia \u00e9l su mirada ben\u00e9vola, como en los or\u00edgenes del mundo (cf. Gn 1,31).<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, el pueblo de Israel, al que se dirig\u00eda esta bendici\u00f3n, era un pueblo de liberados, de hombres y mujeres renacidos despu\u00e9s de una larga esclavitud gracias a la intervenci\u00f3n de Dios y a la respuesta generosa de su siervo Mois\u00e9s. Era un pueblo que en Egipto hab\u00eda gozado de algunas seguridades \u2014no faltaba el alimento, as\u00ed como un techo y cierta estabilidad\u2014, pero al precio de ser esclavo, oprimido por una tiran\u00eda que exig\u00eda cada vez m\u00e1s dando siempre menos (cf. Ex 5,6-7). Ahora, en el desierto, muchas de las certezas pasadas se hab\u00edan perdido, pero a cambio estaba la libertad, que se concretaba en un camino abierto hacia el futuro, en el don de una ley de sabidur\u00eda y en la promesa de una tierra en la que vivir y crecer sin m\u00e1s grilletes ni cadenas; en definitiva, en un renacer.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, al inicio del nuevo a\u00f1o, la Liturgia nos recuerda que cada d\u00eda puede ser, para cada uno de nosotros, el comienzo de una vida nueva, gracias al amor generoso de Dios, a su misericordia y a la respuesta de nuestra libertad. Y es hermoso pensar as\u00ed el a\u00f1o que comienza: como un camino abierto, por descubrir, en el que aventurarnos, por gracia, libres y portadores de libertad, perdonados y dispensadores de perd\u00f3n, confiados en la cercan\u00eda y en la bondad del Se\u00f1or que siempre nos acompa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordamos todo esto mientras celebramos el misterio de la Divina Maternidad de Mar\u00eda, que con su \u201cs\u00ed\u201d contribuy\u00f3 a dar a la Fuente de toda misericordia y benevolencia un rostro humano: el rostro de Jes\u00fas, a trav\u00e9s de cuyos ojos de ni\u00f1o, luego de joven y de hombre, el amor del Padre nos alcanza y nos transforma.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, al inicio del a\u00f1o, mientras nos ponemos en camino hacia los d\u00edas nuevos y \u00fanicos que nos esperan, pidamos al Se\u00f1or experimentar en todo momento, a nuestro alrededor y sobre nosotros, el calor de su abrazo paterno y la luz de su mirada que bendice, para comprender cada vez mejor y tener siempre presente qui\u00e9nes somos y hacia qu\u00e9 destino maravilloso avanzamos (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Cost. past. Gaudium et spes, 41). Al mismo tiempo, sin embargo, tambi\u00e9n nosotros d\u00e9mosle gloria, con la oraci\u00f3n, con la santidad de vida y haci\u00e9ndonos, los unos para los otros, espejo de su bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn ense\u00f1aba que en Mar\u00eda \u00abse hizo hombre quien hizo al hombre. De esa manera toma el pecho quien gobierna los astros; siente hambre el pan (cf. Jn 6,35; Mt 4,2); [\u2026] para librarnos a nosotros, a pesar de ser indignos\u00bb (Sermo 191, 1.1). Recordaba as\u00ed uno de los rasgos fundamentales del rostro de Dios: el de la total gratuidad de su amor, por la cual se nos presenta \u2014como he querido subrayar en el Mensaje de esta Jornada Mundial de la Paz\u2014 \u201cdesarmado y desarmante\u201d, desnudo, indefenso como un reci\u00e9n nacido en la cuna. Y esto para ense\u00f1arnos que el mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino m\u00e1s bien esforz\u00e1ndose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin c\u00e1lculos y sin miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el rostro de Dios que Mar\u00eda dej\u00f3 que se formara y creciera en su seno, cambi\u00e1ndole completamente la vida. Es el rostro que anunci\u00f3 a trav\u00e9s de la luz gozosa y fr\u00e1gil de sus ojos de madre que espera; el rostro cuya belleza contempl\u00f3 d\u00eda tras d\u00eda, mientras Jes\u00fas crec\u00eda, ni\u00f1o, muchacho y joven, en su casa; y que luego sigui\u00f3, con su coraz\u00f3n de disc\u00edpula humilde, mientras recorr\u00eda los senderos de su misi\u00f3n, hasta la cruz y la resurrecci\u00f3n. Para hacerlo, tambi\u00e9n ella baj\u00f3 la guardia, renunciando a expectativas, pretensiones y seguridades, como saben hacer las madres, consagrando sin reservas su vida al Hijo que por gracia hab\u00eda recibido para, a su vez, volver a donarlo al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Maternidad Divina de Mar\u00eda vemos as\u00ed el encuentro de dos inmensas realidades \u201cdesarmadas\u201d: la de Dios que renuncia a todo privilegio de su divinidad para nacer seg\u00fan la carne (cf. Flp 2,6-11) y la de la persona que con confianza abraza totalmente su voluntad, rindi\u00e9ndole homenaje, en un acto perfecto de amor, de su potencia m\u00e1s grande: la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>San Juan Pablo II, meditando sobre este misterio, invitaba a mirar lo que los pastores encontraron en Bel\u00e9n: \u00abLa desarmante ternura del Ni\u00f1o, la pobreza sorprendente en la que se halla, y la humilde sencillez de Mar\u00eda y Jos\u00e9 transforman la vida de los pastores:&nbsp; se convierten as\u00ed en mensajeros de salvaci\u00f3n\u00bb (Homil\u00eda en la solemnidad de santa Mar\u00eda, Madre de Dios, XXXIV Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dec\u00eda al final del gran Jubileo del 2000, con palabras que tambi\u00e9n pueden ayudarnos a reflexionar: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntos dones \u2014afirmaba\u2014, cu\u00e1ntas ocasiones extraordinarias ha ofrecido el gran jubileo a los creyentes! En la experiencia del perd\u00f3n recibido y dado, en el recuerdo de los m\u00e1rtires, en la escucha del grito de los pobres del mundo [\u2026] tambi\u00e9n nosotros hemos percibido la presencia salv\u00edfica de Dios en la historia. Hemos palpado su amor que renueva la faz de la tierra\u00bb, y conclu\u00eda: \u00abComo a los pastores que fueron a adorarlo, Cristo pide a los creyentes, a quienes ha dado la alegr\u00eda de encontrarlo, una valiente disponibilidad a ponerse nuevamente en camino para anunciar su Evangelio, antiguo y siempre nuevo. Los env\u00eda a vivificar la historia y las culturas de los hombres con su mensaje salv\u00edfico\u00bb (ib\u00edd.).<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, en esta fiesta solemne, al inicio del nuevo a\u00f1o, cerca de la conclusi\u00f3n del Jubileo de la esperanza, acerqu\u00e9monos al pesebre, en la fe, como al lugar de la paz \u201cdesarmada y desarmante\u201d por excelencia, lugar de la bendici\u00f3n, donde hacer memoria de los prodigios que el Se\u00f1or ha realizado en la historia de la salvaci\u00f3n y en nuestra existencia, para luego volver a partir, como los humildes testigos de la gruta, \u00abalabando y glorificando a Dios\u00bb (Lc 2,20) por todo lo que hemos visto y o\u00eddo. Que este sea nuestro compromiso, nuestro prop\u00f3sito para los meses venideros y para toda nuestra vida cristiana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Al inicio del a\u00f1o, mientras nos ponemos en camino hacia los d\u00edas nuevos y \u00fanicos que nos esperan, pidamos al Se\u00f1or experimentar en todo momento, el calor de su abrazo paterno y la luz de su mirada que bendice, as\u00ed expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda durante la Santa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":247816,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[734,740,18,58],"class_list":["post-247815","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-jornada-mundial-de-la-paz","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247815"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247815\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":247818,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247815\/revisions\/247818"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/247816"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}