{"id":248558,"date":"2026-04-13T14:56:34","date_gmt":"2026-04-13T17:56:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248558"},"modified":"2026-04-13T14:56:35","modified_gmt":"2026-04-13T17:56:35","slug":"papa-leon-xiv-unidos-difundan-la-hermandad-inspirando-en-quienes-los-rodean-deseos-y-sentimientos-de-comunion-y-de-reconciliacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-unidos-difundan-la-hermandad-inspirando-en-quienes-los-rodean-deseos-y-sentimientos-de-comunion-y-de-reconciliacion\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Unidos, difundan la hermandad, inspirando en quienes los rodean deseos y sentimientos de comuni\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>ARGELIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Unidos, difundan la hermandad, inspirando en quienes los rodean deseos y sentimientos de comuni\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje en el Encuentro con la Comunidad Argelina. Celebrado en la Bas\u00edlica Ntra. Sra. de \u00c1frica, en la ciudad de Argel, el Papa dec\u00eda, <strong><em>\u201ccon gran alegr\u00eda y afecto paternal me encuentro hoy con ustedes, que son una presencia discreta y preciosa, arraigada en esta tierra, marcada por una historia antigua y por luminosos testimonios de fe\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando,<strong> Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201cson tambi\u00e9n herederos de una tradici\u00f3n a\u00fan m\u00e1s antigua, que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. En esta tierra reson\u00f3 la ferviente voz de Agust\u00edn de Hipona, precedida por el testimonio de su madre, santa M\u00f3nica, y de otros santos. Su memoria es una clara llamada a ser, hoy, signos cre\u00edbles de comuni\u00f3n, di\u00e1logo y paz.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A la luz de lo que hemos escuchado, quisiera que nos detengamos a reflexionar juntos sobre tres aspectos de la vida cristiana que considero muy importantes, especialmente por su presencia aqu\u00ed: la&nbsp;oraci\u00f3n, la&nbsp;caridad&nbsp;y la&nbsp;unidad.<\/em><\/strong><strong><em> Ante todo, la&nbsp;oraci\u00f3n. Todos la necesitamos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el Papa agregaba, <strong><em>\u201cun segundo aspecto de la vida eclesial en el que quisiera detenerme es el de la&nbsp;caridad. (\u2026), el amor a los hermanos es precisamente el que ha animado el testimonio de los m\u00e1rtires que hemos recordado. Frente al odio y a la violencia, permanecieron fieles a la caridad hasta el sacrificio de la vida, junto con tantos otros hombres y mujeres, cristianos y musulmanes. Lo hicieron sin pretensiones y sin clamor, con la serenidad y la firmeza de quien no presume ni desespera, porque sabe en qui\u00e9n ha puesto su confianza (cf.&nbsp;2 Tm&nbsp;1,12)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> expresaba, el <strong><em>\u201c(\u2026) tercer punto de nuestra reflexi\u00f3n: el compromiso por promover la&nbsp;paz&nbsp;y la&nbsp;unidad. El lema de esta visita son las palabras de Jes\u00fas resucitado: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes!\u00bb (cf.&nbsp;Jn&nbsp;20,21), y en una imagen tomada de los mosaicos de Tipasa se lee: \u201cIn Deo, pax et concordia sit convivio nostro\u201d, que podr\u00edamos traducir: \u201cEn Dios, la paz y la armon\u00eda pueden reinar en nuestro vivir juntos\u201d\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> pidi\u00f3, <strong><em>\u201cen un mundo donde las divisiones y las guerras siembran dolor y muerte entre las naciones, en las comunidades e incluso en las familias, su forma de vivir juntos, unidos y en paz es un gran signo. As\u00ed unidos, difundan la hermandad, inspirando en quienes los rodean deseos y sentimientos de comuni\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n, con un mensaje tanto m\u00e1s fuerte y claro cuanto testimoniado en la sencillez y en la humildad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de<strong> Su Santidad Le\u00f3n XIV:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LE\u00d3N XIV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A ARGELIA, CAMER\u00daN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>(13-23 DE ABRIL DE 2026)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ENCUENTRO CON LA COMUNIDAD ARGELINA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de Nuestra Se\u00f1ora de \u00c1frica (Argel)<\/p>\n\n\n\n<p>Lunes, 13 de abril<\/p>\n\n\n\n<p><em>En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<br>La paz est\u00e9 con ustedes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos en el episcopado,<br>queridos sacerdotes y di\u00e1conos, religiosos y religiosas,<br>amados hijos de la Iglesia en Argelia:<\/p>\n\n\n\n<p>Con gran alegr\u00eda y afecto paternal me encuentro hoy con ustedes, que son una presencia discreta y preciosa, arraigada en esta tierra, marcada por una historia antigua y por luminosos testimonios de fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Su comunidad tiene ra\u00edces muy profundas. Son herederos de una multitud de testigos que han dado la vida, impulsados por el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Pienso particularmente en los diecinueve religiosos y religiosas m\u00e1rtires de Argelia, que decidieron estar junto a este pueblo compartiendo sus alegr\u00edas y sus dolores. Su sangre es una semilla viva que nunca deja de dar fruto.<\/p>\n\n\n\n<p>Son tambi\u00e9n herederos de una tradici\u00f3n a\u00fan m\u00e1s antigua, que se remonta a los primeros siglos del cristianismo. En esta tierra reson\u00f3 la ferviente voz de Agust\u00edn de Hipona, precedida por el testimonio de su madre, santa M\u00f3nica, y de otros santos. Su memoria es una clara llamada a ser, hoy, signos cre\u00edbles de comuni\u00f3n, di\u00e1logo y paz.<\/p>\n\n\n\n<p>A todos ustedes, queridos hermanos, y a aquellos que, no pudiendo estar presentes, siguen este encuentro a la distancia, expreso mi gratitud por el compromiso cotidiano con el que hacen visible el rostro materno de la Iglesia. Agradezco a Su Eminencia las palabras que me ha dirigido, y tambi\u00e9n a Rakel, Ali, Monia y la Hna. Bernadette por lo que han compartido. A la luz de lo que hemos escuchado, quisiera que nos detengamos a reflexionar juntos sobre tres aspectos de la vida cristiana que considero muy importantes, especialmente por su presencia aqu\u00ed: la&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>, la&nbsp;<em>caridad<\/em>&nbsp;y la&nbsp;<em>unidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, la&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>. Todos la necesitamos. Lo subrayaba&nbsp;san Juan Pablo II&nbsp;hablando a los j\u00f3venes: \u00abEl hombre \u2014dec\u00eda\u2014 no puede vivir sin orar lo mismo que no puede vivir sin respirar\u00bb (<em>Encuentro con los j\u00f3venes musulmanes en Casablanca, 19 agosto 1985<\/em>, 4). De ese modo, presentaba el di\u00e1logo con Dios como un elemento indispensable no s\u00f3lo para la vida de la Iglesia, sino tambi\u00e9n para la de cada persona. Asimismo lo hab\u00eda comprendido san Carlos de Foucauld, que hab\u00eda reconocido su vocaci\u00f3n a ser presencia orante. Escrib\u00eda: \u201cMe siento feliz, feliz de estar a los pies del Sant\u00edsimo Sacramento a todas horas\u201d (<em>Carta a Raymond de Blic<\/em>, 9 diciembre 1907) y aconsejaba: \u201cRecen mucho por los dem\u00e1s. Cons\u00e1grense a la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo con todos los medios a su alcance: oraci\u00f3n, bondad, ejemplo\u201d (<em>Carta a Louis Massignon<\/em>, 1 agosto 1916).<\/p>\n\n\n\n<p>A este respecto, Ali, hablando de su experiencia de servicio en&nbsp;<em>Notre Dame d\u2019Afrique<\/em>, nos ha dicho que muchos vienen aqu\u00ed para orar en silencio, presentar y encomendar al Se\u00f1or sus preocupaciones y a las personas que aman y encontrar a alguien dispuesto a escucharlos y a compartir las cargas que llevan en el coraz\u00f3n, y ha visto c\u00f3mo tantos se van serenos y felices de haber venido. La oraci\u00f3n une y humaniza, refuerza y purifica el coraz\u00f3n, y la Iglesia en Argelia, gracias a la oraci\u00f3n, siembra humanidad, unidad, fuerza y pureza a su alrededor, llegando a lugares y contextos que s\u00f3lo el Se\u00f1or conoce.<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo aspecto de la vida eclesial en el que quisiera detenerme es el de la&nbsp;<em>caridad<\/em>. Nos ha hablado de ello, en particular, la Hna. Bernadette, compartiendo su experiencia de asistencia a los ni\u00f1os con discapacidad y a sus padres. En lo que ha dicho, percibimos el valor de la misericordia y del servicio no s\u00f3lo como ayuda a los m\u00e1s fr\u00e1giles, sino sobre todo como lugar de gracia, en el que cualquiera que se deje involucrar crece y se enriquece. La Hna. Bernadette nos ha contado c\u00f3mo a partir de un sencillo e inicial gesto de cercan\u00eda \u2014la visita a los enfermos\u2014 han nacido, cual reto\u00f1os, primero un sistema de acogida y, despu\u00e9s, una organizaci\u00f3n asistencial cada vez m\u00e1s articulada, una verdadera comunidad en la que much\u00edsimas personas participan, tanto en los acontecimientos alegres como en los dolorosos, unidos por v\u00ednculos de confianza, amistad y familiaridad. Un ambiente as\u00ed es sano y sanador, y no sorprende el hecho de que, en \u00e9l, el que sufre encuentre los recursos necesarios para mejorar la propia salud, llevando al mismo tiempo alegr\u00eda a los dem\u00e1s, como en el caso de F\u00e1tima.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, el amor a los hermanos es precisamente el que ha animado el testimonio de los m\u00e1rtires que hemos recordado. Frente al odio y a la violencia, permanecieron fieles a la caridad hasta el sacrificio de la vida, junto con tantos otros hombres y mujeres, cristianos y musulmanes. Lo hicieron sin pretensiones y sin clamor, con la serenidad y la firmeza de quien no presume ni desespera, porque sabe en qui\u00e9n ha puesto su confianza (cf.&nbsp;<em>2 Tm<\/em>&nbsp;1,12). Para todos, citamos las palabras sencillas de Fray Luc, el anciano monje m\u00e9dico de la comunidad de&nbsp;<em>Notre-Dame de l&#8217;Atlas<\/em>, quien ante la posibilidad de partir y de ponerse a salvo de posibles peligros, a costa de abandonar a sus pacientes y amigos, \u00e9l respond\u00eda: \u201cYo quiero quedarme con ellos\u201d(C. Henning &#8211; T. Georgeon,&nbsp;<em>Fratel Luc di Tibhirine. Monaco, medico e martire<\/em>, Ciudad del Vaticano 2025, Introducci\u00f3n), y as\u00ed lo hizo. El&nbsp;Papa Francisco, al recordarlo a \u00e9l y a todos los dem\u00e1s, con motivo de la beatificaci\u00f3n, dec\u00eda: \u00abSu testimonio valiente es fuente de esperanza para la comunidad cat\u00f3lica argelina y semilla de di\u00e1logo para toda la sociedad. Que esta beatificaci\u00f3n sea para todos un est\u00edmulo para construir juntos un mundo de fraternidad y solidaridad\u00bb (8 diciembre 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Y llegamos as\u00ed al tercer punto de nuestra reflexi\u00f3n: el compromiso por promover la&nbsp;<em>paz<\/em>&nbsp;y la&nbsp;<em>unidad<\/em>. El lema de esta visita son las palabras de Jes\u00fas resucitado: \u00ab\u00a1La paz est\u00e9 con ustedes!\u00bb (cf.&nbsp;<em>Jn&nbsp;<\/em>20,21), y en una imagen tomada de los mosaicos de Tipasa se lee: \u201c<em>In Deo, pax et concordia sit convivio nostro<\/em>\u201d, que podr\u00edamos traducir: \u201cEn Dios, la paz y la armon\u00eda pueden reinar en nuestro vivir juntos\u201d. La paz y la armon\u00eda han sido caracter\u00edsticas fundamentales de la comunidad cristiana desde sus or\u00edgenes (cf.&nbsp;<em>Hch&nbsp;<\/em>2,42-47), por deseo mismo de Jes\u00fas (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;17,23), que dijo: \u00abEn esto todos reconocer\u00e1n que ustedes son mis disc\u00edpulos: en el amor que se tengan los unos a los otros\u00bb (<em>Jn<\/em>&nbsp;13,35). San Agust\u00edn afirmaba al respecto que la Iglesia \u00abengendra a los pueblos, pero todos son miembros de uno solo\u00bb (<em>Serm\u00f3n&nbsp;<\/em>192, 2) y san Cipriano escrib\u00eda: \u00abEl mayor sacrificio delante de los ojos de Dios es la paz y la uni\u00f3n fraternal, y un pueblo unido a proporci\u00f3n que est\u00e1n unidos el Padre, el Hijo, y el Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>Sobre la oraci\u00f3n dominical<\/em>, IV, 95). Es hermoso, hoy, al o\u00edr tanta riqueza de palabras y de ejemplos, hacer eco de lo que hemos escuchado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es signo de ello, como nos ha recordado Su Eminencia, esta misma bas\u00edlica, s\u00edmbolo de una Iglesia de piedras vivas donde, bajo el manto de Nuestra Se\u00f1ora de \u00c1frica, se construye la comuni\u00f3n entre cristianos y musulmanes. Aqu\u00ed el amor maternal de&nbsp;<em>Lalla Meryem<\/em>&nbsp;re\u00fane a todos como hijos, cada uno rico en su diversidad, unidos por la misma aspiraci\u00f3n a la dignidad, al amor, a la justicia y a la paz. Hijos deseosos de caminar juntos, de vivir, rezar, trabajar y so\u00f1ar, porque la fe no a\u00edsla, sino que abre; une, pero no confunde; acerca sin uniformar y hace crecer una verdadera fraternidad, como nos ha dicho Monia, y como ha testimoniado Rakel, compartiendo su experiencia en la&nbsp;<em>Tlemcen Fellowship<\/em>. En un mundo donde las divisiones y las guerras siembran dolor y muerte entre las naciones, en las comunidades e incluso en las familias, su forma de vivir juntos, unidos y en paz es un gran signo. As\u00ed unidos, difundan la hermandad, inspirando en quienes los rodean deseos y sentimientos de comuni\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n, con un mensaje tanto m\u00e1s fuerte y claro cuanto testimoniado en la sencillez y en la humildad.<\/p>\n\n\n\n<p>Una parte considerable del territorio de este pa\u00eds est\u00e1 ocupada por el desierto, y en el desierto no se sobrevive en soledad. La aspereza de la naturaleza redimensiona toda presunci\u00f3n de autosuficiencia y nos recuerda a todos que necesitamos los unos de los otros, y que necesitamos a Dios. Es la fragilidad reconocida la que abre el coraz\u00f3n a la ayuda mutua y a la invocaci\u00f3n de Aquel que puede dar lo que ning\u00fan poder humano es capaz de garantizar: la reconciliaci\u00f3n profunda de los corazones y con ello la paz verdadera.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, queridos hermanos y hermanas, los animo a continuar su labor en tierras argelinas, como comunidad de fe unida y abierta, presencia de la Iglesia \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (Conc. Ecum. Vat. II,&nbsp;<em>Lumen gentium<\/em>,&nbsp;48). Gracias por todo lo que hacen, por su oraci\u00f3n, por su caridad y por su testimonio de unidad. Les aseguro mi recuerdo en la oraci\u00f3n ante el Se\u00f1or y, encomend\u00e1ndolos a Mar\u00eda, Nuestra Se\u00f1ora de \u00c1frica, los bendigo de coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARGELIA PAPA LE\u00d3N XIV | Unidos, difundan la hermandad, inspirando en quienes los rodean deseos y sentimientos de comuni\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje en el Encuentro con la Comunidad Argelina. Celebrado en la Bas\u00edlica Ntra. 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