{"id":249187,"date":"2026-06-12T09:51:55","date_gmt":"2026-06-12T12:51:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249187"},"modified":"2026-06-12T10:41:19","modified_gmt":"2026-06-12T13:41:19","slug":"papa-leon-xiv-renueven-cada-dia-su-aqui-estoy-ante-el-corazon-traspasado-de-cristo-entreguense-totalmente-a-el-para-que-puedan-amar-a-su-pueblo-con-el-mismo-amor-con-el-que-el-lo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-renueven-cada-dia-su-aqui-estoy-ante-el-corazon-traspasado-de-cristo-entreguense-totalmente-a-el-para-que-puedan-amar-a-su-pueblo-con-el-mismo-amor-con-el-que-el-lo\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Renueven cada d\u00eda su \u201caqu\u00ed estoy\u201d ante el Coraz\u00f3n traspasado de Cristo, entr\u00e9guense totalmente a \u00c9l, para que puedan amar a su pueblo con el mismo amor con el que \u00c9l lo ama"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Renueven cada d\u00eda su \u201caqu\u00ed estoy\u201d ante el Coraz\u00f3n traspasado de Cristo. Entr\u00e9guense totalmente a \u00c9l, para que puedan amar a su pueblo con el mismo amor con el que \u00c9l lo ama<\/strong>, as\u00ed lo comparti\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje dirigido a los Sacerdotes en ocasi\u00f3n de la Jornada por la Santificaci\u00f3n Sacerdotal. En la Solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cen el d\u00eda en el que la Iglesia contempla el Coraz\u00f3n traspasado de su Se\u00f1or, del que brota una fuente inagotable de paz y unidad para todo el g\u00e9nero humano, dirijo sobre todo a m\u00ed mismo y a todos ustedes las palabras que Dios dirigi\u00f3 al pueblo de Israel: \u00abSean santos, porque yo, el Se\u00f1or su Dios, soy santo\u00bb (Lv&nbsp;19,2; cf.&nbsp;1 P&nbsp;1,16)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, dec\u00eda respecto de la <em>Santidad y participaci\u00f3n en el misterio de Cristo<\/em>, <strong><em>\u201cDios nos invita a participar de su misma santidad. Cuando nos llama a ser santos porque \u00c9l es santo, nos indica el camino a seguir: dejarnos modelar seg\u00fan su Coraz\u00f3n. Y para nosotros, queridos hermanos, esta llamada es particularmente radical. El Se\u00f1or prometi\u00f3: \u00abLes dar\u00e9 pastores seg\u00fan mi coraz\u00f3n, que los apacentar\u00e1n con ciencia y prudencia\u00bb (Jr&nbsp;3,15)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cla uni\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n con el Coraz\u00f3n de Cristo no es una experiencia reservada a unos cuantos elegidos, sino un camino sacramental, eucar\u00edstico, que se realiza en lo cotidiano. Queridos hermanos, en la Ordenaci\u00f3n hemos sido configurados con Cristo, pero es necesario reavivar siempre en nosotros el don de la gracia por medio de la celebraci\u00f3n cotidiana de la Eucarist\u00eda, de la oraci\u00f3n, de la meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios y del servicio humilde a los hermanos y hermanas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, pidi\u00f3, <strong><em>\u201cqueridos sacerdotes, renueven cada d\u00eda su \u201caqu\u00ed estoy\u201d ante el Coraz\u00f3n traspasado de Cristo. Entr\u00e9guense totalmente a \u00c9l, para que puedan amar a su pueblo con el mismo amor con el que \u00c9l lo ama\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>MENSAJE DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<br>A LOS SACERDOTES EN OCASI\u00d3N DE LA&nbsp;<br>JORNADA POR LA SANTIFICACI\u00d3N SACERDOTAL&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>[Solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, 12 de junio de 2026]<\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos sacerdotes:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el d\u00eda en el que la Iglesia contempla el Coraz\u00f3n traspasado de su Se\u00f1or, del que brota una fuente inagotable de paz y unidad para todo el g\u00e9nero humano, dirijo sobre todo a m\u00ed mismo y a todos ustedes las palabras que Dios dirigi\u00f3 al pueblo de Israel: \u00abSean santos, porque yo, el Se\u00f1or su Dios, soy santo\u00bb (<em>Lv<\/em>&nbsp;19,2; cf.&nbsp;<em>1 P<\/em>&nbsp;1,16). Esta llamada divina atraviesa los siglos, resonando tambi\u00e9n hoy con fuerza para todo creyente y, con exigencia particular, para nosotros sacerdotes. La santidad no es una opci\u00f3n entre tantas ni un ideal abstracto; tiene que ver con la identidad misma de cada persona que quiere participar en la vida del Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Santidad y participaci\u00f3n en el misterio de Cristo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dios nos invita a participar de su misma santidad. Cuando nos llama a ser santos porque \u00c9l es santo, nos indica el camino a seguir: dejarnos modelar seg\u00fan su Coraz\u00f3n. Y para nosotros, queridos hermanos, esta llamada es particularmente radical. El Se\u00f1or prometi\u00f3: \u00abLes dar\u00e9 pastores seg\u00fan mi coraz\u00f3n, que los apacentar\u00e1n con ciencia y prudencia\u00bb (<em>Jr<\/em>&nbsp;3,15). La santidad que se nos pide es un abandono confiado: dejarnos transformar por su Santo Esp\u00edritu. Sin embargo, precisamente aqu\u00ed surge la gran paradoja de nuestra vida sacerdotal: estamos llamados a participar de la misma santidad de Dios, pero llevamos este tesoro en vasijas de barro (cf.&nbsp;<em>2 Co<\/em>&nbsp;4,7), somos limitados e imperfectos, a menudo estamos marcados por debilidades y cansancios, a veces por heridas. \u00bfC\u00f3mo puede un coraz\u00f3n humano, tan vulnerable, responder a una llamada tan alta? El sacerdote vive esta tensi\u00f3n, pero sabe d\u00f3nde encontrar paz: en el costado abierto del Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un camino de uni\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La uni\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n con el Coraz\u00f3n de Cristo no es una experiencia reservada a unos cuantos elegidos, sino un camino sacramental, eucar\u00edstico, que se realiza en lo cotidiano. Queridos hermanos, en la Ordenaci\u00f3n hemos sido configurados con Cristo, pero es necesario reavivar siempre en nosotros el don de la gracia por medio de la celebraci\u00f3n cotidiana de la Eucarist\u00eda, de la oraci\u00f3n, de la meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios y del servicio humilde a los hermanos y hermanas. Permanecemos unidos a Cristo en todo: en lo que hacemos y en lo que nos sucede cotidianamente. La santidad, entonces, en vano buscada con esfuerzos aislados, se revelar\u00e1 por lo que es: correspondencia a la gracia que nos precede, nos sostiene y nos transfigura. No existen, en efecto, compartimentos estancos en nuestra humanidad. La oraci\u00f3n, el ministerio, las relaciones, el cansancio, las alegr\u00edas y los fracasos, incluso el tiempo aparentemente perdido o el amor que parece malgastado, todo se vuelve un lugar privilegiado de la revelaci\u00f3n de Dios y de su amor infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote que tiene un coraz\u00f3n \u00edntegro, sencillo y puro es contemplativo en la acci\u00f3n, misericordioso, fiel en la prueba y alegre en la entrega de s\u00ed. El mundo tiene una gran necesidad de pastores que no ofrezcan s\u00f3lo palabras o programas, sino el testimonio vivo de un coraz\u00f3n reconciliado, difundiendo el buen olor de la santidad de Cristo. Una vida sacerdotal s\u00f3lida y configurada con el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es signo cre\u00edble de unidad, de paz y de misericordia. As\u00ed, en un tiempo marcado por divisiones y miedos, podemos ser constructores de paz, testigos de la ternura del Buen Pastor, que sabe reunir al que est\u00e1 extraviado y sanar al que est\u00e1 herido, y nuestro celo no es agitaci\u00f3n, sino el desbordamiento de un amor que \u00abes \u00e9xtasis, es salida, es donaci\u00f3n, es encuentro\u00bb (Francisco,&nbsp;Carta enc.&nbsp;<em>Dilexit nos<\/em>, 28).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Coraz\u00f3n de Cristo es el coraz\u00f3n de los santos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a la vocaci\u00f3n a ser santos no est\u00e1 tanto en el esfuerzo de ascesis y perfecci\u00f3n, que es necesario, sino en la adhesi\u00f3n confiada al amor revelado en el Coraz\u00f3n traspasado de Jes\u00fas. El ap\u00f3stol Juan nos hace contemplar el costado abierto del Crucificado (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;19,34), donde Dios nos muestra definitivamente c\u00f3mo \u00c9l es santo: no en la distancia inaccesible de una perfecci\u00f3n separada, sino en un amor que se entrega hasta hacerse herir y que puede, por tanto, ser manantial de misericordia y de vida. El Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas es la imagen por excelencia del amor de Dios: un amor omnipotente precisamente porque es capaz de hacerse vulnerable, de cambiar el dolor en gracia, el sufrimiento en esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese Coraz\u00f3n bendito, por tanto, es el \u201clugar\u201d en el que la santidad se muestra como proximidad y ternura. La santidad del sacerdote entonces puede manifestarse en la cercan\u00eda humilde y valiente, en el ser de todos y para todos, manteniendo abierta la puerta del redil para que muchos puedan entrar y encontrar alimento y descanso (cf.&nbsp;<em>Jn&nbsp;<\/em>10,9). Por eso, se nos pide una relaci\u00f3n con Dios que no nos aleje de los hombres, sino que nos acerque a todos, que forje corazones pacientes, tiernos, capaces de cercan\u00eda, de compasi\u00f3n y de escucha. As\u00ed, por medio de la uni\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n imperfecto con el Coraz\u00f3n traspasado de Jes\u00fas, se realiza nuestro camino de santidad. Ya no vivimos nosotros, sino que Cristo vive en nosotros (cf.&nbsp;<em>Ga<\/em>&nbsp;2,20). Una tal santidad no se vive en soledad. Cuiden la fraternidad sacerdotal: b\u00fasquense, esc\u00fachense, sost\u00e9nganse. El sacerdote que se a\u00edsla, lentamente se apaga; el sacerdote que camina con los hermanos crece. Nos lo recuerda san Agust\u00edn: \u00ab\u00bfC\u00f3mo evitaremos estar en tinieblas? Amando a los hermanos. \u00bfEn qu\u00e9 se prueba que amamos la fraternidad? En que no rasgamos la unidad, en que mantenemos la caridad\u00bb (<em>Homil\u00eda sobre la Segunda Carta de San Juan a los Partos<\/em>&nbsp;II, 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos sacerdotes, renueven cada d\u00eda su \u201caqu\u00ed estoy\u201d ante el Coraz\u00f3n traspasado de Cristo. Entr\u00e9guense totalmente a \u00c9l, para que puedan amar a su pueblo con el mismo amor con el que \u00c9l lo ama. Y recuerden con alegr\u00eda, como le gustaba repetir al santo Cura de Ars, que \u00abel sacerdocio es el amor del coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb (cf.&nbsp;Benedicto XVI,&nbsp;<em>Carta para la convocaci\u00f3n del A\u00f1o Sacerdotal [16 junio 2009]<\/em>:&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;101 [2009], 569). Este amor es prenda y garant\u00eda de que nada de nosotros se perder\u00e1, si todo lo nuestro lo entregamos y ofrecemos. Les encomiendo a todos y a cada uno a la Virgen Mar\u00eda, Madre de los sacerdotes. Ella, que conserv\u00f3 en su coraz\u00f3n el misterio del Hijo, nos ense\u00f1e a conservar y a hacer latir en nosotros el Coraz\u00f3n de Cristo, Salvador del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>12 de junio de 2026, Solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>LE\u00d3N PP. XIV<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Renueven cada d\u00eda su \u201caqu\u00ed estoy\u201d ante el Coraz\u00f3n traspasado de Cristo. Entr\u00e9guense totalmente a \u00c9l, para que puedan amar a su pueblo con el mismo amor con el que \u00c9l lo ama, as\u00ed lo comparti\u00f3 el Santo Padre en su mensaje dirigido a los Sacerdotes en ocasi\u00f3n de la Jornada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":249188,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740],"class_list":["post-249187","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=249187"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249187\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":249190,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249187\/revisions\/249190"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/249188"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=249187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=249187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=249187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}