{"id":248156,"date":"2026-03-11T10:42:27","date_gmt":"2026-03-11T13:42:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248156"},"modified":"2026-03-11T10:42:27","modified_gmt":"2026-03-11T13:42:27","slug":"papa-leon-xiv-la-iglesia-es-una-pero-incluye-a-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-iglesia-es-una-pero-incluye-a-todos\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La Iglesia es una, pero incluye a todos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La Iglesia es una, pero incluye a todos<\/strong>, as\u00ed lo afirm\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong>, al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> retomando el ciclo de catequesis sobre \u00abLos documentos del Concilio Vaticano II\u00bb, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium. La Iglesia, pueblo de Dios (Lectura: Jer 31,33).<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201ccontinuando en la reflexi\u00f3n sobre la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica&nbsp;Lumen gentium&nbsp;(LG) hoy nos detenemos en el segundo cap\u00edtulo, dedicado al Pueblo de Dios. Dios, que cre\u00f3 el mundo y la humanidad y que desea salvar a todos los hombres, lleva a cabo su obra de salvaci\u00f3n en la historia eligiendo un pueblo concreto y habitando en \u00e9l\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cel&nbsp;Concilio&nbsp;afirma que \u00abtodo esto sucedi\u00f3 como preparaci\u00f3n y figura de la alianza nueva y perfecta que hab\u00eda de pactarse en Cristo y de la revelaci\u00f3n completa que hab\u00eda de hacerse por el mismo Verbo de Dios hecho carne\u00bb (LG, 9). Es, de hecho, Cristo el que, en el don de su Cuerpo de su Sangre re\u00fane en s\u00ed mismo y de manera definitiva a este pueblo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo,<strong><em> \u201csu principio unificador no es una lengua, una cultura, una etnia, sino la fe en Cristo: la Iglesia es, por lo tanto, \u2013 seg\u00fan una espl\u00e9ndida expresi\u00f3n del&nbsp;Concilio&nbsp;\u2013 \u00abuna congregaci\u00f3n de quienes, creyendo, ven en Jes\u00fas al autor de la salvaci\u00f3n y el principio de la unidad y de la paz\u00bb (&nbsp;LG, 9).&nbsp; Se trata de un pueblo mesi\u00e1nico, precisamente porque tiene como cabeza a Cristo, el Mes\u00edas. Quienes forman parte de \u00e9l no presumen de m\u00e9ritos ni t\u00edtulos, sino solo del don de ser, en Cristo o por medio de \u00c9l, hijas e hijos de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, <strong>Le\u00f3n XIV<\/strong> nos compart\u00eda, <strong><em>\u201cunificada en Cristo, Se\u00f1or y Salvador de todos los hombres y las mujeres, la Iglesia no puede nunca estar replegada en s\u00ed misma, sino que est\u00e1 abierta a todos y es para todos. Si pertenecen a ella los creyentes en Cristo, el Concilio nos recuerda que \u00abtodos los hombres est\u00e1n llamados a formar parte del nuevo Pueblo de Dios. &nbsp;(\u2026), la Iglesia es una, pero incluye a todos. As\u00ed la ha descrito un gran te\u00f3logo: \u00abArca \u00fanica de la Salvaci\u00f3n, debe acoger en su amplia nave todas las diversidades humanas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ces un gran signo de esperanza \u2014 sobre todo en nuestros d\u00edas, atravesados por tantos conflictos y guerras \u2014 saber que la Iglesia es un pueblo en el que conviven, en la fuerza de la fe, mujeres y hombres de distinta nacionalidad, lengua o cultura: es un signo puesto en el coraz\u00f3n mismo de la humanidad, llamada y profec\u00eda de esa unidad y de esa paz a la que Dios Padre llama a todos sus hijos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis &#8211; Los Documentos del&nbsp;Concilio Vaticano II&nbsp;&#8211; II.&nbsp;Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica&nbsp;<em>Lumen gentium<\/em>.&nbsp;<em>2. La Iglesia pueblo de Dios<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><br>Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas y bienvenidos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando en la reflexi\u00f3n sobre la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica&nbsp;<em>Lumen gentium<\/em>&nbsp;(<em>LG<\/em>) hoy nos detenemos en el segundo cap\u00edtulo, dedicado al Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios, que cre\u00f3 el mundo y la humanidad y que desea salvar a todos los hombres, lleva a cabo su obra de salvaci\u00f3n en la historia eligiendo un pueblo concreto y habitando en \u00e9l. Por eso, \u00c9l llama a Abraham y le promete una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena del mar (cf.&nbsp;<em>Gen<\/em>&nbsp;22,17-18). Con los hijos de Abraham, despu\u00e9s de haberlos liberado de la condici\u00f3n de esclavitud, Dios establece una alianza, los acompa\u00f1a, los cuida y los recoge cada vez que se pierden. Por ello, la identidad de este pueblo viene dada por la acci\u00f3n de Dios y por la fe en \u00c9l. Est\u00e1 llamado a convertirse en luz para las dem\u00e1s naciones, como un faro que atraer\u00e1 a todos los pueblos, a toda la humanidad (cf.&nbsp;<em>Is<\/em>&nbsp;2,1-5).<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;Concilio&nbsp;afirma que \u00abtodo esto sucedi\u00f3 como preparaci\u00f3n y figura de la alianza nueva y perfecta que hab\u00eda de pactarse en Cristo y de la revelaci\u00f3n completa que hab\u00eda de hacerse por el mismo Verbo de Dios hecho carne\u00bb (<em>LG<\/em>, 9). Es, de hecho, Cristo el que, en el don de su Cuerpo de su Sangre re\u00fane en s\u00ed mismo y de manera definitiva a este pueblo. Este est\u00e1 compuesto ya por personas procedentes de cualquier naci\u00f3n; est\u00e1 unificado por la fe en \u00c9l, por la adhesi\u00f3n a \u00c9l, por vivir su misma vida animados por el Esp\u00edritu del Resucitado. Esta es la Iglesia: el pueblo de Dios que toma su propia existencia del cuerpo de Cristo&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/audiences\/2026\/documents\/20260311-udienza-generale.html#_ftn1\">[1]<\/a>&nbsp;y que es \u00e9l mismo el cuerpo de Cristo;&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/audiences\/2026\/documents\/20260311-udienza-generale.html#_ftn2\">[2]<\/a>&nbsp;no un pueblo como los dem\u00e1s, sino el pueblo de Dios, convocado por \u00c9l y hecho de mujeres y hombres procedentes de todos los pueblos de la Tierra. Su principio unificador no es una lengua, una cultura, una etnia, sino la fe en Cristo: la Iglesia es, por lo tanto, \u2013 seg\u00fan una espl\u00e9ndida expresi\u00f3n del&nbsp;Concilio&nbsp;\u2013 \u00abuna congregaci\u00f3n de quienes, creyendo, ven en Jes\u00fas al autor de la salvaci\u00f3n y el principio de la unidad y de la paz\u00bb (&nbsp;<em>LG<\/em>, 9).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un pueblo mesi\u00e1nico, precisamente porque tiene como cabeza a Cristo, el Mes\u00edas. Quienes forman parte de \u00e9l no presumen de m\u00e9ritos ni t\u00edtulos, sino solo del don de ser, en Cristo o por medio de \u00c9l, hijas e hijos de Dios. Antes de cualquier tarea o funci\u00f3n, por lo tanto, lo que cuenta realmente en la Iglesia es estar injertados en Cristo, ser por gracia hijos de Dios. Este es tambi\u00e9n el \u00fanico t\u00edtulo honor\u00edfico que deber\u00edamos buscar como cristianos. Estamos en la Iglesia para recibir incesantemente la vida del Padre y para vivir como sus hijos y hermanos entre nosotros. En consecuencia, la ley que anima las relaciones en la Iglesia es el amor, as\u00ed como lo recibimos y lo experimentamos en Jes\u00fas; y su meta es el Reino de Dios, hacia el cual camina junto a toda la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Unificada en Cristo, Se\u00f1or y Salvador de todos los hombres y las mujeres, la Iglesia no puede nunca estar replegada en s\u00ed misma, sino que est\u00e1 abierta a todos y es para todos. Si pertenecen a ella los creyentes en Cristo, el Concilio nos recuerda que \u00abtodos los hombres est\u00e1n llamados a formar parte del nuevo Pueblo de Dios. Por lo cual, este pueblo, sin dejar de ser uno y \u00fanico, debe extenderse a todo el mundo y en todos los tiempos, para as\u00ed cumplir el designio de la voluntad de Dios, quien en un principio cre\u00f3 una sola naturaleza humana, y a sus hijos, que estaban dispersos\u00bb (<em>LG<\/em>, 13).<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso quienes no han recibido todav\u00eda el Evangelio est\u00e1n, de alguna manera, orientados al pueblo de Dios y la Iglesia, cooperando a la misi\u00f3n de Cristo, est\u00e1 llamada a difundir el Evangelio en todas partes y a todos (cf.&nbsp;<em>LG<\/em>, 17), para que cada uno pueda entrar en contacto con Cristo. Esto significa que en la Iglesia hay y debe haber sitio para todos, y que cada cristiano est\u00e1 llamado a anunciar el Evangelio y a dar testimonio en todos los ambientes en los que vive y obra. As\u00ed es como este pueblo muestra su catolicidad, acogiendo las riquezas y los recursos de las diversas culturas y, al mismo tiempo, ofreci\u00e9ndoles la novedad del Evangelio para purificarlas y elevarlas (cf.&nbsp;<em>LG<\/em>, 13).<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la Iglesia es una, pero incluye a todos. As\u00ed la ha descrito un gran te\u00f3logo: \u00abArca \u00fanica de la Salvaci\u00f3n, debe acoger en su amplia nave todas las diversidades humanas. \u00danica sala del Banquete, los manjares que distribuye proceden de toda la creaci\u00f3n. Vestimenta sin costuras de Cristo, es tambi\u00e9n \u2014 y es lo mismo \u2014 la vestimenta de Jos\u00e9, de muchos colores\u00bb.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/audiences\/2026\/documents\/20260311-udienza-generale.html#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Es un gran signo de esperanza \u2014 sobre todo en nuestros d\u00edas, atravesados por tantos conflictos y guerras \u2014 saber que la Iglesia es un pueblo en el que conviven, en la fuerza de la fe, mujeres y hombres de distinta nacionalidad, lengua o cultura: es un signo puesto en el coraz\u00f3n mismo de la humanidad, llamada y profec\u00eda de esa unidad y de esa paz a la que Dios Padre llama a todos sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/audiences\/2026\/documents\/20260311-udienza-generale.html#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;Cf. J. Ratzinger,&nbsp;<em>Il nuovo popolo di Dio<\/em>, Brescia 1992, 97.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/audiences\/2026\/documents\/20260311-udienza-generale.html#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;Cf. Y. M.-J. Congar,&nbsp;<em>Un popolo messianico<\/em>, Brescia 1976, 75.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/audiences\/2026\/documents\/20260311-udienza-generale.html#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;Cf. H. de Lubac,&nbsp;<em>Cattolicismo. <\/em><em>Aspetti sociali del dogma<\/em>, Mil\u00e1n 1992, 222.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La Iglesia es una, pero incluye a todos, as\u00ed lo afirm\u00f3 el Santo Padre, al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en Plaza San Pedro, Su Santidad Le\u00f3n XIV retomando el ciclo de catequesis sobre \u00abLos documentos del Concilio Vaticano II\u00bb, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":248157,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,740,18,58],"class_list":["post-248156","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248156"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248156\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":248158,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248156\/revisions\/248158"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/248157"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}