{"id":248620,"date":"2026-04-20T11:18:00","date_gmt":"2026-04-20T14:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248620"},"modified":"2026-04-20T16:19:53","modified_gmt":"2026-04-20T19:19:53","slug":"papa-leon-xiv-cristo-nos-llama-a-la-libertad-no-quiere-siervos-ni-clientes-sino-que-busca-hermanos-y-hermanas-a-quienes-dedicarse-con-todo-su-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-cristo-nos-llama-a-la-libertad-no-quiere-siervos-ni-clientes-sino-que-busca-hermanos-y-hermanas-a-quienes-dedicarse-con-todo-su-ser\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Cristo nos llama a la libertad; no quiere siervos ni clientes, sino que busca hermanos y hermanas a quienes dedicarse con todo su ser"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>ANGOLA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Cristo nos llama a la libertad; no quiere siervos ni clientes, sino que busca hermanos y hermanas a quienes dedicarse con todo su ser<\/strong>, as\u00ed lo dijo el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa. Celebrada en la Explanada de Saurimo, en la ciudad de Saurimo, Angola, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cen todas partes del mundo, la Iglesia vive como un pueblo que camina en pos de Cristo, nuestro hermano y Redentor. \u00c9l, el Resucitado, ilumina nuestro camino hacia el Padre y, con la fuerza del Esp\u00edritu, nos santifica, para que transformemos nuestro estilo de vida seg\u00fan su amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201ccuando el Hijo de Dios se hace hombre, en efecto, realiza gestos elocuentes para manifestar la voluntad del Padre: ilumina las tinieblas devolviendo la vista a los ciegos, da voz a los oprimidos desatando la lengua de los mudos, sacia nuestra hambre de justicia multiplicando el pan para los pobres y los d\u00e9biles. Quien oye hablar de estas obras, se dispone a buscar a Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, a\u00f1ad\u00eda, <strong><em>\u201cal mismo tiempo, el Se\u00f1or conoce nuestro coraz\u00f3n y nos pregunta si lo buscamos por gratitud o por inter\u00e9s, por c\u00e1lculo o por amor. De hecho, dice a la gente que lo segu\u00eda: \u00abMe buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse\u00bb (Jn 6,26). Sus palabras revelan los planes de quienes no desean el encuentro con una persona, sino el consumo material\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) la actitud de Jes\u00fas hacia nosotros: \u00c9l no rechaza esta b\u00fasqueda insincera, sino que anima a la conversi\u00f3n. No aleja a la multitud, sino que invita a todos a examinar lo que late en nuestro coraz\u00f3n. Cristo nos llama a la libertad; no quiere siervos ni clientes, sino que busca hermanos y hermanas a quienes dedicarse con todo su ser\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) el testimonio de los m\u00e1rtires y de los santos nos alienta y nos impulsa a un camino de esperanza, de reconciliaci\u00f3n y de paz, a lo largo del cual el don de Dios se convierte en el compromiso del hombre en la familia, en la comunidad cristiana y en la sociedad civil. Recorri\u00e9ndolo juntos, a la luz del Evangelio, la Iglesia en Angola crece seg\u00fan esa fecundidad espiritual que comienza en la Eucarist\u00eda y contin\u00faa en el cuidado integral de cada persona y de todo el pueblo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>A ARGELIA, CAMER\u00daN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL<\/p>\n\n\n\n<p>(13-23 DE ABRIL DE 2026)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Explanada de Saurimo (Saurimo)<br>Lunes, 20 de abril de 2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>En todas partes del mundo, la Iglesia vive como un pueblo que camina en pos de Cristo, nuestro hermano y Redentor. \u00c9l, el Resucitado, ilumina nuestro camino hacia el Padre y, con la fuerza del Esp\u00edritu, nos santifica, para que transformemos nuestro estilo de vida seg\u00fan su amor. Esta es la Buena Noticia, el Evangelio que corre como sangre por nuestras venas, sosteni\u00e9ndonos a lo largo del camino. \u00a1Un camino que hoy me ha tra\u00eddo aqu\u00ed, con ustedes! En la alegr\u00eda y la belleza de nuestra asamblea, reunida en nombre de Jes\u00fas, escuchemos con el coraz\u00f3n abierto su Palabra de salvaci\u00f3n, porque nos hace reflexionar sobre el motivo y el fin por los que seguimos al Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el Hijo de Dios se hace hombre, en efecto, realiza gestos elocuentes para manifestar la voluntad del Padre: ilumina las tinieblas devolviendo la vista a los ciegos, da voz a los oprimidos desatando la lengua de los mudos, sacia nuestra hambre de justicia multiplicando el pan para los pobres y los d\u00e9biles. Quien oye hablar de estas obras, se dispone a buscar a Jes\u00fas. Al mismo tiempo, el Se\u00f1or conoce nuestro coraz\u00f3n y nos pregunta si lo buscamos por gratitud o por inter\u00e9s, por c\u00e1lculo o por amor. De hecho, dice a la gente que lo segu\u00eda: \u00abMe buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse\u00bb (Jn 6,26). Sus palabras revelan los planes de quienes no desean el encuentro con una persona, sino el consumo material. La multitud ve a Jes\u00fas como un instrumento para lograr algo m\u00e1s, como un proveedor de servicios. Si \u00c9l no les diera algo de comer, sus gestos y sus ense\u00f1anzas no les interesar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ocurre cuando la fe aut\u00e9ntica se sustituye por un comercio supersticioso, en el cual Dios se convierte en un \u00eddolo al que s\u00f3lo se recurre cuando nos conviene, mientras nos conviene. Incluso los dones m\u00e1s hermosos del Se\u00f1or \u2014que siempre cuida de su pueblo\u2014 pueden convertirse en una exigencia, un premio o un chantaje, y son malinterpretados precisamente por quienes los reciben. El relato evang\u00e9lico nos hace comprender, por tanto, que existen motivos equivocados para buscar a Cristo, sobre todo cuando se le considera un gur\u00fa o un amuleto de la suerte. Tambi\u00e9n el fin que se propone la multitud es inadecuado; pues no buscan un maestro al que amar, sino un l\u00edder al que venerar por inter\u00e9s propio.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy diferente es la actitud de Jes\u00fas hacia nosotros: \u00c9l no rechaza esta b\u00fasqueda insincera, sino que anima a la conversi\u00f3n. No aleja a la multitud, sino que invita a todos a examinar lo que late en nuestro coraz\u00f3n. Cristo nos llama a la libertad; no quiere siervos ni clientes, sino que busca hermanos y hermanas a quienes dedicarse con todo su ser. Para corresponder con fe a este amor, no basta con o\u00edr hablar de Jes\u00fas, hay que acoger el sentido de sus palabras. Tampoco es suficiente ver lo que Jes\u00fas hace, hay que seguir e imitar su iniciativa. Cuando en el signo del pan compartido vemos la voluntad del Salvador, que se entrega por nosotros, entonces nos acercamos al verdadero encuentro con Jes\u00fas, que se convierte en seguimiento, misi\u00f3n y vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La exhortaci\u00f3n que el Se\u00f1or dirige a la multitud se transforma as\u00ed en una invitaci\u00f3n: \u00abTrabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna\u00bb (Jn 6,27). Con estas palabras, Cristo nos se\u00f1ala su verdadero don para nosotros: no nos llama al desinter\u00e9s por el pan de cada d\u00eda, que, por el contrario, multiplica en abundancia y nos ense\u00f1a a pedir en la oraci\u00f3n. Nos educa en la forma correcta de buscar el pan de vida, alimento que nos sostiene para siempre. El deseo de la multitud encuentra as\u00ed una respuesta a\u00fan m\u00e1s grande y sorprendente: Jes\u00fas no nos da un alimento que perece, sino un pan que hace que no perezcamos, porque es alimento de vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Su don ilumina nuestro presente: hoy vemos, de hecho, que muchos deseos de la gente son frustrados por los violentos, explotados por los prepotentes y enga\u00f1ados por la riqueza. Cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se convierte en posesi\u00f3n de unos pocos. Ante estos males, Cristo escucha el clamor de los pueblos y renueva nuestra historia; de cada ca\u00edda nos levanta, en cada sufrimiento nos consuela y en la misi\u00f3n nos alienta. Como el pan vivo que siempre nos da \u2014la Eucarist\u00eda\u2014 tampoco su historia conoce fin, y por eso quita el fin, o sea la muerte, de nuestra historia, que el Resucitado abre con la fuerza de su Esp\u00edritu. \u00a1Cristo vive! \u00c9l es nuestro Redentor. Este es el Evangelio que compartimos, haciendo hermanos a todos los pueblos de la tierra. Este es el anuncio que transforma el pecado en perd\u00f3n. \u00a1Esta es la fe que salva la vida!<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio pascual, por tanto, se refiere ciertamente a Cristo, el crucificado que ha resucitado, pero precisamente por eso se refiere tambi\u00e9n a nosotros: en \u00c9l se hace voz el anuncio de nuestra resurrecci\u00f3n. No hemos venido al mundo para morir. No hemos nacido para convertirnos en esclavos ni de la corrupci\u00f3n de la carne, ni de la del alma: toda forma de opresi\u00f3n, violencia, explotaci\u00f3n y mentira niega la resurrecci\u00f3n de Cristo, don supremo de nuestra libertad. Este triunfo sobre el mal y sobre la muerte, de hecho, no ocurre s\u00f3lo al final de los d\u00edas, sino en la historia de cada d\u00eda. \u00bfQu\u00e9 debemos hacer para acoger este don? El mismo Evangelio nos lo ense\u00f1a: \u00abLa obra de Dios es que ustedes crean en aquel que \u00e9l ha enviado\u00bb (Jn 6,29). \u00a1S\u00ed, creemos! Hoy, lo decimos juntos con fuerza y con gratitud hacia Ti, Se\u00f1or Jes\u00fas. Queremos seguirte y servirte en nuestro pr\u00f3jimo: tu palabra es para nosotros regla de vida, criterio de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDichoso el que camina en la ley del Se\u00f1or\u201d (cf. Sal 119,1): as\u00ed hemos cantado en el salmo. Queridos hermanos, es el Se\u00f1or quien traza el camino para este recorrido, no nuestras urgencias ni las modas del momento. Por eso, al seguir a Jes\u00fas, el camino eclesial es siempre un \u00abS\u00ednodo de la resurrecci\u00f3n y de la esperanza\u00bb (Exhort. ap. Ecclesia in Africa, 13), como afirmaba san Juan Pablo II en su Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica para \u00c1frica. \u00a1Sigamos en esta sabia direcci\u00f3n! Con el Evangelio en el coraz\u00f3n, tendr\u00e1n valor ante las dificultades y las decepciones; el camino que Dios ha abierto para nosotros nunca falla. El Se\u00f1or, en efecto, camina siempre a nuestro paso, para que podamos seguir por su senda. Cristo mismo da orientaci\u00f3n y fuerza al camino, un camino que queremos aprender a vivir cada vez m\u00e1s como debe ser, es decir, sinodal.<\/p>\n\n\n\n<p>En particular, \u00abla Iglesia anuncia la Buena Nueva no s\u00f3lo a trav\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de la palabra que ha recibido del Se\u00f1or, sino tambi\u00e9n mediante el testimonio de la vida, gracias al cual los disc\u00edpulos de Cristo dan raz\u00f3n de la fe, de la esperanza y del amor que hay en ellos\u00bb (ib\u00edd., 55). Al compartir la Eucarist\u00eda, pan de vida eterna, estamos llamados a servir a nuestro pueblo con una dedicaci\u00f3n que levanta de toda ca\u00edda, que reconstruye lo que la violencia destruye y comparte con alegr\u00eda los lazos fraternos. A trav\u00e9s de nosotros, la iniciativa de la gracia divina da buenos frutos sobre todo en las adversidades, como muestra el ejemplo del protom\u00e1rtir Esteban (cf. Hch 6,8-15).<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, el testimonio de los m\u00e1rtires y de los santos nos alienta y nos impulsa a un camino de esperanza, de reconciliaci\u00f3n y de paz, a lo largo del cual el don de Dios se convierte en el compromiso del hombre en la familia, en la comunidad cristiana y en la sociedad civil. Recorri\u00e9ndolo juntos, a la luz del Evangelio, la Iglesia en Angola crece seg\u00fan esa fecundidad espiritual que comienza en la Eucarist\u00eda y contin\u00faa en el cuidado integral de cada persona y de todo el pueblo. En particular, la vitalidad de las vocaciones que ustedes experimentan es signo de la correspondencia al don del Se\u00f1or, siempre abundante para quien lo acoge con coraz\u00f3n puro. Gracias al Pan de vida nueva, que hoy compartimos, podemos continuar en el camino de toda la Iglesia, que tiene como meta el Reino de Dios, como luz la fe y como alma la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>___________________<\/p>\n\n\n\n<p>Agradecimiento final del Santo Padre<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tarde tendremos el \u00faltimo encuentro con la comunidad cat\u00f3lica de Angola, pero en este momento deseo dirigir a todos mi saludo lleno de gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Agradezco a los obispos, y con ellos a los sacerdotes y a los di\u00e1conos, as\u00ed como a los consagrados y a los fieles laicos, por haber preparado mi visita.<\/p>\n\n\n\n<p>Expreso viva gratitud a las autoridades civiles angole\u00f1as por el gran esfuerzo organizativo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Angola, mantente fiel a tus ra\u00edces cristianas! As\u00ed podr\u00e1s seguir ofreciendo tu ayuda cada vez mejor para la construcci\u00f3n de la justicia y la paz en \u00c1frica y en el mundo entero. \u00a1Muchas gracias!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANGOLA PAPA LE\u00d3N XIV | Cristo nos llama a la libertad; no quiere siervos ni clientes, sino que busca hermanos y hermanas a quienes dedicarse con todo su ser, as\u00ed lo dijo el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa. 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