{"id":248585,"date":"2026-04-15T14:44:27","date_gmt":"2026-04-15T17:44:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248585"},"modified":"2026-04-15T14:44:28","modified_gmt":"2026-04-15T17:44:28","slug":"papa-leon-xiv-la-paz-no-se-decreta-se-acoge-y-se-vive-es-un-don-de-dios-que-se-desarrolla-en-una-labor-paciente-y-colectiva-es-responsabilidad-de-todos-en-primer-lugar-de-las-autoridades-civi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-paz-no-se-decreta-se-acoge-y-se-vive-es-un-don-de-dios-que-se-desarrolla-en-una-labor-paciente-y-colectiva-es-responsabilidad-de-todos-en-primer-lugar-de-las-autoridades-civi\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La paz, no se decreta: se acoge y se vive, es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva, es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>CAMER\u00daN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La paz, no se decreta: se acoge y se vive, es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva, es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles<\/strong>, as\u00ed lo explicaba el Santo Padre en su mensaje compartido en el Encuentro con Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplom\u00e1tico. Desarrollado en el Palacio Presidencial, en la ciudad de Yaund\u00e9, en su primera actividad desplegada en Camer\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo Padre dec\u00eda, <strong><em>\u201cmi visita expresa el afecto del Sucesor de Pedro por todos los cameruneses, as\u00ed como el deseo de animar a cada uno a proseguir, con entusiasmo y perseverancia, en la construcci\u00f3n del bien com\u00fan. Camer\u00fan conserva en su memoria las visitas de mis predecesores: la de&nbsp;san Juan Pablo II, mensajero de esperanza para todos los pueblos de \u00c1frica, y la de&nbsp;Benedicto XVI, que subray\u00f3 la importancia de la reconciliaci\u00f3n, la justicia y la paz, as\u00ed como la responsabilidad moral de los gobernantes. S\u00e9 que esos momentos marcaron su historia nacional, como exhortaciones exigentes al esp\u00edritu de servicio, a la unidad y a la justicia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el Papa, <strong><em>\u201cSan Agust\u00edn, hace mil seiscientos a\u00f1os, escrib\u00eda palabras de gran actualidad: \u00abHasta los que mandan est\u00e1n al servicio de quienes, seg\u00fan las apariencias, son mandados. Y no les mandan por af\u00e1n de dominio, sino por su obligaci\u00f3n de mirar por ellos; no por orgullo de sobresalir, sino por un servicio lleno de bondad\u00bb\u201d.&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, dec\u00eda, <strong><em>\u201choy, como muchas otras naciones, su pa\u00eds est\u00e1 atravesando pruebas complejas. Las tensiones y la violencia que han afectado a algunas regiones del noroeste, del suroeste y del extremo norte han provocado un profundo sufrimiento: vidas perdidas, familias desplazadas, ni\u00f1os privados de la escuela, j\u00f3venes que no ven un futuro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Papa dijo, <strong><em>\u201cla paz, de hecho, no se decreta: se acoge y se vive. Es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva. Es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles. Gobernar significa amar al propio pa\u00eds y tambi\u00e9n a los pa\u00edses vecinos; el mandamiento \u201cama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d es aplicable tambi\u00e9n en las relaciones internacionales. Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcci\u00f3n de soluciones duraderas a los problemas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>A ARGELIA, CAMER\u00daN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL<\/p>\n\n\n\n<p>(13-23 DE ABRIL DE 2026)<\/p>\n\n\n\n<p>ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, CON LA SOCIEDAD CIVIL Y CON EL CUERPO DIPLOM\u00c1TICO<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Palacio Presidencial (Yaound\u00e9)<\/p>\n\n\n\n<p>Mi\u00e9rcoles, 15 de abril de 2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se\u00f1or Presidente,<br>distinguidas autoridades y miembros del Cuerpo diplom\u00e1tico,<br>se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Les agradezco de coraz\u00f3n la c\u00e1lida acogida que me han dispensado y las palabras de bienvenida que me han dirigido. Es con profunda alegr\u00eda que me encuentro en Camer\u00fan, a menudo definido como \u201c\u00c1frica en miniatura\u201d por la riqueza de sus territorios, sus culturas, sus lenguas y sus tradiciones. Esta variedad no es una fragilidad; es un tesoro. Constituye una promesa de fraternidad y un s\u00f3lido fundamento para construir una paz duradera.<\/p>\n\n\n\n<p>Vengo entre ustedes como pastor y como servidor del di\u00e1logo, de la fraternidad y de la paz. Mi visita expresa el afecto del Sucesor de Pedro por todos los cameruneses, as\u00ed como el deseo de animar a cada uno a proseguir, con entusiasmo y perseverancia, en la construcci\u00f3n del bien com\u00fan. Vivimos, en efecto, una \u00e9poca en la que la resignaci\u00f3n se extiende y el sentimiento de impotencia tiende a paralizar la renovaci\u00f3n que los pueblos anhelan profundamente. \u00a1Cu\u00e1nta hambre y sed de justicia! \u00a1Cu\u00e1nta sed de participaci\u00f3n, de horizontes, de decisiones valientes y de paz! Es mi gran deseo llegar al coraz\u00f3n de todos, en particular de los j\u00f3venes, llamados a dar forma, tambi\u00e9n pol\u00edtica, a un mundo m\u00e1s justo. Deseo adem\u00e1s manifestar la voluntad de reforzar los lazos de cooperaci\u00f3n entre la Santa Sede y la Rep\u00fablica de Camer\u00fan, fundados en el respeto mutuo, en la dignidad de cada persona humana y en la libertad religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Camer\u00fan conserva en su memoria las visitas de mis predecesores: la de&nbsp;san Juan Pablo II, mensajero de esperanza para todos los pueblos de \u00c1frica, y la de&nbsp;Benedicto XVI, que subray\u00f3 la importancia de la reconciliaci\u00f3n, la justicia y la paz, as\u00ed como la responsabilidad moral de los gobernantes. S\u00e9 que esos momentos marcaron su historia nacional, como exhortaciones exigentes al esp\u00edritu de servicio, a la unidad y a la justicia. Podemos, pues, preguntarnos: \u00bfen qu\u00e9 punto nos encontramos? \u00bfDe qu\u00e9 manera ha dado fruto la Palabra que se nos ha anunciado? \u00bfY qu\u00e9 queda por hacer?<\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn, hace mil seiscientos a\u00f1os, escrib\u00eda palabras de gran actualidad: \u00abHasta los que mandan est\u00e1n al servicio de quienes, seg\u00fan las apariencias, son mandados. Y no les mandan por af\u00e1n de dominio, sino por su obligaci\u00f3n de mirar por ellos; no por orgullo de sobresalir, sino por un servicio lleno de bondad\u00bb.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftn1\">[1]<\/a>&nbsp;Desde esta perspectiva, servir a la propia patria significa dedicarse con mente l\u00facida y conciencia \u00edntegra al bien com\u00fan de todo el pueblo: de la mayor\u00eda, de las minor\u00edas y de su armon\u00eda rec\u00edproca.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, como muchas otras naciones, su pa\u00eds est\u00e1 atravesando pruebas complejas. Las tensiones y la violencia que han afectado a algunas regiones del noroeste, del suroeste y del extremo norte han provocado un profundo sufrimiento: vidas perdidas, familias desplazadas, ni\u00f1os privados de la escuela, j\u00f3venes que no ven un futuro. Detr\u00e1s de las estad\u00edsticas hay rostros, historias y esperanzas heridas. Ante situaciones tan dram\u00e1ticas, a principios de este a\u00f1o invit\u00e9 a la humanidad a rechazar la l\u00f3gica de la violencia y de la guerra, para abrazar una paz fundada en el amor y la justicia. Una paz que sea&nbsp;<em>desarmada<\/em>, es decir, no basada en el miedo, la amenaza o el armamento; y&nbsp;<em>desarmante<\/em>, porque es capaz de resolver los conflictos, de abrir los corazones y de generar confianza, empat\u00eda y esperanza. La paz no puede reducirse a un eslogan: debe encarnarse en un estilo, personal e institucional, que repudie toda forma de violencia. Por eso reitero con fuerza: \u00abEl mundo tiene sed de paz [\u2026]. \u00a1Basta ya de guerras, con sus dolorosos c\u00famulos de muertos, destrucciones y exiliados!\u00bb.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftn2\">[2]<\/a>&nbsp;Este grito quiere ser un llamamiento a la voluntad de contribuir a una paz aut\u00e9ntica, anteponi\u00e9ndola a cualquier inter\u00e9s particular.<\/p>\n\n\n\n<p>La paz, de hecho, no se decreta: se acoge y se vive. Es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva. Es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles. Gobernar significa amar al propio pa\u00eds y tambi\u00e9n a los pa\u00edses vecinos; el mandamiento \u201cama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d es aplicable tambi\u00e9n en las relaciones internacionales. Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcci\u00f3n de soluciones duraderas a los problemas. El&nbsp;Papa Francisco&nbsp;ha se\u00f1alado la necesidad de superar \u00abesa idea de las pol\u00edticas sociales concebidas como una pol\u00edtica hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos\u00bb.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En este cambio de enfoque, la sociedad civil debe considerarse una fuerza vital para la cohesi\u00f3n nacional. Es un paso para el que Camer\u00fan tambi\u00e9n est\u00e1 preparado. Asociaciones, organizaciones de mujeres y de j\u00f3venes, sindicatos, ONG humanitarias, l\u00edderes tradicionales y religiosos: todos desempe\u00f1an un papel insustituible en la construcci\u00f3n de la paz social. Son ellos los primeros en intervenir cuando surgen tensiones; son ellos quienes acompa\u00f1an a los desplazados, apoyan a las v\u00edctimas, abren espacios de di\u00e1logo y fomentan la mediaci\u00f3n local. Su cercan\u00eda al territorio permite comprender las causas profundas de los conflictos y vislumbrar respuestas adecuadas. La sociedad civil contribuye adem\u00e1s a formar las conciencias, a promover la cultura del di\u00e1logo y el respeto de las diferencias. De este modo, es en su seno donde se prepara un futuro menos expuesto a la incertidumbre. Quisiera destacar con gratitud el papel de las mujeres. A menudo, lamentablemente son las primeras v\u00edctimas de los prejuicios y de la violencia, y aun as\u00ed contin\u00faan siendo incansables art\u00edfices de paz. Su compromiso con la educaci\u00f3n, la mediaci\u00f3n y la reconstrucci\u00f3n del tejido social es inigualable y constituye un freno a la corrupci\u00f3n y a los abusos de poder. Tambi\u00e9n por esto su voz debe ser plenamente reconocida en los procesos de toma de decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante tanta generosa dedicaci\u00f3n dentro de la sociedad, la transparencia en la gesti\u00f3n de los recursos p\u00fablicos y el respeto al Estado de derecho son esenciales para restablecer la confianza. Es hora de atreverse a hacer un examen de conciencia y dar un valiente salto cualitativo. Las instituciones justas y cre\u00edbles se convierten en pilares de estabilidad. La autoridad p\u00fablica est\u00e1 llamada a ser un puente, nunca un factor de divisi\u00f3n, incluso all\u00ed donde parece reinar la inseguridad. La seguridad es una prioridad, pero debe ejercerse siempre respetando los derechos humanos, uniendo rigor y magnanimidad, con especial atenci\u00f3n a los m\u00e1s vulnerables. Una paz aut\u00e9ntica nace cuando cada uno se siente protegido, escuchado y respetado, cuando la ley es un l\u00edmite seguro contra el arbitrio del m\u00e1s rico y del m\u00e1s fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo pensamos bien, hermanos y hermanas, los altos cargos que ustedes ocupan exigen un doble testimonio. El primero se realiza en la colaboraci\u00f3n entre los diversos \u00f3rganos y niveles administrativos del Estado al servicio del pueblo y especialmente de los m\u00e1s pobres; el segundo se lleva a cabo vinculando sus responsabilidades institucionales y profesionales a una conducta \u00edntegra en la vida.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftn4\">[4]<\/a>&nbsp;Para que se afiancen la paz y la justicia es necesario romper las cadenas de la corrupci\u00f3n, que desfiguran a los dirigentes, quit\u00e1ndoles autoridad. Es necesario liberar el coraz\u00f3n de esa sed de ganancia que es idolatr\u00eda; el verdadero beneficio es el desarrollo humano integral, es decir, el crecimiento equilibrado de todos los aspectos que hacen de la vida en esta tierra una bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Camer\u00fan posee los recursos humanos, culturales y espirituales necesarios para superar las pruebas y los conflictos y avanzar hacia un futuro de estabilidad y prosperidad compartida. Es necesario que el compromiso com\u00fan en favor del di\u00e1logo, la justicia y el desarrollo integral transforme las heridas del pasado en fuentes de renovaci\u00f3n. Como dec\u00eda, los j\u00f3venes representan la esperanza del pa\u00eds y de la Iglesia. Su energ\u00eda y su creatividad son riquezas inestimables. Naturalmente, cuando persisten el desempleo y la exclusi\u00f3n, la frustraci\u00f3n puede generar violencia. Invertir en la educaci\u00f3n, la formaci\u00f3n y el esp\u00edritu emprendedor de los j\u00f3venes es, entonces, una elecci\u00f3n estrat\u00e9gica para la paz. Es la \u00fanica manera de frenar la fuga de maravillosos talentos hacia otras regiones del planeta. Es tambi\u00e9n la \u00fanica forma de combatir las lacras de la droga, la prostituci\u00f3n y la apat\u00eda, que arruinan tantas vidas j\u00f3venes, de manera cada vez m\u00e1s dram\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a Dios, a los j\u00f3venes cameruneses no les falta una profunda espiritualidad, que a\u00fan resiste a la homogeneizaci\u00f3n del mercado. Se trata de una energ\u00eda que hace valiosos sus sue\u00f1os, arraigados en las profec\u00edas que alimentan su oraci\u00f3n y sus corazones. Las tradiciones religiosas, cuando no son distorsionadas por el veneno de los fundamentalismos, inspiran profetas de paz, justicia, perd\u00f3n y solidaridad. Al fomentar el di\u00e1logo interreligioso e involucrar a los l\u00edderes religiosos en las iniciativas de mediaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n, la pol\u00edtica y la diplomacia pueden valerse de fuerzas morales capaces de apaciguar las tensiones, prevenir las radicalizaciones y promover una cultura de estima y respeto rec\u00edprocos. La Iglesia cat\u00f3lica en Camer\u00fan, a trav\u00e9s de sus obras educativas, sanitarias y caritativas, desea seguir sirviendo a todos los ciudadanos sin distinci\u00f3n. Desea colaborar lealmente con las autoridades civiles y con todas las fuerzas vivas de la naci\u00f3n para promover la dignidad humana y la reconciliaci\u00f3n. Siempre que sea posible, pretende facilitar la cooperaci\u00f3n con otros pa\u00edses y los v\u00ednculos entre los cameruneses en el mundo y sus comunidades de origen.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios bendiga a Camer\u00fan, sostenga a sus dirigentes, inspire a la sociedad civil, ilumine la labor del Cuerpo diplom\u00e1tico y conceda a todo el pueblo camerun\u00e9s \u2014cristianos y no cristianos, responsables pol\u00edticos y ciudadanos\u2014 acoger el Reino de Dios, construyendo juntos un futuro de justicia y de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;S. Agust\u00edn,&nbsp;<em>De civitate Dei<\/em>, XIX, 14.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;<em>Discurso en presencia de l\u00edderes religiosos con ocasi\u00f3n del Encuentro Internacional por la Paz&nbsp;<\/em>(28 octubre 2025).<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;Francisco,&nbsp;<em>Discurso a los participantes en el 3\u00ba Encuentro Mundial de Movimientos Populares&nbsp;<\/em>(5 noviembre 2016).<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/april\/documents\/20260415-camerun-autorita.html#_ftnref4\">[4]<\/a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em>Discurso a los Prefectos de la Rep\u00fablica Italiana<\/em>&nbsp;(16 febrero 2026).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAMER\u00daN PAPA LE\u00d3N XIV | La paz, no se decreta: se acoge y se vive, es un don de Dios, que se desarrolla en una labor paciente y colectiva, es responsabilidad de todos; en primer lugar, de las autoridades civiles, as\u00ed lo explicaba el Santo Padre en su mensaje compartido en el Encuentro con Autoridades, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":248586,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740,18,58,144],"class_list":["post-248585","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248585","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248585"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248585\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":248587,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248585\/revisions\/248587"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/248586"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}