{"id":249152,"date":"2026-06-09T17:52:14","date_gmt":"2026-06-09T20:52:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249152"},"modified":"2026-06-09T17:52:15","modified_gmt":"2026-06-09T20:52:15","slug":"papa-leon-xiv-abramonos-al-don-del-espiritu-buscando-al-senor-como-nicodemo-y-acogiendo-la-luz-de-su-evangelio-con-la-certeza-de-que-experimentaremos-en-nosotros-una-vida-nueva-una-presencia-que","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-abramonos-al-don-del-espiritu-buscando-al-senor-como-nicodemo-y-acogiendo-la-luz-de-su-evangelio-con-la-certeza-de-que-experimentaremos-en-nosotros-una-vida-nueva-una-presencia-que\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Abr\u00e1monos al don del Esp\u00edritu, buscando al Se\u00f1or como Nicodemo y acogiendo la luz de su Evangelio, con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, una presencia que bendice, un amor gratuito que nos ayudar\u00e1 a pasar de la noche a la luz"},"content":{"rendered":"\n<p>ESPA\u00d1A<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | <em>Abr\u00e1monos al don del Esp\u00edritu, buscando al Se\u00f1or como Nicodemo y acogiendo la luz de su Evangelio, con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, una presencia que bendice, un amor gratuito que nos ayudar\u00e1 a pasar de la noche a la luz<\/em><\/strong><em>, <\/em>as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda, en la vigilia de oraci\u00f3n en Estadio Ol\u00edmpico Llu\u00eds Campanys, en la ciudad de Barcelona. El <strong>Santo Padre Le\u00f3n XIV<\/strong> luego de escuchar preguntas y responder, comparti\u00f3 con todos su Homil\u00eda, concluyendo as\u00ed su actividad en su cuarto d\u00eda de viaje a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa dec\u00eda, <strong>\u201c<em>queridos hermanos y Hermanas, hijos e hijas amados de Dios. Tambi\u00e9n nosotros somos como Nicodemo, peregrinos en la noche. Este icono evang\u00e9lico nos ofrece un mensaje ante todo sobre el camino de la vida.<\/em> Nuestro caminar, nuestro desear y todo aquello que abrazamos y vivimos cotidianamente, en las alegr\u00edas y en las derrotas, en las aspiraciones y en los proyectos, es la expresi\u00f3n de nuestra b\u00fasqueda continua: somos mendigos de amor, tenemos hambre y sed de verdad, buscamos un significado pleno que nos sostenga, nos anime y nos ayude a comprender el misterio de nuestra vida\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el Pont\u00edfice, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cpero Nicodemo tambi\u00e9n nos habla del camino de la fe. No se trata de una senda paralela respecto a la de nuestra existencia humana, sino de dos itinerarios que est\u00e1n siempre entrelazados. Como hemos escuchado en el Evangelio, Dios ha amado tanto al mundo hasta darnos a su Hijo unig\u00e9nito y, en \u00c9l, se uni\u00f3 para siempre a nuestra carne. \u00c9l est\u00e1 siempre junto al Padre y junto a nosotros;<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, <strong>Le\u00f3n XIV<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong>\u201c<em>(\u2026), Nicodemo nos ense\u00f1a que estas noches \u2014que acompa\u00f1an nuestra vida, el camino de la fe y la historia en la que vivimos\u2014 son un lugar de bendici\u00f3n, un espacio para renacer, un vientre que siempre alumbra vida nueva. Estas noches nos despojan y nos devuelven a lo esencial; nos quitan las m\u00e1scaras humanas y religiosas que usamos de d\u00eda, para que no nos reconozcan o para dar una imagen de nosotros diferente de lo que somos; nos dejan al descubierto, en nuestras luces y en nuestras sombras, devolvi\u00e9ndonos a la humildad de sabernos mirar en la verdad, m\u00e1s all\u00e1 de la presunci\u00f3n de pensar que nuestro camino ya est\u00e9 cumplido y que avancemos como si tuvi\u00e9ramos una luz clara sobre todo, sobre todos e incluso sobre Dios.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y pensando en nuestro camino personal, pero tambi\u00e9n en las noches de nuestro camino eclesial y de Espa\u00f1a, en sus ciudades, de sus antiguas y nuevas pobrezas, de su sociedad y cultura, podemos entonces preguntarnos: \u00bfcu\u00e1les son las noches que atravesamos? \u00bfQu\u00e9 nos sugieren?<em>\u201d<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el <strong>Papa<\/strong> pidi\u00f3, <strong><em>\u201cno dejemos de buscar, de cuestionarnos y de dialogar, con Dios y entre nosotros, tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de la noche. Caminemos juntos en la fe que armoniza la diversidad de nuestras ideas y sensibilidades, para buscar la verdad que nos gu\u00eda hacia el bien com\u00fan, para que este pa\u00eds sea un espacio acogedor para todos, donde cada uno es respetado en su dignidad de persona y amado por lo que es. Abr\u00e1monos al don del Esp\u00edritu, buscando al Se\u00f1or como Nicodemo y acogiendo la luz de su Evangelio, con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, una presencia que bendice, un amor gratuito que nos ayudar\u00e1 a pasar de la noche a la luz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XVI<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIGILIA DE ORACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Estadio Ol\u00edmpico \u201cLlu\u00eds Companys\u201d<br>Martes, 9 de junio de2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[Espa\u00f1ol y catal\u00e0]<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Respuestas del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Homil\u00eda del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><strong>Respuestas del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1.&nbsp;<em>Santo Padre, crecemos escuchando que el \u00fanico objetivo en la vida es producir, tener \u00e9xito y cuidar nuestra imagen. Yo mismo lo intent\u00e9, pero solo encontr\u00e9 un vac\u00edo inmenso. Buscando respuestas, mi vida dio un giro y esta \u00faltima Pascua recib\u00ed el Bautismo. Ahora que este camino es nuevo para m\u00ed, le pregunto: \u00bfC\u00f3mo podemos mantener la mirada alzada hacia lo que de verdad importa, cuando la sociedad nos empuja a mirar constantemente hacia el suelo o solo a nosotros mismos? \u00bfC\u00f3mo podemos descubrir nuestra verdadera vocaci\u00f3n en medio de esta corriente?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00e0cies per aquest testimoni. Gr\u00e0cies per permetre\u2019m participar en la teva alegria i en la de tots aquells que en la Pasqua d\u2019aquest any han rebut el sagrament del Bateig.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Gracias por este testimonio. Quisiera ante todo participar en tu alegr\u00eda y en la de todos aquellos que en la Pascua de este a\u00f1o han recibido el sacramento del Bautismo.]<br><\/em><br>Numerosos j\u00f3venes y adultos est\u00e1n redescubriendo la fe cristiana, quiz\u00e1 despu\u00e9s de una etapa de la vida en la que se hab\u00edan apartado un poco de Dios. Se trata de un paso realmente importante. En efecto, todo lo que descubrimos, acogemos y vivimos paulatinamente a lo largo del camino contribuye ciertamente a nuestro crecimiento, a nuestra madurez y a ensanchar espacios de vida en nuestro interior; pero, al mismo tiempo, en medio de las alegr\u00edas, los \u00e9xitos y las derrotas, nos damos cuenta de que necesitamos otra agua para saciarnos m\u00e1s profundamente. Nuestro deseo de verdad y de felicidad necesita un horizonte m\u00e1s grande. Y esta inquietud es un don que Dios mismo nos ha dado: estamos hechos a medida del infinito y por eso, todo horizonte finito, todo paso, toda conquista, mientras nos satisface al mismo tiempo nos impulsa hacia adelante y nos invita a seguir buscando, a buscar avanzando, pero, sobre todo, a buscar \u201cdescendiendo interiormente\u201d, es decir, yendo a lo profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>I aqu\u00ed torno a la pregunta amb dos breus idees. La primera: \u00e9s necessari cultivar una sana inquietud. En les nostres societats, de fet la idolatria del benefici i del rendiment, l\u2019afany de produir sempre i de ser guanyadors, aix\u00ed com el culte a la pr\u00f2pia imatge, no s\u00f3n m\u00e9s que anest\u00e8sics per endormiscar la nostra consci\u00e8ncia i adaptar-la a una certa idea de societat. Quan les persones aprenen a aturar-se, a donar valor a les coses importants, a apreciar el temps de manera nova i a pensar en la pr\u00f2pia vida deixant-se il\u00b7luminar per l\u2019Evangeli, desenvolupant tamb\u00e9 un pensament cr\u00edtic respecte a un sistema social que no posa a la persona en el centre i provoca situacions d\u2019injust\u00edcia i de pobresa existencials a diversos nivells. \u00c9s per aix\u00f2 que la inquietud fa por, aix\u00ed com el descobriment de la interioritat, de la espiritualitat i encara m\u00e9s de l\u2019Evangeli.<\/p>\n\n\n\n<p>[<em>Y aqu\u00ed vuelvo a la pregunta con dos breves ideas. La primera: es necesario cultivar esa sana inquietud. En nuestras sociedades, de hecho, la idolatr\u00eda del beneficio y del rendimiento, el af\u00e1n de tener que producir siempre y ser vencedores, as\u00ed como el culto a la propia imagen, no son m\u00e1s que anest\u00e9sicos para adormentar nuestra conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad. Cuando las personas aprenden a detenerse, a dar valor a las cosas importantes, a apreciar el tiempo de modo nuevo y a pensar en la propia vida dej\u00e1ndose iluminar por el Evangelio, desarrollan tambi\u00e9n un pensamiento cr\u00edtico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles. Es por eso que la inquietud da miedo, as\u00ed como el descubrimiento de la interioridad, de la espiritualidad y a\u00fan m\u00e1s del Evangelio.<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Segunda idea: es en este mundo donde debemos cultivar la inquietud, no en otro. Es dentro de esta sociedad que t\u00fa y tantos otros hab\u00e9is descubierto el valor de una vida m\u00e1s humana, m\u00e1s plena, abierta al encuentro con Dios y a la alegr\u00eda de la fe. Esto significa que, a pesar de las dificultades, el lugar en el que Dios se hace presente y donde debemos encontrar sus huellas es siempre en la realidad donde nos encontramos. Creemos que el Esp\u00edritu Santo act\u00faa y trabaja silenciosamente en todas las situaciones de la vida y de la historia, incluso en aquellas que parecen m\u00e1s dif\u00edciles. Pero debemos cultivar esta inquietud y hacerle espacio; como dec\u00eda, \u201cbuscar dentro\u201d, intentando no dejarnos abrumar por los ritmos y las seducciones externas, cultivando espacios de silencio, deteni\u00e9ndonos quiz\u00e1 algunos minutos al d\u00eda para leer el Evangelio y hablar con Dios, y tambi\u00e9n tratando de hacer este camino interior junto con otros, dej\u00e1ndonos acompa\u00f1ar en los itinerarios eclesiales y confront\u00e1ndonos con los sacerdotes, los religiosos, las personas que como nosotros han emprendido este camino.<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>2.&nbsp;<em>Santo Padre, en un mundo donde las cosas se gritan, hay aspectos de la vida que permanecen callados, con verg\u00fcenza; como la depresi\u00f3n, una enfermedad silenciosa que afecta a muchas personas, j\u00f3venes y adultos, y que conlleva una oscuridad, aislamiento y un dolor inmensurable. A veces, este dolor es tan abrumador que la idea de desaparecer parece la \u00fanica salida. Yo misma luch\u00e9 por salir de esta enfermedad, en silencio durante a\u00f1os, y una noche de viernes perd\u00ed la batalla e intent\u00e9 quitarme la vida. Estoy aqu\u00ed porque Dios me dio una segunda oportunidad, y le estar\u00e9 eternamente agradecida, pero hay muchos otros que contin\u00faan enfrent\u00e1ndose a esta oscuridad. Por eso, le pregunto de todo coraz\u00f3n: \u00bfD\u00f3nde podemos ver a Dios cuando la oscuridad es absoluta y ya no podemos m\u00e1s? \u00bfC\u00f3mo podemos confiar en Dios, cuando parece que nada, ni uno mismo, vale la pena?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, gracias por compartir hoy tu experiencia de sufrimiento. Me conmueve que puedas hablar de ella, que est\u00e9s aqu\u00ed entre nosotros y que hayas encontrado la fuerza de acoger esta segunda posibilidad que el Se\u00f1or te ha dado. Te has levantado y has retomado el camino y este es un milagro maravilloso que vemos en muchos personajes del Evangelio: en contacto con Jes\u00fas, aun quien se siente perdido recobra confianza en la vida, sana la enfermedad y puede levantarse para volver a vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>En la teva pregunta, t\u2019has referit en primer lloc a la \u201cmalaltia silenciosa\u201d que \u00e9s la depressi\u00f3, i \u00e9s important prendre consci\u00e8ncia de com la salut mental es veu cada vegada m\u00e9s amena\u00e7ada en el context de societats que es consideren avan\u00e7ades. \u00c9s un senyal de que hi ha quelcom profundament equivocat en una certa idea de creixement que sotmet a les persones a pressions i tensions que comprometen equilibris fonamentals. Per aix\u00f2 es necessita un sistema sanitari que inclogui entre les seves prioritats aquest malestar invisible i generalitzat, que afecta tamb\u00e9 als joves.<\/p>\n\n\n\n<p>Les teves paraules, tanmateix, ens han mostrat que el dolor posa a prova la fe i el sentit que li donem a la vida. Aix\u00f2 \u00e9s cert per a tothom, no solament per aquells que en algun moment travessen la prova de la malaltia.<\/p>\n\n\n\n<p>[<em>En tu pregunta, te has referido en primer lugar a la \u201cenfermedad silenciosa\u201d que es la depresi\u00f3n, y es importante tomar conciencia de c\u00f3mo la salud mental se ve cada vez m\u00e1s amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas. Es una se\u00f1al de que hay algo profundamente err\u00f3neo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales. Por eso se necesita un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta tambi\u00e9n a los j\u00f3venes.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tus palabras, sin embargo, tambi\u00e9n nos han mostrado que el dolor pone a prueba la fe y el sentido que le damos a la vida. Esto es cierto para todos, no s\u00f3lo para quienes en alg\u00fan momento atraviesan la prueba de la enfermedad.<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras te escuchaba, pens\u00e9 en esas horas de oscuridad, de angustia y de dolor que vivi\u00f3 Jes\u00fas cuando se acercaba la hora de su muerte. Los Evangelios, en los momentos de la \u00faltima cena y de la oraci\u00f3n en Getseman\u00ed, subrayan que estaba cayendo la tarde, que estaba anocheciendo, as\u00ed como poco antes de morir en la cruz nos dicen que \u201ctoda la tierra qued\u00f3 en tinieblas\u201d. Pero, en realidad, no se trata s\u00f3lo de un sufrimiento personal; el Hijo de Dios est\u00e1 asumiendo en su propia carne toda la angustia, la soledad y el sufrimiento de la humanidad. En esas horas oscuras, muriendo en la cruz, Jes\u00fas comparte nuestro dolor y nos revela el rostro de un Dios compasivo, que carga con nuestras penas, que sufre con nosotros, llora nuestras l\u00e1grimas y permanece a nuestro lado con su presencia llena de amor y misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasar por esta experiencia es dif\u00edcil, lo atestigua varias veces la Sagrada Escritura; hay momentos de oscuridad y de sufrimiento que nuestra sociedad hace callar, porque precisamente algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos y, por eso, el l\u00edmite, la fragilidad y el dolor deben ser eliminados, o confinados al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la verg\u00fcenza. Y, en estos momentos, podemos pensar instintivamente que tambi\u00e9n Dios nos haya abandonado. Pero la cruz de Jes\u00fas nos dice que Dios no nos abandona, que \u00c9l sigue crucificado con nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema, que \u00c9l recoge no s\u00f3lo nuestras l\u00e1grimas, sino el grito de nuestro sufrimiento que otros no escuchan, un grito que Jes\u00fas hizo suyo en la cruz, diciendo \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una catequesis sobre las \u00faltimas horas de Jes\u00fas, en la que&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es.html\">Benedicto XVI<\/a>&nbsp;dice que su sufrimiento se vuelve oraci\u00f3n y grito, y que eso vale tambi\u00e9n para nosotros: frente a las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y dolorosas, cuando Dios parece ausente, debemos confiarle una vez m\u00e1s las cargas que llevamos en el coraz\u00f3n, incluso grit\u00e1ndole a \u00c9l, incluso protestando como Job, seguros de que de alg\u00fan modo \u00c9l se hace presente y est\u00e1 cerca aun cuando aparentemente calla. Pero pienso que no podemos hacerlo solos. En las horas de dolor, al menos en cuanto sea posible, debemos abrirnos a alguien que nos ayude a expresar una oraci\u00f3n sencilla, que nos acompa\u00f1e con discreci\u00f3n sin la prisa de explicarnos ese dolor, que nos tome de la mano y nos haga salir de este grito.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas experiencias ofrecen un mensaje tambi\u00e9n a nosotros creyentes, a toda la Iglesia: no debemos espiritualizar el dolor, reconduci\u00e9ndolo superficialmente a la \u201cvoluntad de Dios\u201d o a alg\u00fan misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas. Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en \u00c9l de modo perseverante. Recordemos lo que dec\u00eda el&nbsp;Papa Francisco: con Dios, la vida renace siempre.<br>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;3.&nbsp;<em>Buenas noches Santo Padre. Vengo de una familia de un barrio muy humilde de Barcelona. De peque\u00f1a mi padre intent\u00f3 matar a mi madre, y se salv\u00f3 porque se interpuso un chico que muri\u00f3. Mi padre ingres\u00f3 en la c\u00e1rcel, y mi madre entr\u00f3 en el mundo de las drogas. A los diez a\u00f1os los servicios sociales se hicieron cargo de m\u00ed, y me llevaron al centro de menores de San Jos\u00e9 de la Monta\u00f1a. Al principio fue duro, pues me hab\u00eda creado un muro para protegerme, donde no dejaba entrar a nadie. Pero poco a poco experiment\u00e9 por primera vez el amor de familia, y mi coraz\u00f3n se fue abriendo. All\u00ed me hablaron de Jes\u00fas, empec\u00e9 a rezar y me bautic\u00e9. Pero en mi adolescencia me rebel\u00e9 contra Dios muchas veces. Me invitaron a un retiro y all\u00ed por primera vez experiment\u00e9 el amor de Dios. Pero han pasado unos meses, y a\u00fan me cuesta perdonar a mi padre. Y a veces levanto los ojos al cielo y le pregunto \u00bfd\u00f3nde estabas cuando era una ni\u00f1a? Santo Padre, \u00bfc\u00f3mo puedo perdonar a mi padre, que estuvo a punto de dejarme sin madre? \u00bfC\u00f3mo puedo reconciliarme de verdad con Dios?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00e0cies pel teu testimoni i gr\u00e0cies tamb\u00e9 per la pregunta sobre el perd\u00f3. \u00c9s realment un signe de la gr\u00e0cia de D\u00e9u que aquesta pregunta sorgeixi d\u2019un passat tant marcat pel sofriment i que, a pesar del dolor, es tingui la valentia de preguntar com \u00e9s possible perdonar a qui ens ha fet mal. Voldria dir dues coses aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera complementa el que deia abans sobre la pres\u00e8ncia de D\u00e9u en les hores del nostre sofriment; en el fons tamb\u00e9 tu expresses aquesta pregunta respecte a la teva inf\u00e0ncia, per\u00f2 el context en el que han passat els fets de la teva vida ens demanen ampliar el radi d\u2019influ\u00e8ncia de la nostra pregunta: \u00bfens hem de preguntar \u201con estava D\u00e9u\u201d o hem preguntar-nos sobre l\u2019home i sobre la humanitat, sobre com a vegades som presoners del mal fins a arribar a ser violents amb els dem\u00e9s, sobre com no aconseguim cultivar l\u2019amor i respectar als dem\u00e9s en la seva dignitat i llibertat?<\/p>\n\n\n\n<p>[<em>Gracias por tu testimonio y gracias tambi\u00e9n por la pregunta sobre el perd\u00f3n. Es realmente un signo de la gracia de Dios que esta pregunta surja de un pasado tan marcado por el sufrimiento y que, a pesar del dolor, se tenga la valent\u00eda de preguntar c\u00f3mo es posible perdonar a quien nos ha hecho mal. Quisiera decir tambi\u00e9n aqu\u00ed dos cosas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La primera completa lo que dec\u00eda anteriormente sobre la presencia de Dios en las horas de nuestro sufrimiento; en el fondo tambi\u00e9n t\u00fa expresas esta pregunta respecto a tu infancia, pero el contexto en el que han pasado los acontecimientos de tu vida nos pide ampliar el radio de nuestra pregunta: \u00bfdebemos preguntarnos \u201cd\u00f3nde estaba Dios\u201d o debemos interrogarnos sobre el hombre y sobre la humanidad, sobre c\u00f3mo a veces somos prisioneros del mal hasta llegar a ser violentos con los dem\u00e1s, sobre c\u00f3mo no logramos cultivar el amor y respetar a los dem\u00e1s en su dignidad y libertad?<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Tantas cr\u00f3nicas policiales, todav\u00eda hoy, reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente tambi\u00e9n en feminicidios. Esta realidad dram\u00e1tica,&nbsp;que tiene ra\u00edces antropol\u00f3gicas y culturales estamos llamados a abordarla todos, sea personalmente, sea como sociedad, porque a nosotros nos corresponde afrontarla en todas sus dimensiones.<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad; no podemos imaginar que Dios desde lo alto responda a nuestras necesidades de modo autom\u00e1tico o impida milagrosamente que el mal suceda; \u00c9l nos ha dotado de inteligencia y voluntad, nos ha dado una conciencia, nos ha revestido de dignidad y de libertad, y sobre todo ha venido a nuestro encuentro para indicarnos, en su Hijo Jesucristo, el camino a seguir para que nuestra vida sea plenamente humana y en nuestra sociedad reinen la justicia, la paz y la fraternidad. Nos ha dado su mismo Esp\u00edritu, precisamente para que el amor sea la clave de todas nuestras relaciones humanas. Si existe la violencia, si triunfa el ego\u00edsmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio, debemos hacernos algunas preguntas a nosotros mismos, a las din\u00e1micas de nuestra sociedad, a la cultura del individualismo, a la tentaci\u00f3n de la violencia, y no a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda cosa se refiere al perd\u00f3n. Debemos aprender a mirar el perd\u00f3n, poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores, como algo que forma parte de un proceso, de un camino. El mismo Evangelio, si lo leemos como un libro de indicaciones, de mandamientos y de deberes, corre el riesgo de causarnos mucho des\u00e1nimo y frustraci\u00f3n, porque Jes\u00fas nos invita al perd\u00f3n y nosotros experimentamos que no somos capaces. En cambio, no es as\u00ed. El perd\u00f3n sobre todo debemos invocarlo del Se\u00f1or; seguir pidiendo \u2014tal vez durante toda la vida\u2014 que el Se\u00f1or ampl\u00ede en nosotros el espacio del amor precisamente all\u00ed donde hemos sido heridos, que nos ayude a reconciliarnos con nosotros mismos y con esa parte de nuestra historia marcada por el sufrimiento, que lentamente transforme el resentimiento en misericordia y compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un camino largo, es un proceso que requiere mucha paciencia, es un trabajo que debemos hacer con nosotros mismos, tanto personalmente como por medio de otros itinerarios de acompa\u00f1amiento y tambi\u00e9n reconciliaci\u00f3n interior. Y es necesario no desanimarse: en el perd\u00f3n se avanza con peque\u00f1os pasos. La reconciliaci\u00f3n con la historia es gradual y, sobre todo, no debemos pensar que el perd\u00f3n equivalga siempre y en todos los casos a volver a la situaci\u00f3n anterior o a vivir una relaci\u00f3n plena con quienes nos han herido, especialmente cuando el hecho ha sido marcado tambi\u00e9n por la violencia. Se puede permanecer en la buena disposici\u00f3n del coraz\u00f3n hacia la persona, rechazar toda forma de odio o de venganza, esforzarse por reparar la relaci\u00f3n en la medida de lo posible y, quiz\u00e1, rezar por \u00e9l o por ella: tot aix\u00f2 ens ajuda a entrar cada cop m\u00e9s en la din\u00e1mica del perd\u00f3 i a reconciliar-nos amb D\u00e9u i amb els dem\u00e9s. Som pecadors perdonats, pacificats i capa\u00e7os de perdonar. Capa\u00e7os de ser portadors de pau.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Todo esto nos ayuda a entrar cada vez m\u00e1s en la din\u00e1mica del perd\u00f3n y a reconciliarnos con Dios y con los dem\u00e1s. Somos pecadores perdonados, estamos en paz y somos capaces de perdonar. Capaces de ser portadores de paz.]&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>__________________&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Homil\u00eda del Santo Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estimats germans i germanes, fills i filles estimats de D\u00e9u. Tamb\u00e9 nosaltres som com Nicodem, peregrins en la nit. Aquesta icona evang\u00e8lica, sobretot, ens ofereix un missatge del cam\u00ed de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Queridos hermanos y Hermanas, hijos e hijas amados de Dios. Tambi\u00e9n nosotros somos como Nicodemo, peregrinos en la noche. Este icono evang\u00e9lico nos ofrece un mensaje ante todo sobre el camino de la vida.]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro caminar, nuestro desear y todo aquello que abrazamos y vivimos cotidianamente, en las alegr\u00edas y en las derrotas, en las aspiraciones y en los proyectos, es la expresi\u00f3n de nuestra b\u00fasqueda continua: somos mendigos de amor, tenemos hambre y sed de verdad, buscamos un significado pleno que nos sostenga, nos anime y nos ayude a comprender el misterio de nuestra vida. Mientras avanzamos lentamente, con peque\u00f1os pasos, estamos llamados a dialogar con la penumbra de nuestra misma condici\u00f3n humana: nos falta la verdad completa, no conocemos en profundidad el misterio de nosotros mismos y el verdadero rostro de los dem\u00e1s, no siempre logramos comprender la verdad escondida de la realidad que nos rodea y de los acontecimientos que se presentan ante nuestros ojos. Buscamos una luz que ilumine el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Per\u00f2 Nicodem tamb\u00e9 ens parla del cam\u00ed de la fe. No es tracta d\u2019un sender paral\u00b7lel respecte al de la nostra exist\u00e8ncia, per\u00f2 aquests dos itineraris estan sempre entrella\u00e7ats entre ells. Com hem proclamat en l\u2019Evangeli, D\u00e9u ha estimat tant el m\u00f3n fins a donar-nos el seu Fill unig\u00e8nit i, en Ell, s\u2019ha unit per sempre a la nostra carn. Ell est\u00e0 sempre amb el Pare i amb nosaltres; aix\u00ed, cada vegada que el misteri de la nostra vida s\u2019obre a la llum d\u2019un nou dia, en tot el que som i obrem, estem en la presencia de D\u00e9u i som custodiats pel seu bra\u00e7 etern: la nostra vida \u201cest\u00e0 en Crist amagada amb D\u00e9u\u201d. I, amb tot, a vegades experimentem la nit de la fe, la fatiga de creure, el cansament de l\u2019esperit, el sentit de la desproporci\u00f3 davant la crida de l\u2019Evangeli, l\u2019amargura dels nostres fracassos i la por a no ser capa\u00e7os.<\/p>\n\n\n\n<p>Germans i germanes, Nicodem ens ensenya que aquestes nits, que acompanyen la nostra vida, el cam\u00ed de la fe i la historia en la qual vivim, s\u00f3n un lloc de benedicci\u00f3, un espai per ren\u00e9ixer, unes entranyes que sempre engendren nova vida. Aquestes nits ens despullen i ens retornen a all\u00f2 essencial; ens treuen les m\u00e0scares humanes i religioses que utilitzem cada dia, per a que no ens reconeguin o per a donar una imatge de nosaltres diferents de la que som; ens deixen al descobert, en les nostres llums i les nostres ombres, tornant-nos a la humilitat de saber-nos mirar en la veritat, m\u00e9s enll\u00e0 de la presumpci\u00f3 de pensar que el nostre cam\u00ed ja est\u00e0 complert i que avancem com si tingu\u00e9ssim una llum clara sobre tota cosa, sobre tots i fins i tot sobre D\u00e9u.<\/p>\n\n\n\n<p>[<em>Pero Nicodemo tambi\u00e9n nos habla del camino de la fe. No se trata de una senda paralela respecto a la de nuestra existencia humana, sino de dos itinerarios que est\u00e1n siempre entrelazados. Como hemos escuchado en el Evangelio, Dios ha amado tanto al mundo hasta darnos a su Hijo unig\u00e9nito y, en \u00c9l, se uni\u00f3 para siempre a nuestra carne. \u00c9l est\u00e1 siempre junto al Padre y junto a nosotros; as\u00ed, cada vez que el misterio de nuestra vida se despliega a la luz de un nuevo d\u00eda, en todo lo que somos y obramos, estamos en la presencia de Dios y somos custodiados por su abrazo eterno: nuestra vida \u00abest\u00e1 con Cristo escondida en Dios\u00bb (Col 3,3). Y, con todo, a veces experimentamos la noche de la fe, la fatiga de creer, el cansancio del esp\u00edritu, el sentido de la desproporci\u00f3n ante la llamada del Evangelio, la amargura de nuestros fracasos y el miedo a no ser capaces.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermanos y hermanas, Nicodemo nos ense\u00f1a que estas noches \u2014que acompa\u00f1an nuestra vida, el camino de la fe y la historia en la que vivimos\u2014 son un lugar de bendici\u00f3n, un espacio para renacer, un vientre que siempre alumbra vida nueva. Estas noches nos despojan y nos devuelven a lo esencial; nos quitan las m\u00e1scaras humanas y religiosas que usamos de d\u00eda, para que no nos reconozcan o para dar una imagen de nosotros diferente de lo que somos; nos dejan al descubierto, en nuestras luces y en nuestras sombras, devolvi\u00e9ndonos a la humildad de sabernos mirar en la verdad, m\u00e1s all\u00e1 de la presunci\u00f3n de pensar que nuestro camino ya est\u00e9 cumplido y que avancemos como si tuvi\u00e9ramos una luz clara sobre todo, sobre todos e incluso sobre Dios.<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u201cespacio vac\u00edo\u201d que la noche crea, aun cuando se presenta bajo la forma del sufrimiento o de la insatisfacci\u00f3n, de la desilusi\u00f3n o de la incredulidad, puede ser ocasi\u00f3n para recibir una nueva vida, para cambiar y renovarse, para \u201crenacer de lo alto\u201d, como dice Jes\u00fas a Nicodemo. Dios, en efecto, no ha venido a juzgar el mundo con su pecado y la noche de su infidelidad, sino que ha enviado a su Hijo para salvarlo, para dar al mundo la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a no juzgar las \u201cnoches\u201d; ni las noches de nuestra vida, ni las de la Iglesia, ni las de la sociedad que nos rodea. En la noche, debemos en cambio ponernos en camino como hace Nicodemo, seguir interpelando al Se\u00f1or, abrirnos al viento del Esp\u00edritu para acoger la noche ya no como el signo de un fracaso sino como el inicio de una nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y pensando en nuestro camino personal, pero tambi\u00e9n en las noches de nuestro camino eclesial y de Espa\u00f1a, en sus ciudades, de sus antiguas y nuevas pobrezas, de su sociedad y cultura, podemos entonces preguntarnos: \u00bfcu\u00e1les son las noches que atravesamos? \u00bfQu\u00e9 nos sugieren? Entrando en ellas y mirando con humildad y sin prejuicios la realidad de lo que somos, \u00bfqu\u00e9 estamos llamados a cambiar?, \u00bfd\u00f3nde debemos renovarnos, en qu\u00e9 direcci\u00f3n queremos ir, qu\u00e9 sociedad queremos construir?<\/p>\n\n\n\n<p>No deixem de buscar, de q\u00fcestionar-nos i de dialogar, amb D\u00e9u i entre nosaltres, tamb\u00e9 en el cor de la nit. Caminem junts en la fe que harmonitza la diversitat de les nostre idees i sensibilitats, per a buscar la veritat que ens guia cap al b\u00e9 com\u00fa, per a que aquest Pa\u00eds sigui un espai acollidor per a tothom, on cadasc\u00fa sigui respectat en la seva dignitat de persona i estimat per all\u00f2 que \u00e9s. Obrim-nos al do de l\u2019Esperit, buscant el Senyor com Nicodem i acollint la llum del seu Evangeli, amb la certesa que experimentarem en nosaltres una vida nova, una pres\u00e8ncia que beneeix, un amor gratu\u00eft que ens ajudar\u00e0 a passar de la nit a la llum. Perqu\u00e8 D\u00e9u vol que res es perdi i ja des d\u2019ara desitja donar-nos la vida eterna, per conduir-nos a la felicitat que no t\u00e9 fi.<\/p>\n\n\n\n<p>[<em>No dejemos de buscar, de cuestionarnos y de dialogar, con Dios y entre nosotros, tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de la noche. Caminemos juntos en la fe que armoniza la diversidad de nuestras ideas y sensibilidades, para buscar la verdad que nos gu\u00eda hacia el bien com\u00fan, para que este pa\u00eds sea un espacio acogedor para todos, donde cada uno es respetado en su dignidad de persona y amado por lo que es. Abr\u00e1monos al don del Esp\u00edritu, buscando al Se\u00f1or como Nicodemo y acogiendo la luz de su Evangelio, con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, una presencia que bendice, un amor gratuito que nos ayudar\u00e1 a pasar de la noche a la luz. Porque Dios quiere que nada se pierda y ya desde ahora desea darnos la vida eterna, para conducirnos a la felicidad que no tiene fin.<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Senyor ens concedeixi, per intercessi\u00f3 de la Mare de D\u00e9u, obrir-nos a Ell i deixar-nos sacsejar pel vent del seu Esperit.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Que el Se\u00f1or nos conceda, por intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, abrirnos a \u00c9l y hacernos sacudir por el viento de su Esp\u00edritu.]<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPA\u00d1A PAPA LE\u00d3N XIV | Abr\u00e1monos al don del Esp\u00edritu, buscando al Se\u00f1or como Nicodemo y acogiendo la luz de su Evangelio, con la certeza de que experimentaremos en nosotros una vida nueva, una presencia que bendice, un amor gratuito que nos ayudar\u00e1 a pasar de la noche a la luz, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":249153,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740,18,58,144,771],"class_list":["post-249152","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico","tag-viaje-apostolico-espana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249152","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=249152"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249152\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":249154,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249152\/revisions\/249154"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/249153"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=249152"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=249152"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=249152"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}