{"id":248900,"date":"2026-05-20T10:12:59","date_gmt":"2026-05-20T13:12:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=248900"},"modified":"2026-05-20T10:12:59","modified_gmt":"2026-05-20T13:12:59","slug":"papa-leon-xiv-la-liturgia-esta-habitada-por-el-espiritu-santo-nos-introduce-en-la-vida-de-cristo-nos-convierte-en-su-cuerpo-y-en-todas-sus-dimensiones-representa-un-signo-de-la-unidad-de-todo-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-liturgia-esta-habitada-por-el-espiritu-santo-nos-introduce-en-la-vida-de-cristo-nos-convierte-en-su-cuerpo-y-en-todas-sus-dimensiones-representa-un-signo-de-la-unidad-de-todo-el\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | La Liturgia est\u00e1 habitada por el Esp\u00edritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el g\u00e9nero humano en Cristo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | La Liturgia est\u00e1 habitada por el Esp\u00edritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el g\u00e9nero humano en Cristo<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en la media ma\u00f1ana de hoy en Plaza San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> se refiri\u00f3 respecto de los documentos del Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n Sacrosantum Concilium<strong>, \u201cla Liturgia en el misterio de la Iglesia\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201choy comenzamos una serie de catequesis sobre el primer documento promulgado por el&nbsp;Concilio Vaticano II: la&nbsp;Constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia&nbsp;Sacrosanctum Concilium&nbsp;(SC). Al elaborar esta Constituci\u00f3n, los Padres conciliares quisieron no solo emprender una reforma de los ritos, sino tambi\u00e9n llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar en ese v\u00ednculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cCristo mismo es el principio interior del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz. En la santa liturgia, con el poder de su Esp\u00edritu, \u00c9l sigue actuando. Santifica y asocia a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, en otro p\u00e1rrafo se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) la liturgia sostiene a los fieles sumergi\u00e9ndolos siempre y de nuevo en la Pascua del Se\u00f1or y, por lo tanto, a trav\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de la Palabra, la celebraci\u00f3n de los sacramentos y la oraci\u00f3n com\u00fan, estos son fortalecidos, animados y renovados en su compromiso de fe y en su misi\u00f3n. En otras palabras, la participaci\u00f3n de los fieles en la acci\u00f3n lit\u00fargica es al mismo tiempo \u00abinterior\u00bb y \u00abexterior\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) \u00abla liturgia edifica d\u00eda a d\u00eda a los que est\u00e1n dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Se\u00f1or\u00bb (SC, 2), y forma una comunidad abierta y acogedora para con todos. De hecho, est\u00e1 habitada por el Esp\u00edritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el g\u00e9nero humano en Cristo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Los documentos del&nbsp;Concilio Vaticano II. III.&nbsp;<\/em><\/strong><strong>Constituci\u00f3n<em>&nbsp;Sacrosantum Concilium. 9.&nbsp;La liturgia en el misterio de la Iglesia<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy comenzamos una serie de catequesis sobre el primer documento promulgado por el&nbsp;Concilio Vaticano II: la&nbsp;Constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia&nbsp;<em>Sacrosanctum Concilium&nbsp;(SC)<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al elaborar esta Constituci\u00f3n, los Padres conciliares quisieron no solo emprender una reforma de los ritos, sino tambi\u00e9n llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar en ese v\u00ednculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo. La liturgia, en efecto, toca el coraz\u00f3n mismo de este misterio: es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida. En la liturgia, de hecho, \u00abse ejerce la obra de nuestra Redenci\u00f3n\u00bb (<em>SC<\/em>, 2), que nos convierte en linaje elegido, sacerdocio real, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido por Dios (cf.&nbsp;<em>1Pt<\/em>&nbsp;2,9).<\/p>\n\n\n\n<p>Como ha puesto de manifiesto la triple renovaci\u00f3n \u2014b\u00edblica, patr\u00edstica y lit\u00fargica\u2014 que ha atravesado la Iglesia a lo largo del siglo XX, el Misterio en cuesti\u00f3n no designa una realidad oscura, sino el designio salv\u00edfico de Dios, oculto desde la eternidad y revelado en Cristo, seg\u00fan la afirmaci\u00f3n de San Pablo (cf.&nbsp;<em>Ef<\/em>&nbsp;3,3-6). He aqu\u00ed, pues, el Misterio cristiano: el acontecimiento pascual, es decir, la pasi\u00f3n, la muerte, la resurrecci\u00f3n y la glorificaci\u00f3n de Cristo, que precisamente en la liturgia se nos hace sacramentalmente presente, de modo que cada vez que participamos en la asamblea reunida \u00aben su nombre\u00bb (Mt 18,20) estamos inmersos en este Misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo mismo es el principio interior del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz. En la santa liturgia, con el poder de su Esp\u00edritu, \u00c9l sigue actuando. Santifica y asocia a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre. Ejerce su sacerdocio absolutamente \u00fanico, \u00c9l que est\u00e1 presente en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros que celebran, en la comunidad reunida y, en grado sumo, en la Eucarist\u00eda (cf.&nbsp;<em>SC<\/em>, 7). As\u00ed es como, seg\u00fan San Agust\u00edn (cf.&nbsp;<em>Serm<\/em>., 277), al celebrar la Eucarist\u00eda, la Iglesia \u00abrecibe el Cuerpo del Se\u00f1or y se convierte en lo que recibe\u00bb: se convierte en el Cuerpo de Cristo, \u00abmorada de Dios en el Esp\u00edritu\u00bb (<em>Ef&nbsp;<\/em>2,22). Esta es \u00abla obra de nuestra redenci\u00f3n\u00bb, que nos configura a Cristo y nos edifica en la comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la santa liturgia, dicha comuni\u00f3n se realiza \u00abpor medio de los ritos y de las oraciones\u00bb (<em>SC<\/em>, 48). La ritualidad de la Iglesia expresa su fe \u2014seg\u00fan el c\u00e9lebre dicho&nbsp;<em>lex orandi<\/em>,&nbsp;<em>lex credendi<\/em>\u2014 y, al mismo tiempo, plasma la identidad eclesial: la Palabra proclamada, la celebraci\u00f3n del Sacramento, los gestos, los silencios, el espacio, todo ello representa y da forma al pueblo convocado por el Padre, Cuerpo de Cristo, Templo del Esp\u00edritu Santo. Cada celebraci\u00f3n se convierte as\u00ed en una verdadera epifan\u00eda de la Iglesia en oraci\u00f3n, como record\u00f3&nbsp;san Juan Pablo II&nbsp;(Carta apost\u00f3lica&nbsp;<em>Vicesimus quintus annus<\/em>, 9).<\/p>\n\n\n\n<p>Si la liturgia est\u00e1 al servicio del misterio de Cristo, se comprende por qu\u00e9 se la ha definido como \u00abla cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza\u00bb (<em>SC<\/em>, 10). Es cierto que la acci\u00f3n de la Iglesia no se limita \u00fanicamente a la liturgia; sin embargo, todas sus actividades (la predicaci\u00f3n, el servicio a los pobres, el acompa\u00f1amiento de las realidades humanas) convergen hacia esta \u00abcumbre\u00bb. En sentido inverso, la liturgia sostiene a los fieles sumergi\u00e9ndolos siempre y de nuevo en la Pascua del Se\u00f1or y, por lo tanto, a trav\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de la Palabra, la celebraci\u00f3n de los sacramentos y la oraci\u00f3n com\u00fan, estos son fortalecidos, animados y renovados en su compromiso de fe y en su misi\u00f3n. En otras palabras, la participaci\u00f3n de los fieles en la acci\u00f3n lit\u00fargica es al mismo tiempo \u00abinterior\u00bb y \u00abexterior\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto significa tambi\u00e9n que est\u00e1 llamada a desarrollarse concretamente a lo largo de toda la vida cotidiana, en una din\u00e1mica \u00e9tica y espiritual, de modo que la liturgia celebrada se traduzca en vida y exija una existencia fiel, capaz de hacer concreto lo que se ha vivido en la celebraci\u00f3n: es as\u00ed como nuestra vida se convierte en \u00absacrificio vivo, santo y agradable a Dios\u00bb, realizando nuestro \u00abculto espiritual\u00bb (<em>Rom<\/em>&nbsp;12,1).<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, \u00abla liturgia edifica d\u00eda a d\u00eda a los que est\u00e1n dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Se\u00f1or\u00bb (<em>SC<\/em>, 2), y forma una comunidad abierta y acogedora para con todos. De hecho, est\u00e1 habitada por el Esp\u00edritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el g\u00e9nero humano en Cristo. Como dec\u00eda el Papa Francisco: \u00abEl mundo todav\u00eda no lo sabe, pero todos est\u00e1n invitados al banquete de bodas del Cordero (<em>Ap<\/em>&nbsp;19,9)\u00bb (Carta apost\u00f3lica&nbsp;<em>Desiderio desideravi<\/em>, 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Querid\u00edsimos, dej\u00e9monos moldear interiormente por los ritos, por los s\u00edmbolos, por los gestos y, sobre todo, por la presencia viva de Cristo en la liturgia, que tendremos ocasi\u00f3n de profundizar en las pr\u00f3ximas catequesis.<br>______________________<br><br><strong>Saludo del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pidamos al Esp\u00edritu Santo que nos ayude a dejarnos formar interiormente por la liturgia, para que toda nuestra vida sea una continua \u201cacci\u00f3n de gracias\u201d. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | La Liturgia est\u00e1 habitada por el Esp\u00edritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el g\u00e9nero humano en Cristo, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":248682,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,740,18,58],"class_list":["post-248900","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248900"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":248901,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248900\/revisions\/248901"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/248682"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}