{"id":248594,"date":"2026-04-17T08:55:52","date_gmt":"2026-04-17T11:55:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248594"},"modified":"2026-04-17T08:55:52","modified_gmt":"2026-04-17T11:55:52","slug":"papa-leon-xiv-como-hermanos-y-hermanas-de-jesus-multipliquen-sus-talentos-con-la-fe-la-tenacidad-y-la-amistad-que-los-animan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-como-hermanos-y-hermanas-de-jesus-multipliquen-sus-talentos-con-la-fe-la-tenacidad-y-la-amistad-que-los-animan\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Como hermanos y hermanas de Jes\u00fas, multipliquen sus talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que los animan"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>CAMER\u00daN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Como hermanos y hermanas de Jes\u00fas, multipliquen sus talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que los animan<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa, en la jornada de hoy en su visita Apost\u00f3lica a \u00c1frica. Celebrada en el Estadio Japoma en la ciudad de Douala, donde asistieron unas ciento veinte mil personas, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cel Evangelio que acabamos de escuchar (Jn&nbsp;6,1-15) es palabra de salvaci\u00f3n para toda la humanidad.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hoy se proclama en todas partes esta Buena Noticia, que para la Iglesia en Camer\u00fan resuena como un anuncio providencial del amor de Dios y de nuestra comuni\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cmientras espera nuestras respuestas, Jes\u00fas da la suya: \u00abTom\u00f3 los panes, dio gracias y los distribuy\u00f3 a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, d\u00e1ndoles todo lo que quisieron\u00bb (v. 11). Un grave problema se resuelve bendiciendo la poca comida que hay y reparti\u00e9ndola entre todos los que tienen hambre. La multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces ocurre en el compartir; \u00a1he aqu\u00ed el milagro! Hay pan para todos si se da a todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cel milagro que realiz\u00f3 es signo de este amor; no nos hace ver solamente c\u00f3mo Dios alimenta a la humanidad con el pan de vida, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo nosotros podemos llevar este alimento a todos los hombres y mujeres que, como nosotros, tienen hambre de paz, de libertad y de justicia. Cada gesto de solidaridad y perd\u00f3n, cada iniciativa de bien es un bocado de pan para la humanidad necesitada de cuidados\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el<strong> Pont\u00edfice<\/strong>, se\u00f1al\u00f3,<strong> \u201c<em>el Se\u00f1or abraza el cielo y la tierra, conoce nuestro coraz\u00f3n y todas las situaciones, alegres o tristes, que vivimos. Al hacerse hombre para salvarnos, quiso compartir las necesidades de la humanidad, empezando por las m\u00e1s sencillas y cotidianas. El hambre revela entonces no s\u00f3lo nuestra indigencia, sino sobre todo su amor; record\u00e9moslo cada vez que cruzamos la mirada con el hermano y la hermana a quienes les falta lo necesario\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el<strong> Santo Padre <\/strong>pidi\u00f3,<strong> <em>\u201cqueridos j\u00f3venes, les dirijo esta invitaci\u00f3n especialmente a ustedes, porque son los hijos amados de la tierra de \u00c1frica. Como hermanos y hermanas de Jes\u00fas, multipliquen sus talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que los animan. Vayan entre los primeros a ser rostros y manos que llevan al pr\u00f3jimo el pan de la vida; alimento de sabidur\u00eda y de liberaci\u00f3n de todo aquello que no nos nutre, sino que confunde nuestros buenos deseos y nos roba la dignidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>A ARGELIA, CAMER\u00daN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL<\/p>\n\n\n\n<p>(13-23 DE ABRIL DE 2026)<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cJapoma Stadium\u201d (Douala)<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes, 17 de abril de 2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio que acabamos de escuchar (<em>Jn&nbsp;<\/em>6,1-15) es palabra de salvaci\u00f3n para toda la humanidad. Hoy se proclama en todas partes esta Buena Noticia, que para la Iglesia en Camer\u00fan resuena como un anuncio providencial del amor de Dios y de nuestra comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio del ap\u00f3stol Juan describe, en efecto, a una gran multitud (cf. vv. 2-5), como somos nosotros ahora, aqu\u00ed. Para toda esa gente, sin embargo, hab\u00eda muy poca comida: s\u00f3lo \u00abcinco panes de cebada y dos pescados\u00bb (v. 9). Al observar esta desproporci\u00f3n, Jes\u00fas nos pregunta hoy, como entonces pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00bfc\u00f3mo resuelven ustedes este problema? Vean cu\u00e1nta gente hambrienta, oprimida por el cansancio: \u00bfqu\u00e9 hacen?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pregunta se dirige a cada uno de nosotros: se dirige a los padres y a las madres que cuidan a sus familias; se dirige a los pastores de la Iglesia, que velan por la grey del Se\u00f1or; se dirige a quienes tienen la responsabilidad social y pol\u00edtica de atender al pueblo y mirar por su bien. Cristo dirige esta pregunta a los poderosos y a los d\u00e9biles, a los ricos y a los pobres, a los j\u00f3venes y a los ancianos, porque todos tenemos hambre por igual. Esta indigencia nos recuerda que somos criaturas. Necesitamos comer para vivir. No somos Dios; pero, precisamente, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Dios ante el hambre de la gente?<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras espera nuestras respuestas, Jes\u00fas da la suya: \u00abTom\u00f3 los panes, dio gracias y los distribuy\u00f3 a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, d\u00e1ndoles todo lo que quisieron\u00bb (v. 11). Un grave problema se resuelve bendiciendo la poca comida que hay y reparti\u00e9ndola entre todos los que tienen hambre. La multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces ocurre en el compartir; \u00a1he aqu\u00ed el milagro! Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da. Observemos bien el gesto de Jes\u00fas: cuando el Hijo de Dios toma el pan y los peces, ante todo da gracias. Agradece al Padre por un bien que se convierte en don y bendici\u00f3n para todo el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hacerlo as\u00ed, la comida abunda; no se raciona por emergencia, no se roba por disputa ni se desperdicia por quienes se atiborran ante quienes no tienen nada que comer. Al pasar de las manos de Cristo a las de sus disc\u00edpulos, la comida aumenta para todos, es m\u00e1s, sobreabunda (cf. vv. 12-13). La gente, admirada por lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, exclam\u00f3: \u00abEste es, verdaderamente, el Profeta\u00bb (v. 14), es decir, aquel que habla en nombre de Dios, el Verbo del Omnipotente. Y es verdad, pero Jes\u00fas no utiliza estas palabras con vistas a un \u00e9xito personal; no quiere convertirse en rey (cf. v. 15), porque ha venido a servir con amor, no a dominar.<\/p>\n\n\n\n<p>El milagro que realiz\u00f3 es signo de este amor; no nos hace ver solamente c\u00f3mo Dios alimenta a la humanidad con el pan de vida, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo nosotros podemos llevar este alimento a todos los hombres y mujeres que, como nosotros, tienen hambre de paz, de libertad y de justicia. Cada gesto de solidaridad y perd\u00f3n, cada iniciativa de bien es un bocado de pan para la humanidad necesitada de cuidados. Y, sin embargo, esto no es suficiente. Al alimento que nutre el cuerpo hay que unir, con igual caridad, el alimento del alma, que nutre nuestra conciencia, que nos sostiene en la hora oscura del miedo, en medio de las tinieblas del sufrimiento. Este alimento es Cristo, que siempre nutre en abundancia a su Iglesia y nos fortalece en el camino con su Cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanas y hermanos, la Eucarist\u00eda que estamos celebrando se convierte, por tanto, en fuente de una fe renovada, porque Jes\u00fas est\u00e1 presente entre nosotros. El Sacramento no reaviva un recuerdo lejano en el tiempo, sino que realiza una \u201ccompa\u00f1\u00eda\u201d que nos transforma, porque nos santifica. \u00a1Felices los invitados a la cena del Se\u00f1or! En torno a la Eucarist\u00eda, esta misma mesa se convierte en anuncio de esperanza en las pruebas de la historia y en las injusticias que vemos a nuestro alrededor. Se convierte en signo de la caridad de Dios, que en Cristo nos invita a compartir lo que tenemos, para que se multiplique en la fraternidad eclesial.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or abraza el cielo y la tierra, conoce nuestro coraz\u00f3n y todas las situaciones, alegres o tristes, que vivimos. Al hacerse hombre para salvarnos, quiso compartir las necesidades de la humanidad, empezando por las m\u00e1s sencillas y cotidianas. El hambre revela entonces no s\u00f3lo nuestra indigencia, sino sobre todo su amor; record\u00e9moslo cada vez que cruzamos la mirada con el hermano y la hermana a quienes les falta lo necesario. Esos ojos, de hecho, nos repiten la pregunta que Jes\u00fas hizo a sus disc\u00edpulos: \u00bfqu\u00e9 hacen por toda esta gente? Es cierto que ser testigos de Cristo, imitando sus gestos de amor conlleva, a menudo, dificultades y obst\u00e1culos, tanto fuera como dentro de nosotros, donde el orgullo puede corromper el coraz\u00f3n. En esos momentos, sin embargo, repitamos con el salmista: \u00abEl Se\u00f1or es mi luz y mi salvaci\u00f3n: \u00bfa qui\u00e9n temer\u00e9?\u00bb (<em>Sal<\/em>&nbsp;27,1). Aunque a veces vacilemos, Dios siempre nos alienta: \u00abEspera en el Se\u00f1or y s\u00e9 fuerte; ten valor y espera en el Se\u00f1or\u00bb (v. 14).<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos j\u00f3venes, les dirijo esta invitaci\u00f3n especialmente a ustedes, porque son los hijos amados de la tierra de \u00c1frica. Como hermanos y hermanas de Jes\u00fas, multipliquen sus talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que los animan. Vayan entre los primeros a ser rostros y manos que llevan al pr\u00f3jimo el pan de la vida; alimento de sabidur\u00eda y de liberaci\u00f3n de todo aquello que no nos nutre, sino que confunde nuestros buenos deseos y nos roba la dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en su pa\u00eds tan f\u00e9rtil, Camer\u00fan, muchos sufren la pobreza, tanto material como espiritual. No cedan a la desconfianza y al des\u00e1nimo; rechacen toda forma de abuso y violencia, que enga\u00f1an prometiendo ganancias f\u00e1ciles, pero endurecen el coraz\u00f3n y lo vuelven insensible. No olviden que su pueblo es a\u00fan m\u00e1s rico que esta tierra, pues su tesoro son sus valores: la fe, la familia, la hospitalidad, el trabajo. Sean, pues, protagonistas del futuro, siguiendo la vocaci\u00f3n que Dios da a cada uno, sin dejarse comprar por tentaciones que malgastan las energ\u00edas y no contribuyen al progreso de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para hacer de su esp\u00edritu valiente una profec\u00eda del mundo nuevo, tomen como ejemplo lo que hemos escuchado en los&nbsp;<em>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/em>. Los primeros cristianos daban un audaz testimonio del Se\u00f1or Jes\u00fas ante las dificultades y las amenazas, y perseveraban incluso en medio de los ultrajes (cf.&nbsp;<em>Hch<\/em>&nbsp;5,40-41). Estos disc\u00edpulos \u00abtodos los d\u00edas, tanto en el Templo como en las casas, no cesaban de ense\u00f1ar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jes\u00fas\u00bb (v. 42), es decir, del Mes\u00edas, el Liberador del mundo. S\u00ed, el Se\u00f1or libera del pecado y de la muerte. Anunciar con constancia este Evangelio es la misi\u00f3n de todo cristiano; es la misi\u00f3n que conf\u00edo especialmente a ustedes, j\u00f3venes, y a toda la Iglesia que vive en Camer\u00fan. Convi\u00e9rtanse en buena noticia para su pa\u00eds, como los es, por ejemplo, el beato Floribert Bwana Chui para el pueblo congol\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, ense\u00f1ar significa dejar huella, como hace el labrador con el arado en el campo, para que lo que siembra d\u00e9 fruto. As\u00ed es como el anuncio cristiano cambia nuestra historia, transformando las mentes y los corazones. Anunciar a Jes\u00fas Resucitado significa trazar signos de justicia en una tierra que sufre y est\u00e1 oprimida; signos de paz entre rivalidades y corrupciones; signos de fe que nos liberan de la superstici\u00f3n y de la indiferencia. Con este Evangelio en el coraz\u00f3n, dentro de poco compartiremos el Pan eucar\u00edstico, que nos sacia para la vida eterna. Con fe gozosa, pidamos al Se\u00f1or que multiplique entre nosotros su don, por el bien de todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAMER\u00daN PAPA LE\u00d3N XIV | Como hermanos y hermanas de Jes\u00fas, multipliquen sus talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que los animan, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa, en la jornada de hoy en su visita Apost\u00f3lica a \u00c1frica. 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