{"id":247860,"date":"2026-01-14T07:52:39","date_gmt":"2026-01-14T10:52:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247860"},"modified":"2026-01-14T07:52:40","modified_gmt":"2026-01-14T10:52:40","slug":"papa-leon-xiv-si-jesus-nos-llama-a-ser-amigos-intentemos-no-dejar-sin-escuchar-esta-llamada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-si-jesus-nos-llama-a-ser-amigos-intentemos-no-dejar-sin-escuchar-esta-llamada\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Si Jes\u00fas nos llama a ser amigos, intentemos no dejar sin escuchar esta llamada"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Si Jes\u00fas nos llama a ser amigos, intentemos no dejar sin escuchar esta llamada<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en el Aula Pablo VI, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> centr\u00f3 la catequesis en el tema \u00abLos documentos del Concilio Vaticano II. La Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum. Dios habla a los hombres como a amigos\u00bb (Lectura: Jn 15,15).<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201choy comenzamos a profundizar en la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum sobre la Revelaci\u00f3n divina. Se trata de uno de los documentos m\u00e1s bellos e importantes del concilio y, para introducirnos en \u00e9l, nos puede ayudar recordar las palabras de Jes\u00fas: \u00abYa no os llamar\u00e9 siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or; pero os he llamado amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer\u00bb (Jn 15,15)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, dijo, <strong><em>\u201cSan Agust\u00edn, al comentar este pasaje del cuarto Evangelio, insiste en la perspectiva de la gracia, que sola puede hacernos amigos de Dios en su Hijo (Comentario al Evangelio de Juan, Homil\u00eda 86). De hecho, un antiguo lema dec\u00eda: \u00abAmicitia aut pares invenit, aut facit\u00bb, \u00abla amistad o nace entre iguales, o los hace tales\u00bb. Nosotros no somos iguales a Dios, pero Dios mismo nos hace semejantes a \u00c9l en su Hijo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cpor eso, como podemos ver en toda la Escritura, en la Alianza hay un primer momento de distancia, ya que el pacto entre Dios y el hombre sigue siendo siempre asim\u00e9trico: Dios es Dios y nosotros somos criaturas; pero, con la venida del Hijo en carne humana, la Alianza se abre a su fin \u00faltimo: en Jes\u00fas, Dios nos hace hijos y nos llama a ser semejantes a \u00c9l en nuestra fr\u00e1gil humanidad\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> a\u00f1adi\u00f3, <strong><em>\u201cla Constituci\u00f3n Dei Verbum nos recuerda tambi\u00e9n esto: Dios nos habla. Es importante captar la diferencia entre la palabra y la charla: esta \u00faltima se queda en la superficie y no realiza una comuni\u00f3n entre las personas, mientras que en las relaciones aut\u00e9nticas, la palabra no sirve solo para intercambiar informaci\u00f3n y noticias, sino para revelar qui\u00e9nes somos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, dijo, <strong><em>\u201cen esta perspectiva, la primera actitud que debemos cultivar es la escucha, para que la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y en nuestros corazones; al mismo tiempo, estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que \u00c9l ya sabe, sino para revelarnos a nosotros mismos. De ah\u00ed la necesidad de la oraci\u00f3n, en la que estamos llamados a vivir y cultivar la amistad con el Se\u00f1or\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201cnuestra experiencia nos dice que las amistades pueden terminar por alg\u00fan gesto rotundo de ruptura, o por una serie de descuidos cotidianos que desgastan la relaci\u00f3n hasta perderla. Si Jes\u00fas nos llama a ser amigos, intentemos no dejar sin escuchar esta llamada\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Catequesis. Los documentos del Concilio Vaticano II. Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum. 1. Dios habla a los hombres como a amigos<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos iniciado el ciclo de catequesis sobre el Concilio Vaticano II. Hoy comenzamos a profundizar en la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum sobre la Revelaci\u00f3n divina. Se trata de uno de los documentos m\u00e1s bellos e importantes del concilio y, para introducirnos en \u00e9l, nos puede ayudar recordar las palabras de Jes\u00fas: \u00abYa no os llamar\u00e9 siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or; pero os he llamado amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer\u00bb (Jn 15,15). Este es un punto fundamental de la fe cristiana, que la Dei Verbum nos recuerda: Jesucristo transforma radicalmente la relaci\u00f3n del hombre con Dios, que a partir de ahora ser\u00e1 una relaci\u00f3n de amistad. Por lo tanto, la \u00fanica condici\u00f3n de la nueva alianza es el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn, al comentar este pasaje del cuarto Evangelio, insiste en la perspectiva de la gracia, que sola puede hacernos amigos de Dios en su Hijo (Comentario al Evangelio de Juan, Homil\u00eda 86). De hecho, un antiguo lema dec\u00eda: \u00abAmicitia aut pares invenit, aut facit\u00bb, \u00abla amistad o nace entre iguales, o los hace tales\u00bb. Nosotros no somos iguales a Dios, pero Dios mismo nos hace semejantes a \u00c9l en su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, como podemos ver en toda la Escritura, en la Alianza hay un primer momento de distancia, ya que el pacto entre Dios y el hombre sigue siendo siempre asim\u00e9trico: Dios es Dios y nosotros somos criaturas; pero, con la venida del Hijo en carne humana, la Alianza se abre a su fin \u00faltimo: en Jes\u00fas, Dios nos hace hijos y nos llama a ser semejantes a \u00c9l en nuestra fr\u00e1gil humanidad. Nuestra semejanza con Dios, entonces, no se alcanza a trav\u00e9s de la transgresi\u00f3n y el pecado, como sugiere la serpiente a Eva (cf. Gn 3,5), sino en la relaci\u00f3n con el Hijo hecho hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas que hemos recordado \u2014\u00abos he llamado amigos\u00bb\u2014 se recogen precisamente en la Constituci\u00f3n Dei Verbum, que afirma: \u00ab Con esta Revelaci\u00f3n, en efecto, Dios invisible (cf. Col 1,15; 1 Tim 1,17), en su gran amor, habla a los hombres como a amigos (cf. Ex 33,11; Jn 15,14-15) y se entretiene con ellos (cf. Bar 3,38), para invitarlos y admitirlos a la comuni\u00f3n con \u00c9l\u00bb (n. 2). El Dios del G\u00e9nesis ya conversaba con los progenitores, dialogando con ellos (cf. Dei Verbum, 3); y cuando con el pecado se interrumpe este di\u00e1logo, el Creador no deja de buscar el encuentro con sus criaturas y de establecer cada vez una alianza con ellas. En la Revelaci\u00f3n cristiana, es decir, cuando Dios, para venir a buscarnos, se hace carne en su Hijo, el di\u00e1logo que se hab\u00eda interrumpido se restablece de manera definitiva: la Alianza es nueva y eterna, nada puede separarnos de su amor. La Revelaci\u00f3n de Dios, por lo tanto, tiene el car\u00e1cter dial\u00f3gico de la amistad y, como ocurre en la experiencia de la amistad humana, no soporta el mutismo, sino que se alimenta del intercambio de palabras verdaderas.<\/p>\n\n\n\n<p>La Constituci\u00f3n Dei Verbum nos recuerda tambi\u00e9n esto: Dios nos habla. Es importante captar la diferencia entre la palabra y la charla: esta \u00faltima se queda en la superficie y no realiza una comuni\u00f3n entre las personas, mientras que en las relaciones aut\u00e9nticas, la palabra no sirve solo para intercambiar informaci\u00f3n y noticias, sino para revelar qui\u00e9nes somos. La palabra posee una dimensi\u00f3n reveladora que crea una relaci\u00f3n con el otro. As\u00ed, al hablarnos, Dios se nos revela como Aliado que nos invita a la amistad con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta perspectiva, la primera actitud que debemos cultivar es la escucha, para que la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y en nuestros corazones; al mismo tiempo, estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que \u00c9l ya sabe, sino para revelarnos a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed la necesidad de la oraci\u00f3n, en la que estamos llamados a vivir y cultivar la amistad con el Se\u00f1or. Esto se realiza en primer lugar en la oraci\u00f3n lit\u00fargica y comunitaria, donde no somos nosotros quienes decidimos qu\u00e9 escuchar de la Palabra de Dios, sino que es \u00c9l mismo quien nos habla a trav\u00e9s de la Iglesia; adem\u00e1s, se realiza en la oraci\u00f3n personal, que tiene lugar en la interioridad del coraz\u00f3n y de la mente. En la jornada y en la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oraci\u00f3n, a la meditaci\u00f3n y a la reflexi\u00f3n. Solo cuando hablamos con Dios podemos tambi\u00e9n hablar de \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra experiencia nos dice que las amistades pueden terminar por alg\u00fan gesto rotundo de ruptura, o por una serie de descuidos cotidianos que desgastan la relaci\u00f3n hasta perderla. Si Jes\u00fas nos llama a ser amigos, intentemos no dejar sin escuchar esta llamada. Acog\u00e1mosla, cuidemos esta relaci\u00f3n y descubriremos que precisamente la amistad con Dios es nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>__________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Los animo a cultivar la amistad con el Se\u00f1or, que es fuente de gozo y salvaci\u00f3n, dedicando momentos serenos de oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n de la Palabra, para escucharlo y hablar con \u00c9l en el silencio y la intimidad del coraz\u00f3n. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Si Jes\u00fas nos llama a ser amigos, intentemos no dejar sin escuchar esta llamada, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en el Aula Pablo VI, Su Santidad Le\u00f3n XIV centr\u00f3 la catequesis en el tema \u00abLos documentos del Concilio Vaticano II. 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