{"id":248421,"date":"2026-04-02T14:53:22","date_gmt":"2026-04-02T17:53:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248421"},"modified":"2026-04-02T14:53:23","modified_gmt":"2026-04-02T17:53:23","slug":"papa-leon-xiv-con-su-gesto-jesus-no-solo-purifica-de-las-idolatrias-y-blasfemias-que-han-mancillado-la-imagen-que-nos-hemos-hecho-de-dios-sino-que-purifica-tambien-nuestra-imagen-del-hombre-que-se","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-con-su-gesto-jesus-no-solo-purifica-de-las-idolatrias-y-blasfemias-que-han-mancillado-la-imagen-que-nos-hemos-hecho-de-dios-sino-que-purifica-tambien-nuestra-imagen-del-hombre-que-se\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Con su gesto Jes\u00fas no s\u00f3lo purifica de las idolatr\u00edas y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica tambi\u00e9n nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Con su gesto Jes\u00fas no s\u00f3lo purifica de las idolatr\u00edas y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica tambi\u00e9n nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n del Jueves Santo. Celebrada en la Bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> lav\u00f3 los pies de 12 Sacerdotes de la Di\u00f3cesis de Roma.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda en la Homil\u00eda, <strong><em>\u201cla solemne liturgia de esta tarde nos introduce en el Triduo Santo de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Cruzamos este umbral no como espectadores, ni por inercia, sino involucrados de manera especial por el mismo Jes\u00fas; como invitados a la Cena en la que el pan y el vino se convierten para nosotros en Sacramento de salvaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cdurante esta \u00faltima Cena, \u00c9l lava los pies a sus ap\u00f3stoles, diciendo: \u00abLes he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes\u00bb (Jn&nbsp;13,15). El gesto del Se\u00f1or forma una sola cosa con la mesa a la que nos ha invitado\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el Pont\u00edfice, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cjunto con la muda sorpresa de sus disc\u00edpulos, incluso el orgullo humano nos hace abrir los ojos a lo que est\u00e1 sucediendo. Al igual que Pedro, que al principio se resiste a la iniciativa de Jes\u00fas, tambi\u00e9n nosotros debemos \u00abaprender continuamente que la grandeza de Dios es diversa de nuestra idea de grandeza; [\u2026] porque sistem\u00e1ticamente deseamos un Dios de \u00e9xito y no de pasi\u00f3n\u00bb (Homil\u00eda de la Misa in Coena Domini, 20 marzo 2008).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Con su gesto Jes\u00fas no s\u00f3lo purifica de las idolatr\u00edas y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica tambi\u00e9n nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a \u00e9l, que se considera grande cuando es temido. Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nos da, en cambio, un ejemplo de entrega, de servicio y de amor\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, dijo el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201cal renovar los gestos y las palabras del Se\u00f1or, esta misma tarde recordamos la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y del Orden sagrado. El v\u00ednculo intr\u00ednseco entre los dos sacramentos representa la entrega perfecta de Jes\u00fas, Sumo Sacerdote y Eucarist\u00eda viva por los siglos. En el pan y el vino consagrados se encuentra, en efecto, el \u00absacramento de piedad, signo de unidad, v\u00ednculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera\u00bb (Conc. Vat. II, Const. dogm.&nbsp;Sacrosanctum Concilium, 47).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Jueves Santo es, por tanto, un d\u00eda de ardiente gratitud y de aut\u00e9ntica fraternidad. Que la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica de esta noche, en cada parroquia y comunidad, sea un momento para contemplar el gesto de Jes\u00fas, arrodill\u00e1ndonos como \u00c9l lo hizo, y pidiendo la fuerza para imitarlo en el servicio con el mismo amor\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La solemne liturgia de esta tarde nos introduce en el Triduo Santo de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Cruzamos este umbral no como espectadores, ni por inercia, sino involucrados de manera especial por el mismo Jes\u00fas; como invitados a la Cena en la que el pan y el vino se convierten para nosotros en Sacramento de salvaci\u00f3n. Participamos, en efecto, en un banquete durante el cual Cristo, \u00abque hab\u00eda amado a los suyos que quedaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el fin\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;13,1). Su amor se convierte en gesto y alimento para todos, revelando la justicia de Dios. En el mundo, precisamente all\u00ed donde prevalece el mal, Jes\u00fas ama definitivamente, para siempre, con todo su ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esta \u00faltima Cena, \u00c9l lava los pies a sus ap\u00f3stoles, diciendo: \u00abLes he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes\u00bb (<em>Jn&nbsp;<\/em>13,15). El gesto del Se\u00f1or forma una sola cosa con la mesa a la que nos ha invitado. Es un&nbsp;<em>ejemplo&nbsp;<\/em>del<em>&nbsp;sacramento<\/em>; a la vez que confirma su sentido, nos conf\u00eda una tarea que queremos asumir como alimento para nuestra vida. El evangelista Juan elige la palabra griega&nbsp;<em>up\u00f3deigma<\/em>&nbsp;para relatar el acontecimiento del que fue testigo; significa \u201clo que se muestra ante los propios ojos\u201d. Lo que el Se\u00f1or nos muestra, tomando el agua, la palangana y el delantal, es mucho m\u00e1s que un modelo moral. De hecho, nos entrega su propia forma de vida; lavar los pies es un gesto que resume la revelaci\u00f3n de Dios, un signo ejemplar del Verbo hecho carne, su memoria inconfundible. Al asumir la condici\u00f3n de siervo, el Hijo revela la gloria del Padre, desmontando los criterios mundanos que ensucian nuestra conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con la muda sorpresa de sus disc\u00edpulos, incluso el orgullo humano nos hace abrir los ojos a lo que est\u00e1 sucediendo. Al igual que Pedro, que al principio se resiste a la iniciativa de Jes\u00fas, tambi\u00e9n nosotros debemos \u00abaprender continuamente que la grandeza de Dios es diversa de nuestra idea de grandeza; [\u2026] porque sistem\u00e1ticamente deseamos un Dios de \u00e9xito y no de pasi\u00f3n\u00bb (<em>Homil\u00eda de la Misa in Coena Domini<\/em>, 20 marzo 2008). Estas palabras del Papa Benedicto XVI reconocen con lucidez que siempre estamos tentados a buscar un Dios que \u201cnos sirva\u201d, que nos haga ganar, que sea \u00fatil como el dinero y el poder. En cambio, no comprendemos que Dios, en efecto, nos&nbsp;<em>sirve<\/em>, s\u00ed, pero con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies: he aqu\u00ed la omnipotencia de Dios. As\u00ed se cumple la voluntad de dedicar la vida a quien, sin este don, no puede existir. El Se\u00f1or se arrodilla para lavar al hombre, por amor a \u00e9l. Y el don divino nos transforma.<\/p>\n\n\n\n<p>Con su gesto Jes\u00fas no s\u00f3lo purifica de las idolatr\u00edas y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica tambi\u00e9n nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a \u00e9l, que se considera grande cuando es temido. Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nos da, en cambio, un ejemplo de entrega, de servicio y de amor. Necesitamos su ejemplo para aprender a amar, no porque seamos incapaces de ello, sino precisamente para educarnos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s en el verdadero amor. Aprender a actuar como Jes\u00fas, Signo que Dios imprime en la historia del mundo, es la tarea de toda una vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l es el criterio aut\u00e9ntico, el \u00abMaestro y Se\u00f1or\u00bb (<em>Jn&nbsp;<\/em>13,13) que despoja de todas sus m\u00e1scaras tanto a lo divino como a lo humano. No ofrece su ejemplo cuando todos est\u00e1n felices y lo aprecian, sino en la noche en que fue traicionado, en la oscuridad de la incomprensi\u00f3n y la violencia, para que quede bien claro que el Se\u00f1or no nos ama porque seamos buenos y puros; nos ama, y por eso nos perdona y nos purifica. El Se\u00f1or no nos ama si nos dejamos lavar por su misericordia; nos ama, y por eso nos lava, para que podamos corresponder a su amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprendamos de Jes\u00fas este servicio rec\u00edproco. De hecho, \u00c9l no nos pide que se lo devolvamos, sino que lo compartamos entre nosotros: \u00abUstedes tambi\u00e9n deben lavarse los pies unos a otros\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;13,14). As\u00ed lo comentaba el Papa Francisco: \u00abEs un deber que viene del coraz\u00f3n: lo amo. Amo esto y amo hacerlo porque el Se\u00f1or as\u00ed me lo ha ense\u00f1ado\u00bb (<em>Homil\u00eda de la Misa in Coena Domini<\/em>, 28 marzo 2013). \u00c9l no hablaba de un imperativo abstracto, ni de una orden formal y vac\u00eda, sino que expresaba su fervor obediente por la caridad de Cristo, fuente y ejemplo de nuestra caridad. El ejemplo dado por Jes\u00fas, en efecto, no puede ser imitado por conveniencia, de mala gana o con hipocres\u00eda, sino s\u00f3lo por amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Dejarnos servir por el Se\u00f1or es, por tanto, condici\u00f3n para servir como \u00c9l lo hizo. \u00abSi yo no te lavo\u00bb, le dijo Jes\u00fas a Pedro, \u00abno podr\u00e1s compartir mi suerte\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;13,8); si no me acoges como siervo, no puedes creer en m\u00ed ni seguirme como Se\u00f1or. Al lavar nuestra carne, Jes\u00fas purifica nuestra alma. En \u00c9l, Dios ha dado ejemplo no de c\u00f3mo se domina, sino de c\u00f3mo se libera; de c\u00f3mo se da la vida, no de c\u00f3mo se destruye.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, ante una humanidad abatida por tantos ejemplos de brutalidad, postr\u00e9monos tambi\u00e9n nosotros como hermanos y hermanas de los oprimidos. As\u00ed es como queremos seguir el ejemplo del Se\u00f1or, haciendo realidad lo que hemos escuchado en el libro del \u00c9xodo: \u00abEste ser\u00e1 para ustedes un d\u00eda memorable\u00bb (<em>Ex<\/em>&nbsp;12,14). S\u00ed, toda la historia b\u00edblica converge en Jes\u00fas, el verdadero Cordero pascual. A trav\u00e9s de \u00c9l, las figuras antiguas encuentran su pleno significado, porque Cristo, el Salvador, celebra la Pascua de la humanidad, abriendo para todos el paso del pecado al perd\u00f3n, de la muerte a la vida eterna: \u00abEsto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria m\u00eda\u00bb (<em>1 Co<\/em>&nbsp;11,24).<\/p>\n\n\n\n<p>Al renovar los gestos y las palabras del Se\u00f1or, esta misma tarde recordamos la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y del Orden sagrado. El v\u00ednculo intr\u00ednseco entre los dos sacramentos representa la entrega perfecta de Jes\u00fas, Sumo Sacerdote y Eucarist\u00eda viva por los siglos. En el pan y el vino consagrados se encuentra, en efecto, el \u00absacramento de piedad, signo de unidad, v\u00ednculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera\u00bb (Conc. Vat. II, Const. dogm.&nbsp;<em>Sacrosanctum Concilium<\/em>, 47). En los obispos y en los presb\u00edteros, constituidos \u00absacerdotes del Nuevo Testamento\u00bb seg\u00fan el mandato del Se\u00f1or (Conc. de Trento,&nbsp;<em>De Missae Sacrificio<\/em>, 1), reside el signo de su caridad hacia todo el Pueblo de Dios, al que estamos llamados a servir, amados hermanos, con todo nuestro ser.<\/p>\n\n\n\n<p>El Jueves Santo es, por tanto, un d\u00eda de ardiente gratitud y de aut\u00e9ntica fraternidad. Que la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica de esta noche, en cada parroquia y comunidad, sea un momento para contemplar el gesto de Jes\u00fas, arrodill\u00e1ndonos como \u00c9l lo hizo, y pidiendo la fuerza para imitarlo en el servicio con el mismo amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Con su gesto Jes\u00fas no s\u00f3lo purifica de las idolatr\u00edas y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purifica tambi\u00e9n nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la celebraci\u00f3n del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":248422,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[425,18,58],"class_list":["post-248421","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-jueves-santo","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248421"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248421\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":248423,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248421\/revisions\/248423"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/248422"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}