{"id":249178,"date":"2026-06-11T16:53:53","date_gmt":"2026-06-11T19:53:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249178"},"modified":"2026-06-11T16:53:54","modified_gmt":"2026-06-11T19:53:54","slug":"papa-leon-xiv-donde-hay-autentica-humildad-hay-amor-y-donde-hay-amor-hay-paz-porque-solo-en-la-humildad-conocemos-realmente-quienes-somos-y-por-tanto-podemos-amarnos-encontrarnos-entregarnos-y","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-donde-hay-autentica-humildad-hay-amor-y-donde-hay-amor-hay-paz-porque-solo-en-la-humildad-conocemos-realmente-quienes-somos-y-por-tanto-podemos-amarnos-encontrarnos-entregarnos-y\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Donde hay aut\u00e9ntica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz, porque s\u00f3lo en la humildad conocemos realmente qui\u00e9nes somos y, por tanto, podemos amarnos, encontrarnos, entregarnos y perdonarnos en la verdad"},"content":{"rendered":"\n<p>ESPA\u00d1A<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Donde hay aut\u00e9ntica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz, porque s\u00f3lo en la humildad conocemos realmente qui\u00e9nes somos y, por tanto, podemos amarnos, encontrarnos, entregarnos y perdonarnos en la verdad<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa. Celebrada en el Estadio de Gran Canaria, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> se reun\u00eda con los fieles y peregrinos presentes en la isla espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cqueridos hermanos y hermanas, despu\u00e9s de una jornada rica de encuentros y de compartir, ahora celebrando con ustedes esta Eucarist\u00eda, quiero antes que nada dar gracias al Se\u00f1or por tanto bien que se hace aqu\u00ed cada d\u00eda, confi\u00e1ndole el compromiso de todos y al mismo tiempo los sufrimientos de los que esta tierra es testigo. Todo lo llevamos al Altar junto con el pan y el vino, mientras nos introducimos, con la Celebraci\u00f3n vespertina de la Vigilia, en la Solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, a quien toda Espa\u00f1a est\u00e1 consagrada. Pidamos al Se\u00f1or que en este momento est\u00e9n vivos en nosotros los mismos sentimientos de humanidad, misericordia y compasi\u00f3n del Coraz\u00f3n del Salvador\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, se\u00f1alaba el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) el&nbsp;Papa Francisco, hablando de la caridad de Cristo, dec\u00eda que \u00abla mejor respuesta al amor de su Coraz\u00f3n es el amor a los hermanos\u00bb (Dilexit nos, 167) y agregaba: \u00abno hay mayor gesto que podamos ofrecerle para devolver amor por amor\u00bb (ib\u00edd.). \u201cDevolver amor por amor\u201d: este es el intercambio maravilloso, el \u00abadmirabile commercium\u00bb (cf.&nbsp;Primeras V\u00edsperas de la Solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios, primera ant\u00edfona), del que el Evangelio nos invita a dejarnos atraer, traduciendo la medida infinita del amor de Dios en la generosidad con la que lo servimos, cada d\u00eda, en los hermanos y en las hermanas que \u00c9l mismo pone en nuestro camino\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201cla gratuidad del Coraz\u00f3n de Cristo, sin embargo, no se detiene en esto. Va m\u00e1s all\u00e1, comprometi\u00e9ndose en ayudar a cada uno no s\u00f3lo a sobrevivir, sino tambi\u00e9n a recuperar la confianza y retomar el camino, para crecer y florecer plenamente en su unicidad, por el bien de todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cSan Agust\u00edn dec\u00eda: \u00abdonde est\u00e1 la caridad est\u00e1 la paz, y donde est\u00e1 la humildad, all\u00ed est\u00e1 la caridad\u00bb (Sobre la Primera Carta de San Juan a los Partos, Pr\u00f3logo). Es as\u00ed. Donde hay aut\u00e9ntica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz, porque s\u00f3lo en la humildad conocemos realmente qui\u00e9nes somos y, por tanto, podemos amarnos, encontrarnos, entregarnos y perdonarnos en la verdad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Estadio de Gran Canaria<br>Jueves, 11 de junio de 2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas<\/em>, despu\u00e9s de una jornada rica de encuentros y de compartir, ahora celebrando con ustedes esta Eucarist\u00eda, quiero antes que nada dar gracias al Se\u00f1or por tanto bien que se hace aqu\u00ed cada d\u00eda, confi\u00e1ndole el compromiso de todos y al mismo tiempo los sufrimientos de los que esta tierra es testigo. Les invito tambi\u00e9n a rezar juntos, en esta Santa Misa, por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo llevamos al Altar junto con el pan y el vino, mientras nos introducimos, con la Celebraci\u00f3n vespertina de la Vigilia, en la Solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, a quien toda Espa\u00f1a est\u00e1 consagrada. Pidamos al Se\u00f1or que en este momento est\u00e9n vivos en nosotros los mismos sentimientos de humanidad, misericordia y compasi\u00f3n del Coraz\u00f3n del Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos dejamos ayudar, en nuestra meditaci\u00f3n, por las Lecturas que hemos escuchado.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera, Dios recuerda a los israelitas la gratuidad con la que los am\u00f3. Los eligi\u00f3 no porque tuvieran privilegios, dotes o m\u00e9ritos particulares, sino por puro amor (cf.&nbsp;<em>Dt<\/em>&nbsp;7,7-9), y seguir\u00e1 am\u00e1ndolos siempre, aun cuando, por su coraz\u00f3n endurecido, no correspondan a sus sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la caridad de Dios, en la que hunde sus ra\u00edces nuestra vocaci\u00f3n al amor, que no est\u00e1 fundada en el c\u00e1lculo, ni en el mero sentimiento, ni es reducible a simple filantrop\u00eda, sino que invade todo nuestro ser: fuego para el alma, luz para la mente, impulso irresistible para la libertad, paz y al mismo tiempo tormento para el coraz\u00f3n, que late en sinton\u00eda con otros corazones, involucrando a toda la persona. Porque amar es connatural al hombre, m\u00e1s a\u00fan, es condici\u00f3n de plenitud de su misma existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se nos muestra el amor en la humanidad del Salvador y en los movimientos de su Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n: inmutable y fiel aun frente a la incomprensi\u00f3n y al rechazo, al miedo, a la tristeza y a la resistencia humana (cf.&nbsp;<em>Lc<\/em>&nbsp;22,39-46).<\/p>\n\n\n\n<p>Y es en este rostro de Dios siempre \u201cenamorado\u201d, que anhela total y constantemente nuestro bien y nuestra felicidad plena, que nosotros reconocemos el camino de la vida, aprendiendo un nuevo modo de existir y de relacionarnos, un criterio diferente para evaluar las decisiones, un estilo renovado y estimulante de hacer comuni\u00f3n. A este respecto, el&nbsp;Papa Francisco, hablando de la caridad de Cristo, dec\u00eda que \u00abla mejor respuesta al amor de su Coraz\u00f3n es el amor a los hermanos\u00bb (<em>Dilexit nos<\/em>, 167) y agregaba: \u00abno hay mayor gesto que podamos ofrecerle para devolver amor por amor\u00bb (<em>ib\u00edd.<\/em>). \u201cDevolver amor por amor\u201d: este es el intercambio maravilloso, el \u00ab<em>admirabile commercium<\/em>\u00bb (cf.&nbsp;<em>Primeras V\u00edsperas de la Solemnidad de Santa Mar\u00eda Madre de Dios<\/em>, primera ant\u00edfona), del que el Evangelio nos invita a dejarnos atraer, traduciendo la medida infinita del amor de Dios en la generosidad con la que lo servimos, cada d\u00eda, en los hermanos y en las hermanas que \u00c9l mismo pone en nuestro camino. Especialmente en aquellos m\u00e1s necesitados, indefensos, incapaces de devolver algo a cambio (cf.&nbsp;<em>Lc&nbsp;<\/em>6,32-36). Precisamente como ocurre en esta isla, en la acogida, en el compartir, en el don desinteresado.<\/p>\n\n\n\n<p>La gratuidad del Coraz\u00f3n de Cristo, sin embargo, no se detiene en esto. Va m\u00e1s all\u00e1, comprometi\u00e9ndose en ayudar a cada uno no s\u00f3lo a sobrevivir, sino tambi\u00e9n a recuperar la confianza y retomar el camino, para crecer y florecer plenamente en su unicidad, por el bien de todos. A este prop\u00f3sito, el&nbsp;Papa Benedicto XVI&nbsp;escrib\u00eda que la caridad \u00abde la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal [\u2026] es la principal fuerza impulsora del aut\u00e9ntico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad\u00bb (<em>Caritas in veritate<\/em>, 1).<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda Lectura, san Juan nos ha recordado que \u00abDios envi\u00f3 al mundo a su Unig\u00e9nito, para que vivamos por medio de \u00e9l\u00bb (<em>1 Jn<\/em>&nbsp;4,9). Sus palabras evocan las de Jes\u00fas, que dijo que hab\u00eda venido para que tuvi\u00e9ramos vida y vida en abundancia (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;10,10), y que orden\u00f3 al paral\u00edtico sanado: \u00abLev\u00e1ntate, coge la camilla y echa a andar\u00bb (<em>Mc<\/em>&nbsp;2,9). En estas expresiones reconocemos la invitaci\u00f3n a abrazar maternalmente al que sufre, pero al mismo tiempo a preparar y alentar al que est\u00e1 herido para que se levante y vuelva a ponerse en marcha, para una vida libre y digna.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, nuestra caridad no debe ser mero asistencialismo, sino integrar a las personas, para su plena realizaci\u00f3n \u2014espiritual, intelectual y f\u00edsica\u2014 y su inserci\u00f3n digna y constructiva en la comunidad (cf.&nbsp;<em>Fratelli tutti<\/em>, 129). S\u00f3lo as\u00ed nuestros encuentros, aun frente a acontecimientos dif\u00edciles y dolorosos, se convertir\u00e1n en ocasi\u00f3n para esparcir semillas de esperanza en el camino de la humanidad hacia un futuro mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero quisiera detenerme, a la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, en una \u00faltima caracter\u00edstica del Coraz\u00f3n de Cristo: la humildad (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;11,29). El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es humilde, y por eso no sienten sus latidos los \u201cdoctos\u201d, los \u201csapientes\u201d, es decir, aquellos que tienen la presunci\u00f3n de bastarse a s\u00ed mismos, de saberlo todo, de no necesitar ni a Dios ni a los dem\u00e1s. A estos, en efecto, aturdidos por los estruendos de un \u201cyo\u201d ampuloso, omnipresente y agitado, les falta el silencio necesario para escuchar en s\u00ed y en los hermanos el palpitar escondido del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo pocas veces, la riqueza nos vuelve ciegos, hasta el punto de pensar que nuestra felicidad s\u00f3lo puede realizarse si logramos prescindir de los dem\u00e1s\u00bb (<em>Dilexi te<\/em>, 108). Jes\u00fas, en cambio, nos ense\u00f1a lo contrario: para gustar la verdadera alegr\u00eda de la vida, que reside en el amor, es necesario bajar de los pedestales de la arrogancia que divide, para encontrarnos en la humildad que nos hermana.<\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn dec\u00eda: \u00abdonde est\u00e1 la caridad est\u00e1 la paz, y donde est\u00e1 la humildad, all\u00ed est\u00e1 la caridad\u00bb (<em>Sobre la Primera Carta de San Juan a los Partos<\/em>, Pr\u00f3logo). Es as\u00ed. Donde hay aut\u00e9ntica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz, porque s\u00f3lo en la humildad conocemos realmente qui\u00e9nes somos y, por tanto, podemos amarnos, encontrarnos, entregarnos y perdonarnos en la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, hermanas, hoy adoramos el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, un coraz\u00f3n que a menudo representamos coronado de espinas y encendido con una llama, seg\u00fan las visiones que tuvo santa Margarita Mar\u00eda Alacoque. Recordemos que nosotros somos la presencia viva del Se\u00f1or en el mundo (cf.&nbsp;<em>Lumen gentium<\/em>, 8). Por eso, mir\u00e9monos unos a otros, no s\u00f3lo en esta jornada, sino siempre, con respeto y confianza, y renovemos, en esta conciencia, el compromiso de realizar en nosotros, en la caridad, lo que falta a los sufrimientos de Cristo, por el bien de la Iglesia (cf.&nbsp;<em>Col&nbsp;<\/em>1,24). Encendidos por la caridad de su Coraz\u00f3n, seamos portadores de su misericordia y de su paz, para que en el mundo cesen las guerras y crezca a nuestro alrededor una nueva humanidad, reconciliada en el amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESPA\u00d1A PAPA LE\u00d3N XIV | Donde hay aut\u00e9ntica humildad hay amor, y donde hay amor hay paz, porque s\u00f3lo en la humildad conocemos realmente qui\u00e9nes somos y, por tanto, podemos amarnos, encontrarnos, entregarnos y perdonarnos en la verdad, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa. 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