{"id":248542,"date":"2026-04-12T10:26:30","date_gmt":"2026-04-12T13:26:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248542"},"modified":"2026-04-12T10:26:30","modified_gmt":"2026-04-12T13:26:30","slug":"papa-leon-xiv-la-fe-necesita-ser-alimentada-y-sostenida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-fe-necesita-ser-alimentada-y-sostenida\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La fe necesita ser alimentada y sostenida"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La fe necesita ser alimentada y sostenida<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n del Regina Caeli. Antes del mediod\u00eda de hoy, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> se presentaba en la ventana del Estudio Apost\u00f3lico Vaticano desde donde se reun\u00eda con fieles y peregrinos presentes en Plaza San Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201choy, segundo domingo de Pascua, dedicado por san Juan Pablo II a la Divina Misericordia, leemos en el Evangelio sobre la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado al ap\u00f3stol Tom\u00e1s (cf.&nbsp;Jn&nbsp;20,19-31). San Juan, que narra el acontecimiento, nos da indicaciones precisas: Tom\u00e1s se encuentra con Jes\u00fas en el&nbsp;octavo d\u00eda, con la&nbsp;comunidad reunida, y lo reconoce en las&nbsp;marcas de su sacrificio. De esta experiencia brota su profesi\u00f3n de fe, la m\u00e1s elevada de todo el cuarto Evangelio: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (v. 28).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Ciertamente, creer no siempre es f\u00e1cil. No lo fue para Tom\u00e1s y tampoco lo es para nosotros. La fe necesita ser alimentada y sostenida. Por eso, en el \u201coctavo d\u00eda\u201d, es decir, cada domingo, la Iglesia nos invita a hacer lo mismo que los primeros disc\u00edpulos: reunirnos y celebrar juntos la Eucarist\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, dijo, <strong><em>\u201cla Eucarist\u00eda dominical es indispensable para la vida cristiana. Ma\u00f1ana saldr\u00e9 para el&nbsp;Viaje apost\u00f3lico a \u00c1frica, y precisamente algunos m\u00e1rtires de la Iglesia africana de los primeros siglos, los m\u00e1rtires de Abitinia, nos han dejado un hermoso testimonio al respecto. Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucarist\u00eda, respondieron que no pod\u00edan vivir sin celebrar el d\u00eda del Se\u00f1or\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201ces a trav\u00e9s de la Eucarist\u00eda que tambi\u00e9n nuestras manos se convierten en \u201cmanos del Resucitado\u201d, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz; marcadas por el trabajo, por los sacrificios, por la enfermedad, por el paso de los a\u00f1os que a menudo est\u00e1n grabados en ellas, como tambi\u00e9n por la ternura de una caricia, de un apret\u00f3n de manos o de un gesto de caridad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, dijo, <strong><em>\u201cqueridos hermanos y hermanas, en un mundo que tanto necesita la paz, esto nos compromete m\u00e1s que nunca a ser asiduos y fieles a nuestro encuentro eucar\u00edstico con el Resucitado, para salir de \u00e9l como testigos de la caridad y portadores de la reconciliaci\u00f3n.<\/em><\/strong><strong><em> Que nos ayude a ello la Virgen Mar\u00eda, bienaventurada porque fue la primera en creer sin haber visto (cf.&nbsp;Jn&nbsp;20,29)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1feliz domingo y feliz Pascua!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, segundo domingo de Pascua, dedicado por san Juan Pablo II a la Divina Misericordia, leemos en el Evangelio sobre la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado al ap\u00f3stol Tom\u00e1s (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;20,19-31). El hecho ocurre ocho d\u00edas despu\u00e9s de la Pascua, mientras la comunidad est\u00e1 reunida, y es all\u00ed donde Tom\u00e1s se encuentra con el Maestro, quien lo invita a mirar las marcas de los clavos, a meter la mano en la herida de su costado y a creer (cf. v. 27). Es una escena que nos hace reflexionar sobre nuestro encuentro con Jes\u00fas resucitado. \u00bfEn d\u00f3nde encontrarlo? \u00bfC\u00f3mo reconocerlo? \u00bfC\u00f3mo creer? San Juan, que narra el acontecimiento, nos da indicaciones precisas: Tom\u00e1s se encuentra con Jes\u00fas en el&nbsp;<em>octavo d\u00eda<\/em>, con la&nbsp;<em>comunidad reunida<\/em>, y lo reconoce en las&nbsp;<em>marcas de su sacrificio<\/em>. De esta experiencia brota su profesi\u00f3n de fe, la m\u00e1s elevada de todo el cuarto Evangelio: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (v. 28).<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, creer no siempre es f\u00e1cil. No lo fue para Tom\u00e1s y tampoco lo es para nosotros. La fe necesita ser alimentada y sostenida. Por eso, en el \u201coctavo d\u00eda\u201d, es decir, cada domingo, la Iglesia nos invita a hacer lo mismo que los primeros disc\u00edpulos: reunirnos y celebrar juntos la Eucarist\u00eda. En ella escuchamos las palabras de Jes\u00fas, oramos, profesamos nuestra fe, compartimos los dones de Dios en la caridad, ofrecemos nuestra vida en uni\u00f3n al Sacrificio de Cristo, nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre, para luego ser, tambi\u00e9n nosotros, testigos de su Resurrecci\u00f3n, como lo indica el t\u00e9rmino \u201cMisa\u201d, es decir, \u201cenv\u00edo\u201d, \u201cmisi\u00f3n\u201d (cf.&nbsp;<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 1332).<\/p>\n\n\n\n<p>La Eucarist\u00eda dominical es indispensable para la vida cristiana. Ma\u00f1ana saldr\u00e9 para el&nbsp;Viaje apost\u00f3lico a \u00c1frica, y precisamente algunos m\u00e1rtires de la Iglesia africana de los primeros siglos, los m\u00e1rtires de Abitinia, nos han dejado un hermoso testimonio al respecto. Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucarist\u00eda, respondieron que no pod\u00edan vivir sin celebrar el d\u00eda del Se\u00f1or. Es ah\u00ed donde se nutre y crece nuestra fe. Es ah\u00ed donde nuestros esfuerzos, aunque limitados, por la gracia de Dios se funden como acciones de los miembros de un \u00fanico cuerpo \u2014el Cuerpo de Cristo\u2014 en la realizaci\u00f3n de un \u00fanico gran proyecto de salvaci\u00f3n que abarca a toda la humanidad. Es a trav\u00e9s de la Eucarist\u00eda que tambi\u00e9n nuestras manos se convierten en \u201cmanos del Resucitado\u201d, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz; marcadas por el trabajo, por los sacrificios, por la enfermedad, por el paso de los a\u00f1os que a menudo est\u00e1n grabados en ellas, como tambi\u00e9n por la ternura de una caricia, de un apret\u00f3n de manos o de un gesto de caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, en un mundo que tanto necesita la paz, esto nos compromete m\u00e1s que nunca a ser asiduos y fieles a nuestro encuentro eucar\u00edstico con el Resucitado, para salir de \u00e9l como testigos de la caridad y portadores de la reconciliaci\u00f3n. Que nos ayude a ello la Virgen Mar\u00eda, bienaventurada porque fue la primera en creer sin haber visto (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;20,29).<\/p>\n\n\n\n<p>_____________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s del&nbsp;<em>Regina Caeli<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy muchas Iglesias orientales celebran la Pascua seg\u00fan el calendario juliano. A todas esas comunidades les dirijo mi m\u00e1s cordial deseo de paz, en comuni\u00f3n de fe en el Se\u00f1or resucitado, que acompa\u00f1o con una oraci\u00f3n m\u00e1s intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano. Que la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y refuerce la esperanza de paz. \u00a1Que no disminuya la atenci\u00f3n de la comunidad internacional hacia el drama de esa guerra!<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n estoy muy cerca del amado pueblo liban\u00e9s en estos d\u00edas de dolor, de miedo y de esperanza invencible en Dios. El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligaci\u00f3n moral de proteger a la poblaci\u00f3n civil de los atroces efectos de la guerra. Exhorto a las partes en conflicto para que cese el fuego y busquen con urgencia una soluci\u00f3n pac\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3ximo mi\u00e9rcoles se cumplen tres a\u00f1os del comienzo del sangriento conflicto en Sud\u00e1n. \u00a1Cu\u00e1nto sufre el pueblo sudan\u00e9s, v\u00edctima inocente de ese drama inhumano! Renuevo mi llamamiento urgente a las partes beligerantes para que acallen las armas e inicien un di\u00e1logo sincero, sin condiciones previas, dirigido a detener lo antes posible esa guerra fratricida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos, en particular a los fieles que han celebrado el Domingo de la Divina Misericordia en el Santuario de&nbsp;<em>Santo Spirito in Sassia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo a la&nbsp;<em>Musikverein Kleinraming<\/em>, de la di\u00f3cesis de Linz en Austria, y a los fieles venidos de Polonia; como tambi\u00e9n a los j\u00f3venes del&nbsp;<em>Coll\u00e8ge Saint Jean de Passy<\/em>, de Par\u00eds, y a los de diferentes nacionalidades del Movimiento de los Focolares. Saludo a la peregrinaci\u00f3n de la comunidad de&nbsp;<em>San Benedetto Po<\/em>&nbsp;y a los confirmandos de&nbsp;<em>Santarcangelo di Romagna<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>San Vito<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ma\u00f1ana partir\u00e9 a un&nbsp;viaje apost\u00f3lico de diez d\u00edas en cuatro pa\u00edses africanos: Argelia, Camer\u00fan, Angola y Guinea Ecuatorial. Les pido, por favor, que me acompa\u00f1en con sus oraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Feliz domingo para todos!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La fe necesita ser alimentada y sostenida, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje antes de recitar la oraci\u00f3n del Regina Caeli. 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