{"id":249537,"date":"2026-08-12T09:00:24","date_gmt":"2026-08-12T12:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249537"},"modified":"2026-08-12T09:00:25","modified_gmt":"2026-08-12T12:00:25","slug":"papa-leon-xiv-el-ano-liturgico-constituye-el-principio-inspirador-y-el-marco-de-referencia-esencial-de-toda-accion-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-el-ano-liturgico-constituye-el-principio-inspirador-y-el-marco-de-referencia-esencial-de-toda-accion-pastoral\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | El a\u00f1o lit\u00fargico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acci\u00f3n pastoral"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | El a\u00f1o lit\u00fargico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acci\u00f3n pastoral<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. Celebrada en la Bas\u00edlica de San Pedro, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>, continuando con el ciclo de catequesis, los documentos del Concilio Vaticano II, parte III, centr\u00f3 sus palabras en la Constituci\u00f3n Sacrosanctum Concilium 6, el a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) definir el ciclo de las celebraciones cristianas \u201ca\u00f1o lit\u00fargico\u201d se extendi\u00f3 en el lenguaje eclesial gracias a la obra del Siervo de Dios, el abad Prosper Gu\u00e9ranger (1805-1875). En la enc\u00edclica&nbsp;Mediator Dei,&nbsp;Papa Pio XII&nbsp;afirma que \u00abno es una representaci\u00f3n fr\u00eda e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados, ni un simple [\u2026] recuerdo de una edad pret\u00e9rita. M\u00e1s bien, el a\u00f1o lit\u00fargico es Cristo mismo que persevera en su Iglesia y que prosigue aquel camino de inmensa misericordia que inici\u00f3 en esta vida mortal [\u2026] con el bondados\u00edsimo fin de que las almas de los hombres se pongan en contacto con sus misterios y por ellos en cierto modo vivan; misterios que est\u00e1n presentes y obran constantemente\u00bb (III Divinum Officium et Annus Liturgicus, II Cyclus Mysteriorum)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, dec\u00eda, <strong><em>\u201cSan Juan Pablo II, en la Carta apost\u00f3lica&nbsp;Dies Domini&nbsp;(31 de mayo de 1998), ense\u00f1a que el domingo es el d\u00eda del Se\u00f1or, el d\u00eda de la Iglesia, el d\u00eda del hombre y, por \u00faltimo, \u201cel d\u00eda de los d\u00edas\u201d: \u00abAl ser el domingo la Pascua semanal, en la que se recuerda y se hace presente el d\u00eda en el cual Cristo resucit\u00f3 de entre los muertos, es tambi\u00e9n el d\u00eda que revela el sentido del tiempo. [\u2026] Brotando de la Resurrecci\u00f3n, atraviesa los tiempos del hombre, los meses, los a\u00f1os, los siglos como una flecha recta que los penetra orient\u00e1ndolos hacia la segunda venida de Cristo. El domingo prefigura el d\u00eda final, el de la&nbsp;Parus\u00eda\u00bb (n.75), cuando todos resucitaremos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el Pont\u00edfice subrayaba,<strong><em> \u201cpara santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucarist\u00eda. En dicha asamblea, la comunidad cristiana hace visible su comuni\u00f3n con el Se\u00f1or y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia. Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reuni\u00f3n meramente pasiva\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente dec\u00eda, <strong><em>\u201cel a\u00f1o lit\u00fargico propone as\u00ed, de forma sacramental, la pedagog\u00eda de la historia de la salvaci\u00f3n, guiando a los fieles desde la espera del Mes\u00edas hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipaci\u00f3n de la gloria futura. En \u00e9l, la Iglesia celebra la actualidad salv\u00edfica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en \u00e9l cada vez m\u00e1s profundamente. Por eso, el a\u00f1o lit\u00fargico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acci\u00f3n pastoral\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los Documentos del&nbsp;Concilio Vaticano II&nbsp;III. Constituci\u00f3n&nbsp;<em>Sacrosanctum Concilium<\/em>&nbsp;<em>6. El a\u00f1o lit\u00fargico<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>el quinto cap\u00edtulo de la Constituci\u00f3n conciliar&nbsp;<em>Sacrosanctum Concilium&nbsp;(SC)&nbsp;<\/em>est\u00e1 dedicado al a\u00f1o lit\u00fargico, tema sobre el cual hoy queremos deternos, para explicar su importancia en la vida de todo creyente.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, hay que recordar que esta manera de definir el ciclo de las celebraciones cristianas \u201ca\u00f1o lit\u00fargico\u201d se extendi\u00f3 en el lenguaje eclesial gracias a la obra del Siervo de Dios, el abad Prosper Gu\u00e9ranger (1805-1875).<\/p>\n\n\n\n<p>En la enc\u00edclica&nbsp;<em>Mediator Dei<\/em>,&nbsp;Papa Pio XII&nbsp;afirma que \u00abno es una representaci\u00f3n fr\u00eda e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados, ni un simple [\u2026] recuerdo de una edad pret\u00e9rita. M\u00e1s bien, el a\u00f1o lit\u00fargico es Cristo mismo que persevera en su Iglesia y que prosigue aquel camino de inmensa misericordia que inici\u00f3 en esta vida mortal [\u2026] con el bondados\u00edsimo fin de que las almas de los hombres se pongan en contacto con sus misterios y por ellos en cierto modo vivan; misterios que est\u00e1n presentes y obran constantemente\u00bb (III Divinum Officium et Annus Liturgicus, II Cyclus Mysteriorum). Por lo tanto, el a\u00f1o lit\u00fargico debe entenderse como constante actualizaci\u00f3n de la obra de salvaci\u00f3n que Cristo realiza en la historia. A lo largo de este ciclo temporal, la Iglesia permanece en contacto con la acci\u00f3n redentora del Se\u00f1or, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvaci\u00f3n (cf.&nbsp;<em>SC,<\/em>&nbsp;102c). El encuentro con Jes\u00fas, que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por nosostros, es el fin que la Iglesia persigue siempre, situando en el centro de cada momento la celebraci\u00f3n del acontecimiento pascual.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, los padres conciliares consideran \u00abfundamento y el n\u00facleo de todo el a\u00f1o lit\u00fargico\u00bb precisamente el domingo \u00abel d\u00eda de la fiesta primordial\u00bb (cf.&nbsp;<em>SC,&nbsp;<\/em>106). En varios idiomas modernos, su nombre atestigua que es el \u201c<em>dies Domini<\/em>\u201d, \u201cel d\u00eda del Se\u00f1or\u201d. Incluso en aquellas lenguas en las que ha prevalecido la referencia al \u201cd\u00eda del sol\u201d (Sunday, Sonntag), se vislumbra el v\u00ednculo con Cristo: \u00a1Cristo es el verdadero \u201csol de justicia\u201d que ilumina a todo hombre!<\/p>\n\n\n\n<p>San Juan Pablo II, en la Carta apost\u00f3lica&nbsp;<em>Dies Domini<\/em>&nbsp;(31 de mayo de 1998), ense\u00f1a que el domingo es el d\u00eda del Se\u00f1or, el d\u00eda de la Iglesia, el d\u00eda del hombre y, por \u00faltimo, \u201cel d\u00eda de los d\u00edas\u201d: \u00abAl ser el domingo la Pascua semanal, en la que se recuerda y se hace presente el d\u00eda en el cual Cristo resucit\u00f3 de entre los muertos, es tambi\u00e9n el d\u00eda que revela el sentido del tiempo. [\u2026] Brotando de la Resurrecci\u00f3n, atraviesa los tiempos del hombre, los meses, los a\u00f1os, los siglos como una flecha recta que los penetra orient\u00e1ndolos hacia la segunda venida de Cristo. El domingo prefigura el d\u00eda final, el de la&nbsp;<em>Parus\u00eda<\/em>\u00bb (n.75), cuando todos resucitaremos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucarist\u00eda. La escucha de la Palabra y la participaci\u00f3n en el Cuerpo de Cristo implican, seg\u00fan los Padres conciliares, el&nbsp;<em>convenire in unum&nbsp;<\/em>(cf.&nbsp;<em>SC<\/em>, 106), es decir, la convocaci\u00f3n festiva de los fieles. En dicha asamblea, la comunidad cristiana hace visible su comuni\u00f3n con el Se\u00f1or y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia. Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reuni\u00f3n meramente pasiva. La asamblea lit\u00fargica se realiza, en efecto, en la participaci\u00f3n activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que \u00abden gracias a Dios, que los \u00abhizo renacer a la viva esperanza por la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos (<em>1Pe<\/em>, 1,3)\u00bb (<em>ibid.).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, os animo a todos a crear las mejores condiciones posibles para que tambi\u00e9n puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, el a\u00f1o lit\u00fargico, marcado por los domingos, tiene una historia interesante, en la que se entrelazan la fe y la devoci\u00f3n de la Iglesia. De hecho, ya desde el siglo II d. C., a la celebraci\u00f3n de la Pascua semanal se a\u00f1adi\u00f3 la de la Pascua anual, \u00abla m\u00e1xima solemnidad\u00bb (<em>SC<\/em>, 102), que se extend\u00eda a lo que se denomina el \u00abtiempo de gran alegr\u00eda\u00bb de cincuenta d\u00edas, que culminaba en Pentecost\u00e9s y se preparaba mediante el tiempo de Cuaresma con su car\u00e1cter penitencial (cf.&nbsp;<em>SC<\/em>, 109). El desarrollo del ciclo natalicio, que tuvo lugar posteriormente siguiendo el modelo del ciclo pascual, ha permitido revivir los misterios de la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios, de su nacimiento y de su manifestaci\u00f3n al mundo. La Iglesia ha incorporado adem\u00e1s en los distintos tiempos la veneraci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, \u00abunida con lazo indisoluble a la obra salv\u00edfica del su Hijo\u00bb (<em>SC<\/em>, 103), y \u00abel recuerdo de los m\u00e1rtires y de los dem\u00e1s santos [\u2026] cantan la perfecta alabanza a Dios en el cielo e interceden por nosotros\u00bb (<em>SC<\/em>, 104).<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o lit\u00fargico propone as\u00ed, de forma sacramental, la pedagog\u00eda de la historia de la salvaci\u00f3n, guiando a los fieles desde la espera del Mes\u00edas hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipaci\u00f3n de la gloria futura. En \u00e9l, la Iglesia celebra la actualidad salv\u00edfica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en \u00e9l cada vez m\u00e1s profundamente. Por eso, el a\u00f1o lit\u00fargico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>____________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola. Pid\u00e1mosle a la Virgen Mar\u00eda, quien llev\u00f3 a Cristo en su seno, que interceda por nosotros para que, tambi\u00e9n como ella, podamos participar de los misterios de Cristo, especialmente en la celebraci\u00f3n dominical de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA LE\u00d3N XIV | El a\u00f1o lit\u00fargico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acci\u00f3n pastoral, as\u00ed lo se\u00f1alaba el Santo Padre al compartir su mensaje durante la Audiencia General. 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