{"id":248498,"date":"2026-04-05T09:57:18","date_gmt":"2026-04-05T12:57:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248498"},"modified":"2026-04-05T09:57:18","modified_gmt":"2026-04-05T12:57:18","slug":"papa-leon-xiv-la-paz-que-jesus-nos-entrega-no-es-aquella-que-se-limita-a-silenciar-las-armas-sino-la-que-toca-y-transforma-el-corazon-de-cada-uno-de-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-paz-que-jesus-nos-entrega-no-es-aquella-que-se-limita-a-silenciar-las-armas-sino-la-que-toca-y-transforma-el-corazon-de-cada-uno-de-nosotros\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La paz que Jes\u00fas nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La paz que Jes\u00fas nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje antes de conferir la Bendici\u00f3n Urbi et Orbi. Antes del mediod\u00eda de hoy, luego de presidir la Santa Misa del Domingo de Pascua, de Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> desde el Balc\u00f3n Central de la Bas\u00edlica de San Pedro comparti\u00f3 su mensaje Pascual para la Ciudad y el Mundo, adem\u00e1s, el Papa hizo un llamado a la \u00abconversi\u00f3n\u00bb a la paz, invit\u00e1ndonos a participar en un momento de oraci\u00f3n en la Bas\u00edlica Vaticana el pr\u00f3ximo s\u00e1bado 11 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cdesde hace siglos, la Iglesia canta con j\u00fabilo el acontecimiento que es el origen y el fundamento de su fe: \u00abMuerto el que es la vida, triunfante se levanta. \u00a1Resucit\u00f3 de veras mi amor y mi esperanza! Rey vencedor, api\u00e1date de la miseria humana\u00bb (Secuencia de Pascua)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cpero, \u00bfc\u00f3mo&nbsp;venci\u00f3 Jes\u00fas? \u00bfCu\u00e1l es la fuerza con la que derrot\u00f3 de una vez por todas al antiguo Adversario, al Pr\u00edncipe de este mundo (cf.&nbsp;Jn&nbsp;12,31)? \u00bfCu\u00e1l es el poder con el que resucit\u00f3 de entre los muertos, sin volver a la vida anterior, sino entrando en la vida eterna y abriendo as\u00ed, en su propia carne, el paso de este mundo al Padre? Esta fuerza, este poder, es Dios mismo, Amor que crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime. &nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cristo, nuestro \u00abRey vencedor\u00bb, combati\u00f3 y gan\u00f3 su batalla mediante la entrega confiada a la voluntad del Padre, a su plan de salvaci\u00f3n (cf.&nbsp;Mt&nbsp;26,42). De este modo recorri\u00f3 hasta el final el camino del di\u00e1logo, no s\u00f3lo con las palabras, sino con los hechos<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cla fuerza con la que Cristo resucit\u00f3 no es violenta. Es semejante a la de un grano de trigo que, al marchitarse en la tierra, crece, se abre paso entre los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada. Hermanos y hermanas, esta es la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad, porque genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones. No busca el inter\u00e9s particular, sino el bien com\u00fan; (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cla cruz de Cristo nos recuerda siempre el sufrimiento y el dolor que rodean a la muerte, as\u00ed como la angustia que esta conlleva. Todos tenemos miedo a la muerte y, por miedo, volteamos hacia otro lado, preferimos no mirar. \u00a1No podemos seguir siendo indiferentes! \u00a1No podemos resignarnos al mal! San Agust\u00edn ense\u00f1a: \u00abSi el morir te causa espanto, ama la resurrecci\u00f3n\u00bb (Serm\u00f3n&nbsp;124,4)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, dijo, <strong><em>\u201cla paz que Jes\u00fas nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros. \u00a1Convirt\u00e1monos a esa paz de Cristo! \u00a1Hagamos o\u00edr el grito de paz que brota del coraz\u00f3n! Por eso, invito a todos a unirnos en la vigilia de oraci\u00f3n por la paz que celebraremos aqu\u00ed, en la Bas\u00edlica de San Pedro el pr\u00f3ximo s\u00e1bado 11 de abril\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermanos y hermanas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cristo ha resucitado! \u00a1Felices pascuas!<\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace siglos, la Iglesia canta con j\u00fabilo el acontecimiento que es el origen y el fundamento de su fe: \u00abMuerto el que es la vida, triunfante se levanta. \u00a1Resucit\u00f3 de veras mi amor y mi esperanza! Rey vencedor, api\u00e1date de la miseria humana\u00bb (<em>Secuencia de Pascua<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>La Pascua es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio. Una victoria que ha tenido un precio alt\u00edsimo: Cristo, el Hijo del Dios vivo (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;16,16), tuvo que morir, y morir en una cruz, tras sufrir una condena injusta, ser escarnecido y torturado, y haber derramado toda su sangre. Como verdadero Cordero inmolado, tom\u00f3 sobre s\u00ed el pecado del mundo (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;1,29;&nbsp;<em>1 P<\/em>&nbsp;1,18-19) y as\u00ed nos liber\u00f3 a todos, y con nosotros tambi\u00e9n a toda la creaci\u00f3n, del dominio del mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bf<em>c\u00f3mo<\/em>&nbsp;venci\u00f3 Jes\u00fas? \u00bfCu\u00e1l es la fuerza con la que derrot\u00f3 de una vez por todas al antiguo Adversario, al Pr\u00edncipe de este mundo (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;12,31)? \u00bfCu\u00e1l es el poder con el que resucit\u00f3 de entre los muertos, sin volver a la vida anterior, sino entrando en la vida eterna y abriendo as\u00ed, en su propia carne, el paso de este mundo al Padre?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fuerza, este poder, es Dios mismo, Amor que crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo, nuestro \u00abRey vencedor\u00bb, combati\u00f3 y gan\u00f3 su batalla mediante la entrega confiada a la voluntad del Padre, a su plan de salvaci\u00f3n (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;26,42). De este modo recorri\u00f3 hasta el final el camino del di\u00e1logo, no s\u00f3lo con las palabras, sino con los hechos: para encontrarnos a nosotros, los perdidos, se hizo carne; para liberarnos a nosotros, los esclavos, se hizo esclavo; para darnos vida a nosotros, los mortales, se dej\u00f3 morir a manos de sus verdugos en la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza con la que Cristo resucit\u00f3 no es violenta. Es semejante a la de un grano de trigo que, al marchitarse en la tierra, crece, se abre paso entre los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada. Es a\u00fan m\u00e1s parecida a la de un coraz\u00f3n humano que, lastimado por una ofensa, rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, esta es la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad, porque genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones. No busca el inter\u00e9s particular, sino el bien com\u00fan; no pretende imponer su propio plan, sino contribuir a dise\u00f1arlo y a ponerlo en pr\u00e1ctica junto con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, la resurrecci\u00f3n de Cristo es el comienzo de la nueva humanidad, es la entrada a la verdadera tierra prometida, donde reinan la justicia, la libertad y la paz, donde todos se reconocen como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre que es Amor, Vida y Luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, el Se\u00f1or, con su resurrecci\u00f3n nos enfrenta con mayor intensidad a\u00fan al drama de nuestra libertad. Frente al sepulcro vac\u00edo podemos llenarnos de esperanza y asombro, como los disc\u00edpulos, o de miedo, como los guardias y los fariseos, obligados a recurrir a la mentira y al enga\u00f1o para no reconocer que aquel que hab\u00eda sido condenado verdaderamente ha resucitado (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;28,11-15).<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz de la Pascua, \u00a1dej\u00e9monos sorprender por Cristo! \u00a1Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme el coraz\u00f3n! \u00a1Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! \u00a1Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el di\u00e1logo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y divisi\u00f3n que siembran los conflictos. Indiferentes ante las consecuencias econ\u00f3micas y sociales que estos desencadenan y que, sin embargo, todos percibimos. Existe una \u201cglobalizaci\u00f3n de la indiferencia\u201d cada vez m\u00e1s marcada, por retomar una expresi\u00f3n muy querida por el Papa Francisco, quien hace justo un a\u00f1o, desde esta logia, dirigi\u00f3 al mundo sus \u00faltimas palabras, record\u00e1ndonos: \u00abCu\u00e1nta voluntad de muerte vemos cada d\u00eda en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo\u00bb (<em>Mensaje Urbi et Orbi<\/em>, 20 abril 2025).<\/p>\n\n\n\n<p>La cruz de Cristo nos recuerda siempre el sufrimiento y el dolor que rodean a la muerte, as\u00ed como la angustia que esta conlleva. Todos tenemos miedo a la muerte y, por miedo, volteamos hacia otro lado, preferimos no mirar. \u00a1No podemos seguir siendo indiferentes! \u00a1No podemos resignarnos al mal! San Agust\u00edn ense\u00f1a: \u00abSi el morir te causa espanto, ama la resurrecci\u00f3n\u00bb (<em>Serm\u00f3n<\/em>&nbsp;124,4). Amemos tambi\u00e9n nosotros la resurrecci\u00f3n, que nos recuerda que el mal no tiene la \u00faltima palabra, porque ha sido vencido por el Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l atraves\u00f3 la muerte para darnos vida y paz: \u00abLes dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. \u00a1No se inquieten ni teman!\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;14,27). La paz que Jes\u00fas nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros. \u00a1Convirt\u00e1monos a esa paz de Cristo! \u00a1Hagamos o\u00edr el grito de paz que brota del coraz\u00f3n! Por eso, invito a todos a unirnos en la vigilia de oraci\u00f3n por la paz que celebraremos aqu\u00ed, en la Bas\u00edlica de San Pedro el pr\u00f3ximo s\u00e1bado 11 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>En este d\u00eda de fiesta, dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Se\u00f1or que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal. Al Se\u00f1or encomendamos todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que s\u00f3lo \u00c9l puede dar. \u00a1Confiemos en \u00c9l y abr\u00e1mosle nuestro coraz\u00f3n! S\u00f3lo \u00c9l hace nuevas todas las cosas (cf.&nbsp;<em>Ap<\/em>&nbsp;21,5).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Felices pascuas!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La paz que Jes\u00fas nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el coraz\u00f3n de cada uno de nosotros, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje antes de conferir la Bendici\u00f3n Urbi et Orbi. 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