{"id":247825,"date":"2026-01-06T09:49:00","date_gmt":"2026-01-06T12:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247825"},"modified":"2026-01-06T10:00:20","modified_gmt":"2026-01-06T13:00:20","slug":"papa-leon-xiv-el-nino-que-los-magos-adoran-es-un-bien-que-no-tiene-precio-ni-medida-es-la-epifania-de-la-gratuidad-no-nos-espera-en-los-lugares-prestigiosos-sino-en-las-realidades-humildes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-el-nino-que-los-magos-adoran-es-un-bien-que-no-tiene-precio-ni-medida-es-la-epifania-de-la-gratuidad-no-nos-espera-en-los-lugares-prestigiosos-sino-en-las-realidades-humildes\/","title":{"rendered":"Papa Le\u00f3n XIV | El Ni\u00f1o que los magos adoran es un Bien que no tiene precio ni medida, es la Epifan\u00eda de la gratuidad, no nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Le\u00f3n XIV | El Ni\u00f1o que los magos adoran es un Bien que no tiene precio ni medida, es la Epifan\u00eda de la gratuidad, no nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda en la Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or y Clausura de la Puerta Santa. Su Santidad Le\u00f3n XIV al presidir la Santa Misa, dec\u00eda en la Homil\u00eda, <strong><em>\u201cel Evangelio (cf.&nbsp;Mt&nbsp;2,1-12) nos ha detallado la grand\u00edsima alegr\u00eda de los magos al ver la estrella (cf. v. 10), pero tambi\u00e9n la turbaci\u00f3n experimentada por Herodes y por toda Jerusal\u00e9n ante su b\u00fasqueda (cf. v. 3)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201csorprende el hecho de que sea precisamente Jerusal\u00e9n, la ciudad testigo de tantos nuevos comienzos, la que est\u00e9 turbada. En su seno, el que estudia las Escrituras y piensa que tiene todas las respuestas parece haber perdido la capacidad de hacerse preguntas y de cultivar deseos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Puerta Santa de esta Bas\u00edlica, que ha sido hoy la \u00faltima en cerrarse, ha visto pasar innumerables hombres y mujeres, peregrinos de esperanza, en camino hacia la Ciudad de las puertas siempre abiertas, la nueva Jerusal\u00e9n (cf.&nbsp;Ap&nbsp;21,25). \u00bfQui\u00e9nes eran y qu\u00e9 les mov\u00eda? Nos cuestiona con particular seriedad, al finalizar el A\u00f1o jubilar, la b\u00fasqueda espiritual de nuestros contempor\u00e1neos, mucho m\u00e1s rica de lo que quiz\u00e1 podamos comprender. Millones de ellos han atravesado el umbral de la Iglesia\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, dijo, <strong><em>\u201csomos vidas en camino. El Evangelio lleva a la Iglesia a no temer este dinamismo, sino a valorarlo y a orientarlo hacia el Dios que lo suscita. Es un Dios que nos puede desconcertar, porque no podemos asirlo en nuestras manos como a los \u00eddolos de plata y oro, porque est\u00e1 vivo y vivifica, como ese Ni\u00f1o que Mar\u00eda ten\u00eda entre sus brazos y que los magos adoraron\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Papa<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201clos magos traen a Jerusal\u00e9n una pregunta sencilla y esencial: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el rey de los jud\u00edos que acaba de nacer?\u00bb (Mt&nbsp;2,2). Qu\u00e9 importante es que, el que cruza la puerta de la Iglesia, se percate de que el Mes\u00edas reci\u00e9n ha nacido all\u00ed, que all\u00ed se re\u00fane una comunidad donde ha surgido la esperanza, que all\u00ed se est\u00e1 realizando una historia de vida. El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es m\u00e1s, que estamos a\u00fan en los comienzos, que el Se\u00f1or quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Pregunt\u00e9monos: \u00bfnos ha educado el Jubileo a huir de este tipo de eficiencia que reduce cualquier cosa a producto y al ser humano a consumidor? Despu\u00e9s de este a\u00f1o, \u00bfseremos m\u00e1s capaces de reconocer en el visitante a un peregrino, en el desconocido a un buscador, en el lejano a un vecino, en el diferente a un compa\u00f1ero de viaje?<\/em><\/strong><strong><em>\u201d &nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Santo Padre<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cel Ni\u00f1o que los magos adoran es un Bien que no tiene precio ni medida. Es la Epifan\u00eda de la gratuidad. No nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes. \u00abY t\u00fa, Bel\u00e9n, tierra de Jud\u00e1, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Jud\u00e1\u00bb (Mt&nbsp;2,6). Cu\u00e1ntas ciudades, cu\u00e1ntas comunidades necesitan que se les diga: \u201cCiertamente no eres la menor\u201d. S\u00ed, \u00a1el Se\u00f1or nos sigue sorprendiendo! Se deja encontrar. Sus caminos no son nuestros caminos, y los violentos no consiguen dominarlos, ni los poderes del mundo los pueden obstruir.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalizando, <strong>Le\u00f3n XIV<\/strong>, expres\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) es hermoso convertirse en peregrinos de esperanza. Y es hermoso seguir si\u00e9ndolo, juntos. La fidelidad de Dios siempre nos sorprender\u00e1. Si no reducimos nuestras iglesias a monumentos, si nuestras comunidades se convierten en hogares, si rechazamos unidos los halagos de los poderosos, entonces seremos la generaci\u00f3n de la aurora. Mar\u00eda, Estrella de la ma\u00f1ana, caminar\u00e1 siempre delante de nosotros. En su Hijo contemplaremos y serviremos a una humanidad magn\u00edfica, transformada no por delirios de omnipotencia, sino por el Dios que se hizo carne por amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ObispadoCastrenseArg_PapaLeonXIV-cierrePuertaSanta.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"617\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ObispadoCastrenseArg_PapaLeonXIV-cierrePuertaSanta-1024x617.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-247826\" srcset=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ObispadoCastrenseArg_PapaLeonXIV-cierrePuertaSanta-1024x617.png 1024w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ObispadoCastrenseArg_PapaLeonXIV-cierrePuertaSanta-980x590.png 980w, https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/ObispadoCastrenseArg_PapaLeonXIV-cierrePuertaSanta-480x289.png 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN\u00cdA DEL SE\u00d1OR \u2013<br>CLAUSURA DE LA PUERTA SANTA Y SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CAPILLA PAPAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Bas\u00edlica de San Pedro<br>Martes, 6 de enero de 2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;2,1-12) nos ha detallado la grand\u00edsima alegr\u00eda de los magos al ver la estrella (cf. v. 10), pero tambi\u00e9n la turbaci\u00f3n experimentada por Herodes y por toda Jerusal\u00e9n ante su b\u00fasqueda (cf. v. 3). Cada vez que se trata de las manifestaciones de Dios, la Sagrada Escritura no esconde este tipo de contrastes: alegr\u00eda y turbaci\u00f3n, resistencia y obediencia, miedo y deseo. Celebramos hoy la Epifan\u00eda del Se\u00f1or, conscientes de que ante su presencia nada sigue como antes. Este es el comienzo de la esperanza. Dios se revela, y nada puede permanecer est\u00e1tico. Se termina un cierto tipo de tranquilidad, la que hace repetir a los melanc\u00f3licos: \u00abNo hay nada nuevo bajo el sol\u00bb (<em>Qo<\/em>&nbsp;1,9). Empieza algo de lo que dependen el presente y el futuro, como anuncia el Profeta: \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Se\u00f1or brilla sobre ti!\u00bb (<em>Is<\/em>&nbsp;60,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Sorprende el hecho de que sea precisamente Jerusal\u00e9n, la ciudad testigo de tantos nuevos comienzos, la que est\u00e9 turbada. En su seno, el que estudia las Escrituras y piensa que tiene todas las respuestas parece haber perdido la capacidad de hacerse preguntas y de cultivar deseos. Es m\u00e1s, la ciudad est\u00e1 atemorizada por el que, movido por la esperanza, llega a ella desde lejos, hasta el punto de considerar como amenaza aquello que deber\u00eda, por el contrario, causarle mucha alegr\u00eda. Esta reacci\u00f3n tambi\u00e9n nos interpela a nosotros, como Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>La Puerta Santa de esta Bas\u00edlica, que ha sido hoy la \u00faltima en cerrarse, ha visto pasar innumerables hombres y mujeres, peregrinos de esperanza, en camino hacia la Ciudad de las puertas siempre abiertas, la nueva Jerusal\u00e9n (cf.&nbsp;<em>Ap<\/em>&nbsp;21,25). \u00bfQui\u00e9nes eran y qu\u00e9 les mov\u00eda? Nos cuestiona con particular seriedad, al finalizar el A\u00f1o jubilar, la b\u00fasqueda espiritual de nuestros contempor\u00e1neos, mucho m\u00e1s rica de lo que quiz\u00e1 podamos comprender. Millones de ellos han atravesado el umbral de la Iglesia. \u00bfQu\u00e9 es lo que han encontrado? \u00bfQu\u00e9 corazones, qu\u00e9 atenci\u00f3n, qu\u00e9 reciprocidad? S\u00ed, los magos a\u00fan existen. Son personas que aceptan el desaf\u00edo de arriesgar cada uno su propio viaje; que en un mundo complicado como el nuestro \u2014en muchos aspectos excluyente y peligroso\u2014 sienten la exigencia de ponerse en camino, en b\u00fasqueda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Homo viator<\/em>, dec\u00edan los antiguos. Somos vidas en camino. El Evangelio lleva a la Iglesia a no temer este dinamismo, sino a valorarlo y a orientarlo hacia el Dios que lo suscita. Es un Dios que nos puede desconcertar, porque no podemos asirlo en nuestras manos como a los \u00eddolos de plata y oro, porque est\u00e1 vivo y vivifica, como ese Ni\u00f1o que Mar\u00eda ten\u00eda entre sus brazos y que los magos adoraron. Lugares santos como las catedrales, las bas\u00edlicas y los santuarios, convertidos en meta de peregrinaci\u00f3n jubilar, deben difundir el perfume de la vida, la se\u00f1al indeleble de que otro mundo ha comenzado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pregunt\u00e9monos: \u00bfhay vida en nuestra Iglesia? \u00bfHay espacio para aquello que nace? \u00bfAmamos y anunciamos a un Dios que nos pone en camino?<\/p>\n\n\n\n<p>En el relato, Herodes teme por su trono, se agita por lo que se le escapa de su control. Intenta aprovecharse del deseo de los magos manipulando su b\u00fasqueda en beneficio propio. Est\u00e1 listo para mentir, est\u00e1 dispuesto a todo; el miedo, en efecto, enceguece. La alegr\u00eda del Evangelio, en cambio, libera; nos hace prudentes, s\u00ed, pero tambi\u00e9n audaces, atentos y creativos; sugiere caminos distintos de los ya recorridos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los magos traen a Jerusal\u00e9n una pregunta sencilla y esencial: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el rey de los jud\u00edos que acaba de nacer?\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;2,2). Qu\u00e9 importante es que, el que cruza la puerta de la Iglesia, se percate de que el Mes\u00edas reci\u00e9n ha nacido all\u00ed, que all\u00ed se re\u00fane una comunidad donde ha surgido la esperanza, que all\u00ed se est\u00e1 realizando una historia de vida. El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es m\u00e1s, que estamos a\u00fan en los comienzos, que el Se\u00f1or quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros. S\u00ed, Dios cuestiona el orden existente; tiene sue\u00f1os que inspira tambi\u00e9n hoy a sus profetas; est\u00e1 decidido a rescatarnos de antiguas y nuevas esclavitudes; en sus obras de misericordia, en las maravillas de su justicia, involucra a j\u00f3venes y ancianos, a pobres y ricos, a hombres y mujeres, a santos y pecadores. Sin hacer ruido; sin embargo, su Reino ya est\u00e1 brotando en todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas epifan\u00edas nos han sido dadas o se nos dar\u00e1n! Pero deben sustraerse de las intenciones de Herodes, de los miedos siempre al acecho para transformarse en agresi\u00f3n. \u00abDesde la \u00e9poca de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;11,12). Esta misteriosa expresi\u00f3n de Jes\u00fas, indicada en el Evangelio de Mateo, nos hace pensar en los numerosos conflictos con los que los hombres pueden resistirse e incluso atacar la Novedad que Dios ha reservado para todos. Amar la paz, buscar la paz, significa proteger lo que es santo y que precisamente por eso est\u00e1 naciendo: peque\u00f1o, delicado y fr\u00e1gil como un ni\u00f1o. A nuestro alrededor, una econom\u00eda deformada intenta sacar provecho de todo. Lo vemos: el mercado transforma en negocios incluso la sed humana de buscar, de viajar y de recomenzar. Pregunt\u00e9monos: \u00bfnos ha educado el Jubileo a huir de este tipo de eficiencia que reduce cualquier cosa a producto y al ser humano a consumidor? Despu\u00e9s de este a\u00f1o, \u00bfseremos m\u00e1s capaces de reconocer en el visitante a un peregrino, en el desconocido a un buscador, en el lejano a un vecino, en el diferente a un compa\u00f1ero de viaje? &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El modo en el que Jes\u00fas sali\u00f3 al encuentro de todos y dej\u00f3 que todos se le acercaran nos ense\u00f1a a valorar el secreto de los corazones que s\u00f3lo \u00c9l sabe leer. Con \u00e9l aprendemos a captar los signos de los tiempos (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.&nbsp;<em>Gaudium et spes<\/em>, 4). Nadie puede vendernos esto. El Ni\u00f1o que los magos adoran es un Bien que no tiene precio ni medida. Es la Epifan\u00eda de la gratuidad. No nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes. \u00abY t\u00fa, Bel\u00e9n, tierra de Jud\u00e1, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Jud\u00e1\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;2,6). Cu\u00e1ntas ciudades, cu\u00e1ntas comunidades necesitan que se les diga: \u201cCiertamente no eres la menor\u201d. S\u00ed, \u00a1el Se\u00f1or nos sigue sorprendiendo! Se deja encontrar. Sus caminos no son nuestros caminos, y los violentos no consiguen dominarlos, ni los poderes del mundo los pueden obstruir. Aqu\u00ed reside la grand\u00edsima alegr\u00eda de los magos, que dejan atr\u00e1s el palacio y el templo para ir hacia Bel\u00e9n; \u00a1y es entonces cuando vuelven a ver la estrella!<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, queridos hermanos y hermanas, es hermoso convertirse en peregrinos de esperanza. Y es hermoso seguir si\u00e9ndolo, juntos. La fidelidad de Dios siempre nos sorprender\u00e1. Si no reducimos nuestras iglesias a monumentos, si nuestras comunidades se convierten en hogares, si rechazamos unidos los halagos de los poderosos, entonces seremos la generaci\u00f3n de la aurora. Mar\u00eda, Estrella de la ma\u00f1ana, caminar\u00e1 siempre delante de nosotros. En su Hijo contemplaremos y serviremos a una humanidad magn\u00edfica, transformada no por delirios de omnipotencia, sino por el Dios que se hizo carne por amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Le\u00f3n XIV | El Ni\u00f1o que los magos adoran es un Bien que no tiene precio ni medida, es la Epifan\u00eda de la gratuidad, no nos espera en los lugares prestigiosos, sino en las realidades humildes, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":247828,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740,18,58,327],"class_list":["post-247825","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede","tag-solemnidad-de-la-epifania-del-senor"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247825","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247825"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247825\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":247831,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247825\/revisions\/247831"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/247828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247825"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247825"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247825"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}