{"id":248660,"date":"2026-04-23T09:31:07","date_gmt":"2026-04-23T12:31:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248660"},"modified":"2026-04-23T09:31:08","modified_gmt":"2026-04-23T12:31:08","slug":"papa-leon-xiv-cristo-lo-es-todo-para-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-cristo-lo-es-todo-para-nosotros\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Cristo lo es todo para nosotros"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>GUINEA ECUATORIAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Cristo lo es todo para nosotros<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir la Homil\u00eda en la ma\u00f1ana de hoy en Guinea Ecuatorial. Celebrada en el Estadio Malabo, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, dec\u00eda, <strong><em>\u201clas Escrituras que acabamos de escuchar nos interpelan, pregunt\u00e1ndonos a cada uno de nosotros \u201csi sabemos\u201d y \u201cc\u00f3mo\u201d leemos las p\u00e1ginas b\u00edblicas que hoy compartimos. Se trata de una invitaci\u00f3n tan seria como providencial, porque nos prepara para leer juntos el libro de la historia, es decir, las p\u00e1ginas de nuestra vida, que Dios sigue inspirando con su sabidur\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201ccomo \u00e9l, tambi\u00e9n nosotros hemos sido hechos cristianos por el Bautismo, heredando la misma luz, es decir, la misma fe, para leer la Palabra de Dios. Para reflexionar sobre las profec\u00edas, para orar los salmos, para estudiar la Ley y proclamar el Evangelio con nuestra vida. Todos los textos b\u00edblicos, en efecto, revelan en la fe su verdadero sentido, porque en la fe fueron escritos y transmitidos hasta nosotros; por eso su lectura es siempre un acto personal y tambi\u00e9n eclesial, no un ejercicio solitario o meramente t\u00e9cnico\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Santo Padre<\/strong>, se\u00f1alaba, <strong><em>\u201ccomo afirma Cristo,&nbsp;\u00abs\u00f3lo el que viene de Dios ha visto al Padre\u00bb&nbsp;(Jn&nbsp;6,46). En el Hijo, el Padre mismo muestra su gloria: Dios se hace ver, o\u00edr y tocar. A trav\u00e9s de los gestos de Jes\u00fas, el Redentor, \u00c9l da plenitud a lo que hace desde siempre, esto es, dar vida. Crea el mundo, lo salva y lo ama para siempre. Jes\u00fas les recuerda a quienes lo escuchan un signo de esta providencia constante:&nbsp;\u00abSus padres, en el desierto, comieron el man\u00e1 y murieron\u00bb&nbsp;(v. 49). Se refiere as\u00ed a la experiencia del \u00e9xodo; un camino de liberaci\u00f3n de la esclavitud que, sin embargo, se convirti\u00f3 en un vagar agotador durante cuarenta a\u00f1os, porque el pueblo no crey\u00f3 en la promesa del Se\u00f1or, llegando incluso a a\u00f1orar Egipto (cf.&nbsp;Ex&nbsp;16,3)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> compart\u00eda, <strong><em>\u201ca trav\u00e9s del \u00e9xodo definitivo que es la Pascua de Jes\u00fas, todo pueblo es liberado de la esclavitud del mal. Mientras celebramos este acontecimiento de salvaci\u00f3n, el Se\u00f1or nos llama a una elecci\u00f3n decisiva:&nbsp;\u00abEl que cree, tiene Vida eterna\u00bb&nbsp;(v. 47). En Jes\u00fas se nos da una posibilidad sorprendente: Dios se da a s\u00ed mismo por nosotros. \u00bfConf\u00edo en que su amor es m\u00e1s fuerte que mi muerte?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Respondiendo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, explicaba, <strong><em>\u201cal decidir creerle, cada uno de nosotros elige entre una desesperaci\u00f3n cierta y una esperanza que Dios hace posible. Entonces nuestra hambre de vida y de justicia encuentra alivio en las palabras de Jes\u00fas:&nbsp;\u00abEl pan que yo dar\u00e9 es mi carne para la Vida del mundo\u00bb&nbsp;(v. 51).<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00a1Gracias, Se\u00f1or! Te alabamos y te bendecimos, porque has querido hacerte para nosotros Eucarist\u00eda, pan de vida eterna, para que podamos vivir para siempre. Precisamente ahora, queridos amigos, mientras celebramos este sacramento de salvaci\u00f3n, podemos exclamar con alegr\u00eda:&nbsp;\u201c\u00a1Cristo lo es todo para nosotros!\u201d\u201d.<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD EL PAPA LE\u00d3N XIV<br>A ARGELIA, CAMER\u00daN, ANGOLA Y <strong>GUINEA ECUATORIAL<\/strong><br>(13-23 DE ABRIL DE 2026)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Estadio de Malabo<br>Jueves, 23 de abril de 2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Homil\u00eda del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludo y agradecimiento del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><br><a><\/a>Homil\u00eda del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Quiero empezar saludando con afecto a esta Iglesia particular de Malabo con su pastor y, a la vez, expresar mi sentido p\u00e9same a toda la comunidad archidiocesana, a los hermanos sacerdotes y a los familiares por el fallecimiento, hace algunos d\u00edas, de su Vicario General, Monse\u00f1or Fortunato Nsue Esono, que recordamos en esta Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Invito a vivir con esp\u00edritu de fe este momento de dolor y conf\u00edo en que, sin dejarse llevar por comentarios o conclusiones apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Escrituras que acabamos de escuchar nos interpelan, pregunt\u00e1ndonos a cada uno de nosotros \u201csi sabemos\u201d y \u201cc\u00f3mo\u201d leemos las p\u00e1ginas b\u00edblicas que hoy compartimos. Se trata de una invitaci\u00f3n tan seria como providencial, porque nos prepara para leer juntos el libro de la historia, es decir, las p\u00e1ginas de nuestra vida, que Dios sigue inspirando con su sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Compartiendo el camino de un viajero que, desde Jerusal\u00e9n, regresa precisamente a \u00c1frica, el di\u00e1cono Felipe le pregunta: \u00ab\u00bfComprendes lo que est\u00e1s leyendo?\u00bb (<em>Hch<\/em>&nbsp;8,30). Aquel peregrino, un eunuco de la reina de Etiop\u00eda, le responde de inmediato con humilde sagacidad: \u00ab\u00bfC\u00f3mo lo puedo entender, si nadie me lo explica?\u00bb (v. 31). Su pregunta se convierte as\u00ed no s\u00f3lo en una apelaci\u00f3n a la verdad, sino en una expresi\u00f3n de curiosidad. Observemos con atenci\u00f3n qui\u00e9n est\u00e1 hablando: es un hombre rico, como su tierra, pero esclavo. Todos los tesoros que administra no son suyos; suyas son las fatigas, que benefician a otros. Este hombre tiene inteligencia y cultura, y lo demuestra tanto en el trabajo como en la oraci\u00f3n, pero no es plenamente libre. Esta condici\u00f3n est\u00e1 grabada dolorosamente en su cuerpo; se trata, en efecto, de un eunuco. No puede generar vida, todas sus energ\u00edas est\u00e1n al servicio de un poder que lo controla y lo domina.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente mientras regresa a su patria, \u00c1frica, convertida para \u00e9l en lugar de servidumbre, el anuncio del Evangelio lo libera. La Palabra de Dios, que tiene en sus manos, produce un fruto sorprendente en su vida: cuando encuentra a Felipe, testigo de Cristo crucificado y resucitado, el eunuco se convierte no s\u00f3lo en lector de la Biblia, es decir, espectador, sino en protagonista de un relato que lo involucra, porque se refiere precisamente a \u00e9l. El texto sagrado le habla y suscita su pregunta sobre la verdad. As\u00ed es como este africano se adentra en la Escritura, que es hospitalaria para con todo lector que quiera comprender la Palabra de Dios. Entra en la historia de la salvaci\u00f3n, que es hospitalaria para con todo hombre y mujer, especialmente para con los oprimidos, los marginados y los \u00faltimos. Al texto escrito corresponde ahora el gesto vivido; al recibir el Bautismo, ya no es un extra\u00f1o, sino que se convierte en hijo de Dios, en nuestro hermano en la fe. Esclavo y sin descendencia, este hombre renace a una vida nueva y libre en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas. Nosotros seguimos hablando de su rescate, precisamente mientras leemos las Escrituras.<\/p>\n\n\n\n<p>Como \u00e9l, tambi\u00e9n nosotros hemos sido hechos cristianos por el Bautismo, heredando la misma luz, es decir, la misma fe, para leer la Palabra de Dios. Para reflexionar sobre las profec\u00edas, para orar los salmos, para estudiar la Ley y proclamar el Evangelio con nuestra vida. Todos los textos b\u00edblicos, en efecto, revelan en la fe su verdadero sentido, porque en la fe fueron escritos y transmitidos hasta nosotros; por eso su lectura es siempre un acto personal y tambi\u00e9n eclesial, no un ejercicio solitario o meramente t\u00e9cnico.<\/p>\n\n\n\n<p>Leemos juntos la Escritura como un bien com\u00fan de la Iglesia, teniendo como gu\u00eda al Esp\u00edritu Santo, que inspir\u00f3 su composici\u00f3n, y a la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, que la ha custodiado y difundido por toda la tierra. Como pide el eunuco, tambi\u00e9n nosotros podemos comprender la Palabra de Dios gracias a una gu\u00eda que nos acompa\u00f1a en el camino de la fe, como lo fue el di\u00e1cono Felipe, quien&nbsp;\u00abtom\u00f3 la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunci\u00f3 la Buena Noticia de Jes\u00fas\u00bb&nbsp;(v. 35). El viajero africano estaba leyendo una profec\u00eda que se cumpli\u00f3 para \u00e9l en aquel entonces, como se cumple hoy para nosotros: el siervo sufriente del que habla el profeta Isa\u00edas (cf.&nbsp;<em>Is<\/em>&nbsp;53,7-8) es Jes\u00fas, aquel que, mediante su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, nos redime del pecado y de la muerte. \u00c9l es el Verbo hecho carne, en quien encuentra cumplimiento toda palabra de Dios: revela su intenci\u00f3n originaria, su sentido pleno y su fin \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como afirma Cristo,&nbsp;\u00abs\u00f3lo el que viene de Dios ha visto al Padre\u00bb&nbsp;(<em>Jn<\/em>&nbsp;6,46). En el Hijo, el Padre mismo muestra su gloria: Dios se hace ver, o\u00edr y tocar. A trav\u00e9s de los gestos de Jes\u00fas, el Redentor, \u00c9l da plenitud a lo que hace desde siempre, esto es, dar vida. Crea el mundo, lo salva y lo ama para siempre. Jes\u00fas les recuerda a quienes lo escuchan un signo de esta providencia constante:&nbsp;\u00abSus padres, en el desierto, comieron el man\u00e1 y murieron\u00bb&nbsp;(v. 49). Se refiere as\u00ed a la experiencia del \u00e9xodo; un camino de liberaci\u00f3n de la esclavitud que, sin embargo, se convirti\u00f3 en un vagar agotador durante cuarenta a\u00f1os, porque el pueblo no crey\u00f3 en la promesa del Se\u00f1or, llegando incluso a a\u00f1orar Egipto (cf.&nbsp;<em>Ex<\/em>&nbsp;16,3). Bajo el yugo del fara\u00f3n, el pueblo com\u00eda los frutos de la tierra; Dios, en cambio, los conduce al desierto, donde el pan s\u00f3lo puede venir de su providencia. El man\u00e1 es, por tanto, prueba, bendici\u00f3n y promesa que Jes\u00fas viene a cumplir. A aquel signo antiguo le sucede ahora el sacramento de la Alianza nueva y eterna: la Eucarist\u00eda, pan consagrado por aquel que ha descendido del cielo para hacerse nuestro alimento. Si los que comieron el man\u00e1&nbsp;\u00abmurieron\u00bb&nbsp;(<em>Jn<\/em>&nbsp;6,49), \u00abel que coma de este pan vivir\u00e1 eternamente\u00bb (v. 51), porque Cristo est\u00e1 vivo. \u00a1\u00c9l es el Resucitado y contin\u00faa dando su vida por nosotros!<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s del \u00e9xodo definitivo que es la Pascua de Jes\u00fas, todo pueblo es liberado de la esclavitud del mal. Mientras celebramos este acontecimiento de salvaci\u00f3n, el Se\u00f1or nos llama a una elecci\u00f3n decisiva:&nbsp;\u00abEl que cree, tiene Vida eterna\u00bb&nbsp;(v. 47). En Jes\u00fas se nos da una posibilidad sorprendente: Dios se da a s\u00ed mismo por nosotros. \u00bfConf\u00edo en que su amor es m\u00e1s fuerte que mi muerte? Al decidir creerle, cada uno de nosotros elige entre una desesperaci\u00f3n cierta y una esperanza que Dios hace posible. Entonces nuestra hambre de vida y de justicia encuentra alivio en las palabras de Jes\u00fas:&nbsp;\u00abEl pan que yo dar\u00e9 es mi carne para la Vida del mundo\u00bb&nbsp;(v. 51).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Gracias, Se\u00f1or! Te alabamos y te bendecimos, porque has querido hacerte para nosotros Eucarist\u00eda, pan de vida eterna, para que podamos vivir para siempre. Precisamente ahora, queridos amigos, mientras celebramos este sacramento de salvaci\u00f3n, podemos exclamar con alegr\u00eda:&nbsp;\u201c\u00a1Cristo lo es todo para nosotros!\u201d.&nbsp;En \u00c9l encontramos plenitud de vida y de sentido:&nbsp;\u00abSi est\u00e1s oprimido por la injusticia, \u00c9l es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, \u00c9l es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, \u00c9l es la vida; si deseas el cielo, \u00c9l es el camino; si est\u00e1s en las tinieblas, \u00c9l es la luz\u00bb&nbsp;(S. Ambrosio,<em>&nbsp;De Virginitate<\/em>, 16,99). Con la compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or, nuestros problemas no desaparecen, pero son iluminados: as\u00ed como toda cruz encuentra redenci\u00f3n en Jes\u00fas, as\u00ed en el Evangelio la historia de nuestra vida encuentra sentido. Por eso hoy cada uno de nosotros puede decir:&nbsp;\u00abBendito sea Dios, que no rechaz\u00f3 mi oraci\u00f3n, ni apart\u00f3 de m\u00ed su misericordia\u00bb&nbsp;(<em>Sal&nbsp;<\/em>66,20). \u00c9l siempre nos ama primero; su palabra es para nosotros Evangelio, y no tenemos nada mejor para anunciar al mundo. Esta evangelizaci\u00f3n nos involucra a todos, a partir del Bautismo, que es sacramento de fraternidad, ba\u00f1o de perd\u00f3n y fuente de esperanza. A trav\u00e9s de nuestro testimonio, el anuncio de la salvaci\u00f3n se hace gesto, se hace servicio, se hace perd\u00f3n; en una palabra, se hace Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ense\u00f1aba el&nbsp;Papa Francisco, verdaderamente \u00abla alegr\u00eda del Evangelio llena el coraz\u00f3n y la vida entera de los que se encuentran con Jes\u00fas\u00bb (Exhort. ap.&nbsp;<em>Evangelii Gaudium<\/em>, 1). Al mismo tiempo, cuando compartimos esta alegr\u00eda, percibimos a\u00fan mejor el riesgo de&nbsp;\u00abuna tristeza individualista que brota del coraz\u00f3n c\u00f3modo y avaro, de la b\u00fasqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los dem\u00e1s, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegr\u00eda de su amor\u00bb&nbsp;(<em>Ib\u00edd<\/em>., 2). Ante tal cerraz\u00f3n, es precisamente el amor del Se\u00f1or el que sostiene nuestro compromiso, especialmente al servicio de la justicia y de la solidaridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, los animo a todos vosotros, Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial, a continuar con alegr\u00eda la misi\u00f3n de los primeros disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Leyendo juntos el Evangelio, que se\u00e1is anunciadores apasionados, como lo fue el di\u00e1cono Felipe. Celebrando juntos la Eucarist\u00eda, que deis testimonio con vuestra vidas de la fe que salva, para que la Palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>____________________________<br><br><a><\/a><strong>Saludo y agradecimiento del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ha llegado el momento de despedirme de vosotros, de Guinea Ecuatorial y tambi\u00e9n de \u00c1frica, al finalizar el&nbsp;viaje apost\u00f3lico&nbsp;que Dios me ha concedido realizar durante&nbsp;estos diez d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Agradezco al Sr. Arzobispo, Mons. Juan, y a los dem\u00e1s obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, pueblo de Dios que peregrina en esta tierra, Cristo es la luz de Guinea Ecuatorial y vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi gratitud se dirige a las autoridades civiles del pa\u00eds y a cuantos, de distintas maneras, han contribuido al \u00e9xito de mi visita.<\/p>\n\n\n\n<p>Me voy de \u00c1frica llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande: hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en los primeros siglos de la Iglesia, hoy \u00c1frica est\u00e1 llamada a contribuir significativamente a la santidad y al car\u00e1cter misionero del pueblo cristiano. Conf\u00edo esta intenci\u00f3n a la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, a quien los encomiendo de coraz\u00f3n, as\u00ed como a vuestras familias, a vuestras comunidades, a vuestra naci\u00f3n y a todos los pueblos africanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>GUINEA ECUATORIAL PAPA LE\u00d3N XIV | Cristo lo es todo para nosotros, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir la Homil\u00eda en la ma\u00f1ana de hoy en Guinea Ecuatorial. 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