{"id":249263,"date":"2026-06-17T09:28:36","date_gmt":"2026-06-17T12:28:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249263"},"modified":"2026-06-17T09:28:37","modified_gmt":"2026-06-17T12:28:37","slug":"papa-leon-xiv-aprendamos-de-jesus-a-mirar-al-projimo-la-gente-el-mundo-con-los-ojos-de-dios-es-decir-con-amor-respeto-y-compasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-aprendamos-de-jesus-a-mirar-al-projimo-la-gente-el-mundo-con-los-ojos-de-dios-es-decir-con-amor-respeto-y-compasion\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Aprendamos de Jes\u00fas a mirar al pr\u00f3jimo, la gente, el mundo, \u201ccon los ojos de Dios\u201d, es decir, con amor, respeto y compasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Aprendamos de Jes\u00fas a mirar al pr\u00f3jimo, la gente, el mundo, \u201ccon los ojos de Dios\u201d, es decir, con amor, respeto y compasi\u00f3n<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al reflexionar sobre su reciente viaje Apost\u00f3lico a Espa\u00f1a durante la Audiencia General. Celebradada en Plaza San Pedro, en Ciudad del Vaticano, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, dec\u00eda, <strong><em>\u201choy deseo proponer algunas reflexiones sobre el&nbsp;viaje apost\u00f3lico a Espa\u00f1a que realic\u00e9 la semana pasada para visitar Madrid, Barcelona, la abad\u00eda de Montserrat y las islas Canarias\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) ha quedado claro que, en la Espa\u00f1a de hoy, que ha conocido notables cambios sociales y culturales, el Papa ha sido acogido en todas partes con entusiasmo y apertura a la escucha. Doy gracias por ello a Dios y a todo el pueblo espa\u00f1ol, al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Papa<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cen Madrid y Barcelona, nos hemos reunido en las grandes catedrales, as\u00ed como en los modern\u00edsimos estadios. Hemos rezado el&nbsp;Santo Rosario en la abad\u00eda de Montserrat.&nbsp;Hemos celebrado en la Sagrada Familia, s\u00edmbolo majestuoso, sinfon\u00eda de piedra y luz que habla a todos del misterio cristiano. Este encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y la cultura contempor\u00e1nea, me ha hecho percibir directamente el car\u00e1cter propio de Europa, su riqueza inestimable, como realidad actual, no superada\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> record\u00f3, <strong><em>\u201che percibido, a trav\u00e9s de los diversos encuentros, la necesidad de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy, tan afectada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo enga\u00f1oso. Esta necesidad, que ha encontrado expresi\u00f3n en los numerosos testimonios que he podido escuchar -testimonios unas veces conmovedores, otras edificantes-, la he encontrado tambi\u00e9n, y sobre todo, en los rostros de&nbsp;los peque\u00f1os y de los pobres que he encontrado:&nbsp;del ni\u00f1o que en la parroquia me ha le\u00eddo su carta; de algunas de las v\u00edctimas de abusos que piden ser escuchadas; de&nbsp;los detenidos que me esperaban en la c\u00e1rcel; de&nbsp;los j\u00f3venes&nbsp;llenos de inquietudes y de proyectos; de&nbsp;los migrantes en los centros de acogida de las Canarias\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, dijo el Papa, <strong><em>\u201cel lema de este viaje apost\u00f3lico era \u201cAlzad la mirada\u201d&nbsp;(cfr.&nbsp;Jn&nbsp;4,35). Son palabras que Jes\u00fas dirige a sus primeros disc\u00edpulos para ense\u00f1arles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud. El Se\u00f1or repite estas palabras, a m\u00ed el primero, y con su gracia lo he experimentado durante el viaje. Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitaci\u00f3n: \u00a1alcemos la mirada! Aprendamos de Jes\u00fas a mirar al pr\u00f3jimo, la gente, el mundo, \u201ccon los ojos de Dios\u201d, es decir, con amor, respeto y compasi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis &#8211; El&nbsp;Viaje apost\u00f3lico a Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas y bienvenidos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy deseo proponer algunas reflexiones sobre el&nbsp;viaje apost\u00f3lico a Espa\u00f1a que realic\u00e9 la semana pasada para visitar Madrid, Barcelona, la abad\u00eda de Montserrat y las islas Canarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del largo&nbsp;viaje a cuatro pa\u00edses africanos, esta vez me he encontrado inmerso en un pa\u00eds europeo de antigua y riqu\u00edsima tradici\u00f3n cat\u00f3lica. Y ha quedado claro que en la Espa\u00f1a de hoy, que ha conocido notables cambios sociales y culturales, el Papa ha sido acogido en todas partes con entusiasmo y apertura a la escucha. Doy gracias por ello a Dios y a todo el pueblo espa\u00f1ol, al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales.<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo de Dios me ha confortado grandemente con la festiva manifestaci\u00f3n de su fe y de su afecto. Por mi parte, he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de divisi\u00f3n y de contraposici\u00f3n, y a cultivar siempre la comuni\u00f3n, el di\u00e1logo, la unidad en la diversidad. Este es el servicio propio del Sucesor de Pedro, servicio que en los viajes apost\u00f3licos encuentra una expresi\u00f3n espec\u00edfica, siempre adecuada a las situaciones eclesiales y sociales de los pa\u00edses visitados.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Espa\u00f1a, he podido notar con alegr\u00eda c\u00f3mo la gente, de todas las edades y condiciones, esperaba la visita del Papa: en todas partes he encontrado multitudes que me han dado la bienvenida con gran cari\u00f1o. Este hecho no era algo que se pudiera dar por sentado, y merece una reflexi\u00f3n. Naturalmente, esta participaci\u00f3n expresa, ante todo, como dec\u00eda, la fe del pueblo espa\u00f1ol; al mismo tiempo, considero que manifiesta la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideol\u00f3gico ni de inter\u00e9s parcial. Ese fundamento que solo Cristo, en \u00faltimo t\u00e9rmino, puede asegurar, y que el Evangelio, a trav\u00e9s de las necesarias \u201cinculturaciones\u201d, puede transmitir a la vida de los pueblos. Puede hacerlo porque su mensaje responde plenamente a estas dos exigencias: la b\u00fasqueda de la verdad y la sed de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>En Madrid y Barcelona, nos hemos reunido en las grandes catedrales, as\u00ed como en los modern\u00edsimos estadios. Hemos rezado el&nbsp;Santo Rosario en la abad\u00eda de Montserrat.&nbsp;Hemos celebrado en la Sagrada Familia, s\u00edmbolo majestuoso, sinfon\u00eda de piedra y luz que habla a todos del misterio cristiano. Este encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y la cultura contempor\u00e1nea, me ha hecho percibir directamente el car\u00e1cter propio de Europa, su riqueza inestimable, como realidad actual, no superada. Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poder invertirlo en el hoy global con sus desaf\u00edos hist\u00f3ricos: la paz, la ecolog\u00eda integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana. Son desaf\u00edos que el&nbsp;Concilio Vaticano II&nbsp;ya hab\u00eda reconocido claramente, y sobre los que ha regresado el Magisterio sucesivo, hasta mi reciente&nbsp;Enc\u00edclica&nbsp;<em>Magnifica humanitas<\/em>, que tiene como objetivo la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.<\/p>\n\n\n\n<p>He percibido, a trav\u00e9s de los diversos encuentros, la necesidad de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy, tan afectada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo enga\u00f1oso. Esta necesidad, que ha encontrado expresi\u00f3n en los numerosos testimonios que he podido escuchar -testimonios unas veces conmovedores, otras edificantes-, la he encontrado tambi\u00e9n, y sobre todo, en los rostros de&nbsp;los peque\u00f1os y de los pobres que he encontrado:&nbsp;del ni\u00f1o que en la parroquia me ha le\u00eddo su carta; de algunas de las v\u00edctimas de abusos que piden ser escuchadas; de&nbsp;los detenidos que me esperaban en la c\u00e1rcel; de&nbsp;los j\u00f3venes&nbsp;llenos de inquietudes y de proyectos; de&nbsp;los migrantes en los centros de acogida de las Canarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente all\u00ed, en las islas Canarias, \u00faltima etapa de nuestro itinerario, he encontrado una clave de interpretaci\u00f3n general. Me la han ofrecido, por una parte, la misma posici\u00f3n geogr\u00e1fica del archipi\u00e9lago; y, por otra, la realidad de una Iglesia local que acoge a un gran n\u00famero de migrantes forzados, procedentes sobre todo de \u00c1frica. Sabemos que el fen\u00f3meno migratorio es complejo y que requiere planes de acci\u00f3n org\u00e1nicos y concertados. Pero esta clave de interpretaci\u00f3n abre una perspectiva diversa y m\u00e1s amplia: nos hace entender que estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambi\u00e1ndonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo. Y uno de estos frutos es precisamente el di\u00e1logo entre las personas y entre los pueblos, el encuentro con esp\u00edritu de fraternidad, que permite descubrir y apreciar rec\u00edprocamente los valores de los que el otro es portador. Este camino no es f\u00e1cil; requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es el camino que conduce a la civilizaci\u00f3n del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas,&nbsp;el lema de este viaje apost\u00f3lico era \u201c<em>Alzad la mirada<\/em>\u201d&nbsp;(cfr.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;4,35). Son palabras que Jes\u00fas dirige a sus primeros disc\u00edpulos para ense\u00f1arles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud. El Se\u00f1or repite estas palabras, a m\u00ed el primero, y con su gracia lo he experimentado durante el viaje. Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitaci\u00f3n: \u00a1alcemos la mirada! Aprendamos de Jes\u00fas a mirar al pr\u00f3jimo, la gente, el mundo, \u201ccon los ojos de Dios\u201d, es decir, con amor, respeto y compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, quiero dar las gracias a cuantos han rezado por el \u00e9xito de este viaje apost\u00f3lico, especialmente a las comunidades de monjas contemplativas, que en Espa\u00f1a, gracias a Dios, son muy numerosas. Sigan rezando para que, mediante la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, las semillas que he esparcido den frutos abundantes. \u00a1Gracias!<br>______________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Llamamiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Acojo con satisfacci\u00f3n el acuerdo alcanzado entre la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n y los Estados Unidos de Am\u00e9rica, que se firmar\u00e1 el viernes, como resultado alentador de un paciente trabajo de di\u00e1logo y de negociaci\u00f3n. Expreso mi gratitud a los pa\u00edses que se han esforzado por favorecer el encuentro entre las partes y hacer posible dicho entendimiento. Espero que este acuerdo contribuya a reforzar la confianza rec\u00edproca, la seguridad y la estabilidad en Oriente Medio, y promueva caminos de di\u00e1logo y cooperaci\u00f3n entre los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, llegan noticias dolorosas sobre la guerra en Ucrania, que sigue extendi\u00e9ndose: numerosas v\u00edctimas inocentes, rescatistas muertos, iglesias y lugares del patrimonio cultural devastados por las llamas. Expreso mi cercan\u00eda a cuantos lloran la p\u00e9rdida de sus seres queridos, a los heridos y a quienes, en medio de la violencia, siguen sirviendo a la vida con valent\u00eda. Invito a todos a rezar para que esta guerra termine. Pidamos al Se\u00f1or que abra v\u00edas de di\u00e1logo, que apague el odio y que haga posible una paz justa y duradera.<br>_______________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Tal como indic\u00f3 Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, los invito a alzar la mirada para aprender a ver en las personas su deseo de vida, de verdad y de plenitud (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;4,35). Que \u00c9l nos ense\u00f1e tambi\u00e9n a nosotros a mirar a los dem\u00e1s con los ojos de Dios, es decir, con amor, respeto y compasi\u00f3n. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | Aprendamos de Jes\u00fas a mirar al pr\u00f3jimo, la gente, el mundo, \u201ccon los ojos de Dios\u201d, es decir, con amor, respeto y compasi\u00f3n, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al reflexionar sobre su reciente viaje Apost\u00f3lico a Espa\u00f1a durante la Audiencia General. 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