{"id":248607,"date":"2026-04-19T08:09:18","date_gmt":"2026-04-19T11:09:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248607"},"modified":"2026-04-19T08:09:18","modified_gmt":"2026-04-19T11:09:18","slug":"papa-leon-xiv-hoy-es-necesario-mirar-hacia-el-futuro-con-esperanza-y-construir-la-esperanza-del-futuro-no-tengan-miedo-de-hacerlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-hoy-es-necesario-mirar-hacia-el-futuro-con-esperanza-y-construir-la-esperanza-del-futuro-no-tengan-miedo-de-hacerlo\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Hoy es necesario mirar hacia el futuro con esperanza y construir la esperanza del futuro, no tengan miedo de hacerlo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>ANGOLA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Hoy es necesario mirar hacia el futuro con esperanza y construir la esperanza del futuro, no tengan miedo de hacerlo<\/strong>, as\u00ed lo dijo el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su Homil\u00eda en la ma\u00f1ana de hoy. En su segunda jornada de visita a Angola, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, presidi\u00f3 la Santa Misa en la ciudad de Kilamba, desde donde nos dec\u00eda, <strong><em>\u201ccon el coraz\u00f3n lleno de gratitud celebro la Eucarist\u00eda entre ustedes. Gracias a Dios por este don y gracias a ustedes por la c\u00e1lida bienvenida que me han brindado.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En este tercer domingo de pascua el Se\u00f1or nos ha hablado con el Evangelio de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas (cf.&nbsp;Lc&nbsp;24,13-35). Dej\u00e9monos iluminar por esta Palabra de vida\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) en esta escena inicial del Evangelio veo reflejada la historia de Angola, de este pa\u00eds bell\u00edsimo pero lastimado, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad. En efecto, la conversaci\u00f3n de los dos disc\u00edpulos mientras caminan, recordando con tristeza lo que le ha sucedido a su Maestro, nos trae a la memoria el dolor que ha marcado a este pa\u00eds: una larga guerra civil con su secuela de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cqueridos hermanos, la Buena Nueva del Se\u00f1or, tambi\u00e9n hoy para nosotros, es precisamente esta: \u00c9l est\u00e1 vivo, ha resucitado y va a nuestro lado mientras recorremos el camino del sufrimiento y la amargura, abri\u00e9ndonos los ojos para que podamos reconocer su obra y concedi\u00e9ndonos la gracia de empezar de nuevo y reconstruir el futuro\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ccon la gracia de Cristo Resucitado podemos convertirnos en ese pan partido que transforma la realidad. Y as\u00ed como la Eucarist\u00eda nos recuerda que somos un s\u00f3lo cuerpo y un s\u00f3lo esp\u00edritu, unidos al \u00fanico Se\u00f1or, tambi\u00e9n nosotros podemos y queremos construir un pa\u00eds en el que se superen para siempre las viejas divisiones, en el que desaparezcan el odio y la violencia, en el que la lacra de la corrupci\u00f3n sea sanada por una nueva cultura de la justicia y el compartir. S\u00f3lo as\u00ed ser\u00e1 posible un futuro de esperanza, sobre todo para los numerosos j\u00f3venes que la han perdido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, compart\u00eda, <strong><em>\u201chermanos y hermanas, hoy es necesario mirar hacia el futuro con esperanza y construir la esperanza del futuro. No tengan miedo de hacerlo. Jes\u00fas Resucitado, que recorre el camino con ustedes y se entrega como pan partido, los anima a ser testigos de su resurrecci\u00f3n y protagonistas de una nueva humanidad y de una nueva sociedad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>A ARGELIA, CAMER\u00daN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL<\/p>\n\n\n\n<p>(13-23 DE ABRIL DE 2026)<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Kilamba (Angola)<\/p>\n\n\n\n<p>Domingo, 19 abril 2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Con el coraz\u00f3n lleno de gratitud celebro la Eucarist\u00eda entre ustedes. Gracias a Dios por este don y gracias a ustedes por la c\u00e1lida bienvenida que me han brindado.<\/p>\n\n\n\n<p>En este tercer domingo de pascua el Se\u00f1or nos ha hablado con el Evangelio de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas (cf.&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;24,13-35). Dej\u00e9monos iluminar por esta Palabra de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos disc\u00edpulos del Se\u00f1or, con el coraz\u00f3n lastimado y triste, salen de Jerusal\u00e9n para regresar a Ema\u00fas, su aldea. Vieron morir a aquel Jes\u00fas en el que hab\u00edan confiado y al que hab\u00edan seguido y, ahora, decepcionados y derrotados, regresan a sus casas. \u00abEn el camino hablaban sobre lo que hab\u00eda ocurrido\u00bb (v. 14); Necesitan hablar de ello, volver a contarse lo que han visto, compartir lo que han vivido, aunque corran el riesgo de quedarse atrapados en el dolor, cerrados a la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, en esta escena inicial del Evangelio veo reflejada la historia de Angola, de este pa\u00eds bell\u00edsimo pero lastimado, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad. En efecto, la conversaci\u00f3n de los dos disc\u00edpulos mientras caminan, recordando con tristeza lo que le ha sucedido a su Maestro, nos trae a la memoria el dolor que ha marcado a este pa\u00eds: una larga guerra civil con su secuela de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se lleva mucho tiempo sumergido en una historia tan marcada por el dolor, se corre el riesgo de sufrir la misma suerte que los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas: perder la esperanza y quedarse paralizado por el des\u00e1nimo. Ellos caminan, sin embargo, siguen detenidos en los hechos ocurridos tres d\u00edas antes, cuando vieron morir a Jes\u00fas; conversan entre ellos, pero sin esperanza de encontrar una salida; contin\u00faan hablando de lo que ha sucedido, con la angustia de quienes no saben c\u00f3mo volver a empezar, ni si es posible hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, la Buena Nueva del Se\u00f1or, tambi\u00e9n hoy para nosotros, es precisamente esta: \u00c9l est\u00e1 vivo, ha resucitado y va a nuestro lado mientras recorremos el camino del sufrimiento y la amargura, abri\u00e9ndonos los ojos para que podamos reconocer su obra y concedi\u00e9ndonos la gracia de empezar de nuevo y reconstruir el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or se acerca a los dos disc\u00edpulos desanimados y sin esperanza y, al hacerse su compa\u00f1ero de camino, los ayuda a recomponer los fragmentos de aquella historia, a mirar m\u00e1s all\u00e1 del dolor, a descubrirles que no est\u00e1n solos en el camino y que les espera un futuro en el que sigue habitando el Dios del amor. Y cuando \u00c9l se detiene a cenar con ellos, se sienta a la mesa y parte el pan, entonces \u00ablos ojos de los disc\u00edpulos se abrieron y lo reconocieron\u00bb (v. 31).<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotros, y tambi\u00e9n para ustedes, queridos hermanos y hermanas angole\u00f1os, queda as\u00ed trazado el camino para volver a empezar: por un lado, la certeza de que el Se\u00f1or nos acompa\u00f1a y tiene compasi\u00f3n de nosotros; por otro, el compromiso que \u00c9l nos pide.<\/p>\n\n\n\n<p>Experimentamos la compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or sobre todo en la relaci\u00f3n con \u00c9l, en la oraci\u00f3n, en la escucha de su Palabra, que hace arder nuestro coraz\u00f3n como el de los dos disc\u00edpulos, y sobre todo en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Es aqu\u00ed donde nos encontramos con Dios. Por eso, hay que estar siempre atentos a aquellas formas de religiosidad tradicional que, sin duda, pertenecen a las ra\u00edces de la cultura de ustedes, pero que, al mismo tiempo, suponen el riesgo de confundir y mezclar elementos m\u00e1gicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual. Permanezcan fieles a lo que ense\u00f1a la Iglesia, conf\u00eden en sus Pastores y mantengan la mirada fija en Jes\u00fas, que se revela especialmente en la Palabra y en la Eucarist\u00eda. En ambas percibimos que el Se\u00f1or Resucitado camina a nuestro lado y, unidos a \u00c9l, tambi\u00e9n nosotros vencemos la muerte que nos asedia y vivimos como resucitados.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta certeza de no estar solos en el camino se a\u00f1ade tambi\u00e9n un compromiso generoso capaz de aliviar las heridas y reavivar la esperanza. En efecto, si los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas reconocen a Jes\u00fas cuando parte el pan para ellos, eso significa que tambi\u00e9n nosotros debemos reconocerlo as\u00ed: no s\u00f3lo en la Eucarist\u00eda, sino en cualquier lugar donde haya una vida que se convierta en pan partido, en cualquier lugar donde alguien se haga don de compasi\u00f3n como \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de su pa\u00eds, las consecuencias a\u00fan dif\u00edciles que deben soportar, los problemas sociales y econ\u00f3micos y las diferentes formas de pobreza reclaman la presencia de una Iglesia que sepa acompa\u00f1arlos en el camino y escuchar el lamento de sus hijos. Una Iglesia que, con la luz de la Palabra y el alimento de la Eucarist\u00eda, sepa reavivar la esperanza perdida. Una Iglesia formada por personas como ustedes, que se entregan tal y como Jes\u00fas parti\u00f3 el pan para los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Angola necesita obispos, sacerdotes, misioneros, religiosas y religiosos, laicos y laicas que tengan en el coraz\u00f3n el deseo de entregar su propia vida y ofrec\u00e9rsela unos a otros, de comprometerse en el amor y el perd\u00f3n mutuos, de construir espacios de fraternidad y de paz, de realizar gestos de compasi\u00f3n y solidaridad hacia quienes m\u00e1s lo necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la gracia de Cristo Resucitado podemos convertirnos en ese pan partido que transforma la realidad. Y as\u00ed como la Eucarist\u00eda nos recuerda que somos un s\u00f3lo cuerpo y un s\u00f3lo esp\u00edritu, unidos al \u00fanico Se\u00f1or, tambi\u00e9n nosotros podemos y queremos construir un pa\u00eds en el que se superen para siempre las viejas divisiones, en el que desaparezcan el odio y la violencia, en el que la lacra de la corrupci\u00f3n sea sanada por una nueva cultura de la justicia y el compartir. S\u00f3lo as\u00ed ser\u00e1 posible un futuro de esperanza, sobre todo para los numerosos j\u00f3venes que la han perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, hoy es necesario mirar hacia el futuro con esperanza y construir la esperanza del futuro. No tengan miedo de hacerlo. Jes\u00fas Resucitado, que recorre el camino con ustedes y se entrega como pan partido, los anima a ser testigos de su resurrecci\u00f3n y protagonistas de una nueva humanidad y de una nueva sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, en este camino pueden contar con la cercan\u00eda y la oraci\u00f3n del Papa. Pero tambi\u00e9n yo s\u00e9 que puedo contar con ustedes, y se lo agradezco. Los encomiendo a la protecci\u00f3n y a la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, Nuestra Se\u00f1ora de Muxima, para que siempre los sostenga en la fe, la esperanza y la caridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANGOLA PAPA LE\u00d3N XIV | Hoy es necesario mirar hacia el futuro con esperanza y construir la esperanza del futuro, no tengan miedo de hacerlo, as\u00ed lo dijo el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda en la ma\u00f1ana de hoy. 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