{"id":247837,"date":"2026-01-07T10:31:31","date_gmt":"2026-01-07T13:31:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247837"},"modified":"2026-01-07T10:31:32","modified_gmt":"2026-01-07T13:31:32","slug":"papa-leon-xiv-estamos-llamados-a-seguir-siendo-atentos-interpretes-de-los-signos-de-los-tiempos-alegres-anunciadores-del-evangelio-valientes-testigos-de-justicia-y-de-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-estamos-llamados-a-seguir-siendo-atentos-interpretes-de-los-signos-de-los-tiempos-alegres-anunciadores-del-evangelio-valientes-testigos-de-justicia-y-de-paz\/","title":{"rendered":"Papa Le\u00f3n XIV | Estamos llamados a seguir siendo atentos int\u00e9rpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Le\u00f3n XIV | Estamos llamados a seguir siendo atentos int\u00e9rpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en el Aula Pablo VI, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> centr\u00f3 su catequesis en el tema \u00abEl Concilio Vaticano II a trav\u00e9s de sus documentos\u00bb (Lectura: Hebreos 13,7-9).<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cdespu\u00e9s del A\u00f1o jubilar, durante el cual nos hemos detenido sobre los misterios de la vida de Jes\u00fas, empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicar\u00e1 al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasi\u00f3n valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial. San Juan Pablo II, al final del Jubileo del 2000, afirmaba as\u00ed: \u00abSiento m\u00e1s que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX\u00bb (Cart. ap. Novo millennio ineunte, 57)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201ccomo ense\u00f1aba Benedicto XVI \u00ablos documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los a\u00f1os; al contrario, sus ense\u00f1anzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada\u00bb (Primer mensaje despu\u00e9s de la misa con los cardenales electores, 20 abril de 2005)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Pont\u00edfice <\/strong>se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ccuando el Papa san Juan XXIII abri\u00f3 la asamblea conciliar, el 11 de octubre de 1962, habl\u00f3 de ello como de la aurora de un d\u00eda de luz para toda la Iglesia. El trabajo de los numerosos Padres convocados, procedentes de las Iglesias de todos los continentes, en efecto allan\u00f3 el camino para una nueva \u00e9poca eclesial. Despu\u00e9s de una rica reflexi\u00f3n b\u00edblica, teol\u00f3gica y lit\u00fargica que hab\u00eda atravesado el siglo XX, el Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos; ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comuni\u00f3n y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo;<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) lo que dijo san Pablo VI a los Padres conciliares al final de los trabajos, permanece tambi\u00e9n para nosotros, hoy, un criterio de orientaci\u00f3n; \u00e9l afirm\u00f3 que hab\u00eda llegado la hora de la salida, de dejar la asamblea conciliar para ir al encuentro de la humanidad y llevarle la buena noticia del Evangelio, en la conciencia de haber vivido un tiempo de gracia en el que se condensaba pasado, presente y futuro: \u00abEl pasado, porque est\u00e1 aqu\u00ed reunida la Iglesia de Cristo, con su tradici\u00f3n, su historia, sus concilios, sus doctores, sus santos. El presente, porque nos separamos para ir al mundo de hoy, con sus miserias, sus dolores, sus pecados, pero tambi\u00e9n con sus prodigiosos \u00e9xitos, sus valores, sus virtudes&#8230; El porvenir est\u00e1 all\u00ed, en fin, en el llamamiento imperioso de los pueblos para una mayor justicia, en su voluntad de paz, en su sed, consciente o inconsciente, de una vida m\u00e1s elevada: la que precisamente la Iglesia de Cristo puede y quiere darles\u00bb (S. Pablo VI, Mensaje a los Padres conciliares, 8 de diciembre de 1965)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Catequesis. El Concilio Vaticano II a trav\u00e9s de sus documentos. Catequesis introductoria<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del A\u00f1o jubilar, durante el cual nos hemos detenido sobre los misterios de la vida de Jes\u00fas, empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicar\u00e1 al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasi\u00f3n valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial. San Juan Pablo II, al final del Jubileo del 2000, afirmaba as\u00ed: \u00abSiento m\u00e1s que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX\u00bb (Cart. ap. Novo millennio ineunte, 57).<\/p>\n\n\n\n<p>Junto al aniversario del Concilio de Nicea, en el 2025 hemos recordado los sesenta a\u00f1os del Concilio Vaticano II. Aunque el tiempo que nos separa de este evento no es mucho, tambi\u00e9n es verdad que la generaci\u00f3n de Obispos, te\u00f3logos y creyentes del Vaticano II hoy ya no est\u00e1n. Por tanto, mientras sentimos la llamada a no apagar la profec\u00eda y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones, ser\u00e1 importante conocerlo nuevamente de cerca, y hacerlo no a trav\u00e9s \u201cde o\u00eddas\u201d o de interpretaciones que se han dado, sino releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido. De hecho, se trata del Magisterio que constituye todav\u00eda hoy la estrella polar del camino de la Iglesia. Como ense\u00f1aba Benedicto XVI \u00ablos documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los a\u00f1os; al contrario, sus ense\u00f1anzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada\u00bb (Primer mensaje despu\u00e9s de la misa con los cardenales electores, 20 abril de 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el Papa san Juan XXIII abri\u00f3 la asamblea conciliar, el 11 de octubre de 1962, habl\u00f3 de ello como de la aurora de un d\u00eda de luz para toda la Iglesia. El trabajo de los numerosos Padres convocados, procedentes de las Iglesias de todos los continentes, en efecto allan\u00f3 el camino para una nueva \u00e9poca eclesial. Despu\u00e9s de una rica reflexi\u00f3n b\u00edblica, teol\u00f3gica y lit\u00fargica que hab\u00eda atravesado el siglo XX, el Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos; ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comuni\u00f3n y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo; ha iniciado una importante reforma lit\u00fargica poniendo en el centro el misterio de la salvaci\u00f3n y la participaci\u00f3n activa y consciente de todo el Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, nos ha ayudado a abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desaf\u00edos de la \u00e9poca moderna en el di\u00e1logo y en la corresponsabilidad, como una Iglesia que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y m\u00e1s fraterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias al Concilio Vaticano II, \u00abla Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio\u00bb (S. Pablo VI, Cart. enc. Ecclesiam suam, 34), comprometi\u00e9ndose a buscar la verdad a trav\u00e9s del camino del ecumenismo, del di\u00e1logo interreligioso y del di\u00e1logo con las personas de buena voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>Este esp\u00edritu, esta actitud interior, debe caracterizar nuestra vida espiritual y la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, porque todav\u00eda debemos realizar m\u00e1s plenamente la reforma eclesial en clave ministerial y, delante de los desaf\u00edos actuales, estamos llamados a seguir siendo atentos int\u00e9rpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz. Mons. Albino Luciani, futuro Papa Juan Pablo I, como Obispo de Vittorio Veneto, al principio del Concilio escribi\u00f3 prof\u00e9ticamente: \u00abExiste como siempre la necesidad de realizar no tanto organismos o m\u00e9todos o estructuras, sino santidad m\u00e1s profunda y extensa. [\u2026] Puede ser que los frutos excelentes y abundantes de un Concilio se vean despu\u00e9s de siglos y maduren superando laboriosamente contrastes y situaciones adversas\u00bb. [1] Redescubrir el Concilio, por tanto, como ha afirmado el Papa Francisco, nos ayuda a \u00abvolver a dar la primac\u00eda a Dios, a lo esencial, a una Iglesia que est\u00e9 loca de amor por su Se\u00f1or y por todos los hombres que \u00c9l ama\u00bb ( Homil\u00eda en el 60\u00b0 aniversario de inicio del Concilio Vaticano II, 11 de octubre 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, lo que dijo san Pablo VI a los Padres conciliares al final de los trabajos, permanece tambi\u00e9n para nosotros, hoy, un criterio de orientaci\u00f3n; \u00e9l afirm\u00f3 que hab\u00eda llegado la hora de la salida, de dejar la asamblea conciliar para ir al encuentro de la humanidad y llevarle la buena noticia del Evangelio, en la conciencia de haber vivido un tiempo de gracia en el que se condensaba pasado, presente y futuro: \u00abEl pasado, porque est\u00e1 aqu\u00ed reunida la Iglesia de Cristo, con su tradici\u00f3n, su historia, sus concilios, sus doctores, sus santos. El presente, porque nos separamos para ir al mundo de hoy, con sus miserias, sus dolores, sus pecados, pero tambi\u00e9n con sus prodigiosos \u00e9xitos, sus valores, sus virtudes&#8230; El porvenir est\u00e1 all\u00ed, en fin, en el llamamiento imperioso de los pueblos para una mayor justicia, en su voluntad de paz, en su sed, consciente o inconsciente, de una vida m\u00e1s elevada: la que precisamente la Iglesia de Cristo puede y quiere darles\u00bb (S. Pablo VI, Mensaje a los Padres conciliares, 8 de diciembre de 1965).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es as\u00ed para nosotros. Acerc\u00e1ndonos a los Documentos del Concilio Vaticano II y redescubriendo la profec\u00eda y la actualidad, acogemos la rica tradici\u00f3n de la vida de la Iglesia y, al mismo tiempo, nos interrogamos sobre el presente y renovamos la alegr\u00eda de correr al encuentro del mundo para llevar el Evangelio del reino de Dios, reino de amor, de justicia y de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>_______________<\/p>\n\n\n\n<p>[1] A. Luciani \u2013 Giovanni Paolo I, Notas sobre el Concilio, en Opera omnia, vol. II, Vittorio Veneto 1959-1962. Discursos, escritos, art\u00edculos, Padua 1988, 451-453.<\/p>\n\n\n\n<p>______________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Los invito a redescubrir juntos el Magisterio del Concilio Vaticano II para valorar su profec\u00eda y actualidad; para acoger la rica tradici\u00f3n de la vida de la Iglesia; para interrogarnos sobre el presente y para renovar la alegr\u00eda de llevar al mundo el Evangelio del Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz. Que el Se\u00f1or los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Le\u00f3n XIV | Estamos llamados a seguir siendo atentos int\u00e9rpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. 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