{"id":248633,"date":"2026-04-21T11:11:27","date_gmt":"2026-04-21T14:11:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248633"},"modified":"2026-04-21T11:11:28","modified_gmt":"2026-04-21T14:11:28","slug":"papa-leon-xiv-hay-que-valorar-a-quienes-creen-en-la-paz-y-atreverse-a-aplicar-politicas-que-vayan-a-contracorriente-centradas-en-el-bien-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-hay-que-valorar-a-quienes-creen-en-la-paz-y-atreverse-a-aplicar-politicas-que-vayan-a-contracorriente-centradas-en-el-bien-comun\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Hay que valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar pol\u00edticas que vayan a contracorriente, centradas en el bien com\u00fan"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>GUINEA ECUATORIAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Hay que valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar pol\u00edticas que vayan a contracorriente, centradas en el bien com\u00fan<\/strong>, as\u00ed lo expresaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje en su encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplom\u00e1tico en Guinea Ecuatorial. Celebrado en el Palacio Presidencial, en la ciudad de Malabo, donde <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201custedes saben que san Agust\u00edn le\u00eda los acontecimientos y la historia seg\u00fan el modelo de dos ciudades: la de Dios, eterna, caracterizada por su amor incondicional (amor Dei), unido al amor al pr\u00f3jimo, especialmente a los pobres; y la terrena, lugar de residencia transitoria, en la que los hombres y mujeres viven hasta su muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201cs\u00e9 que han emprendido el imponente proyecto de construir una ciudad que, desde hace unos meses, es la nueva capital de su pa\u00eds. Han querido darle un nombre en el que parece resonar el de la Jerusal\u00e9n b\u00edblica: Ciudad de la Paz. Ojal\u00e1 que esa decisi\u00f3n haga reflexionar a cada conciencia sobre cu\u00e1l es la ciudad a la que quiere servir\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cSan Agust\u00edn considera que los cristianos est\u00e1n llamados por Dios a habitar en la ciudad terrena, pero con el coraz\u00f3n y la mente dirigidos hacia la ciudad celestial, su verdadera patria. Es esa la ciudad hacia la que Abraham parti\u00f3, \u00absin saber a d\u00f3nde iba. Por la fe, vivi\u00f3 como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con \u00e9l de la misma promesa\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, <strong>Le\u00f3n XIV<\/strong> expresaba, <strong><em>\u201choy en d\u00eda, la doctrina social de la Iglesia representa una ayuda para cualquiera que desee afrontar las \u201ccosas nuevas\u201d que desestabilizan el planeta y la convivencia humana, buscando ante todo el Reino de Dios y su justicia. Esto es una parte fundamental de la misi\u00f3n de la Iglesia: contribuir a la formaci\u00f3n de las conciencias mediante el anuncio del Evangelio y la propuesta de criterios morales y principios \u00e9ticos aut\u00e9nticos, respetando la libertad de cada persona y la autonom\u00eda de los pueblos y sus gobiernos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Papa dijo, <strong><em>\u201ceste es un pa\u00eds joven. Estoy seguro, por tanto, de que en la Iglesia encontrar\u00e1n ayuda para formar conciencias libres y responsables, para avanzar juntos hacia el futuro. En un mundo herido por la prepotencia, los pueblos tienen hambre y sed de justicia. Hay que valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar pol\u00edticas que vayan a contracorriente, centradas en el bien com\u00fan\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>A ARGELIA, CAMER\u00daN, ANGOLA Y GUINEA ECUATORIAL<\/p>\n\n\n\n<p>(13-23 DE ABRIL DE 2026)<\/p>\n\n\n\n<p>ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, CON LA SOCIEDAD CIVIL Y CON EL CUERPO DIPLOM\u00c1TICO<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/p>\n\n\n\n<p>Palacio Presidencial (Malabo)<\/p>\n\n\n\n<p>Martes, 21 de abril de 2026<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Presidente,<\/p>\n\n\n\n<p>distinguidas Autoridades y miembros del Cuerpo diplom\u00e1tico,<\/p>\n\n\n\n<p>se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/p>\n\n\n\n<p>Los saludo cordialmente, les agradezco su acogida y las palabras que me han dirigido. Me alegra estar aqu\u00ed para visitar al querido pueblo de Guinea Ecuatorial. Durante su visita a este pa\u00eds, el Papa san Juan Pablo II defini\u00f3 a su persona, se\u00f1or Presidente, como \u00abel centro simb\u00f3lico hacia el que convergen las vivas aspiraciones de un pueblo a un clima social de aut\u00e9ntica libertad, de justicia, de respeto y promoci\u00f3n de los derechos de cada persona o grupo, y de mejores condiciones de vida, para realizarse como hombres y como hijos de Dios\u00bb (S. Juan Pablo II, Discurso al Presidente de Guinea Ecuatorial, Malabo). Son palabras que siguen siendo actuales y que interpelan a cualquiera que ocupe un cargo p\u00fablico. Por otra parte, \u00ablos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n\u00bb (Const. past. Gaudium et spes, 1). Estas expresiones de la Constituci\u00f3n Gaudium et spes del Concilio Vaticano II expresan de la mejor manera los motivos y los sentimientos que me traen hasta ustedes, para confirmar en la fe y consolar al pueblo de este pa\u00eds en r\u00e1pida transformaci\u00f3n. Pues, al igual que en el coraz\u00f3n de Dios, tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de la Iglesia resuena el eco de cuanto ocurre aqu\u00ed en la tierra, entre millones de hombres y mujeres por los cuales nuestro Se\u00f1or Jesucristo dio su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ustedes saben que san Agust\u00edn le\u00eda los acontecimientos y la historia seg\u00fan el modelo de dos ciudades: la de Dios, eterna, caracterizada por su amor incondicional (amor Dei), unido al amor al pr\u00f3jimo, especialmente a los pobres; y la terrena, lugar de residencia transitoria, en la que los hombres y mujeres viven hasta su muerte. En esta perspectiva, las dos ciudades existen juntas hasta el final de los tiempos (cf. De civitate Dei, 19,14) y todo ser humano, d\u00eda a d\u00eda, manifiesta en sus decisiones a cu\u00e1l de ellas quiere pertenecer.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que han emprendido el imponente proyecto de construir una ciudad que, desde hace unos meses, es la nueva capital de su pa\u00eds. Han querido darle un nombre en el que parece resonar el de la Jerusal\u00e9n b\u00edblica: Ciudad de la Paz. Ojal\u00e1 que esa decisi\u00f3n haga reflexionar a cada conciencia sobre cu\u00e1l es la ciudad a la que quiere servir. Como tuve ocasi\u00f3n de recordar al Cuerpo diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede, para el gran padre Agust\u00edn la ciudad terrena se centra en el amor orgulloso de s\u00ed mismo (amor sui), en la sed de poder y gloria mundanos que conducen a la destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, Agust\u00edn considera que los cristianos est\u00e1n llamados por Dios a habitar en la ciudad terrena, pero con el coraz\u00f3n y la mente dirigidos hacia la ciudad celestial, su verdadera patria. Es esa la ciudad hacia la que Abraham parti\u00f3, \u00absin saber a d\u00f3nde iba. Por la fe, vivi\u00f3 como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con \u00e9l de la misma promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad de s\u00f3lidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios\u00bb (Hb 11,8-10). Todo ser humano puede apreciar la ancestral conciencia de que la vida en la tierra es s\u00f3lo un paso. Es fundamental que perciba la diferencia entre lo que perdura y lo que pasa, manteni\u00e9ndose libre de la riqueza injusta y de la ilusi\u00f3n del dominio. En particular, \u00ablos cristianos que viven en la ciudad terrenal no son ajenos al mundo pol\u00edtico y, guiados por las Escrituras, buscan aplicar la \u00e9tica cristiana al gobierno civil. La Ciudad de Dios no propone un programa pol\u00edtico. En cambio, ofrece valiosas reflexiones sobre cuestiones fundamentales relacionadas con la vida social y pol\u00edtica\u00bb (Discurso al Cuerpo diplom\u00e1tico, 9 enero 2026).<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, la doctrina social de la Iglesia representa una ayuda para cualquiera que desee afrontar las \u201ccosas nuevas\u201d que desestabilizan el planeta y la convivencia humana, buscando ante todo el Reino de Dios y su justicia. Esto es una parte fundamental de la misi\u00f3n de la Iglesia: contribuir a la formaci\u00f3n de las conciencias mediante el anuncio del Evangelio y la propuesta de criterios morales y principios \u00e9ticos aut\u00e9nticos, respetando la libertad de cada persona y la autonom\u00eda de los pueblos y sus gobiernos. El objetivo de la doctrina social es educar para afrontar los problemas, que siempre son diferentes, ya que cada generaci\u00f3n es nueva, con nuevos retos, nuevos sue\u00f1os y nuevos interrogantes.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s concretamente, nos enfrentamos a cuestiones que sacuden los cimientos de la experiencia humana. Como ya he se\u00f1alado, al comparar nuestra \u00e9poca con aquella en la que el Papa Le\u00f3n XIII promulg\u00f3 la Rerum novarum, hoy \u00abla exclusi\u00f3n es la nueva cara de la injusticia social. La brecha entre una \u201cpeque\u00f1a minor\u00eda\u201d \u2014el 1% de la poblaci\u00f3n\u2014 y la gran mayor\u00eda se ha ampliado de manera dram\u00e1tica. [\u2026] Cuando hablamos de exclusi\u00f3n, tambi\u00e9n nos encontramos ante una paradoja. La falta de tierra, alimentos, vivienda y trabajo digno coexiste con el acceso a las nuevas tecnolog\u00edas que se difunden por todas partes a trav\u00e9s de los mercados globalizados. Los tel\u00e9fonos celulares, las redes sociales e incluso la inteligencia artificial est\u00e1n al alcance de millones de personas, incluidos los pobres\u00bb (Discurso a los Movimientos populares, 23 octubre 2025). Por consiguiente, es una tarea ineludible de las autoridades civiles y de la buena pol\u00edtica eliminar los obst\u00e1culos al desarrollo humano integral, cuyos principios fundamentales son la destinaci\u00f3n universal de los bienes y la solidaridad.<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede ocultar, por ejemplo, que la rapid\u00edsima evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica a la que asistimos ha acelerado una especulaci\u00f3n conectada a la necesidad de materias primas, que parece hacer olvidar necesidades fundamentales como la salvaguardia de la creaci\u00f3n, los derechos de las comunidades locales, la dignidad del trabajo y la protecci\u00f3n de la salud p\u00fablica. A este respecto, hago m\u00edo el llamamiento del Papa Francisco, que hace justo un a\u00f1o dejaba este mundo: \u00abHoy tenemos que decir \u201cno a una econom\u00eda de la exclusi\u00f3n y la inequidad\u201d. Esa econom\u00eda mata\u00bb (Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium, 53). De hecho, hoy en d\u00eda es a\u00fan m\u00e1s evidente con respecto a algunos a\u00f1os atr\u00e1s que uno de los principales motivos de la proliferaci\u00f3n de los conflictos armados es la colonizaci\u00f3n de yacimientos petrol\u00edferos y mineros, sin tener en cuenta el derecho internacional ni el derecho de los pueblos a la autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mismas nuevas tecnolog\u00edas parecen concebidas y utilizadas principalmente con fines b\u00e9licos y en contextos que no permiten vislumbrar un aumento de oportunidades para todos. Por el contrario, sin un cambio de rumbo en la asunci\u00f3n de la responsabilidad pol\u00edtica y sin respeto por las instituciones y los acuerdos internacionales, el destino de la humanidad corre el riesgo de verse tr\u00e1gicamente comprometido. Dios no quiere esto. Su Santo Nombre no puede ser profanado por la voluntad de dominio, la prepotencia y la discriminaci\u00f3n; sobre todo, nunca debe ser invocado para justificar decisiones y acciones que causan la muerte. Que este pa\u00eds no dude en revisar sus propias trayectorias de desarrollo y las oportunidades positivas de situarse en la escena internacional al servicio del derecho y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es un pa\u00eds joven. Estoy seguro, por tanto, de que en la Iglesia encontrar\u00e1n ayuda para formar conciencias libres y responsables, para avanzar juntos hacia el futuro. En un mundo herido por la prepotencia, los pueblos tienen hambre y sed de justicia. Hay que valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar pol\u00edticas que vayan a contracorriente, centradas en el bien com\u00fan. Se necesita urgentemente el valor de nuevas visiones y de un pacto educativo que d\u00e9 a los j\u00f3venes espacio y confianza. La ciudad de Dios, ciudad de la paz, debe ser acogida, en efecto, como un don que viene de lo alto y hacia el cual dirigir nuestro deseo y todos nuestros recursos. Es una promesa y una tarea. Sus habitantes \u00abcon sus espadas forjar\u00e1n arados y podaderas con sus lanzas\u00bb (Is 2,4) y, enjugada toda l\u00e1grima, participar\u00e1n en el banquete, ya no reservado a una \u00e9lite, porque viandas exquisitas, vinos a\u00f1ejados y manjares suculentos (cf. Is 25,6) se repartir\u00e1n entre todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Presidente, se\u00f1oras y se\u00f1ores, caminemos juntos, con sabidur\u00eda y esperanza, hacia la Ciudad de Dios, que es la ciudad de la paz. Gracias!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>GUINEA ECUATORIAL PAPA LE\u00d3N XIV | Hay que valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar pol\u00edticas que vayan a contracorriente, centradas en el bien com\u00fan, as\u00ed lo expresaba el Santo Padre al compartir su mensaje en su encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplom\u00e1tico en Guinea Ecuatorial. 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