{"id":247877,"date":"2026-01-21T09:32:00","date_gmt":"2026-01-21T12:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=247877"},"modified":"2026-01-21T09:32:01","modified_gmt":"2026-01-21T12:32:01","slug":"papa-leon-xiv-jesus-nos-revela-al-padre-involucrandonos-en-su-propia-relacion-con-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-jesus-nos-revela-al-padre-involucrandonos-en-su-propia-relacion-con-el\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Jes\u00fas nos revela al Padre involucr\u00e1ndonos en su propia relaci\u00f3n con \u00c9l"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Jes\u00fas nos revela al Padre involucr\u00e1ndonos en su propia relaci\u00f3n con \u00c9l<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General de hoy. Celebrada en el Aula Pablo VI, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> continuando con el ciclo de Catequesis, Documentos del Concilio Vaticano II; Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum; centr\u00f3 sus palabras en, Jesucristo, revelador del Padre,<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201chemos visto que Dios se revela en un di\u00e1logo de alianza, en el que se dirige a nosotros como a amigos. Se trata, pues, de un conocimiento relacional, que no solo comunica ideas, sino que comparte una historia y llama a la comuni\u00f3n en la reciprocidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, dijo, <strong><em>\u201cJes\u00fas nos revela al Padre involucr\u00e1ndonos en su propia relaci\u00f3n con \u00c9l. En el Hijo enviado por Dios Padre \u00ablos hombres [&#8230;] pueden presentarse al Padre en el Esp\u00edritu Santo y son hechos part\u00edcipes de la naturaleza divina\u00bb (ib\u00edd.). Llegamos, pues, al pleno conocimiento de Dios entrando en la relaci\u00f3n del Hijo con su Padre, en virtud de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el Pont\u00edfice nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cgracias a Jes\u00fas conocemos a Dios tal como \u00c9l nos conoce (cf. G\u00e1l 4,9; 1 Cor 13,13). En efecto, en Cristo, Dios se nos ha comunicado a s\u00ed mismo y, al mismo tiempo, nos ha manifestado nuestra verdadera identidad de hijos, creados a imagen del Verbo. Este \u00abVerbo eterno ilumina a todos los hombres\u00bb (DV, 4) revelando su verdad en la mirada del Padre: \u00abTu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar\u00e1\u00bb (Mt 6,4.6.8), dice Jes\u00fas; y a\u00f1ade que \u00abel Padre conoce nuestras necesidades\u00bb (cf. Mt 6,32)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Papa comparti\u00f3, <strong><em>\u201cpor \u00faltimo, Jesucristo es revelador del Padre con su propia humanidad. Precisamente porque es el Verbo encarnado que habita entre los hombres, Jes\u00fas nos revela a Dios con su verdadera e \u00edntegra humanidad: \u00abPor eso \u00e9l \u2014dice el Concilio\u2014, al verlo se ve al Padre (cf. Jn 14, 9), con toda su presencia y manifestaci\u00f3n, con sus palabras y obras, con sus signos y milagros, y sobre todo con su muerte y gloriosa resurrecci\u00f3n de entre los muertos, y finalmente con el env\u00edo del Esp\u00edritu de verdad, completa y realiza la revelaci\u00f3n\u00bb (DV, 4)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente dijo, <strong><em>\u201clo que nos salva y nos convoca no es solo la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, sino su propia persona: el Se\u00f1or que se encarna, nace, cura, ense\u00f1a, sufre, muere, resucita y permanece entre nosotros. Por eso, para honrar la grandeza de la Encarnaci\u00f3n, no basta con considerar a Jes\u00fas como el canal de transmisi\u00f3n de verdades intelectuales\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Catequesis. Documentos del Concilio Vaticano II. Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum. 2. Jesucristo, revelador del Padre<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/p>\n\n\n\n<p>Continuamos con la catequesis sobre la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum del Concilio Vaticano II, sobre la Revelaci\u00f3n divina. Hemos visto que Dios se revela en un di\u00e1logo de alianza, en el que se dirige a nosotros como a amigos. Se trata, pues, de un conocimiento relacional, que no solo comunica ideas, sino que comparte una historia y llama a la comuni\u00f3n en la reciprocidad. El cumplimiento de esta revelaci\u00f3n se realiza en un encuentro hist\u00f3rico y personal en el que Dios mismo se entrega a nosotros, haci\u00e9ndose presente, y nosotros nos descubrimos conocidos en nuestra verdad m\u00e1s profunda. Esto es lo que sucedi\u00f3 en Jesucristo. El Documento dice que la verdad \u00edntima tanto de Dios como de la salvaci\u00f3n del hombre nos resplandece en Cristo, que es a la vez mediador y plenitud de toda la revelaci\u00f3n (cf. DV, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas nos revela al Padre involucr\u00e1ndonos en su propia relaci\u00f3n con \u00c9l. En el Hijo enviado por Dios Padre \u00ablos hombres [&#8230;] pueden presentarse al Padre en el Esp\u00edritu Santo y son hechos part\u00edcipes de la naturaleza divina\u00bb (ib\u00edd.). Llegamos, pues, al pleno conocimiento de Dios entrando en la relaci\u00f3n del Hijo con su Padre, en virtud de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. As\u00ed lo atestigua, por ejemplo, el evangelista Lucas cuando nos cuenta la oraci\u00f3n de j\u00fabilo del Se\u00f1or: \u00abEn ese mismo momento, Jes\u00fas se regocij\u00f3 en el Esp\u00edritu Santo y dijo: \u201cTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, porque as\u00ed lo has decidido en tu benevolencia. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe qui\u00e9n es el Hijo sino el Padre, ni qui\u00e9n es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revel\u00e1rselo\u00bb (Lc 10, 21-22).<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a Jes\u00fas conocemos a Dios tal como \u00c9l nos conoce (cf. G\u00e1l 4,9; 1 Cor 13,13). En efecto, en Cristo, Dios se nos ha comunicado a s\u00ed mismo y, al mismo tiempo, nos ha manifestado nuestra verdadera identidad de hijos, creados a imagen del Verbo. Este \u00abVerbo eterno ilumina a todos los hombres\u00bb (DV, 4) revelando su verdad en la mirada del Padre: \u00abTu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar\u00e1\u00bb (Mt 6,4.6.8), dice Jes\u00fas; y a\u00f1ade que \u00abel Padre conoce nuestras necesidades\u00bb (cf. Mt 6,32). Jesucristo es el lugar en el que reconocemos la verdad de Dios Padre, al tiempo que nos descubrimos conocidos por \u00c9l como hijos en el Hijo, llamados al mismo destino de vida plena. San Pablo escribe: \u00abCuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo, [&#8230;] para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n como hijos. Y la prueba de que sois hijos es que Dios envi\u00f3 a nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo, que clama: \u201c\u00a1Abba! \u00a1Padre!\u201d\u00bb (Gal 4,4-6).<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, Jesucristo es revelador del Padre con su propia humanidad. Precisamente porque es el Verbo encarnado que habita entre los hombres, Jes\u00fas nos revela a Dios con su verdadera e \u00edntegra humanidad: \u00abPor eso \u00e9l \u2014dice el Concilio\u2014, al verlo se ve al Padre (cf. Jn 14, 9), con toda su presencia y manifestaci\u00f3n, con sus palabras y obras, con sus signos y milagros, y sobre todo con su muerte y gloriosa resurrecci\u00f3n de entre los muertos, y finalmente con el env\u00edo del Esp\u00edritu de verdad, completa y realiza la revelaci\u00f3n\u00bb (DV, 4). Para conocer a Dios en Cristo debemos acoger su humanidad integral: la verdad de Dios no se revela plenamente cuando se le quita algo a lo humano, as\u00ed como la integridad de la humanidad de Jes\u00fas no disminuye la plenitud del don divino. Es la humanidad integral de Jes\u00fas la que nos revela la verdad del Padre (cf. Jn 1,18).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que nos salva y nos convoca no es solo la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, sino su propia persona: el Se\u00f1or que se encarna, nace, cura, ense\u00f1a, sufre, muere, resucita y permanece entre nosotros. Por eso, para honrar la grandeza de la Encarnaci\u00f3n, no basta con considerar a Jes\u00fas como el canal de transmisi\u00f3n de verdades intelectuales. Si Jes\u00fas tiene un cuerpo real, la comunicaci\u00f3n de la verdad de Dios se realiza en ese cuerpo, con su manera propia de percibir y sentir la realidad, con su manera de habitar el mundo y de atravesarlo. Jes\u00fas mismo nos invita a compartir su mirada sobre la realidad: \u00abMirad las aves del cielo \u2014dice\u2014: no siembran ni cosechan, ni recogen en graneros; y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotros m\u00e1s que ellos?\u00bb (Mt 6, 26).<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, siguiendo hasta el final el camino de Jes\u00fas, llegamos a la certeza de que nada podr\u00e1 separarnos del amor de Dios: \u00abSi Dios est\u00e1 con nosotros \u2014escribe San Pablo\u2014, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros? \u00c9l, que no escatim\u00f3 ni a su propio Hijo, [\u2026] \u00bfno nos dar\u00e1 tambi\u00e9n todo lo dem\u00e1s junto con \u00c9l?\u00bb (Rom 8, 31-32). Gracias a Jes\u00fas, el cristiano conoce a Dios Padre y se abandona con confianza a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>__________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Esp\u00edritu Santo que nos ilumine para seguir conociendo a Jes\u00fas, revelador del Padre, por medio de la lectura orante del Evangelio. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Al saludar a los peregrinos italianos presentes, dirijo un pensamiento especial a la delegaci\u00f3n del Policl\u00ednico Militar \u00abCelio\u00bb de Roma, a los grupos parroquiales de Lomagna, Civitavecchia, Ruvo di Puglia, Pisticci Scalo y Messina.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi saludo se extiende tambi\u00e9n a los j\u00f3venes, a los enfermos y a los reci\u00e9n casados. Nos encontramos en la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad de los Cristianos, que este a\u00f1o tiene como tema \u00abUn solo cuerpo, un solo esp\u00edritu, como una sola es la esperanza a la que Dios os ha llamado\u00bb (Efesios 4,4). Pidamos al Se\u00f1or que derrame el don de su Esp\u00edritu sobre todas las Iglesias esparcidas por el mundo para que, a trav\u00e9s de \u00e9l, los cristianos superen las divisiones y forjen s\u00f3lidos lazos de unidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1A todos mi bendici\u00f3n!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Jes\u00fas nos revela al Padre involucr\u00e1ndonos en su propia relaci\u00f3n con \u00c9l, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General de hoy. Celebrada en el Aula Pablo VI, Su Santidad Le\u00f3n XIV continuando con el ciclo de Catequesis, Documentos del Concilio Vaticano II; Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":247878,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[66],"tags":[124,740,18,58],"class_list":["post-247877","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obispado-castrense-de-argentina","tag-audiencia-general-del-papa","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=247877"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247877\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":247879,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/247877\/revisions\/247879"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/247878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=247877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=247877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=247877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}